¿RusMex? RusMex 👌
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¿RusMex? RusMex 👌
Esp. Le agarre un enorme amor al Russmex y en general a los cpntryhumans así que, e aquí un cómic en proceso (?
Ing. I took a huge love for the Russmex and in general the cpntryhumans so, here is a comic in progress (?
Espero les guste
I hope you like it
Mexico and Russia after celebrating the triumph of el Tri all night long
(He promised that if his team win, he would dress like a woman)
Dulce amor l Capitulo 10
México llego a su casa bastante cansado y con la mente hecha un lio debido a los gritos desenfrenados que daba USA cada que un coche se acercaba al suyo porque “Los mexicanos son estúpidos manejando y pueden rayar mi estupendo jeep”
-No debí aceptar que me trajera, no debí…- Metió la llave a la cerradura, pero al intentar quitarle el seguro se dio cuenta de que estaba abierta.
Entro sigilosamente, pues él había dejado la puerta cerrada y le parecía bastante extraño, cuál fue su sorpresa cuando algo se le echó encima y causo que se cayera y cerrara la puerta con la cabeza.
-¡¿Qué CHINGADOS?!-grito enfadado mirando a su atacante, quien se incorporaba a la vez que se bajaba un poco la blusa.
-Qué lindo le hablas a tu hermana, por estas cosas no vengo a visitarte-Le dijo México del Sur.
-Ay dios mío Itzel…-Se llevó una mano al pelo, haciéndoselo para atrás.
-¡¿Qué?! ¿¡Hay bolita y no me avisaron!?- En ese momento México del Norte entro a la habitación y sin más se tiró sobre sus hermanos.
-¡MIGUEL! ¡ITZEL! ¿ME HACEN EL FAVOR DE BAJARSE DE MI?
-Nha, pinshi amargado-Renegó México del Norte, mejor conocido para México Central como Miguel.
-¿Cómo está mi hermanito consentido?-Pregunto México del Sur, conocida como Itzel- ¿Se la paso bien bomba en la conferencia? ¿Tienes hambre? ¿Sed…?
-No le pedí el préstamo a Estados Unidos-Dijo México Central, Alejandro, poniéndose de pie y acomodándose la ropa.
-Es pendejo, es pendejo…-Se fue murmurando la chica mientras que Miguel se agarraba la cintura y negaba con la cabeza.
-Solo vinieron a eso ¿verdad?-Pregunto suspirando Alejandro mientras caminaba a la cocina, pues estaba muriéndose de hambre.
-Yo ni sabía que habías ido de conferencia-Se defendió Miguel-Para que lo sepas, yo vengo para hablar contigo acerca de los pedidos de tomate y…
-Ji-to-ma-te-Le corrigió Alejandro abriendo el refrigerador y revisando lo que había dentro.
-TO-MA-TE, que los chilaguitos le digan jotomate o como se diga no es mi pedo-Dijo y sonrió a la vez que tomaba una manzana y la mordía.
Alejandro sonrió al ver a sus hermanos, quienes correspondieron aquella sonrisa con una carcajada.
-Y biennnnn-Dijo Itzel deslizándose por la silla y sosteniendo su cabeza con sus manos-¿Qué haces en tu vida amorosa? Últimamente te he notado un poquitito muy solitario hermanito…
-Te vale madres-Respondió Alejandro sonriendo.
-Ooh, vamos, seguro que tienes una novia, o un novio ¿Por qué no?
Alejandro azotó la puerta del refrigerador y escucho la risa de Miguel uniéndosele a la de Itzel.
-¿Alejandro? ¿Con NOVIO?-Soltó una risotada-Primero muerto, ya ni yo soy tan homofóbico como este cabrón…
-No soy homofóbico-Dijo serio Alejandro- No lo soy.- Colocó una sartén en la estufa y algunos platos en la mesa.
-No, por supuesto que no-dijo riendo Itzel.
-En mi casa se legalizo primero el matrimonio gay ¿recuerdan?-Dijo con molestia el mayor de los dos.
-Tú sabes bien que esas decisiones no nos dejan tomarlas-Dijo Miguel sentándose y subiendo los pies a la mesa-Nuestros jefes son tan vergas que a duras penas nos dejan decidir que ropa utilizar.
-Tiene razón-Se quejó la única hermana.
México iba a replicar, pero el Toc-toc de la puerta lo desconcentro.
-¡Yo abro!- Grito la hermana mientras iba corriendo agarrándose la falda para no caerse.
Llego a la puerta y la abrió.
-¡Buenas…!-Observo al chico que había ahí-… las tenga…
-¿Quién es?-Pregunto Alejandro abriéndose paso entre su hermana y la puerta- ¡Ah! Hola Rusia- Le dijo sonriendo a vez que una mota roja se coló en sus mejillas- ¿Qué pedo? ¿Qué haces aquí?
-Bueno, ya iba a tomar mi avión de regreso a casa y pensé, ¿Por qué no visitar a México? Además… quisiera hablar algo contigo…- Sus mejillas se tornaron sonrosadas, una sonrisa tierna se le formo en la cara y México, bueno, el solo se quedó embobado suspirado.
Itzel los miró a los dos y después le dio un codazo a Alejandro.
-¿No me lo vas a presentar?- Le pregunto haciendo una vocecita chillona.
-Ah, claro claro-Dijo México saliendo de aquel estúpido trance en el que estaba hace un momento- Rusia, mi hermana, se llama Itzel y… bueno, pues eso, entra que hace frio.
Rusia entro a la sala de aquella pequeña casa y fue invitado a la cocina, donde Miguel acababa de tirar su manzana.
Se acercaron lentamente a la mesa central, Miguel miro al visitante con una sonrisa.
-Hola-Dijo y se tiró de nuevo a la silla.
Alejandro retiro todo lo que había puesto para cocinar y se dirigió a Rusia.
-¿De qué querías hablar?
Rusia miro fijamente a México y sus hermanos, quienes no quitaban la vista de su enormidad. Los nervios se presentaron sin que lo deseara, lo que iba a decirle era algo íntimo, algo que debía hablar a solas con el ¿estaba bien decírselo frente a tanta gente? ¿Podría hablar sin que se le trabara la lengua? Estaba asustado y no sabía ni siquiera el porqué.
Le había costado mucho, MUCHO, decidirse en decirle o no, y ahora estaba ahí, parado frente a la familia mexicana que esperaba a que empezara a hablar de una vez.
Pero no podía, la boca se le seco, en la garganta se le había formado un nudo y ¡oh, Dios! No podía ser que en este momento estuviera pensando en lo lindos que eran los ojos de Alejandro, ¡se pondría más nervioso!
-M-éxico, q-quería decirte que—
-¡Tienes cara de tomateeeee!-Grito Miguel mientras reía de forma desenfrenada, recibió un golpe de Itzel.
-¡Deja de cagar el puto momento cabrón! ¿Qué decías…?-Itzel suavizo el tono de su voz con la última frase.
-Y-yo, y-yo…- el nudo en su garganta no lo dejaba hablar, tenía que hacer algo, sus nervios lo estaban traicionando ¡Tanto había estado entrenando en casa de su hermana y ahora la estaba echando a perder!- México…-suspiro y dijo lo primero que le vino a la mente- Mi jefe dijo que quería que viniera a preguntarte si querías…- agacho la cabeza- que te vendiera gas…
Si bien Alejandro no se esperaba aquello, suspiro amargado como si hace un momento estuviese pensando en que Rusia se le declararía y… a ver, ¿¡QUE!? Sus mejillas se tornaron rosas y su mente se hizo un desmadre por completo.
-N-no, no lo necesito, gracias… ¿eso es lo que me querías decir?
Rusia trago saliva y agacho la cabeza aún más murmurando un “Si” apenas audible. La pena lo invadió por completo, miro a la familia mexicana y se fue caminando de reversa.
-Muy bien…- Itzel había estado viendo el actuar de aquellos dos chicos, su hermano se notaba decepcionado y el ruso, bueno, él se veía enorme y apenado.
Con un tiempo más los hermanos se fueron, dejando a México y Rusia solos. Alejandro ya no tenía hambre, había un agujero en su estómago que le hacía pensar que si probaba un bocado de manzana lo vomitaría en seguida. No hablaron mucho, de hecho, no tardó ni media hora y Rusia se fue, dejando a México completamente apegado a sus pensamientos.
Cuando intento acomodarse el sombrero notó que no lo tenía puesto, lo busco por toda la casa y no lo encontró.
Genial, ahora tendría que regresar a casa de USA para preguntarle si había dejado sus sombrero en la conferencia.
Salió de casa con un abrigo bastante grande, ¿Por qué hacía tanto frio si apenas eran las dos de la tarde y el Sol se suponía debería estar en su máximo esplendor, calentando el asfalto y a la gente que pasaba?
Tomo un camión que lo llevó a el aeropuerto, y tras llamarle a Chile para que le dijera de nuevo como comprar un boleto de avión, se fue rumbo a Estados Unidos para ir a por su sombrero.
…
Cuando llego al edificio donde se había llevado a cabo la conferencia abrió la puerta sin ningún problema. Le causo terror, pero a la vez le agrado pues no tendría que llamar al gringo estúpido a que se la abriera… la puerta, la puerta.
Camino y camino, cuando llego a la sala indicada abrió la puerta y se encontró a España, quien leía un libro.
-Quiubole-Le dijo mientras caminaba por toda la sala buscando su sombrero.
-Ostras-Dijo España viéndolo por encima del libro- Mi pequeño Nueva España está aquí, ¿Qué haces?
-Nada, busco mi sombrero-Le respondió el mexicano.
-Lo vi por allá- dijo señalando el otro extremo de la mesa, en donde México lo encontró sobre una silla.
-Gracias…-se fijó en el libro que España leía. Tenía una pasta gruesa que parecía hecha con cuero y no tenía título- ¿Qué lees?
-Un libro muy aburrido-respondió España dejando el libro en la mesa.
México se le acerco y lo tomo, lo hojeo y suspiro; no había ni una sola imagen,
-¿Por qué lees algo tan aburrido?
-Estaba esperando a Romano… pero creo que no va a llegar-España le beso la frente a México y le sonrió.
-Deja de hacer mariconadas… ¿De qué es?-Dijo refiriéndose al libro. España había dicho que era aburrido, pero algo había en aquel tomo sin imágenes que le llamaba la atención.
-Es sobre la guerra fría… no sé, con eso de que no participe en esa guerra no me parece interesante.
-Yo recuerdo algo de eso, pero no estoy muy seguro de que es… ¿me lo puedo llevar?-España se levantó en hombros y le sonrió de nuevo- Pues me lo llevare.
Salió a toda prisa de esa sala rumbo a su casa, con el libro escondido bajo el brazo como si estuviese cometiendo un crimen. Al llegar a casa se sumergió en la lectura sin saber que una parte opositora de la Guerra le sacaría el aire.