Woah...
you’ve taken all I own-
You feeding something,
make me start to see in the night.
(This night...)
Won't you help me roll back home
The feet are stumbling-
walking down the street in the light
Walk on, or die....
I will never know
seen from Russia

seen from United States

seen from United States
seen from Lithuania
seen from Lithuania
seen from United States

seen from United Kingdom

seen from Malaysia

seen from United States

seen from Canada
seen from United Arab Emirates
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from Malaysia

seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from Taiwan
Woah...
you’ve taken all I own-
You feeding something,
make me start to see in the night.
(This night...)
Won't you help me roll back home
The feet are stumbling-
walking down the street in the light
Walk on, or die....
I will never know
1/19/16: chet faker - release your problems
the stunning opener for chet faker’s built on glass. the buildup is so enormous, noisy, and ethereal, and when it suddenly drops out to be replaced only by chet’s soulful voice and some quiet strums of the acoustic guitar, the effect is breathtaking. this is one of my favorite songs of his.
more chet faker built on glass shit like this
Cédric (III)
Quedamos a las siete en la puerta de la casa para hacer, supuestamente, yoga, pero allí no había nadie. Nos asomamos al jardín y vimos a Cédric sobre una tela roja en pleno trance. Llevaba un rato dale que te pego al ommmm ommmm y nosotras no teníamos ni idea de cómo proceder. Nos entró un pudor infantil terrible, una risa nerviosa, una vergüenza...y fuimos bordeando el espacio donde estaba, esperando alguna indicación que no llegaba. Las vibraciones de su voz eran tan fuertes que no sabíamos si acercarnos o mejor esperar a que terminara, pero aquello no tenía pinta de terminar nunca. Vaya par de pánfilas!
Después de un rato haciendo el capullo, dándonos codazos -no, no, ve tú primero- no, ve tú-; nos envalentonamos y rompimos directas hasta alcanzarle. Nos colocamos de pie, una a cada lado, trazando una línea entre el sol y la luna. Permanecimos así un rato. Finalmente nos sentamos, cerramos los ojos, y practicamos la concentración.
El mantra iba in crescendo, resonaba cada vez más fuerte en el pecho de los tres y, para ser la primera vez, nos sorprendió ver algunos dibujos familiares: patrones geométricos…ajá! Ooooom, oooooom, el tipo mantenía la cadencia durante un largo rato, luego paraba para respirar profundo, y volvía a empezar desde una escala distinta.
El color verde había subido un par de tonos cuando abrimos los ojos.
No sabemos cuánto tiempo llevaba ni cuánto tiempo estuvimos pero lo cierto es que cada día se levanta a la misma hora para repetir el proceso. Suponemos que es por eso que a veces está más pa’ allí que pa’ acá…
Lo siguiente que hicimos fue preparar café y tostadas:
Esa misma mañana le pedimos que nos llevara a pasear por el bosque y haciendo honor a su excelente predisposición dijo: avec plaisir. Nos llenó de flores, nos pintó el tercer ojo con carboncillo negro, se comunicó con los pájaros, con los árboles, con el sol, nos contó un par de trucos de alquimia y nos dijo que tenía previsto hacer una serie de talleres con elfos, duendes, y hadas. -¿Pero cómo haces para comunicarte con ellos?-Pues muy fácil, tú los llamas y ellos vienen-y se reía travieso.
La verdad es que cuando llama al viento, el viento acude, aunque más que una suave caricia –como él dice- es un aroma a sobaquera sin lavar.
Al pasar por un riachuelo nos propuso cantar una canción para el agua: veeeeenga! Empezó él: -uuuUuuuuh-, y nosotras seguimos –aaAaah-ooooOoh-. Ni la coral de Lourdes, oiga!
Dejamos el camino a un lado y nos metió por un fangal; cuando nos dimos cuenta estábamos rodeadas de ortigas de dos metros y zarzas y no había ni rastro del tipo. De entrada nos quedamos bloqueadas, pero decidimos aguantar el aire –dicen que así no te pican- y cruzar: no hay dolor. Al final del trecho nos esperaba Cédric, apoyado sobre un tronco caído, con su permanente sonrisa: «c’est bon, madames?». Hijo de…
Tras cruzar un alambre de púas salimos a un campo despejado donde le dimos gracias a la tierra: alegría! Al regresar a casa preparó un zumo de peras, manzanas y jengibre, y nos hicimos una siesta de dos horas.
Para cenar venían unos amigos, una familia encantadora, muy compenetrada, que tiene una pizzería en un pueblo cercano. Nos montamos en el carrito de mini golf que usa para repartir los desayunos y al fondo vimos una mesa enorme montada, con una cabañita iluminada.
Era precioso, además habían traído pizzas caseras, había vino y foie gras del bueno; fue una noche mágica en la que terminamos lanzando lámparas de velas voladoras sobre las que escribimos deseos: «así es como se crean las estrellas».
Viene de Cédric (II)
This came on while I was waiting for my coffee to be made at my local cafe this morning :) what a lovely start to the day.
Chet Faker | Release Your Problems
Chet Faker - Release Your Problems