7. De vuelta al infierno
¿Han escuchado ese refrán que dice “pueblo chico, infierno grande”? Mi vida en Santiago era lo que siempre había querido, calles repletas de personas, variedad de paisajes, cultura e historia por todas partes (y smog también), sin embargo, la realidad me esperaba, el semestre llegaba a su fin, por ende, mi vida en Santiago también, me tocaba volver a mi ciudad.
Después de terminar mi pololeo de tres años, había dejado de carretear en donde vivía, pues temía encontrarme con mi ex. Deben estar pensando que le doy mucho color, y es cierto, pero era porque quizás dentro de mí sabía que aún no la superaba por completo en ese momento.
- ¿Salgamos hoy? - me preguntó mi hermana.
- No tengo ganas.
- Ya po - insistió.
Me terminó convenciendo igual. Esa noche no vi a mi ex (por suerte), pero a pesar de la buena música y la buena compañía, siempre surge algo que te arruina la noche.
- Oye, hace caleta no te veía - me dijo una ex compañera del colegio.
Le expliqué que la u me tenía ocupada. Mentira.
- Así que terminaron... - dejó la oración en el aire.
- Mm sí
- ¿Y por qué? Si es que se puede saber - preguntó.
Ya la weona sapa.
- Problemas.
- ¿Y han hablado?
Y qué te importa a vo weona sapa, vira de acá.
- No.
Creo que el ser tan cortante la ahuyentó y se fue. A pesar del mal rato con ella, perdí el miedo al carrete en mi pequeño pueblo y seguí saliendo con mis amigues, la pasaba bien con ellxs y no pensaba dejar de carretear por una situación que creía no volvería a pasar.
Estaba equivocada.
Al parecer, el hecho de haber estado en una relación por tanto tiempo y haberla terminado causaba curiosidad entre las personas (gente culiá sapa) y cada vez que salía me bombardeaban de preguntas que no les incumbía.
- ¿Y terminaron?
- Sí, hace caleta.
- Pucha, que mal.
- No me importa ya - Le contesté molesta al tipo que se encontraba a mi lado, esperando que se diera cuenta que no quería hablar del tema.
- Caché que ahora tiene polola.
Silencio.
- ¿No te molesta que te haya olvidado tan rápido? - preguntó como si tuviera la intención de hacer daño. No le funcionó.
- No, nadie elige de quién ni cuándo enamorarse.
Lo que decía era cierto, no me molestaba en absoluto que mi ex ya estuviera en otra relación, entendía perfectamente que a veces sólo pasa y ya. Incluso a mí me había pasado, mi primer pololeo había terminado porque yo me había enamorado de alguien más y eso no tenía nada de malo, sólo pasó.
- ¿Y tú estay en algo?
Ya filo, me paré y me fui. Ya estaba chata. Que si la extrañaba, que si me dolía, que sí la había superado, siempre que salía me preguntaban esas cosas, no me la encontraba a ella, pero me encontraba a todxs quienes alguna vez nos vieron juntas y querían saber sobre nuestra ruptura.
Al fin entendía el significado de ese refrán, pero tampoco pensaba encerrarme en mi casa hasta que terminaran mis vacaciones. Decidí ignorar cada pregunta, rumor o cualquier weá relacionada con mi pololeo anterior.
- El Manu se va a sacar la casa hoy, supongo que vamos a ir - me dijo mi hermana ese sábado en la tarde.
- Bueno, vamos.
Tenía ganas de salir y despejarme de todo un rato, lamentablemente no podía ver el futuro y no tenía idea a quién me encontraría en el carrete.













