Con el tiempo, superar etapas deja de doler. Aceptar que lo que pudo haber sido y no fue es doloroso, pero siempre estará el don de la vida, de hacerlo mejor y de aceptar la huella de todo lo que alguna vez dolió. Decidir seguir adelante y redimirme es la desición más importante que tomo día a día, noche a noche. Algunas veces lo logró, otras no.
Pero hoy sí.











