Tener una hoja en blanco lista para que sea escrita en ésta una historia, se llena de posibilidades infinitas en las que, lo que más impera es el miedo a fracaso, a no ser talentoso para escribir algo que capte la atención del lector, que sea merecedor de burlas y que sobre todo evidencia la falta de habilidad para conseguir lo que se necesita.
Pero si el miedo al fracaso se erradica y se toma como una oportunidad de aprender, de experimentar, de mejorar sobre el error, de ser mejor, la historia sería otra., donde hay personas que ven una idea absurda hay un loco que ve una idea que cambiaría la vida por lo menos de una persona.
El presente ensayo expone el análisis del libro “Ideas VIP”, de Germán Castaño, es un almanaque del éxito de personas emprendedoras que obtuvieron el objeto de inspiración en lo que menos pensaron que les resultara. No pretende persuadir al lector a tomar las riendas de su vida e innovar, o perseguir sus sueños, simplemente expone el punto de vista sobre dicha obra y cómo se percibe a través de quien redacta con sus pros y contras.
¿Cómo es que conseguimos consumir el libro como quien se sienta hambriento frente a una pizza y después del primer pedazo no puede parar hasta ver que se terminó la pizza completa, porque le causa una satisfacción y tiene la necesidad de seguir comiéndolo?
Es sencillo, una vez que se entiende el proceso y los elementos que interfieren en él la estimulación de los colores en el lugar donde se está comiendo la pizza, la gente que es feliz comiendo, la atención de las personas que te atienden, y por supuesto el hambre. Lo mismo sucede con el libro, sigue una receta que aborda al lector por varias líneas: psicología, creatividad, autoayuda, sociología, política, economía, administración y sociales.
Sí, sociales porque bien podría ser una revista de chismes que se llame gente VIP pero en lugar de tener celebridades del espectáculo hablando de sus divorcios y fracasos sentimentales habla de gente con talento que fracasó y sobre eso construyó un imperio exitoso. Porque es cierto, resulta innegable el morbo que produce conocer la vida de los demás. Chuck Palahniuk, en su obra maestra conocida como “El club de la lucha”, dice que “Nos han enseñado a hacer lo correcto. A no cometer errores. Supongo que cuanto mayor parezca el error, más posibilidades tendré de romper con todo y empezar una vida de verdad.” Y no puedo pensar en otra cosa que no sea él mientras avanzo por las páginas del libro de German Castaños, tiene una estructura amena, que permite perfectamente avanzar sin obstáculo entre las peripecias de los casos que plantea, después con una especie de “pistas de blue” o del “inspector gadget” en las que se tienen que resolver pequeños misterios con ayuda del autor para atinar al caso. Personalmente siempre he relacionado la creatividad con el instinto de supervivencia, y este es el claro ejemplo de cómo un hombre innovador e ingenioso es capaz de salir a flote, como a partir de la frustración se puede ser creativo.
Para esto se necesita por supuesto, salud emocional, salud física que nos ayude a no quitar el dedo del renglón y por supuesto salud mental para perseverar a pesar de lo que se puede tener en contra.
La gente deposita su fe en aquello que le da un valor agregado a su existencia, que lo hace especial que lo hace sentirse mejor y mejor persona, y la aprobación de la sociedad siempre pesa y está presente en las decisiones que tomamos.
Tenemos miedo de lo que representa algo desconocidos y tristemente nos aferramos al clavo ardiendo por una falsa percepción de seguridad, sin darnos cuenta que en frases tan trilladas radica la diferencia de hacer la diferencia, como “el renovarse o morir”.
Me viene de nuevo Palahniuk a la mente y su célebre frase de que “lo importante no es vivir para siempre sino hacer algo que viva para siempre”. Y el mundo está lleno de gente pesimista que se hunde en su propia miseria y se olvida de la posibiliad de cambiar al mundo con lo que tiene en sus manos para hacerlo.
Como comunicólogo, elegí una profesión infravalorada, que puede ser sustituida pro cualquier persona en su casa con Photoshop, final cut, un micrófono, una cámara y acceso a internet. Pero que no puede ser reemplazada la vocación de generar contenidos de calidad. El comunicólogo está condenado a tener una visión periférica del problema que le tocó resolver, no puede ver la vida como el contador o el abogado.
Que pugna con el fracaso que representa vivir en un país que no está listo para abrir puertas a quien no tiene experiencia pero tiene la capacidad de aplicar lo que sabe para ser un buen elemento en una organización, o empresa y que se mueve con la convicción de ser alguien que pude cambiar la realidad inmediata del contexto en el que se encuentra.
Las líneas motivacionales siempre me han parecido un límite impuesto por el autor para tratar de ayudar a una persona a través de lo que él mismo vive y su percepción de vida, la lectura no debería ser utilizada para que te digan qué se tiene que hacer y se acabó. Mejor, se debe traducir como a la larga una especie de sabiduría que se entiende como desapego al fracaso y aprendizaje cotidiano.
Pero es importante en el ámbito profesional, pues el capital humano no puede dar sin recibir a cambio, debe tener ese incentivo que lo aliente a seguir intentándolo a no darse por vencido y eso es tarea primordial de un buen líder, que no es quien logra llegar a donde quiso sino quien tuvo la empatía para entender la realidad de todos y a partir de eso construir sobre cimientos fuertes escalones para avanzar juntos.
Parece una arte de magia, una receta de cocina o el problema aritmético más difícil de resolver y de pronto, están todas estas personas con casos de éxito, que nos devuelven la esperanza de innovar, de proponer, de creer en nosotros mismos. Y más importante de no conformarnos con lo que ya tenemos.
Entonces, el fracaso ya no parece el peor de los enemigos y el miedo puede convertirse en un aliado, pensemos en “Batman the dark knight rises” de Christopher Nolan (2012), ¿qué hundió a Brunce Wine durante años en su propia miseria?, su autocompasión, sus inseguridades y el fracaso y frustración por cometer un error que valió la vida de alguien, se olvidó de entender que hay cosas que no están en nuestras manos.
Y después dentro de la prisión bajo la tierra qué lo sacó adelante, sí, las ganas de reivindicar el camino pero también el miedo a una vez estar escalando caerse de nuevo al vacío, hizo lo que pocas personas logran: convertir una debilidad en una posibilidad y una amenaza en una fortaleza. Son las circunstancias las que determinan el comportamiento del hombre, es su necesidad de supervivencia lo que lo nota de las herramientas para trascender, son las oportunidades bien aprovechadas las que hicieron que todos estos ejemplos de superación y coraje.
Y entonces no tengo más remedio que evocar uno de mis directores de cine favorito que define su trabajo como: “el tema de un extraño que se obsesiona”. —Wes Anderson