❝ 𝘢𝘳𝘦 𝘵𝘩𝘪𝘯𝘨𝘴 𝘨𝘦𝘵𝘵𝘪𝘯𝘨 𝘣𝘢𝘥 𝘢𝘨𝘢𝘪𝘯? ❞
Hacía casi una semana se había encontrado a Darius, ese hermano mayor que la había abandonado tanto como lo hicieron sus padres. Apenas lo vio pudo reconocerlo, incluso con los años que habían pasado. No podía creer que hubiera tenido el valor de mostrar la cara y peor todavía, de decirle que quería que se fuera con él para que se reuniera la familia. La sangre le hervía al recordarlo. Sentía asco, un disgusto difícil de procesar con palabras. No le dio oportunidad de que se lo dijera dos veces, se largó de ahí.
Luego de aquel encuentro se concentró en lo importante, ganándose un collar de rubíes en un torneo de poker clandestino que celebraban anualmente. Pensaban vender el accesorio para recuperar un dinero que Hunter había perdido meses atrás en una estafa que se le volteó... Entonces se encontró con Darius, que le rogó por una oportunidad de escucharlo y ni siquiera se dio cuenta del momento en el que el collar dejó de estar en posesión suya. Lo odiaba, lo odiaba mucho porque su presencia lograba descolocarla hasta ese nivel.
Esos últimos siete días se recluyó del resto de la pandilla, planeando la manera de recuperar el collar y deshacerse de Darius sin que los otros tuvieran que enterarse de quién era él, pero en cuanto el líder se enteró de que el collar no estaba en manos suyas la sacó del trabajo, excluyéndola de los planes que estaban haciendo para recuperarlo. Eso había sido la gota que derramó el vaso.
Y ahora, ahora podía escucharlos a todos hablar al otro lado de la puerta del cuarto de juegos.
‘ ¿cómo que llegó así? ’ cuestionó Noel, escuchando en respuesta un suspiro de Mint, el líder de la pandilla. ‘ por esto es que no puede trabajar con nosotros para recuperar el collar, hay algo que no nos está diciendo ’ por unos momentos hubo silencio, hasta que la voz de Noel sonó nuevamente. ‘ ¿las cosas se estarán poniendo mal otra vez? ’
‘ ¡puedo escucharlos, idiotas! ’ no hubo más respuesta ni murmullos, por lo que apretó los labios, sirviéndose un trago del bar. Tenía los nudillos abiertos y rasguños en la cara, secuelas del encuentro reciente que había tenido con Darius cuando intentó recuperar el collar por cuenta propia, lo cual obviamente no había terminado bien. ‘ y el imbécil quería hacerme creer que había venido por mí... ’ Se sentía herida, y no solamente por las marcas que tenía ahora en la piel.