—Van a coger, ¿verdad? —preguntó Sebastián, bajando ligeramente su revista para mirar a Martín.
Este sonrió a medias. Daniel había ido primero al baño del avión; y a los minutos, Martín se levantó y dijo que iría a investigar porque tardaba tanto.
—¿En un baño de avión? ¿En serio? —cuestionó Sebastián, arqueando una ceja.
—Que puedo decir, me gustan los riesgos —respondió Martín con tono descarado, encogiéndose de hombros.
—Si los atrapan, no los conozco —advirtió Sebastián, subiendo nuevamente su revista.
Martín rió con liviandad. Caminó por entre los asientos hacia el baño. Tocó dos veces y la puerta se abrió, y un brazo salió y tiró de Martín hacia adentro. No podían durar mucho, sabía que Daniel había usado el tiempo a solas para prepararse a sí mismo. Pero diablos que si harían que la experiencia fuese inolvidable.
Sep, una experiencia inolvidable, aunque no por las razones que esperaban. Resultaba que el baño de los aviones de segunda categoría era terriblemente estrecho. Básicamente, una ratonera.
Martín se bajó los pantalones hasta debajo de los glúteos y luego de mil malabares, se sentó en el inodoro para que su primo se sentara sobre sus caderas.
Daniel intentó subirse sobre Martín, y su cabeza golpeó el techo del baño.
—¡Joder! —se quejó—. Otra posición Martín, que me va a dar un trauma cerebral si me golpeo cada vez que suba y baje.
Y buscaron otra. Aunque cada una tenía sus incomodidades particulares. Si Daniel se ponía de espaldas a Martín, apoyándose en el inodoro, cualquier movimiento de Martín detrás suyo hacía que golpease la puerta. No lo ideal para la discreción.
Y si era de lado a las paredes, apenas y lograban encajar. Pero nada de movimiento.
—Bueno, esto es algo incomodo —mencionó Martín, sintiendo que de pronto no podría usar diálogos de sexy galán durante el sexo—. Mmm, Y si te subes de rodillas en el inodoro y…
—De vuelta al trauma cerebral.
—Ah…¿Qué tanto te importa el volver a viajar en esta aerolínea?
—¿Bromeas? Después de esta decepción, ya verás la critica que pienso escribirles —replicó Daniel, con tono humorístico.
—Tomaré eso como un no me importa. Ponte contra el inodoro, y apoya las manos contra la pared de en frente.
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—Martín guio su miembro con una mano hacia el interior de su primo, y sintió un escalofrío recorrer su cuerpo a causa de la emoción que siempre sentía ante la penetración. Y es que adoraba entrar en el culo de Daniel. La calidez de su interior, la friccion alrededor de su miembro y como podía verlo desaparecer cada vez que se movia hacia dentro de Daniel.
Pero lo mejor de todo, es que era suyo. Desde la virginidad hasta el día en que se lo dejaría como colador por tanto uso; el culo de Daniel Artigas era solo suyo.
Las embestidas de Martín empezaron siendo bastante fuertes desde un principio. Cada vez que se movia hacia atrás, su culo daba contra la puerta del baño detrás suyo y cada choque de sus caderas contra los glúteos de Daniel producían un sonido parecido a una cachetada.
—Martín —gimio Daniel, alargando su nombre.— ¡Así, métemela así!,! joder!
Sus piernas flaqueaban cada vez que Martín deslizada su miembro dentro y fuera de su cuerpo. Con una mano cerrada sobre el suyo, masturbándose frenéticamente, Daniel arqueó la espalda, echando la cabeza hacia atrás y soltando un gemido de alivio mientras se corría.
—¡Ugh, ugh, uuuuuaaagh! —Martín gruñó cortamente ante cada ultima estocada para luego soltar uno alto al empezar a correrse dentro de Daniel, penetrándolo lo más posible.
—Joder, que bueno estás —murmuró luego de coger el aliento.
—Martín… —empezó a decir Daniel con una sonrisa en los labios, que murió en cuanto se dio cuenta de algo gracias a su sentido del oído—. Creo que la puerta está abierta.
En efecto, gracias a los golpes propinados por el trasero de Martín, la puerta barata del vuelo barato se había abierto de par en par. ¿En qué momento? Mejor no saberlo. Lo importante ahora es que todo el mundo que había oído los golpes contra la puerta, estaban teniendo una generosa visión del culo de Martín.
—Oh mierda —mencionó Martín, saliendo bruscamente del interior de su primo mientras se subía los pantalones, y luego fue a buscar la puerta y cerrarla justo cuando las azafatas venían caminando hacia ellos.
—Bueno, esto si va a ser inolvidable —comentó Daniel, que ya oía como se formaba la algarabía de algunos pasajeros. Oh, el bochorno…bueno, tampoco era para tanto.
—¿Nos cambiamos de sección? —propuso su primo.
—Martín, no hay mas secciones. Este vuelo es de una sección, bien barato.
—Oh bueno… te consigo unos minutos a solas para que puedas…ya sabes, ¿limpiarte?
—¿Crees poder hacerlo? —inquirió Daniel, algo dudoso de la posibilidad de que los dejaran usar el baño un segundo mas, durante el resto del vuelo.
—Tú solo escucha —aseguró Martín, ya adecentado, abriendo la puerta, saliendo y cerrándola detrás de sí.
—Por favor, dele un minuto —Le dijo a la azafata, que tenía cara de nunca haber visto porno gay en su vida, la pobre—. Necesita sacarse mi semen de su culo.
La azafata no dijo nada, pero Martín pasó a su lado. Con la cara que tenía era obvio que no se atrevería a abrir esa puerta.
—¡Menudos maricas! Comentó entre risas, haciendo reír a su compañero.
—Lo siento, no puedo oírte, todo el sexo gay que acabo de tener hace mucho ruido —contestó Martín, y cuando estaba por sentarse junto a su primo, quien básicamente se estaba comiendo la revista, añadió—: Y de paso, solo para que sepan, me llamo Sebastián Artigas, y si alguien tiene un problema, ¡bien puede reportar esto al noticiero más cercano!
Martín se sentó y echó un suspiro, satisfecho. Nada como cumplir una fantasía erótica para ponerlo de buen humor. Miró hacia su lado sonriente, y notó cómo Sebastián le miraba.
—¡Oh vamos! —le dijo—. ¿Dónde está tu sentido del humor?
—En mi patio, siete metros bajo tierra —informó Sebastián con voz seria—. Y en cuanto bajemos de este trasto, iras a hacerle compañía.
Al final, Daniel impidió el asesinato, pero ni él ni Martín pudieron volver a viajar en esa aerolínea.
FIN
Lo siento, no tengo ni idea de que ha pasado aquí. Se supone que iba a hacer algo funny y sexy de una hoja o dos. Cuatro hojas de stuff pasando y yo sin idea. Oh bueno. Aquí saliendo de un trade que le debo a la Ryu. Que le aproveche en algo, si se puede xD
cockismybusiness ha dicho OH GOOD OWO what about Mago de Oz - Desde Mi cielo (para un fanfic tristón lleno de argenmex feels y Pedrito muere pero le deja esa canción de recuerdo dskjdfndkf
Desde mi cielo ya está en la playlist. Es tan triste esa canción -sob-
Ayudo a mi mamá y a mis tías con unas cosas en la casa de mis abuelos. Me escapo ocasionalmente para rebloguear algo o leer. Pienso en el fic que debo terminar y evado gente persistente. ¿Y tú qué haces preciosa?