definitivamente, la oscuridad jugaba en su contra. aquella silenciosa testigo de lo que sea que tenían planeado para ellos en aquel juego que, debía admitir, comenzaba a sacar frustraciones más pronto de lo pensado. continúa un camino que (cree) conoce, aquel que pronto podría llevarle al centro de entrenamiento, donde aquella mala pasada terminaría. es, entonces, que su mirada, aquella que intenta abrirse paso entre la poca luz que la fauna deja proyectar, detecta un par de linternas. se agacha a tomar ambas y encenderlas. pasos a su costado le hacen volverse con rapidez, respiración contenida hasta que facciones no familiares, pero si semi-conocidas se hacen presentes, apuntadas por la artificial luz. accionar que le hace esbozar una pequeña sonrisa, casi apologética. “muy escurridizo de tu parte, no te había escuchado. ¿debería compartir?” sugiere con media curvatura en carmines al pronunciar tonta bromilla maliciosa. de todas formas, termina por tender una a su ahora compañía (aquella que, a juzgar por intensidad de fulgor, acabaría con su batería más pronto). “tampoco es como que estén siendo de mucha ayuda en medio de la selva, ¿hm?”