
seen from Malaysia

seen from China
seen from Singapore

seen from Singapore
seen from Malaysia
seen from Malaysia

seen from Malaysia
seen from China
seen from Malaysia
seen from Russia
seen from China
seen from Malaysia

seen from Germany
seen from United Kingdom
seen from Singapore
seen from Lebanon

seen from Malaysia
seen from Germany
seen from Netherlands
seen from Spain
Hay cosas que el cuerpo no puede contener por sí solo. Emociones, recuerdos, preguntas, pérdidas, alegrías, deseos, miedos. Llega un momento en que todo eso se acumula dentro de nosotros y necesita encontrar una salida. Entonces aparece el papel. O una pantalla. O una melodía. O un lienzo.
Porque hay personas que escriben por la misma razón que otros respiran profundo después de llorar: para hacer espacio.
El cuerpo es demasiado pequeño para albergar todo lo que sentimos. La mente tampoco fue hecha para archivar eternamente cada pensamiento, cada herida, cada esperanza. Por eso escribimos. Por eso pintamos. Por eso componemos canciones. Por eso creamos.
No siempre para ser vistos.
No siempre para ser escuchados.
No siempre para ser comprendidos.
Muchas veces lo hacemos simplemente porque algo dentro de nosotros necesita existir fuera de nosotros.
Pienso en cuántos compositores guardaron canciones durante años antes de compartirlas. Cuántos escritores llenaron cuadernos que nadie leyó. Cuántos artistas dejaron obras escondidas en habitaciones silenciosas. Y aun así siguieron creando.
Porque el impulso no nacía del reconocimiento.
Nacía de la necesidad.
Luego ocurre algo curioso.
A veces una palabra encuentra a la persona correcta.
Una canción llega al oído adecuado.
Un poema cae en las manos precisas.
Y alguien, en algún lugar, reconoce su propia historia en aquello que nació de una experiencia ajena.
Entonces se produce el encuentro.
No porque la obra lo estuviera buscando.
No porque el autor lo hubiera planeado.
Sino porque ciertas emociones hablan un idioma universal.
Por eso creo que todos necesitamos una forma de expresar lo que llevamos dentro. No importa si es fuego, lluvia, nostalgia, rabia, amor o incertidumbre. Lo importante es no dejar que se pudra en silencio.
Porque al final, crear también es una forma de sobrevivir. Una forma de ordenar el caos. Una forma de decir: "esto me ocurrió, esto sentí, esto fui". Y aunque nadie lo lea, aunque nadie lo escuche, aunque nadie lo aplauda, quedará una prueba de nuestra existencia.
Una huella.
Una voz.
Un rastro.
La evidencia de que algo habitó nuestro interior y encontró el valor de salir al mundo.
— Gkiss💋
No es el silencio lo que pesa antes de empezar, sino la conciencia de que algo en ti está a punto de cambiar. Por eso la duda no es debilidad, es el choque inevitable entre lo que ya eres y lo que podrías atreverte a ser. Y es justamente en esa fricción donde ocurre el verdadero combate, no en la pista ni frente a los demás, sino en el instante íntimo en que podrías permanecer igual y decides transformarte.
Hablemos o no, pareja o no, siempre va a ser una parte tuya de mi corazón que tú creaste y nadie nunca podrá quitártela.
BambinaMoon
De esos que confunden autoconfianza y amor propio con soberbia.
Váyanse a la chucha.