“Lo que fuimos y ya no seremos”
Me enamoré, pero también aprendí a amarme a mí misma. Lo siento por no luchar por lo que mi corazón creía, pero es necesario dejarte ir y dejar todo sentimiento atrás. Primero debo proteger mi corazón antes de entregarlo a un amor no correspondido.
No quiero alejarme de ti, pero entiendo que somos de distintos destinos. Por más que intenté agradar a tus ojos, cambiando partes de mi esencia, comprendí que tu corazón pertenece a un futuro amor… y quizá esa persona no sea yo.
No sé cómo pedirte que no me mires con esos ojos, ni que no me sonrías con esos labios que hacen que mi corazón pierda la razón. Vuelvo a caer en la fantasía, pero luego choco con la realidad… y eso es lo que más duele: descubrir que no habrá un “felices para siempre” como los que alguna vez leí.
Solo quiero curarme de ti, de esta dulce enfermedad que poco a poco apaga mi brillo. Sé que tu aprecio hacia mí es genuino, pero mi corazón lo interpreta de otra forma. Aun así, estoy agradecida por haber sido parte de esta bonita amistad con espinas, que me enseñó tanto sobre sentir y soltar.
Y ahora, me despido… No con tristeza, sino con amor. Gracias por ser mi primer amor, aunque no mi destino. Te dejo ir con ternura, para poder quedarme conmigo. Porque aprendí que soltar no es perder… es sanar.













