Tengo que asumir que ese chico solo me quería una noche…
Aquel extraño lugar me era familiar de alguna manera, creía recordar haber estado allí en mi infancia, o en algún momento de mi lamentable y aburrida vida.
Algunos recuerdos vagaron por mi mente, pero ninguno consiguió sacar de mi conclusión alguna. Y me harté, esos malditos pensamientos saturaba mi cabeza. ¿ Dónde demonios estaba ? ¿Que era aquel lugar?
Tenía un cuaderno en la mano, y sin pensarlo dos veces lo abrí y mire lo que ponía en aquellas líneas, parecía un diario…
“Hoy le he visto, estaba sentado con un amigo. Sé que ha notado mi mirada, sé que estaba deseando girar la cabeza y mirarme fijamente. Sé que todavía piensa en aquella noche…”
Cuando acabe de leer, todo se volvió oscuro, y como si de un sueño se tratase me transporte a aquella noche.
Estaba en una fiesta, con un vaso lleno de cerveza en una mano. Caminaba por allí sin saber a donde dirigirme, vi a muchos de los chicos que van conmigo a clase. Estaban bailando y bebiendo como cerdos, algunos aprovechaban la ausencia de padres para meterse en el baño y drogarse. Sentìa constantemente un escalofrío en la espalda, creo que pensaba que algo malo iba a pasar. Cada cosa que se me ponìa por el camino empezó a difuminarse, y finalmente llegué a una habitación. Escuchaba los gritos de la gente, y de la nada apareció el.
No le veía bien la cara, la tenía borrosa. Pero sin duda supe quien era.
Me cogió de tal manera que sentí un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo.
Sabíamos lo que iba a pasar.
Y de repente la escena se congeló.
Y volví al lugar del principio, me parecía todo muy confuso.
Otra cosa había ocupado el lugar del cuaderno en mi mano, una pistola. Había sangre en el suelo de aquel viejo estudio.Conseguí recordar que era aquél lugar.
Y como por arte de magia apareció papá sentado en aquel viejo escritorio, a su alrededor todo estaba oscuro.
Me empecé a sentir extraña y cuando me miré las manos comprobé mi mayor temor, había vuelto a mi infancia.
Papá levantó la mirada y el pánico me consumió.
Aquellas enormes manos sujetándome por la cintura…
Solo era una niña, ¿como pudo hacerme eso?
La escena se volvió a parar, y todo volvió a ser como al principio. Estaba en el estudio de papá.
Y la sangre seguía allí, ahora a su lado estaba aquel chico.
La escena se oscureció y ahora el chico no estaba muerto, solo parado delante de mí.
Yo le gritaba que lo de aquella noche había sido algo mágico, y el solo me decía que bajara aquella pistola.
Me despierto sobresaltada, gracias a dios todo ha sido un sueño.