Sejin dejó que los pies le llevaran a un ritmo lento hasta el apartamento donde vivía. Por un lado, había pasado todo el día analizando datos en la universidad y no tenía ningún apuro en encerrarse entre cuatro paredes de nuevo. Por el otro, se encontraba físicamente tan extenuado que la energía que le quedaba no era suficiente para hacerle apurar el paso. Si veía las cosas desde un ángulo optimista (cosa que solía hacer todo el tiempo), de ese modo podía apreciar los comercios en las cercanías de su vivienda. Por ejemplo, aquella tienda de ropa. Y ese restaurante de comida tradicional. Y esa floristería. O aquella pastelería con la chica que se veía exactamente igual a alguien que fue muy importante en otro momento de su vida--
Un momento.
"¿Sooyoung...?" Murmuró para sí mismo, incapaz de darle crédito a sus ojos. Sin pensarlo mucho caminó y se adentró en el local buscando la jovencita que había captado a través de una de las ventanas. "¿Hola? ¿Hay alguien aquí?"
















