Sucesión de Fibonacci y proporción aúrea
La sucesión de Fibonacci (0,1,1,2,3,5,8,13,21,34…) es una sucesión infinita en la que cada término es la suma de los dos anteriores, está presente prácticamente en todas las cosas del universo. Surgió en la edad media como una solución a un problema de reproducción de conejos, aunque dicen ya estaba descrita previamente en las matemáticas de la India.
Es una especie de canon natural al servicio de la creación pues aparece en configuraciones biológicas como los tallos de los arboles, en los girasoles, etc.
Y es usado como guía en una construcción geométrica, pues el cociente entre un termino y el anterior se aproxima o tiende al número áureo “fi” (φ=1,618033), conocido así por el gran escultor griego Fidias. Éste número representa una proporción entre dos segmentos (a+b/a = a/b = 1,618) y es el símbolo de la Belleza y Dios.
La espiral de Fibonacci es una gran aproximación a la espiral áurea a la que se le atribuye una condición estética con una perfección que no puede alcanzarse con cualquier otra proporción, así lo confirma nuestra percepción y las sensaciones de equilibrio, armonía y conjunción que conllevan ciertas obras de arte, entre ellas La Mona Lisa de Leonardo da Vinci y Las Meninas de Diego Velázquez
También tiene aplicaciones en matemáticas, computación y la teoría de juegos, pero eso será para otro post.
Fuentes: Wikipedia y losojosdehipatia.com.es













