¿¡Las 50 Sombras de quién!?
El hombre joven, adinerado, de buen parecer y dueño de una gran empresa parece ser el punto de atracción de muchas mujeres actualmente y a las que ha envuelto esta popular novela. Criticada por muchos, elogiada por “otras” es el blanco de comentarios en los medios y en las redes últimamente pero, ¿quién es Grey? Este galán de novelas es el magnate de una compañía el cual posee una inclinación sexual retorcida cuyo objetivo a lo largo de la trama es solo pensar en satisfacerse a él diciéndole a su querida Anastasia que lo tiene “cautivado”; si ya se, van a decirme: “este Gaudy si inventa bromas (por no decir otra cosa)”. Parece ser que el romance quedó de lado (o tomó otra forma ¡y yo no supe!), los boleros en las ventanas de las damas, las rosas con un café, caminatas al caer la tarde tomados de la mano, el secreto al oído de la persona amada. ¡NO! Es mejor que te robes a tu “Anastasia” con tu helicóptero personal o la visites a su residencia en tu costoso auto solo para darle “unas nalgadas” y así enseñarla a amar y demostrarle tu amor, no te preocupes, a tu “Anastasia” le gustará. Ella al verte te tomará de tu cabello sedoso y manejable y tirará de tus “vaqueros” en menos de lo que canta un gallo y pasarán una noche de ensueño. Las novelas siempre han colocado al hombre en el plano en el que se desarrollan, es decir, transportan al ser hasta el sitio en el que ocurren los acontecimientos mientras este lee, al parecer 50 Sombras de Grey ha logrado llevar personas, hombres y mujeres hasta el cuarto rojo y disfrutar de una sesión intima con alguien que su única satisfacción proviene del sexo y sadomasoquismo (azotes). Menudo muchacho diría, yo. Menudas mujeres diría Grey, sosteniendo un látigo. Hasta la próxima. �a�











