Ocean liner Willem Ruys for Royal Rotterdam Lloyd
Dutch vintage postcard
seen from United States
seen from China
seen from Japan

seen from Germany

seen from China

seen from United States
seen from Malaysia
seen from Spain
seen from Türkiye

seen from Austria

seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from Australia

seen from United States

seen from United States
seen from Canada

seen from Germany
seen from Ukraine
Ocean liner Willem Ruys for Royal Rotterdam Lloyd
Dutch vintage postcard
Garden by Mien Ruys, 1904-1999 (foto: Meker Tuinen) #architecture #spangen #mien #ruys #garden
Lo mío es ver a la cara mientras hago lo mío
HDA
“¡Pabli, pasas la vida viendo a otros lados, al futuro, al horizonte! Tu mente nunca está en donde debe de estar. En lo que estás haciendo. En el presente.”
"¡Pabli, pasas la vida viendo a otros lados, al futuro, al horizonte! Tu mente nunca está en donde debe de estar. En lo que estás haciendo. En el presente."
Respiré profundamente. Pixie se quitó la gorra (cabellos rojizos, hermosos) y se rascó la cabeza. Arqueando las cejas, dijo: De ninguna manera voy a mandar traer el carrito de la dulcería. En ese momento, intenté el ruin chantaje de al cliente lo que pida, pero Pixie sólo se limitó a sonreír y a preguntarme cuántos años tenía. Le respondí que veinticinco. Ella sólo atinó a mover la cabeza de un lado a otro. No es una buena edad, dijo, tanto emocional como creativamente hablando. Guau. Por primera vez en mucho tiempo me sentí interesado por lo que alguien más tenía que decir, y le tuve que preguntar cuál era, según ella, la mejor edad. Los veintisiete, afirmó sin parpadear. Es la edad perfecta, los perfectos veintisiete. Realmente Jesucristo inició su vida pública a los veintisiete. Steven Spielberg tenía veintisiete años cuando filmó "Tiburón". De ahí saqué eso. Las Luces comenzaron a bajar. Ya va a empezar la función, dijo Pixie al alejarse, mejor apúrese, no le vayan a ganar su lugar. Pero yo no fui a mi lugar, sino que corrí hacia ella, la detuve, le pedí que no me hablara de usted, le pregunté cuántos años tenía y la invité a ver la película conmigo. Tengo que trabajar, declinó cortésmente. Y tengo veinticinco años. También.
Ruy Xoconostle, La vida sin Pixie (Edición Redux).