Hola. Bueno, no sé muy bien cómo empezar esto, hace mucho que no escribo, no sé a dónde va a llevar, pero a mi me va a servir. Espero que os guste, yo sólo quiero expresarme como he querido hacer siempre.
En verdad no voy a presentarme así de primeras, no es una entrevista de trabajo, por decirte mi edad, mi nombre, mis aficiones o mis ambiciones no vas a conocerme más. Eso se hace con el tiempo, y desde siempre me han enseñado que él es el mejor maestro. Debería contar mil cosas, pero hoy no.
Hoy es 31 de diciembre de 2019. Y hoy ha sido cuando por fin me he decidido a darle vida a esto. ¿Por qué? Pues yo tampoco sé, quizás el cambio de año, de década, de etapa… están esas mil cosas detrás. Sólo sé que todo aquello que conlleve crecimiento personal, o bueno, de cualquier tipo, es bueno.
Empiezan los agobios, último día del año, los arreglos de última hora (en general). Pensar la comida, la cena, el qué me pongo, la ropa interior roja, algo prestado, algo nuevo, las lentejas en la copa de champán, el oro, quitar las pepitas a las uvas y ¡uy, falta una!, el no te atragantes, pisar con el pie derecho, ¿ya?, no, son los cuartos… ¡Ahora! y del uno al 12, te tomas las uvas, intentando no atragantarte o vomitar en esos 12 segundos que determinarán los próximos 365 días; no te tragues las lentejas brindando, pisas con el pie derecho, si te acuerdas, y felicitar el año a todos los que están, y te acuerdas de los que no están, porque los años pesan para todos. Llamas a todos tus amigos, pero a los de verdad, no de esos de pega que sólo se acuerdan de ti ese día y llega el momento de salir. Nunca he sido de salir una noche como hoy, pero qué coño, se sale. Súbete al taconazo, retocar el maquillaje y sales a gritar como una posesa ¡feliz año nuevo! ¿feliz? supongo que ese siempre es el primer propósito de todos los años. Un poco de barra libre y de bailar toda la noche, olvidándote de todo e intentando dejar atrás todo lo malo. Los churros por la mañana si es que se tercian, y la comida de año nuevo con la familia y tu careto. ¿Y ahora qué?
Mierda, los propósitos… miras atrás y te das cuenta, te ríes un poco, porque claro, los de todos los años ahí siguen: dejar de fumar, ir al gimnasio, trabajar más, cambiar esos malos hábitos, el este año sí que sí. Te ríes porque son los típicos, y son los que has tenido todo un año y has sudado de ellos, y te ríes porque lo vas a volver a hacer otro año más.
Pero y si yo te digo que el importante es el de ‘feliz’. Porque da igual que los años pasen, no van a dejar de hacerlo. Yo este año miro atrás y lo pienso:
‘Joder, este año, para uno que consigo me las llevo todas. Sí, este año no me ha pillado el toro, este año he sido feliz ante todo. Ha sido el año que más he aprendido, el que más he reído y el que más he llorado, pero sobre todo, el que más he vivido. He crecido mucho, y pensaba que había madurado bastante, pero este año ha sido a velocidad bestial. He aprendido a llevar las cosas de otra manera, a pensar de muchas maneras diferentes, he seguido preguntando todo lo que no sabía, he querido saber cosas que no debería, y he sabido otras que me han ayudado a conseguir muchas otras. He alcanzado metas, he desistido en muchas otras, he perdido sí, pero no pienso que sea nada malo, al contrario, cuando algo se pierde es que no es necesario y algo mejor vendrá, pero sobre todo he ganado. Conocí a alguien que me ha enseñado todo esto, que me ha demostrado mi valor, y que por encima de todo me ha hecho quererme, me ha hecho feliz. Él dice que ahora no me puede corresponder, pero eso hoy no me importa. Gracias a eso también he podido ver quién estaba en mis peores y eso también me ha hecho feliz. Y hoy, último día del año, me quedo con los que están y me hacen ser quien soy, él sobre todo. Y estoy orgullosa de todo esto que he conseguido, y orgullosa de que me den la fuerza que tengo para luchar por lo que quiero. Que aunque todo esté borroso de vez en cuando, quiero ser feliz, y sin ellos no podría’
No me quiero enrollar más, sólo sé que poco a poco seguiremos creciendo, y que en un pestañeo estaremos arrugados, y sólo quiero que cada historia que lleve cada una de esas arrugas esté todo aquello que este año me hizo feliz y fuerte.