Desde que iniciaron su relación, ambos latinos eran conscientes de los problemas del otro. Tristemente, nada pudo preparar a Chile para la primera vez que le tocó enfrentar a su pareja sumida en la corrupción.
Ni si quiera lo notó. Él conocía las grietas que manan sangre negra, las lágrimas de corrupción y el dolor que causa, pero no esperaba que los iris negros en México fueran la única advertencia que recibiría.
Él se le acercó, cariñoso. Lo abrazó y le llenó los hombros de besos antes de hablar y, con una lengua suave como la seda y amarga como la hiel, comenzara a burlarse maliciosamente de Chile, insultó su historia y su tierra. Nunca esperó que aquel que le prometió amarlo y atesorarlo, lo humillara y pareciera disfrutarlo tanto.
Aquel impostor de su amado, lo dañó y lo torturó hasta que México recuperó el control.
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La verdad no soy buena haciendo historias, pero imaginen la situación. México jugando a humillar a Chile mientras este, indefenso y sin entender, simplemente deja que la versión corrompida de México saque su corazón y se lo coma en gajos… Ahre (?