Una noche mágica.
Han cambiado muchísimo las cosas en estos poquitos días y me encuentro renovada. Cuando las cosas cambian por fuera, madre mía cómo cambian por dentro. Y ahora que ha cambiado todo, ¿por qué no seguir cambiando? Los cambios aunque sean malos, aunque no lo veas, al final del todo, son buenos. Pero hoy no quiero hablar de eso, eso lo dejamos para otro día, hoy vengo a escribir mi carta, a ver si este año me traéis todo lo que pido, que es poquito y fácil, creo. Ha sido tiempo de olvidar muchas cosas, hay que traer cosas nuevas en las que creer.
Recuerdo esta noche como algo mágico, cuando era más niña, no había preocupaciones ni obligaciones ni ninguna de esas cosas de adulto que poco a poco tienes que ir asumiendo y consumiendo. Nos juntábamos todos en casa de mi tía, toda la familia, unas cenas increíbles y un ambiente familiar que desde que se fue mi abuela echo muchísimo de menos. Pedíamos juguetes, muchos juguetes y a dormir pronto que si nos pillaban despiertos sólo dejaban carbón. Abundaba la inocencia; hoy ya no se lleva nada de eso. Ahora mi carta poco tiene que ver con todo eso.
Hoy lo único que puedo hacer es agradecer y seguir aprendiendo. Estos días me han dado consejos por un tubo, he visto un montón de gente que dejé de ver y tengo tantas ganas de vivir hoy, estoy liberada.
Queridos Reyes Magos:
Este año he sido muy buena, como todos; lo único pues bueno, no he sido responsable, lo asumo, y me he equivocado en muchas cosas, pero bueno, también como siempre, en mi línea. Este año no pido mucho, además, después de todo, lo único material es que por favor me toque mañana la lotería, que no da la felicidad, pero ayuda.
Quiero que las cosas sigan cambiando; todo menos las esencias, que eso siempre nos harán mejores. Quiero seguir aprendiendo y creciendo, quiero alcanzar todas mis metas y quiero metas nuevas. Quiero que los míos sigan a mi lado, y quiero aprender a mantenerlos así, como siempre o mejor. Quiero que me llenéis de amor y que no se acabe nunca, y poder repartirlo sin mirar con quién; y quiero que de todo eso guardéis un poquito para mí, que siempre se me olvida. Quiero salud, para mí y para ellos, ojalá les pudiérais hacer inmortales, que me dan la vida; siempre están ahí, y no quiero que se vayan. Quiero felicidad, eso puede ser sólo para ellos, que siempre que pueden ellos me dan un poquito. Ah! y ya no sé si podéis hacer algo con esto, pero no dejéis que me siga equivocando con la gente, que a mi todavía me queda algo de inocencia y no me gusta que piensen que eso es un juguete. Sólo pido gente buena, gente que me quiera enseñar, gente que admirar y gente que demuestre. Quiero ilusionarme con pilares firmes. Y quiero fuerza, mucha fuerza, para poder cuidar de todo y que nada se derrumbe, y si no para reconstruir. Fuerza para seguir superando todo lo que se me enfrente cada día, que siempre hay algo nuevo. Fuerza para poder seguir, simplemente, y fuerza para poder mirar atrás y que el orgullo supere al dolor.
Irene Bares.














