Sonic recuerda perfectamente los sucesos que lo llevaron a apartarse de Tails. La peor decisión que pudo haber tomado, a opinión de él mismo.
1
Hace algunos meses Sonic comenzó a ver con otros ojos a su mejor amigo, encantándose con el suave cuerpo que había ganado el zorrito con los años. Las curvas de sus caderas, las pomposas colas, la brillante sonrisa y la hermosa personalidad de Tails lo habían hecho comenzar a tener diferentes sueños con el mencionado.
Tails no se parecía en nada a las chicas que él frecuentaba y soñaba (de plano ni si quiera era una), mujeres exuberantes y curvilíneas, de rasgos y personalidad avasalladora, que pudieran competir por la atención que él mismo se ganaba al ser un chico alto, atlético y bastante guapo (a opinión propia y de los demás). El no buscaba a nadie para tener una relación, en especial porque las mujeres con las que se acostaba no eran capaces de seguirle el ritmo ni de comprender su estilo de vida y era por eso por lo que muchas veces lo desanimaba de intentar algo, además ¿para qué iba a mentirse? La pasaba demasiado bien con sus conquistas de una noche, sin ataduras de por medio. Y ahí era donde entraba el conflicto que le causaba Tails y esos extraños sueños…
Sueños en donde se veía siendo amado por el zorro quien lo recibía de forma cálida en su hogar, que le preparaba sus comidas favoritas, quien cuidaba sus heridas después de alguna pelea, quien con un suave abrazo lo invitaba a conciliar el sueño entre ellos (bastante surrealista dormir dentro de un sueño). Todas esas cálidas sensaciones le hacían vivir su amigo cuando dormía y con el paso del tiempo, comenzó a darse cuenta de que estas acciones siempre estuvieron en su vida consciente. Tails hacía todo eso y más por él en su día a día, pero Sonic creía fervientemente que tales acciones eran realizadas por el cariño de mejores amigos, por esa amistad de tantos años. Era normal ¿no? Que Tails se comportara de esa forma con él, siendo tan atento y cariñoso, tratándolo de forma amable y aceptando su turbulento y desenfrenado estilo de vida. Sonic agradecía las atenciones y el cariño entregado por su amigo, por lo que sus sueños, quedaron como lindos y cálidos recuerdos nada más.
Sin embargo todo cambio al escuchar cierta conversación de dos reclutas de GUN, de la cual sin querer comenzó a formar parte en sus pensamientos. Dicha conversación era sostenida por un lobo gris y una liebre, mientras levantaban pesas y se ejercitaban en el gimnasio del cuartel de GUN. En dicha conversación ambos describían y punteaban a toda mujer que recordaran que formara parte del cuartel, siendo bastante vulgares con algunas y crueles con otras. Sonic supuestamente no escuchaba dicha conversación al encontrarse con unos audífonos en sus orejas, pero lo que no sabía ese par era que hace bastante rato la música había dejado de sonar para prestarles atención.
Dentro de la conversación obviamente habían hablado de sus amigas: de Rouge, de Tangle, de Amy y Whisper. Hasta que sorprendido, había escuchado el nombre de Tails.
—Vamos, no puedes negarlo hombre. Todos le han dado aunque sea una revisada al zorro —comentó la liebre.
—Pero sigue siendo un hombre, por muy curvilíneo que sea, es un hombre. Tiene un pene, eso no tiene nada de atractivo —objeto el lobo—. De solo pensar en ver eso, es... —dijo, haciendo una mueca de asco.
—¿Para qué se lo vas a ver? Por detrás no creo que se note, si te das cuenta, de todos los machos que hay, Prower es a quien menos se le nota el bulto. Si lo pones en cuatro no se notaría —dijo burlón haciendo muecas con sus cejas.
—Bueno si lo dices así, por detrás siempre lo confunden con una chica ¿no? —la liebre asintió a las palabras de su amigo—. ¿Por qué su culo tendrá esa forma? Joder y esas colas tampoco ayudan mucho…
—¡AJA! Viste que también le echaste un ojo —rio la liebre—. Esa cinturita y ese culo no son normales. Te aseguro que si le pones los atuendos que usa Rouge tendría el mismo tipo de cuerpo de cintura para abajo. Es una lástima que no entrene con nosotros, podríamos escucharlo jadear un rato jajaja.
—¡Ah cállate! Me estas metiendo ideas en la cabeza —le gritó frustrado el lobo—. No quiero tener esas imágenes mentales, sigo prefiriendo a una mujer como la Agente Rouge en la cama antes que a un hombre por muy femenino que sea.
—Aguafiestas. Bueno, para mí el Agente Prower tiene un “ocho de diez”, si pudiera imaginar su voz en la cama supongo que le daría más puntaje, tiene una voz dulcecita después de todo.
—Deberías ir a darte una vuelta al área de investigación entonces, escuché que cuando Prower está contento con algún experimento se pone a cantar. Así sales de la duda.
—¡Ahhh! —suspiró— pero yo no quiero su voz para que me arrulle, quiero sus gemidos para que me calienten —la liebre carraspeo un segundo—. “Ay sí, así, más duro, más rápido” —comenzó a imitar gemidos y jadeos, poniendo incómodo al lobo.
—¡CALLATE IMBÉCIL!
—JAJAJA amigo no seas mojigato jajaja —reía, mientras ambos se alejaban del lugar.
Por su parte, Sonic seguía dándole vueltas a la conversación. No podía sacarse de la cabeza el dato de que algunos hombres en GUN habían mirado con otros ojos a su mejor amigo. Él no discriminaba a nadie por sus gustos, de hecho, le daban bastante igual, pero pensar que un hombre pusiera sus ojos en Tails cambiaba por completo las circunstancias.
Siempre imaginó que su amigo no estaba interesado en una relación, ya que pasaba más tiempo con sus inventos o con sus amigos, o que a lo mucho buscaría una chica igual de tranquila y dulce que él, que tendría una relación monótona y aburrida debido a su estilo de vida (ganada ahora con su adultez y trabajo). Con todos los años que llevaba conociéndolo, Tails nunca demostró ser un hombre de carácter fuerte o dominante, más bien se mostraba apacible y amable con todo el mundo. Pero el pensar en su amigo con otro hombre le daba un extraño malestar en el estómago. El pensar que otro hombre pudiera dominar y someter al pequeño zorro, le causaba sensaciones contradictorias.
Trato por todos los medios de sacarse esa conversación de la cabeza y lo consiguió lo que resto del día, pero al llegar la noche los sueños recurrentes con su amigo volvieron, aunque un poco cambiados… Ya no eran escenas de una vida tranquila en casa del zorrito, de abracitos reconfortantes y caricias suaves, de palabras dulces y miradas tiernas. Ahora se veía a él mismo tomando fuerte el cuerpo del rubio, recorriendo con gula esas turgentes piernas, jalando con malicia las coquetas colas, masajeando con énfasis el redondeado trasero, dando mordiscos llenos de hambre al pecho de Tails. Esa noche, Sonic despertó alarmado al escuchar claramente un gemido de su amigo quien bajo su cuerpo le llamaba con desesperación. Y dándose cuenta de que todo fue un sueño la vio, ahí entre sus piernas una potente erección.
¿Qué había sido eso?, ¿tanto le había afectado la conversación de esos dos reclutas? Ya había pasado una semana y no deja de tener esos sueños húmedos con Tails. Se estaba volviendo loco ¡Es su mejor amigo por Caos! Y por muy lindo y dulce que fuera, era un hombre. Un hombre con extrañas y sensuales curvas, con suave pelaje y un agradable aroma, con una vocecita que causaba estragos al imaginarla gimiendo. ¡Demonios! No podía sacarse esas imágenes de su cabeza, no podía quitar los pensamientos sexuales que tenía con su amigo y el verlo bambolear coqueto sus colas de allá para acá cada vez que se juntaban no le ayudaba a calmar sus insanas pasiones.
2
Esa noche en particular estaban los tres amigos reunidos en casa de Tails, comenzando con su noche de chicos. Las conversaciones variaban entre la apacible vida de Knuckles en Angel Island, el trabajo de patrullaje a tiempo parcial de Sonic con el servicio de policía y las misiones de GUN y los inventos e investigaciones que llevaba Tails en el cuartel. Todos tenían una vida adulta ya hecha por lo que ya no tenían tanto tiempo y ánimos para pasarla juntos todos los días así que esas reuniones las concertaban cada tanto.
Los videojuegos quedaron de lado cuando el equidna llegó a su límite de derrotas y era en ese momento cuando Tails prefería quitarle los controles antes de que fueran destruidos. Por lo que ahora venían las conversaciones de todo y nada mientras Knuckles y Sonic bebían cervezas y Tails los acompañaba con una copa de vino blanco (ganándose las burlas de ambos por su “sofisticación”). Entre bromas y alcohol el rojo comenzó a soltar la lengua, recordando algo curioso que encontró entre los archivos de Rouge.
—Mi estimado amigo zorro, hace unos días me enteré de que perdiste una puesta —le comentó con la voz más pausada y baja, soltando risitas al recordar la imagen que vio.
—¡Que traidora! —le gritó Tails al entender de inmediato de que hablaba el equidna, quien solo reía sin parar por la cara sonrojada del zorro— ¡Se supone que Rouge no diría nada!, ¡por qué te contó!
—Calma zorro, ella solo me dijo algo sobre una apuesta, pero yo solito descubrí de que se trataba —mencionó, sintiéndose orgulloso.
—¿Alguien me quiere contar? Yo también me quiero reír ¿saben? —comentó el azul perdido completamente de la conversación.
—Pues que aquí, este zorro perdió una puesta contra miiiii-novia y la penitencia fue bastante curiosa, a decir verdad —habló Knux, ya perdiendo un poco el hilo de la historia.
—Rouge nunca debió mostrarte nada…
—No me mostró nada ¡yo solito pille las fotos ja! Pero déjame decirte amigo, que no estabas nada mal en ese atuendo —y levantó su lata de cerveza como un brindis.
—¿Hay fotos?, ¿qué atuendo te pusiste Tails? —preguntó curioso el azul.
—¡Ninguno! Y nunca veras nada de eso…
—Yo apuesto a que te sacaste fotos también ¡vamos Tails! Amy me ha dicho que desde ese día no dejan de acosarte en GUN jajaja, seguramente se filtró alguna foto por ahí —mencionó Knuckles.
Sonic ya estando bastante curioso del hecho, no aguanto más y de forma rápida busco por el hogar del zorro el celular de este que se encontraba en el buró de su habitación. Lo bueno de que Tails fuera un ser tan amable y confiable, era que su equipo tenía reconocimiento facial de sus mejores amigos también. Rápidamente fue a la galería a ver si encontraba alguna foto de lo que hablaba Knux, encontrando solo fotos de nubes y flores, de los amigos en general y de los experimentos del zorro. Cuando recordó que Knux mencionada a Amy y Rouge fue a ver los registros de archivos de las conversaciones de ambas ¡bingo! Dentro de la conversación con la murciélago, habían unas fotografías.
—¡SONIC! ¡DEJA MI TELEFONO AHORA! —le gritó espantado el zorro al ver como Sonic sin ningún tipo de vergüenza revisaba el aparatejo.
—¡Claro que no! ¡Tengo que salir de la duda! —Y el azul corrió, evitando que Tails le quitara el teléfono.
Estaba tan cerca de conseguirlo, pero le distraía el tener que evitar que Tails lograra agarrarlo y las risas estruendosas del rojo, además el alcohol en su cuerpo no ayudaba en la tarea. Cuando por fin logro abrir una y observarla se arrepintió enseguida, porque dicha imagen le causaría serios problemas mentales y físicos. En dicha foto Tails estaba usando una de las típicas calzas negras de Rouge, las de tiro alto que llegaba al inicio de su pecho, apretándose por completo a sus curvas. Consiguió ver otra un tanto desenfocada donde se mostraba la espalda y el trasero del zorro, con las colas siendo apartadas por una sonriente Amy que hacía el signo de paz con su mano libre y cuando estuvo a punto de ver la tercera, sintió como era tacleado fuertemente, llevándolo al piso.
Un poco desconcertado y mareado, pudo sentir un peso sobre su estómago y parte de su pelvis, siendo este el de Tails quien se había sentado prácticamente sobre el cuerpo del erizo para quitarle el equipo de sus manos. Cuando lo consiguió, comenzó rápidamente a teclear en el teléfono completamente muerto de la vergüenza y con la cara sonrojada, sin saber lo que estaba provocando en Sonic por sentir ese suave trasero y piernas a su alrededor. Por su parte Knuckles solo se reía por la escena.
—Jajajaja ¡Vamos Tails!, ¡no es para tanto! Se te ve muy bien la ropa jajajaj —reía sin parar Knux.
—¡Callate Knuckles! No es gracioso, ahora todos me miran raro en el cuartel, que cosas pensaran de mí…
«Que eres absolutamente cogible…» pensó el azul sin querer.
—Que estas jodidamente cogible, supongo —dijo el rojo mientras bebía de la lata de cerveza.
—¡KNUX! —gritó el rubio, tapando su cara por la vergüenza.
—JAJAJAJA lo siento, lo siento. Ya llevo mucho tiempo escuchando a Rouge hablar del tema. Pero vamos Tails, ya es hora de que te consigas un chico, nadie va a regañarte.
Mientras Knuckles y Tails seguían con esa conversación, Sonic solo se dedicaba a disfrutar del agradable cuerpo sobre él. Sus manos, gracias a llevar guantes sin dedos ese día, pasaron a acariciar de forma suave los muslos sintiendo el pelaje sedoso y el calor de estos, embobado con la vista del vientre y el pecho de Tails, y de las colas que furiosas se movían de un lado a otro cada vez que se exaltaba. Pero nada era eterno y el rubio se levantó del cuerpo azul, corriendo hacia Knuckles quien, ebrio como estaba, intentaba escapar de él a tropezones. Sonic no podía dejar de recordar a Tails con esa ropa, de ver la estrecha cintura y los muslos llenos enfundados en ese estrecho material. Su mejor amigo se estaba convirtiendo de a poco en una obsesión para él y eso no podía permitirlo. Cuando los gritos cesaron, el azul pudo darse cuenta de que Tails se encontraba sentado en el sillón con los brazos cruzados y el ceño fruncido, mientras Knuckles trataba de animarlo, así que decidió ir también a sentarse con ellos.
—Vamos Tails, no te enojes, solo fue una broma. Además, esto te ayudará ¿no? ahora Mike se dará cuenta lo que se perdió por ser un imbécil contigo —le comentaba Knuckles a Tails.
—¿Quién es Mike? —consultó Sonic, extrañado. El recordaba a un Mike, pero no sabía de dónde.
—Un chico de GUN que estuvo detrás de Tails —soltó el rojo como si nada.
—¡Buddy! ¿Por qué no me contaste? —ahora recordaba, Mike era uno de los agentes en terreno, un lobo blanco.
—P-porque no creí que fuera de tu interés… —dijo avergonzado el zorrito.
—Vamos Tails, todo lo que sea de ti me interesa —Sonic no aguanto y abrazo a su amigo. Se sentía muy bien ese cálido cuerpo entre sus brazos. Hasta que sintió otros brazos más duros apretándolos a ambos y sacándole el aire.
—Sí Tails, nosotros nos preocupamos por ti, eres el único que no ha disfrutado de las bondades de un amante, por lo que ya te toca amigo jajaja —rio Knux, mientras apretaba el abrazo dado a los otros dos.
—¡KNUX! —gritó avergonzado el zorrito, sin poder tapar su sonrojado rostro al tener ambos cuerpos aferrándose fuerte a él, sin darle libertad de movimiento.
Sonic quedo pensativo, extrañado de la conversación de esos dos «¿Tails nunca ha estado con nadie? ¿Por qué eso lo sabe Knuckles y yo no?» pensaba el azul un poco enojado ¿en qué momento Tails había perdido la confianza de contarle ese tipo de cosas? Cuando el equidna los soltó Sonic no deshizo el abrazo, quería quedarse así un poco más, disfrutando de la calidez del cuerpo ajeno. Por su parte Tails no le dijo nada, disfrutando también del cariño. Unos cuantos minutos después Knuckles se levantó para sacar otras cuantas cervezas del refrigerador de Tails, llevándolas para seguir con otra ronda de videojuegos. La noche siguió así, entre los tres amigos riendo, discutiendo, jugando y pasándola bien, recordando su juventud hasta que la velada acabara al ser lo suficientemente tarde como para ir a dormir.
Ya acabada la velada y con un durmiente equidna que roncaba como locomotora en uno de los sillones, Tails se dedicó a ordenar un poco junto a Sonic, hablando en susurros para no molestar al rojo (aunque sería imposible de despertar debido a los fuertes ronquidos que se escuchaban). Cuando Tails tapo a Knux con unas cobijas y comenzó a preparar el otro sillón para que durmiera el azul, se desconcertó al escuchar la petición que le hizo:
—Hey buddy, tu cama es lo bastante grande para los dos… durmamos juntos como antes —le pidió como si fuera lo más normal del mundo.
—¿N-no te incomoda Sonic? —gracias a la penumbra del hogar, el sonrojado rostro de Tails no fue visto.
—Por qué me incomodaría, eres mi mejor amigo. Además, Knux está roncando más fuerte que nunca —y con la seguridad que le daban los años de amistad con Tails, paso al baño a enjuagarse un poco la boca, para proceder a acostarse sin ningún reparo.
Sonic si sentía nervios por muy extraño que pareciera. No era porque pensara que Tails podría hacerle “algo” ni nada parecido, al fin y al cabo, en su retorcida imaginación, Tails no sería capaz de someter a otro hombre. Para él tenía más sentido que fuera el zorrito quien recibiera a un macho, por mucha rabia que le diera este pensamiento. Sus nervios tenían otra causa, ligada a los extraños sueños que tenía con su amigo que no lo dejan apartar su vista del suave cuerpo que se preparaba para acostarse. Al estar ya ambos bajo las cobijas el erizo comenzó a hablar.
—Hey Tails ¿por qué no me contaste que te gustaban los chicos? —preguntó, mientras miraba el techo de la habitación. Tails solo suspiro y se tomó su tiempo para responder.
—Pensé que sería incomodo, no quería perder tu compañía…
—Hombre, llevamos tantos años juntos que es imposible que se pierda. No te juzgaría ni trataría diferente de cualquier forma, al fin y al cabo, es tu vida, no la mía —Sonic giró su cuerpo, para poder observar el de su amigo.
—Gracias Sonic, m-me alegra que todo pueda seguir igual —y sonrió suave. Y a pesar de la penumbra de la habitación, Sonic podía jurar que veía tristeza en el rostro de su amigo.
—Ahora bien, me di cuenta de que Knux sabe cosas que yo no ¿en qué momento perdimos la confianza colitas? Antes nos contábamos todo… —e hizo un puchero y gracias a esta mueca, la suave risita de Tails se escuchó. Hace tanto tiempo que no escuchaban ese apodo, que puso a ambos nostálgicos.
—Hay cosas que en su momento eran incomodas de preguntar, más a ti, que solo te dedicabas a buscar chicas en cada discoteca a la que ibas y de hablar de lo maravilloso que era el sexo sin ataduras… Yo simplemente, necesitaba otro tipo de consejero.
—Touche amigo, pero hombre yo se muchas más cosas que Knucklehead, podría haberte ilustrado más —alegó el azul.
—No le quites merito a Knux, me aconsejo bien, a su modo. Creo que hay cosas que no estoy listo para contarte aún —Tails giró su cuerpo para encarar a Sonic. Con la suave luz que entraba por la ventana, podía observar los rasgos difuminados de su amigo. Sonic solo lo veía fijamente, con esos brillantes ojos verdes.
Pasaron un rato así, mirándose, sin emitir palabra alguna. Cuando Tails de forma inconsciente suspiró, Sonic tuvo que romper el momento por los escalofríos que sintió al ver el rostro tan dulce de su amigo.
—Ejem, así que te gusta este tal Mike ¿No?, ¿se portó mal contigo?, ¿quieres que le dé una paliza?
—¿Puedes creer que Knux dijo lo mismo? No pueden andar golpeando gente solo porque sí —dijo entre suaves risas—. Pero no, no me gusta. Él estuvo buscándome un tiempo, pero cuando no consiguió lo que quería pues… solo fue grosero conmigo, eso es todo.
—¿Grosero? ¿Qué era lo que quería?
Tails dudo un momento antes de contestar —Solo buscaba acostarse conmigo y como no lo consiguió simplemente empezó a acosarme. Eso no importa, no iba a darle algo así de importante a un idiota que solo piensa con la entrepierna.
—Vaya, entonces si se merece una paliza…
—No seas testarudo, no vale la pena. Además, tengo la bastante madures para entender que lo que dijo no es cierto y que son solo palabras de alguien despechado.
—Entonces colitas, tú… ¿nunca te has acostado con nadie? Me refiero a sexualmente… —preguntó, evitando la mirada de Tails.
—N-no, yo… quiero que sea especial y con la persona que amo —ahora el rostro de Tails hervía por la vergüenza, ya que nunca pensó confesarle eso a Sonic—. Mucha charla por hoy… buenas noches Sonic —y giró su cuerpo, dándole la espalda a su amigo.
—Vamos colitas, no me dejes así —Sonic aprovecho la situación abrazando al zorrito que se tensó por la acción. El erizo trato de mantener la calma lo más que pudo, para poder disfrutar de las mullidas colas que se habían posado sobre su cuerpo como una manta y del agradable olor que emanaba del rubio—. Bueno, cuando ocurra, solo recuerda cuidarte ¿sí?
—Si papá…
Sonic soltó una risa. Encontraba un poco increíble que su amigo quisiera guardar su “primera vez” para alguien especial. Él no encontró que fuera algo importa, solo era sexo y ya, solo sensaciones placenteras y gratificantes para tu cuerpo. Solo el calor y el cosquilleo de tener un cuerpo pegado al tuyo, de eso se trataba. Y ahora que lo pensaba…
—Oye Tails y tú eres de esos que llaman “muerde almohadas” o un estilo de “macho alfa”… —Sonic solo dejo ir la frase, como si estuviera preguntando por el clima.
—Duérmete Sonic…
—Si, si, ya me callo.
La noche siguió tranquila, con Sonic aferrado al cuerpo del rubio, soñando con campos de girasoles y discotecas vacías.
3
El erizo azul estaba un tanto inquieto, por alguna extraña razón de su parte, había comenzado a frecuentar más a Tails, tanto en su casa como en GUN. Mientras que en su casa se entretenían cocinando la cena juntos (más bien Tails cocinaba y el erizo solo hablaba) en GUN se entretenía distrayéndolo de su trabajo y sacándole risas con sus extrañas historias. Sus noches de ir a bailar y buscar chicas habían quedado relegadas gracias a las tranquilas tardes de cenar juntos y ver películas con Tails y sus noches solitarias de bar fueron reemplazadas por salidas en la compañía de todos sus amigos. No quería separarse del zorrito, así que cuando fue llamado para una misión y su apoyo técnico no fue el rubio, se sintió un poco desilusionado y desesperado al pensar que pasaría tanto tiempo sin él. Afortunadamente la terminó en tiempo récord y eso le permitió encontrar a Tails en su habitación en GUN, pero nunca pensó que sería en una escena tan comprometedora.
Nada más entrar vio a su amigo siendo acorralado por un hombre, era Mike. El lobo sujetaba una de las muñecas de Tails mientras que con su otra mano apretaba fuerte las mejillas del zorro tratando de llegar a su boca, intentando besarlo mientras le gritaba pidiéndole explicaciones, sin lograr tal acción al estar Tails empujando con su mano libre el cuerpo ajeno.24. La conversación había muerto en un segundo, en lo que Sonic apartaba de un solo puñetazo en el rostro al otro sujeto, quien raudo se levantó para intentar golpear al azul, sin conseguirlo. Otro golpe impacto al lobo, ahora en su estómago, haciéndolo doblarse del dolor.
—¡Sonic basta! ¡Déjalo, no vale la pena! —Cuando Tails vio que Sonic se dirigía nuevamente a golpear a Mike se lanzó raudo a abrazarlo para impedir su avance.
Sonic estaba furioso, el haber visto esa escena lo había llenado de una profunda ira. Ver como ese sujeto estaba a punto de besar al zorrito solo había hecho que un pensamiento se le cruzara por la cabeza «aléjate de él, aléjate de él, aléjate de él» se repetía.
—¡Vete Mike! No hay nada que discutir. La decisión la tomó Tower, yo no tengo nada que ver —le había dicho Tails al lobo, tratando de mantener la calma.
El zorrito le daba la espalda a Sonic, sirviendo de escudo para mantenerlo alejado de Mike, con sus colas enredadas contra el torso del azul para frenarlo, mientras que Sonic permanencia con los puños listo para atacar nuevamente.
—¡Claro que tienes que ver!, ¡el que no seas mi apoyo técnico justo ahora es bastante sospechoso!, ¡y sabes que te necesito en esta misión maldita sea! —El lobo seguía gritándole furioso, acercándose nuevamente a Tails.
—¡Claro que no me necesitas, Bell es lo suficientemente capaz para esta misión!
Cuando el lobo estuvo a escasos metros del zorro, la luz comenzó a parpadear y al ver Mike los ojos de Sonic, comenzó a sentir temor. La mirada del erizo, ahora de un brillante color azul, era completamente amenazante, con el ceño fruncido y pequeñas chispas destellantes que salían de sus púas, solo le faltaba comenzar a gruñir y mostrar los colmillos. Sus brazos se habían aferrado al cuerpo de Tails cubriéndolo de la mirada del intruso.
—Vete Mike, si tan desesperado estas por ayuda, ve a hablar con Tower —le dijo tajante el zorro.
Al lobo no le quedó más que irse, intimidado por el aura amenazante que tenía Sonic. Cuando por fin los dos amigos estuvieron solos el erizo pudo relajarse, a la par que el zorro soltaba un suspiro recargándose contra el cuerpo contrario que lo recibió sin problemas. Estando en esa misma posición, Sonic cargo a Tails hasta la silla del escritorio donde se sentó dejando en sus piernas al zorro. El rubio trataba de calmar a su amigo dándole ligeras caricias a los brazos que ahora se aferraban a su cintura.
—Qué diablos fue eso Tails... —le gruño prácticamente.
—Nada importante en realidad. Mike solo esta frustrado porque no soy su apoyo técnico en una misión.
—¡Pero ahí había algo más Tails!, ¡el tipo casi te salta encima! —con la suficiente fuerza, Sonic pudo acomodar a Tails para que pudieran verse las caras.
—A estado acosándome estos días, pero yo simplemente lo ignoro. Es una misión de seguimiento en una selva no sé dónde, yo ya no estoy para ser apoyo de ese tipo de misión en terreno, Tower decidió que fuera Belle como apoyo técnico, que sí mantiene su entrenamiento físico y tiene al día sus pruebas de rendimiento.
Sonic entendía la situación, pero no le convencía la actitud del lobo en todo esto. Si era solo una rabieta por quien sería su apoyo técnico, no tenía sentido que pidiera a quien no terminaba de ser el ideal para el trabajo ¿no?
—¿Es por eso por lo que tampoco eres mi apoyo técnico ahora? —le preguntó el erizo, apoyando su cabeza contra el pecho ajeno, descansando en el suave lugar. La risita de Tails se escuchó suave.
—En parte. Ya no estoy para esos trotes, soy más útil aquí en el laboratorio o con el equipo de reparación —le comentó, comenzando a acariciar las púas azules que ahora tenía a mano. Hace tanto tiempo que no podía hacer eso, brindarle una caricia a su amigo.
—¿Es por eso por lo que estas tan rellenito ahora? —y Sonic procedió a apretar un muslo entre sus dedos, de forma suave— Debes de empezar a entrenar colitas, antes de que dejes de ser mi apo- ¡Auch! —gritó, al sentir el jalón en sus púas.
—¡Sonic! ¿¡Acababas de llamarme gordo!? —y Tails siguió tirando las púas ante las risas del azul.
4
Pasó cerca de una semana cuando Sonic vio llegar a Tails al gimnasio de GUN, con el ceño fruncido y apretando una pobre botella de agua en sus manos. También lo notó la mayoría de los reclutas que entre susurros comentaron sobre la presencia del agente Prower en el lugar. El erizo vio más allá, identificando a todos los hombres que dirigían una mirada lasciva al enojado zorro que se acercaba a él.
—Hey colitas, qué te trae a este hostil territorio —comentó alegre el azul mientras se quitaba sus audífonos, tratando de hacer reír a su amigo.
—Por culpa de cierto idiota, Tower me mandó a acondicionamiento físico, para que, aunque sea, logre la prueba básica de rendimiento… —dijo enojado— Además, me carcomió un poco la consciencia cuando dijiste que dejaría de ser tu apoyo técnico —y sonrió suave, mirando a Sonic.
Sonic estaba feliz, el poder tener a Tails junto a él en las misiones era lo mejor que le pasaba, ya que ambos hacían mucho más amena las largas esperas de vigilia o improvisaban de la mejor manera en casos de urgencia, además, la confianza y conección era tanta que ni si quiera las palabras eran necesarias en las misiones.
—Así que, entrenador ¿qué es lo primero que haré? —consulto, un poco más alegre ya.
—Bueno, la prueba básica es de resistencia cardiaca, así que por ahora irás a la trotadora y después trabajaremos para la prueba de obstáculos.
—Suena suuuuuper entretenido. No tengo mucho tiempo hoy, quede de ayudar a Amy con unos equipos médicos dentro de una hora y media, así que afortunadamente mi sufrimiento no será mucho —sonrió, moviendo las colas contento.
Sonic dejo de estar feliz cuando, al subirse Tails a la trotadora, unos cuantos reclutas (la mayoría machos) se cambiaron de maquina a las que, justamente, estaban cerca del área de cardio. Y es que el pequeño zorro estaba dando todo un espectáculo sin darse cuenta, porque a cada paso que daba, sus colas se meneaban de un lado a otro junto a sus caderas, dejando ver de vez en cuando el lleno trasero dar botes de forma suave. Cuando ya el rubio llevaba treinta minutos de carrera y había comenzado a jadear, Sonic decidió que era tiempo suficiente para que se bajara de la trotadora (en especial cuando vio a cierta liebre ocupar la maquina continua al zorro).
Cuando llevo a Tails al área abierta, para comenzar a hacer abdominales y dominadas en barra, vieron llegar a Mike con una sonrisa socarrona, sin apartar la mirada del zorro quien bebía de su botella de agua.
—Así que te enviaron a entrenar, eso es bueno. Así volverás a ser mi apoyo técnico. No te vas a escapar de mi Prower… —cuando estuvo lo suficientemente cerca, Sonic se colocó frente al zorro para evitar el acercamiento del lobo.
—Hey tranquilo Agente Blue, solo venía a ofrecerle a Tails mi ayuda como entrenador, para que así pueda seguirme el ritmo —la última frase la dijo de forma maliciosa, mientras pasaba su lengua por sus colmillos y labios, mirando fijamente al zorrito.
«¿Qué se cree este imbécil?» enojado, Sonic iba a encarar al lobo, pero Tails se le adelanto. De forma suave comenzó a menear sus colas de un lado a otro, caminando lento y mostrando la sonrisa más dulce posible, terminó por estar frente a Mike.
—Es muy amable de tu parte Mike, lo agradezco —y las palabras fueron acompañadas por una suave caricia en el mentón del lobo con una de sus colas—, pero es una lástima que no necesite de tu entrenamiento —y así como vino, la caricia se fue—. Para eso tengo al mejor entrenador del mundo —y de forma coqueta dio la vuelta dándole la espalda al lobo, quien lo miraba asombrado. Las colas se levantaron y comenzaron a menearse de nuevo, llegando hasta Sonic, para después apoyarse en su hombro—. Además, este entrenamiento no es para que sea tu apoyo técnico precisamente, es para volver a ser el de Sonic ¿no lo sabías? Tower me envió a hacer el entrenamiento de nuevo porque me quiere única y exclusivamente para sus mejores agentes en terreno, ya sabes, esos que tienen clasificación y si mal no recuerdo, tú no tienes una —y la sonrisa de Tails a pesar de seguir siendo linda y dulce, ahora tenía una connotación burlona hacia el lobo, quien lo miraba furioso.
—¡TÚ PEQUEÑO PU…! —sus palabras quedaron en el olvido al ver como Sonic se acercaba amenazante, haciendo que finalmente Mike optara por huir del lugar.
Cuando se perdió de vista, Sonic giró a ver a Tails, que se encontraba con las orejas gachas y movía de forma nerviosas sus colas— ¿Estuvo bien? —preguntó tímido.
—Estuvo excelente colitas jajaja —Sonic sonrió mostrando los dientes, orgulloso de su amigo.
Como el entrenamiento fue interrumpido por Mike, Tails y Sonic se pusieron de acuerdo para comenzar a entrenar juntos (más que nada, porque Sonic no quería dejar a Tails con la parvada de pervertidos que lo rondaron durante esos escasos minutos de entrenamiento), así que contentos se despidieron uno del otro, yendo cada uno a sus labores.
5
—Hey Ames ¿qué sabes de ese tal Mike? —preguntó el azul, recostado en una de las camillas de la sala de recuperación, donde Amy hacía su turno.
—¿A qué te refieres? ¿a si lo conozco? ¿por qué la pregunta? —le preguntó extrañada.
—Solo curiosidad…
—¿O lo que quieres saber es que pasó entre Mike y Tails? —y Amy le sonrió pícaramente, sabiendo cual era la gran curiosidad de Sonic por esos dos.
—Naaa como crees… ¿h-hubo algo entre ellos? Knux no fue muy claro que digamos —le contestó, mirando el techo, haciéndose el desinteresado.
—¡Jajaja vamos Sonic!, solo di que tienes curiosidad de lo que le pasa a Tails. De hecho, a todos nos dio curiosidad cuando Tails nos dijo que le atraía Mike y después nos comentó que era un cretino.
—¿Cómo podía gustarle ese idiota? Ni si quiera es atractivo.
—Vamos Sonic, no a todos le gustan otras personas solo por el físico. Tails es más de sentimientos, de algo íntimo y por lo que supe, Mike compartía afinidad con Tails por el área tecnológica. Se entretenían hablando juntos, pero tal parece que ese idiota solo buscaba acostarse con él y eso no le agrado a nuestro amigo. Sé que Tails le dijo de buena forma que no podían tener nada, porque para que eso ocurriera él buscaba una relación estable y de confianza, y como Mike no iba a dársela no estaba dispuesto a compartirlo con alguien que solo piensa en sexo. Nuestro zorrito dejo de frecuentarlo después de eso.
—¿Por qué es tan insistente ese idiota entonces?, cada vez que me lo topo, el muy imbécil está vigilando a Tails —gruñó enojado.
—Bueno, por lo que escuché de los rumores de pasillo, Mike no se tomó muy bien el rechazo de Tails, más porque nuestro amigo siguió como si nada hubiera pasado —Amy terminó de anotar algunos datos en su libreta, dirigiéndose a la camilla donde descansaba Sonic—. Tal vez Mike pensó que Tails cambiaría de opinión y volvería a buscarlo, pero como no se vio afectado al rechazarlo, terminó de romperle el orgullo ¿quién sabe?, los hombres son tan extraños a veces.
Sonic no podía dejar de pensar en las palabras de Amy, en que su pequeño amigo buscaba una relación especial y duradera. Como le había dicho Tails antes “Que sea especial y con la persona que amo”, el zorrito era material para ser una pareja atenta y cariñosa, no un revolcón de una noche y eso lo desconcertaba bastante porque en su mente no era capaz de juntar en un solo ser la dulce personalidad del zorro y la sensualidad del cuerpo que coqueto se movía por los pasillos del cuartel.
—Tails sería un buen esposo ¿no? —afirmó el erizo, levantándose del asiento.
—Es muy probable… —la oración fue interrumpida al entrar Rookie a la enfermería, carcajeándose, haciendo que los erizos lo miraran curioso.
—¡No van a creer lo que paso!, el Agente Black puso en su lugar a Mike jajajaja ¡fue espectacular! —dijo mientras seguía riendo.
—¿A qué te refieres?, ¿qué hizo? —preguntó el azul.
—Solo alcancé a escuchar como Shadow le exigía a Mike que no tratara de mentiroso a Tails y que Tower había dado la orden de que Tails solo podía ser el apoyo técnico de los Elite, de ningún agente más. El idiota de Mike no fue capaz de abrir la boca y se fue con la cola entre las piernas jajaja.
—¿Dónde está Tails ahora? —preguntó Sonic.
—Escuché que Shadow lo llevaría a su casa —y el azul desapareció.
—Eso fue raro… sabes, siento que Sonic tiene unas actitudes muy extrañas con Tails, aunque no sé si sea debido a todos sus años de amistad o algo más —dijo dudoso Rookie, mientras se acercaba a Amy saludándola con un beso en la boca.
—Cuando éramos más jóvenes Sonic siempre fue protector con Tails. En cualquiera de los casos, también me han extrañado esas actitudes ahora, con Sonic prestándole tanta atención a nuestro zorro.
—Quien sabe ¿tal vez le guste Tails? —inquirió el lobo rojizo.
—Mmmm no creo, sería curioso con lo mujeriego que es Sonic. Nunca ha dado indicios de que le gusten los hombres —y la conversación fue cambiada por temas que solo le interesaban a la parejita.
Por otra parte, Sonic había llegado a casa de Tails, para encontrarlo despidiéndose de Shadow en la puerta. Cuando el azabache desapareció, Sonic se acercó al zorro siendo invitado a entrar al hogar.
—Hey Tails ¿cuéntame que paso en GUN? Rookie llego riéndose de Mike.
—¡Sonic!, ¡fue increíble! Sé que no debo reírme de la desgracia ajena, pero Mike ya estaba comenzando a cansarme —contaba el rubio ente risas, mientras se servicia un vaso de jugo.
Tails le contó la historia completa de lo sucedido. Cuando le dijo a Mike que Tower lo había asignado solo a sus mejores agentes, Tails estaba pensando en Sonic (uno de los pocos agentes con designadores de Elite), de esa forma Mike no podría alegar nada contra la decisión, por lo que ese mismo día fue a consultar con Tower respecto a que si esto era factible y éste le informó que lo pensaría. Tails, nervioso ya que no sabía si la decisión sería positiva, recurrió a Shadow para que convenciera a Tower respecto a hacerle un apoyo técnico asignado a los de elite, debido a que Shadow era bastante apreciado por el ya anciano general.
—Shadow en su momento solo se rio de mi petición y me dijo que lo pensaría, entonces realmente no sabía si me haría el favor o no. Cuando estaba en el laboratorio general Mike llegó a gritarme que era un mentiroso y que Tower nunca me había asignado como apoyo solo para ti, que no me iba a librar de él tan fácilmente y que de alguna forma me iba a tener para él tarde o temprano. Estaba como un loco y cuando iba a ir a agarrarme apareció Shadow y lo detuvo. Le dijo con esa voz tan seria que tiene, que él había solicitado que yo fuera un apoyo técnico exclusivo y que ni se le ocurriera ponerme una mano encima, porque él lo sabría y con eso se ganaría un despido inmediato de la agencia.
Sonic estaba un poco extrañado de que el otro erizo interviniera de esa forma. Era cierto que con los años todo el grupo de amigos había afianzado una cordial relación con el Equipo Dark (en especial porque Rouge y Knuckles se hicieron novios), pero Shadow seguía siendo bastante renuente a pasar tiempo con ellos. Agradecía que haya protegido a Tails, pero también le causaba un poco de aprensión el hecho.
—¿Entonces ahora eres mío? —preguntó, tratando de quitarle peso al asunto para que la frase no sonara con doble sentido. Aunque en su mente si lo hubiera pensado de esa forma.
—Shadow me dijo que le solicitó a Tower que me dejara asignado a ti y a él, y que en algunos casos apoyara en otras misiones a los Agentes de elite, pero que de ninguna forma volvería a estar con Mike.
La charla continuó tranquila mientras cenaban, llegando posteriormente la hora de dormir. Sonic como venía haciendo últimamente y cada vez que podía, le pidió a Tails si podía quedarse, siendo afirmativa la respuesta del zorro. Al momento de dormir y antes de que Tails le diera la espalda en la cama, Sonic hablo.
—Hey colitas, recuerdas esa cancioncita que me cantabas cuando éramos niños ¿con la que me arrullabas para dormir?
—Sí, la recuerdo ¿por qué? —preguntó curioso, quedando de costado para poder ver a su amigo.
—Tú… ¿podrías cantármela?, he estado teniendo problemas para dormirme… —le mintió. Solo quería volver a escuchar la voz de Tails cantando por alguna extraña razón.
—Si quieres, aunque mi voz ya no es la misma que antes, tal vez suene extraño…
Sonic en un arrebato se abrazó al cuerpo de Tails, escondiendo su rostro contra el esponjoso pelaje del pecho del zorro, abrazando la pequeña cintura y enredando sus piernas contra las ajenas —No es cierto, tu voz sigue siendo muy dulce… —se escuchó amortiguado.
Tails solo se rio, comenzando a cantar suave una estrofa de la canción, mientras le daba caricias a Sonic en sus púas. Esa noche, Sonic soñó que bailaba con Tails en la sala de su casa al son de la suave melodía.
6
Esa noche el grupo de amigos quedaron de acuerdo para salir a beber algo, a petición de Sonic que quería celebrar la exitosa misión de Tangle y Whisper, las cuales habían llegado hace unos días. Al llegar todos al lugar, se dieron cuenta que no solo era un pub, también había una pista de baile al fondo del salón. No se extrañaron, después de todo era Sonic y el movimiento era siempre una constante en su vida.
Ya todos acomodados, comenzaron a planear que comer para que el alcohol ingerido no se les subiera a la cabeza tan rápido, todos pidieron tragos suaves para empezar y entre conversaciones y risas comenzó a avanzar la noche. A medida que el tiempo pasaba, de a poco comenzaron a ir a la pista de baile: el primero claramente fue Sonic, quien fue sacado a bailar por una despampanante chica, siendo seguido por Rookie y Amy, mientras los demás seguían conversando. En un momento dado tanto Knuckles y Rouge como Tangle y Whisper, se levantaron para ir a la pista de baile, invitando a Tails quien negó el ofrecimiento, diciéndoles que se divirtieran, que él estaba bien ahí en la mesa. No muy convencidos los restantes se levantaron de la mesa, pero el alcohol ya los tenía tan despreocupados y alegres que en un santiamén ya estaban bailando.
Sonic al ver de reojo como Tails permanecía solo en la mesa, decidió ir a sentarse un rato, pero al ver que Rookie ahora estaba en la mesa con el rubio se tranquilizó. Los minutos pasaban, Sonic vio a Knuckles y Rouge bailando a unos metros, de Tangle y Whisper ni las luces y ahora Rookie bailaba con Amy, extrañado, volvió a mirar hacia la mesa. Ahí estaba Tails y ¿Rookie? No era posible, Amy nunca bailaría con alguien que no fuera su novio. Cuando prestó más atención, se dio cuenta que en realidad era un can rojizo quien estaba con Tails, conversando e invadiendo su espacio personal, razón por la cual el zorrito no parecía muy feliz.
Dejo a su pareja de baile y se dirigió raudo a la mesa, al ver como el tipo ahora acariciaba las piernas de Tails, con este tratando de quitárselo de encima. Cuando llego a la mesa, empujó al sujeto lejos del rubio, haciendo que el tipo trastabillara debido a su embriaguez.
—¡Hey! ¡No ves que estoy ocupado aquí! —le gritó, con una voz pastosa.
—Ni se te ocurra tocarlo imbécil.
—¿Qué te pasa?, ¡yo lo vi primero!, anda a seguir bailando con la chica esa que dejaste en la pista —y el can intento acercarse nuevamente a Tails, sin éxito al ser empujado por Sonic que lo alejó.
—Es mejor que te largues de aquí si no quieres ganarte una paliza amigo —le amenazó el azul.
—Ya ¿y eres acaso el novio para echarme?, no tienes ningún derecho para alegarme.
—Pues sí, soy su novio, así que es mejor que ni si quiera lo mires ¿me entendiste? —Sonic ya estaba furioso, el tipo era tan insistente al intentar acercarse a Tails, que estaba a punto de darle un puñetazo solo para noquearlo y que los dejara en paz.
—¡Vaya novio te conseguiste primor! ¡El muy imbécil te deja aquí solito mientras se va a refregar con una cualquiera!, cuando te canses de este idiota, llámame dulzura —y el sujeto estampó una tarjeta en la mesa, con al parecer su número de teléfono.
«Seguro te va a llamar inútil…» Sonic estaba furioso ¿qué se creían todos los idiotas que acosaban a Tails?, ¿cuál era la necesidad de andar tocándolo? Agarró con furia el papel, despedazándolo. Cuando se dio la vuelta para mirar al zorrito, este estaba impactado devolviéndole la mirada. Afortunadamente y gracias a las luces de tono cálido de esa parte del local, Sonic no pudo ver el sonrojo en las mejillas de Tails.
—¿Estas bien colitas? —se acercó a preguntarle, tomando asiento lo más cerca que pudo del zorro, comenzando a tocar sus piernas como si quisiera borrar las caricias del can.
—S-sí, sí, solo estaba sorprendido. Pensé que se iría cuando lo rechacé la primera vez, pero parece que no soy muy convincente —le comentó apenado.
—Hey tranquilo, siempre hay sujetos como ese, que no entienden lo que es el espacio personal.
A los minutos llagaron el equidna y la murciélago, que desde lo lejos habían presenciado el show entre Sonic y el can. Decidieron que, aunque sea uno debía quedarse con Tails para impedir que volvieran a acosarlo, pero el pequeño zorro negaba fervientemente ya que no quería arruinarle la noche a ninguno, pero sus amigos eran tan insistentes (sobre todo Sonic) que terminaron por hacerlo enojar, haciendo que Tails se excusara con que tenía que ir al baño para ya no escucharlos. Al momento que se iba, Amy y Rookie llegaban a la mesa.
—Hey chicos ¿tan rápido se cansaron?, me extraña de ti Sonic jajaja —les dijo Amy entre risas.
—No es eso Amy, un sujeto estaba molestando a Tails —le comentó, alzando la vista dirigiéndola al lugar donde se encontraban los baños, para vigilar cuando saliera Tails.
—Estábamos viendo quien se quedaría con Tails en la mesa, para que no esté solo y así evitar que le pase de nuevo —dijo Rouge.
—Buenos, lo más lógico es que se quede Sonic. Todos venimos con nuestras parejas y Sonic es el único solo a parte de Tails.
—Pero Amy… —iba a alegar el azul, siendo interrumpido.
—Es por esto por lo que Tails nunca sale con nosotros, porque él siempre es el que queda solo. Y el único que podría hacerle compañía sin descuidar a su pareja eres tú Sonic.
—Tampoco podemos responsabilizar a Sonic de que Tails se quede solo, él es el que no quiere salir a bailar… —murmuro Knuckles.
—Pero tampoco deberíamos haberlo dejado solo en primer lugar. Todos podemos salir a bailar con nuestras parejas cuando queramos ¿no?, el que Tails haya salido de su laboratorio ya fue un gran logro, simplemente no debimos dejarlo —Rouge fue más consiente, entendiendo la situación de que Tails simplemente no tenía un compañero el cual le hiciera compañía en ese tipo de lugar y que por lo mismo prefería no hacer “mal tercio” a sus amigos (a palabras de él mismo).
—Bueno, taaan solo no está —y Rookie señaló a la barra, donde Tails estaba sentado conversando con un erizo de pelaje turquesa.
Sonic giró con velozmente su cabeza para verlo y en efecto, Tails estaba hablando con un erizo en la barra, ambos riendo e inclinándose el uno al otro para poder decirse cosas al oído debido al fuerte sonido de la música (la barra estaba más cerca de la pista de baile que de las mesas de estar). Se notaba bastante cómodo en su compañía, siendo su espacio respetado por el erizo quien nunca intento tocarlo, incluso en un momento, ambos se dieron la mano con solemnidad, para después reír. A Sonic no terminaba de gustarle la situación y cuando iba a pararse a buscar a Tails, Amy lo jaló del brazo para que se volviera a sentar, mirándolo con el ceño fruncido.
—Creo que no hace falta preocuparse tanto, con que le observemos de vez en cuando para asegurarnos que no lo molesten, estará bien —Rouge tenía una sonrisita picara, encantada con la estampa contenta del zorrito y con la furiosa del erizo azul. Le daba mucha risa la situación, ya que pareciera que ella era la única que se daba cuenta de la tensión entre esos dos.
—Lo que es yo, quiero bailar. Nos vemos en un rato chicos —y tomando la iniciativa, Knux se llevó a su anonadada novia, quien contenta le siguió el paso.
—No te preocupes tanto Sonic, Tails está bien, es un chico grande sabe defenderse. Además, tiene que aprender a lidiar con los idiotas por sí mismo —comentaba Amy, mientras bebía de su trago ya casi vacío—. A parte, tiene que conocer más gente, encontrar a su príncipe azul. El único problema es que nuestro pequeño zorro esta tan lindo ahora, que atrae demasiado la atención de los indeseables, pero ese erizo se está comportando bastante bien con él.
—Si tú lo dices —refunfuño Sonic, no muy convencido. De repente vio como Tails se despedía del chico en la barra y se acercaba a la mesa de ellos.
—Hola chicos, me demoré un poco más de lo pensado, pedí más tragos así que hay que ir por ellos después —comentó con una radiante sonrisa.
—Tranquilo Tails, estábamos reponiendo energías. Pero cuéntanos ¿qué te entretuvo tanto? —preguntó Amy mientras levantaba sus cejas de forma pícara, a la par que Rookie solo se reía por las ocurrencias de su novia.
—Ohhh no es nada, conocí a un chico muy simpático en la barra. Sus amigos lo estaban llamando así que tuvo que ir con ellos.
Sonic se mantuvo en silencio, bebiendo lo último de su trago. Un segundo después había ido a la barra a buscar los tragos pedidos por el rubio. Se sentía un poco enfadado, con sus amigos, con Tails, con él mismo. No entendía que pasaba, porque hace unas horas estaba feliz de tener al zorrito a su lado y después todo se arruino gracias a los idiotas que se le acercaban ¿estaba celoso acaso?, era posible, después de todo su mejor amigo muy raramente salía a esos lugares con ellos. Perdido en sus pensamientos solo alcanzó a escuchar como Amy le pedía ir a bailar a Rookie, pero este le pedía unos minutos más para reponer energía. Incluso le ofreció que fuera a bailar con Sonic, quien extrañamente llevaba bastante tiempo ya con ellos ahí en la mesa.
—¡Claro que no! Tú sabes que yo solo bailo con mi hombre. No te preocupes amor, yo te espero —le contesto, mientras lo abrazaba y besaba en la mejilla.
—Hey Tails, ven a bailar conmigo. Podemos quedarnos cerca de estos dos cuando vayan a la pista ¿qué dices? —comentó, tratando de quitarle peso al asunto mientras bebía de su vaso.
—Vamos Sonic, sabes que yo no bailo. No tengo ritmo, es algo innegable, así que es mejor que no pases vergüenza conmigo jajaja —y Tails también tomo de su trago, sorprendiendo a esos tres al ver el gran sorbo que le dio a su bebida— ¡Me encanta este trago! Es tan dulce, sabe muy bien —y Tails siguió bebiendo prácticamente como si fuera jugo.
—Tranquilo Tails, no vaya a ser que se te suba a la cabeza —le dijo preocupado Rookie al zorrito.
—Yo creo que lo que a ti te hace falta es alguien que te guie en el baile. Rookie tampoco tiene ritmo, pero conmigo tiene tanta confianza que se deja guiar por mí —comentó contenta la eriza.
—Vamos colitas, te hará bien salir de esta mesa un rato…
—Chicos —dijo tajante—, no se preocupen por mí, vayan a bailar y diviértanse. Si los hace sentir mejor, si llega a ocurrirme algo iré a buscarlos ¿sí? —y la sonrisa volvió al rostro del zorro.
Lo que sí quedó en el ambiente fue la tristeza y enojo de Sonic al sentirse rechazado. Era la primera vez que iba a ese lugar, precisamente porque era más tranquilo y así podría invitar a bailar a Tails, pero lo había rechazado; un poco enfadado se levantó de la mesa para ir a la pista, a buscar a alguna chica para bailar. No demoró mucho tiempo en que una se le pegara y bailara junto a él de una forma bastante indecente y aunque fuese extraño, esto no termino de agradarle al erizo ¡es que era tan confuso!, y eso que a él le encantaba bailar de esa forma con las chicas, con esos roces calientes y escuchando los jadeos soltados por ellas, pero ahora…
Un poco fastidiado, comenzó a recorrer el lugar con la vista. A lo lejos encontró a todos sus amigos bailando (cada cual con su pareja) y cuando busco a Tails, se sorprendió de verlo nuevamente con el erizo turquesa, ahora ambos en la mesa que ocupaba el grupo de amigos, mientras reían y conversaban, de repente señalaban a alguien y la risa volvía, de repente se ponían a ver algo en la mesa y quedaban pensativos. A pesar de seguir bailando, Sonic no podía quitarle la vista de encima a Tails y cuando este se levantó de la mesa siguiendo al erizo turquesa, por poco empuja a la chica para salir corriendo detrás del zorro. La furia en Sonic bulló como una tetera hirviendo, al ver como ambos chicos se dirigían a la pista de baile, al sector más oscuro donde las luces creaban un ambiente discreto que no permitía las miradas curiosas. Sonic, sacando todos sus dotes de agente (y su velocidad claro está) se escabulló a esa parte de la pista, escondiéndose en los recovecos oscuros para poder observar a Tails.
El pequeño zorro se veía avergonzado mientras se movía de forma suave, mientras reía con el otro chico que al parecer tampoco era asiduo a bailar, los dos eran bastante descoordinados y muchas veces chocaron entre ellos, sacándose risas. El erizo turquesa había tomado a Tails de las manos para poder guiarlo y mantenerse sin chocar o pisarse, ambos mirando el piso de vez en cuando, levantando la vista para poder hablarse al oído y seguir riendo. Sonic estaba impresionado, porque a pesar de que Tails efectivamente no podía coordinarse con su acompañante, movía de forma suave y bamboleante su cuerpo, meneando sus caderas y sus colas que en un coqueto vaivén iban de allá para acá. Siguieron así durante un rato, solo riendo y moviéndose, de repente se detuvieron ya que el erizo saco un celular de un bolsillo en su chaqueta, tratando de contestar, mientras buscaba a alguien por el lugar. Tails algo le dijo y de pronto se despidieron, quedando el zorrito solo en la pista de baile.
Cuando Tails comenzó a caminar para irse un chico intento acercarse a él, de forma infructuosa debido a que Sonic gracias a su velocidad había llegado antes al zorro, abrazando su cintura y apoyando su mentón en el hombro del rubio. Cuando Tails estaba a punto de gritar y golpearlo, el erizo hablo:
—Me lastimaste Tails, yo que te invité a bailar y fui cruelmente rechazado por ti, ahora te veo con un idiota bailando de lo mejor. Me dolió en el alma colitas —dijo, con voz fingidamente compungida.
—¡Sonic! ¡Me asustaste! ¿Qué haces acá? —Tails estaba extrañado, ya que no había visto cerca de él a Sonic, ni mucho menos a sus demás amigos.
El erizo azul no iba a desperdiciar su oportunidad y al ya tener a Tails en sus brazos, comenzó un suave y rítmico vaivén con el cual guiaba al zorro. Ahora ambos estaban bailando al son de la música, con el erizo dirigiendo a su amigo. Sonic no podía apartar su cuerpo del de Tails, quería estar ahí para siempre, sintiendo la calidez ajena, el suave pelaje y el agradable olor. En un arrebato le dio la vuelta a Tails, tomándolo fuerte de la cintura y apegándolo a su cuerpo.
—Yo te enseñare a bailar Tails, así no tendrás que venir a esconderte a estos lugares oscuros porque tu acompañante no sepa guiarte —y suave, comenzó a bailar guiando al pequeño zorro.
—Pero Sonic, no creo poder… —le decía avergonzado, con las orejitas gachas.
—Yo te guio colitas, solo siente la música… —le susurró contra su oreja, que sensible se movió evitando el cálido aliento del azul «Solo siénteme a mi…» pensó fugazmente.
Tails no entendía que pasaba, hace unos instantes estaba saltando y riendo, mientras intentaba bailar con el chico simpático que conoció en el lugar y ahora tenía todo el cuerpo del azul pegado a él, con una de las fuertes piernas de Sonic entre las suyas moviéndose al compás que marcaba el erizo, quien lo apretaba fuerte y que escondía su rostro contra su sensible cuello. Tails comenzaba a marearse, tal vez por producto del alcohol, tal vez por lo caliente que se sentía al tener el cuerpo de su amigo frotándose contra él.
La música comenzó a cambiar pasando a una mezcla entre sensuales y lentos ritmos. Cuando Sonic soltó un poco su agarre, Tails intento alejarse de esos brazos, casi consiguiéndolo, siendo jalado por Sonic nuevamente hacia su cuerpo, quien ahora a sus espaldas lo guiaba nuevamente al estar entre sus brazos. Por extraño que pareciera, el zorro poco a poco soltaba su cuerpo para dejar hacer y deshacer al erizo, quien lo hacía girar, que lo levantaba en el aire, que lo abrazaba y apretaba fuerte. Tails ya estaba tan mareado y contento, que solo siguió con ese jugueteo, sonriéndole coqueto a Sonic, tentándolo al mover sus colas de allá para acá cada vez que lograba alejarse un poco de él aunque nunca perdiendo el contacto, lo cual entusiasmaba al erizo al ser casi un reto el mantener el suave cuerpo del rubio contra el suyo, frotándose de forma más contundente contra Tails al haber cambiado ahora la música por una melodía más desenfrenada y sensual, haciendo que sus caderas se acoplaran al pomposo trasero del zorrito, el cual solo reía y seguía el sensual balanceo que Sonic ejercía sobre él.
—S-Soniiiic, tengo mucho calor… —le dijo Tails, ahora de frente, mientras sus manos se sujetaban fuerte a los hombros del erizo.
—¿Sí?, ¿mucho? —y Sonic estaba peor, porque el zorrito le estaba hablando contra su boca, casi a punto de besarse. Los jadeos de Tails ahora se escuchaban más fuertes a medida que Sonic levantaba aún más su pierna que se encontraba entre las del rubio, ejerciendo presión.
—Estoy mareado… Sonic… —y en un último suspiro, Tails dejo ir su cuerpo hacia atrás, siendo sujetado por un impactado erizo.
—¿Tails? ¡Tails! —y lo cargo entre sus brazos como una novia. Sacándolo de ese oscuro lugar, llevándolo a la mesa donde Amy, Rookie y Tangle se encontraban conversando.
Cuando Amy vio a Sonic con Tails en brazos, corrió a la barra a pedir un vaso de agua, mientras el erizo se acomodaba en una de las sillas con el zorrito sobre sus piernas. Amy llego a atender al rubio, mojando un pañuelo para ponerlo entre sus labios, tratando de que tomara agua.
—Le dije que se le subiría el alcohol —comentaba entretenido Rookie, consiente de los estragos que podía causar una mala borrachera.
Cuando Tails recobro la conciencia, soltó un gran suspiro al estar en compañía de sus amigos. Se sentía mejor ahora, se sentía menos acalorado gracias al vaso de agua que Amy le había entregado y menos mareado al tener a Sonic aun sujetando su cuerpo.
—¿Qué hacían ustedes dos allá? Ahí solo van las parejas a toquetearse ¡Sonic qué le hiciste a Tails! —le grito Amy, mientras jalaba una de las orejas del azul.
—¡Yo nada! Solo estábamos bailando. Yo encontré a Tails allá con un idiota. Debió subírsele el alcohol… —y ahora Sonic era quien miraba suspicaz al zorrito, teniendo las mismas dudas que Amy.
—¡Yo no me fui a toquetearme con Jack! Fuimos a bailar allá porque está más oscuro y como ninguno sabe bailar, no queríamos hacer el ridículo.
—¿Jack es el erizo turquesa? Pasó por la mesa hace un rato y nos dejó esto —Tangle le extendió al zorrito una servilleta, con un número anotado. Sonic solo miró con odio el pedazo de papel.
—¿Así que encontraste un alma compatible contigo Tailsy? —le pregunto burlona Rouge, quien acababa de llegar con Knux y Whisper, quienes llevaban una bandeja con comida y más tragos para todos.
—Podría decirse… —Tails tomo la servilleta— él pasaba por lo mismo que yo. Salió con sus amigos y al no tener pareja, quedo solo en la mesa. Cuando fui a la barra comenzamos a hablar simplemente… —Tails dejo la servilleta en la mesa, frente a él— Nos fuimos a intentar bailar, pero pasábamos chocando y pisándonos al final, debo admitir que fue entretenido jajaja.
—Awwnnn Tails, que lindo —Amy ya estaba planeando cómo hacer que ese erizo volviera a quedar con Tails.
Pero todo se arruinó cuando Sonic derramó “sin querer” el contenido de uno de los vasos sobre la servilleta, haciendo que la tinta se dispersara.
—Ups— y se hizo el desentendido, mientras soportaba los gritos de Amy y las fuertes risas de Rouge.
Tails por su parte no diría que ya había memorizado el número, por la paz mental de Sonic. Aunque si le causo gracia el arrebato del azul y recordando partes de lo vivido en la pista de baile, decidió quedarse así, sobre las piernas del erizo que se aferraba a su cintura.
7
Ese día Sonic se encontraba dando vueltas por GUN, no tenía nada que hacer y tampoco tenía ganas de ir a pasear por ahí ni de estar en su casa, prefería ir a ver a Tails y pasar el rato con él. Decidió tomarse su tiempo y caminar tranquilamente al laboratorio de este, seguramente se encontraría ahí, pero antes de siquiera sonreír gracias al recuerdo del pequeño zorro, el estruendo que hace la gente al correr gritando órdenes y el sonido de ruedas recorriendo los pasillos, lo alerto. Por instinto, busco entre la multitud de gente que se aglomeraba en la entrada del laboratorio general el rubio pelaje de su mejor amigo, sin encontrarlo «Tal vez está en su habitación, a salvo» pensaba, llegando en un segundo a la habitación temporal de Tails, que ocupaba rara vez, sin encontrarlo ahí. Ya con el corazón en la garganta, corrió a la enfermería del lugar, encontrando a Amy dando instrucciones a cada enfermera y enfermero que llegaba con algún lesionado.
—¡Amy! ¿Qué sucedió? ¡¿Dónde está Tails?! —le preguntó desesperado.
—Calma Sonic —lo apartó de la multitud—. Lo están operando en este momento, no podemos hacer nada por ahora. Mantén la calma y ve a prestar ayuda al laboratorio si quieres o a las enfermeras buscando insumos en los almacenes.
—Quiero a Tails… —susurro— Necesito ver a Tails, Ames…
—Lo siento Sonic, no podemos hacer nada… Está en la zona B del área médica, si quieres puedes esperar allá noticias de él —y dándole un rápido abrazo, lo dejo para seguir con su trabajo ayudando a los heridos menos graves que llegaban a la enfermería.
Sonic se sentía en trance, casi enfermo. En piloto automático se dirigió a la zona B, escuchando las conversaciones de la gente, algunos mencionaban una bomba, otros un experimento fallido, un gas altamente inflamable o un atentado a la agencia. Nadie sabía que había ocurrido realmente hasta el momento, solo se dedicaban a curar a los casi treinta científicos que se encontraban en el laboratorio al momento del desastre, algunos más ilesos que otros, con diferentes grados de lesiones.
«¿Por qué Tails está en cirugía?» se preguntaba el azul ¿qué tan grande había sido el desastre como para que Tails resultara tan grave que estaba siendo operado? Cuando llego al área indicada se acercó a preguntar por el zorro. Una de las enfermeras le dijo que aún se encontraban operándolo, pero que no era tan grave como parecía, que tuviera paciencia y que si quería pasara a la sala de espera.
Sonic sentía que todo estaba ocurriendo aún más lento de lo normal y sentado ahí en esa silla, sin hacer nada, solo hacía que sus preocupaciones y pensamientos intrusivos siguieran su curso llevándolo a pensar lo peor «Dijeron que no era grave ¿por qué demoran tanto?» la espera era interminable para el pobre erizo, pero una luz de esperanza llego.
—Sonic, reacciona Sonic —era Rouge, quien lo movía desde su hombro. Cuando el erizo la vio, ella suspiro aliviada.
—¿Qué haces aquí Rouge? —Sonic vio su comunicador, notando que tenía cerca de diez llamadas perdidas y que sin darse cuenta habían pasado casi una hora desde que había llegado.
—Amy estaba preocupada, me pidió que viniera a verte y a saber sobre el estado de Tails. Ya lo están pasando a una habitación.
Sonic se levantó en un parpadeo —¿¡En qué habitación esta!? —prácticamente le gritó.
—Calma azul, las enfermeras aún no me dicen…
—Agente Rouge, Agente Sonic —se acercó un enfermero—, vengo a comunicarles que el Doctor Prower ya se encuentra en una habitación, aunque por el momento sigue dormido por la anestesia.
—¿Cómo esta él? ¿Qué fue lo que ocurrió? —le pregunto con calma la murciélago, al ver que Sonic seguía en trance.
—Tal parece que la explosión lo alcanzó de lleno, sufrió quemaduras de primer y segundo grado en varias partes de su cuerpo, pero mayormente en su espalda, algunas laceraciones profundas y tal parece que un gas toxico se liberó en el ambiente al momento del accidente. Se encuentra estable, pero estará un tanto adolorido por unas semanas debido a los procedimientos por las quemaduras y heridas que se tuvieron que hacer, además de que su audición pareciera que también tuvo daños, pero aún no es concluyente ya que llego casi inconsciente al pabellón.
Mientras el enfermero hablaba, Sonic solo tomaba su cabeza, dando vueltas por la habitación. ¿Qué demonios había pasado en el laboratorio?, ¿por qué Tails salió lastimado?, estaba enfadado y asustado al mismo tiempo, con todos y con él mismo, pero no sabía porque, por qué se sentía así al saber que su mejor amigo se encontraba en esa situación. Muchas otras veces Tails había salido lastimado en alguna misión o en los antiguos enfrentamientos con Eggman, claro que nunca con la gravedad de ahora, pero era un riesgo que todos los agentes en terreno vivían ¿por qué le afectaba tanto ahora?, lo único que pasaba por su cabeza era llevarse al zorrito a su hogar y prohibirle volver a GUN, mantenerlo en un lugar seguro lejos de toda amenaza…
—Sonic… ¡Despierta azul!, vamos a ver a Tails ¿sí? —y Rouge solo vio el asentimiento de cabeza del erizo, antes de ver cómo se perdía por uno de los pasillos a toda velocidad. No pasaron ni dos segundos cuando volvió.
—N-no sé cuál es la habitación —dijo, cabizbajo.
—Lo sé, sígueme —Rouge lo entendía, después de todo, el zorro era el más pequeño de la extraña manada que ellos formaban. Y también sabía que Sonic era quien más lo quería y protegía.
En unos minutos encontraron la habitación, siendo el azul el primero en entrar. Efectivamente el zorrito se encontraba durmiendo recostado sobre su hombro izquierdo. Su rostro a pesar de tener algunos cortes se veía bien, pero sus brazos y parte de su torso que se alcanzaba a ver al no estar cubiertos por las sábanas se encontraban completamente vendados. Sonic solo se acercó impactado por la imagen, no creyendo que su pequeño amigo estuviera en esa condición, Rouge por su parte, revisaba el acta médica que colgaba en la camilla.
—Lo más grave fue la intoxicación por antimonio, sus pulmones y las quemaduras tenían muestras de este compuesto, aunque obviamente no saben de dónde salió. Sus quemaduras no son tan graves, una que otra dejará cicatriz, pero con su pelaje no se notaran, su piel sanará en unas semanas. Descuida Sonic, se pondrá bien.
Pero Sonic no estaba escuchando, solo se dedicaba a mirar el rostro de su inconsciente amigo. Sentía tanto miedo en ese momento, ver el rostro de su zorrito con aquella mascarilla que le entregaba oxígeno, con las vendas que se apretaban a su cuerpo, con los ojos amoratados… no quería eso para Tails.
Rouge se dio cuenta que Sonic no le prestaba atención, así que decidió dejarlo para ir a ver a Amy y contarle como se encontraba el pequeño zorro. Después volvería con algo de comer para ese erizo, que probablemente, no se movería del lugar hasta ver que Tails despertara.
Los minutos pasaban y Tails seguía inconsciente. Sonic comenzaba a impacientarse porque, a pesar de que ya había recibido la visita del médico, este solo le decía que era normal que siguiera durmiendo debido a la anestesia y los calmantes, pero para el azul esa respuesta no era complaciente porque quería volver a ver esos hermosos ojos azules y la suave sonrisa de su pequeño zorrito. Al sentarse nuevamente a su lado y con las luces bajas, pudo apreciar el agotado rostro de su amigo ahora ya sin la máscara de oxígeno.
Su mano izquierda se posó contra la mejilla de Tails, comenzado a acariciarla de forma suave —Despierta dormilón… —pedía, mientras se inclinaba contra el rostro ajeno—, no puedes dormir para siempre, me harías falta, me haces falta ahora colitas…
El azul junto sus frentes como pudo, sintiendo el silbante aliento de Tails y el suave pelaje de la mejilla de su amigo contra sus labios «¿Qué estoy haciendo?» se preguntaba, pero sin dejar de besar la zona, acercándose cada vez más a los labios ajenos «solo un beso, tal vez así despierte…» y sus labios cada vez se acercaban más a los del zorrito. Pero el beso no llego a concretarse, porque el sonido de la puerta siendo abierta asustó a Sonic, quien gracias a su velocidad fue capaz de esconderse bajo la camilla que era tapada por las largas sábanas, sin dejar ver su cuerpo.
«¿¡Qué estuve a punto de hacer!?» se repetía consternado.
Amy se acercó a la camilla al sentir al zorrito quejándose y comenzó a revisar las máquinas de signos vitales. Los calmantes suministrados se estaban acabando y Tails comenzaba a recuperar la conciencia, viendo a su amiga cambiando algunos viales y revisando sus vendas.
—A-amy… —su voz se escuchaba rasposa y quedita.
—Hola Tails, tranquilo, no hables mucho ¿Recuerdas el accidente? —el zorro asintió—, tuvieron que operarte porque resultaste herido, mayormente quemaduras, así que tendrás que cubrirte un poco estas semanas si no quieres que te vean el trasero desnudo jajaja. No te apoyes en tu espalda, te dolerá si lo haces —dijo Amy tratando de aligerar el ambiente, consiguiéndolo al escuchar reír suavecito a Tails—. Iré a buscar al doctor, ya vengo.
—N-no me dejes solo… por favor… —le pidió de forma suave, moviendo con esfuerzo una de sus manos para tomar la de la eriza. Amy lo vio con ternura, así que acercó una silla a la camilla, se acomodó y tomó la mano de su amigo para reconfortarlo.
—Tranquilo Tails, ya todo paso. Sanaras y podrás volver a tus experimentos…
—N-no quiero volver…—el rostro del zorro se miraba compungido.
—Tails…
—Cuando todo explotó…—jadeo en busca de aire— creí que moriría. Y mientras perdía el conocimiento… me he perdido de muchas cosas por estar encerrado aquí… —la eriza apretó su mano, tratando de consolarlo.
—Tranquilo amigo, cuando te recuperes, podrás hacer todo lo que tengas pendiente ¡yo te ayudaré! —le dijo entusiasmada y conmovida por la situación de su amigo—, ¿qué es lo que hace falta en tu vida Tails?
—Amor… —suspiró el zorrito— Estabilidad, quiero felicidad Amy, quiero una familia —los ojitos de Tails se hicieron brillantes por las lágrimas contenidas—. Y-yo quiero saber que se siente ser amado, quiero demostrar mi amor… tengo miedo a morir sin saber que alguien puede amarme tanto como yo a él —y las lágrimas comenzaron a caer.
—Oh Tails… —y Amy también sintió las lágrimas aglomerándose en sus ojos—. Esa persona especial tiene que estar buscándote ya Tails, solo falta que lo hagas tú también…
—Quiero que me cuiden Amy… —la respiración de Tails se volvió más silbante a medida que hablaba y lloraba.
—Tranquilo Tails, calma…—Amy comenzó a acariciar el rostro del zorrito, que lloraba quedamente.
Cuando pudo calmarse, Tails hablo sobre el accidente. A pesar de que todo era confuso, recordaba una piedra extraña y un resplandor verde que emanaba de ella. Recuerda un extraño ruido, una explosión, calor abrazador y la falta de aire inmediata. Él estaba en primera línea, porque había ido a advertirle al otro científico que estaba ahí que era mejor aislar ese artefacto.
Sentía que moría, el dolor en su cuerpo era terrible, sus oídos zumbaban y sentía su cerebro explotar. Y a medida que perdía el conocimiento, solo podía pensar en lo corta que fue su vida, en que a pesar de dedicarse a lo que más amaba (la investigación y creación) aún sentía que le hacía falta algo… Y él sabía lo que era. A pesar de haber experimentado el amor, de forma pura e inocente, nunca había sido correspondido, por lo tanto, nunca había sentido lo que era amar y ser amado en justa medida. Por su cabeza pasaron sus amigos: Amy y Rookie, con esa linda relación que tenían, Rouge y Knux, quienes ya prácticamente estaban a punto de casarse y ni hablar de Tangle y Whisper que eran la personificación de un matrimonio feliz. Y él quería vivir eso, quería tener un ser especial que lo ame.
—Quiero amor Amy… —y en un último suspiro, se durmió.
—Querido amigo, sé que lo tendrás.
Amy revisó por última vez los equipos y dejo en los goteros nuevos fármacos para aliviar un poco a su amigo. Cuando la eriza se fue y sintiéndose seguro, Sonic abandonó su escondite, sentándose nuevamente en la camilla a un lado de Tails, acariciando nuevamente sus mejillas con sus pulgares.
—Tails, mi Tails… —Sonic se sentía devastado. Nunca llego a imaginar que su mejor amigo se sintiera de esa forma, tan desconsolado y solitario.
Y él como un imbécil apartaba a todos los hombres que se pudieran interesar en el zorrito ¡es que nadie era digno de Tails!, nadie merecía su amor, sus caricias, sus sonrisas, su voz… Primero tendrían que hacerle frente a él si querían tener algo con su zorrito.
—Lo tendrás Tails, tendrás al mejor hombre en tu vida, lo prometo, te encontraré al mejor —y sus ojos no se apartaron del durmiente rostro de su amigo.
8
El alta fue dada a Tails unos días después y más que nada porque los doctores ya estaban hartos de ver a Sonic corriendo de allá para acá, quien complacía todos los caprichos de su amigo (y distraía a muchas chicas del área médica). Se había creado casi un juego entre ellos, en donde Tails pedía algo y Sonic iba por lo solicitado (generalmente helado y revistas), tratando de ser lo más rápido posible, como si fuera una carrera contra el tiempo que los hacía reír a ambos. El diagnostico era favorable, la intoxicación se había curado y las cicatrices por las quemaduras irían sanando con el debido cuidado, con la aplicación de cremas cicatrizantes y aceites para su pelaje, ya que, al haber sacado tejido de sus muslos para curar las quemaduras más graves de su espalda, ciertas áreas se veían desprovistas de pelaje. Para evitar pasar todas esas semanas de recuperación envuelto en vendas como una momia, Rouge le regaló al zorrito unas medias largas hasta el muslo y unas mangas, al igual que varios tops (sueltos y ajustados) para disimular los lugares sin pelaje de su espalda y hombros.
Le dieron una licencia a Tails de su trabajo en GUN, por lo que pasaría un tiempo en su hogar en lo que se recuperaba del todo y por extraño que pareciera, quien primero se instaló en su casa para cuidarlo fue Sonic, quien sin darle oportunidad a nadie se autodenominó el enfermero personal del zorrito. Tails por su parte solo podía reír por las ocurrencias del azul, quien no lo dejaba ni a sol ni sombra, persiguiéndolo por toda la casa, obligándolo a recostarse, no dejándole ir a su taller ni mucho menos subir las escaleras de casa para ir a su estudio.
Tails se sentía un poco abrumado por la avasalladora preocupación del azul para con él, además de las extrañas conversaciones que Sonic iniciaba cuando estaba distraído “¿Qué tipo de hombre te agrada?, ¿cómo sabes que te gustan los chicos?, ¿alguna vez has besado uno?, ¿qué encuentras atractivo de un macho?” la primera semana había sido un interrogatorio al vuelo del tipo de hombre ideal con el que soñaba el zorro, información de la cual el azul pudo recopilar los deseos de su amigo: un hombre de buen carácter, alegre, gallardo, un poco celosillo tal vez, que pueda darle seguridad y protección, que sea cariñoso y que llegue a amarlo tanto como Tails lo amaría. Eso sí, el zorrito nunca describió el aspecto físico de su hombre ideal, causando extrañeza en Sonic.
Con el pasar de los días, llegaron los presentes y actitudes cariñosas. Sonic le dejaba flores en su buró por las mañanas, regados por la casa le escondía pequeños bombones de chocolate y menta, de vez en cuando llegaba un pequeño peluche, una figurita coleccionable de aviones, inclusive tarjetas con pequeñas dedicatorias y letras de canciones que ambos conocían, la guitarra de Sonic se escuchaba más seguido en el hogar al igual que las canciones tarareadas por ambos y los abrazos y toques suaves a la cintura y colas del zorro se hicieron recurrentes. Y cada vez que Sonic veía lo emocionado y contento que se ponía el zorrito con esos presentes y actitudes, tomaba nota mental de lo que debía hacer el hombre ideal para su pequeño amigo.
Luego de haber escuchado esa conversación, no pudo evitar pensar que era su misión encontrar y seleccionar al mejor pretendiente para su zorrito. Porque él seguía pensando que nadie era merecedor del amor de Tails y se encargaría de encontrar a quien nunca hiciera sufrir a su pequeño amigo. Aunque había algo más que le inquietaba y calentaba la sangre esos días…
—Colitas, debo ponerte la crema, ven acá —le llamó el azul.
Una de las tareas que tuvo Sonic, fue aplicar las cremas y aceites para tratar las cicatrices y el pelaje de Tails y es que era imposible tratar su espalda sin ayuda y ni hablar de ir a GUN todos los días a que alguna enfermera le ayudara. Sonic se había ofrecido a hacerlo, pero claro, no pensó en lo que eso acarrearía en él. Cuando Tails se acercaba con su cara sonrojada a su amigo, hacía que el corazón del azul latiera deprisa y cuando se recostaba suave en el centro de la cama dándole la espalda, el erizo no podía apartar más la mirada de él.
El ritual de retirar las prendas de ropa del cuerpo de su amigo era casi sagrado para Sonic. El sentir los suaves y llenos muslos contra sus dedos desnudos le daba un extraño cosquilleo en su bajo vientre, pero cuando sacaba las mangas y levantaba de forma suave la camiseta para exponer su espalda, le hacía aterrizar a la realidad de que su amigo había salido herido y que debía protegerlo de todo. La espalda de Tails tenía partes con piel expuesta y algo rugosa que poco a poco iba mejorando gracias a los cuidadosos masajes que Sonic le daba, afortunadamente y gracias al aceite para pelaje, este poco a poco comenzaba a crecer en las zonas dándoles un mejor aspecto, sus hombros tenían marcas enrojecidas producto de la abrasión, por lo que también eran cuidados con mimo por parte del azul. Ni hablar de su cuello y nuca, que era casi obligación para Sonic masajearlos de forma suave, sacándole ronroneos a Tails. El erizo no podía negarlo, era una imagen sumamente sensual ver el cuerpo de su amigo de esa forma, con el zorrito soltando suaves suspiros por las caricias dadas.
Pero cuando llegaba el turno de tratar las piernas del rubio, Sonic sentía su cuerpo arder. Las zonas por tratar eran mayormente por detrás de sus muslos, de donde habían sacado los injertos de piel para las otras áreas heridas, por lo que Tails tenía dos áreas rasuradas y con piel rosada que necesitaba tratarse. Sonic no podía evitar encimarse más contra el cuerpo ajeno, ver bajo suyo y al alcance de sus manos esa pequeña cintura y el turgente trasero, lo hacían tragar duro. Aunque hace mucho tiempo llego a soñar con el zorrito en situaciones sexuales muy bochornosas, el tener en vivo y en directo el cuerpo de su amigo era completamente diferente. Se deleitaba apartando las colas que con vergüenza trataban de tapar su trasero y piernas, le encantaba poder apretar de forma suave los llenos muslos hasta el nacimiento de los redondeados glúteos (aunque en ese lugar no era necesario el tratamiento, pero eso no tenía para que saberlo Tails), sintiendo como sus manos se llenaban de la carne apretable y el corto y suave pelaje. Esos eran sus minutos del día favoritos, más cuando Tails ya completamente relajado, comenzaba a soltar suaves gemidos satisfechos por las caricias dadas y era en ese momento, cuando el azul se daba cuenta que no cualquier hombre podía tener a Tails.
No cualquiera podía tocar su cuerpo, no cualquiera podía tomarlo, no podían hacerlo suyo… y los pensamientos intrusivos en donde era él quien reclamaba a Tails eran los que lo sacaban de quicio, porque a pesar de la confusión que le causaba su amigo él estaba convencido que era solo eso, una confusión. Tails podía ser una persona muy bella tanto en el interior como en el exterior, pero a él no le gustaban los hombres. No se sentía atraído por ellos, no le gustaban las formas de un macho, mucho menos la voz grave ni el carácter que muchos tenían, ni hablar de lo que colgaba entre sus piernas y mucho menos el pensar dejarse someter por otro en la cama. Prefería la sensibilidad y calidez de una mujer, las partes esponjosas y suaves, la estreches y el calor de sus cuerpos, la voz dulce y jadeante… el someterlas bajo su cuerpo y enterrarse profundo en su interior. Y Tails no cumplía con nada de eso ¿verdad?
—Sonic, más suave…—y el letargo del azul se detuvo al escuchar jadear suavecito a su amigo, quien tenía las orejas gachas en señal de vergüenza.
«¿Qué se supone que hice?» se preguntó. Y la respuesta fue obvia al ver sus manos acunando el trasero, apretando los esponjosos glúteos, sintiendo la caliente carne entre sus dedos.
—Sorry Tails, y-yo me desconcentré je.
—No te preocupes —y las colitas se mecieron contentas sobre la cama, disfrutando del renovado masaje.
Los días siguieron su curso, con Sonic siendo todo lo que Tails pudiera desear de una pareja y Tails, cada vez más confundido por las cariñosas actitudes del azul.
9
Esa tarde era especial para Tails, llevaban unos días preparando la ocasión con Sonic. Ilusionado fue al salón donde Sonic yacía tocando la guitarra sobre el sillón, con unas hojas delante de él, tarareando una canción. El zorrito se acercó contento a su amigo sentándose cerca de él, con las mismas hojas en sus manos.
—¿Todo listo colitas? —Sonic se acercó lo más que pudo al cuerpo de su amigo, rozando sus piernas al moverse cerca.
—Todo listo Sonic, esperemos que se escuche bien. Gracias por ayudarme con la otra voz —y las colas se mecieron contentas de un lado a otro.
La mano del erizo se posó sobre el muslo del zorro, acariciando suave sobre la media de color negro que cubría la extremidad. A pesar de haber sanado sus heridas y de encontrarse con el pelaje ya renovado, Tails prefería seguir ocupándolas hasta que su rubio pelaje estuviera completamente curado y largo como el anterior (y para qué negarlo, le gustaba como lo miraban cuando las usaba). Cuando Sonic dirigió sus manos nuevamente a la guitarra, Tails aclaró su garganta y ambos comenzaron a tocar la canción.
Sonic movía con agilidad y parsimonia sus dedos, tocando los acordes correctos de la canción, entonando la segunda voz de fondo, mientras Tails cantaba dulcemente la voz principal, con los ojitos cerrados sintiendo cada palabra dicha, dejándose llevar por la emoción de tener a Sonic cantando junto a él.
—I'm gonna reach for the stars —la voz de Tails a pesar de los años seguía siendo igual de dulce y melódica. La canción que entonaban era la misma con la cual acunaba el zorrito a Sonic cuando eran unos niños, siendo modificada ahora para que dejase de ser una nana para dormir y pasara a ser una canción completa, de ellos dos.
—I never felt like this —a medida que Sonic cantaba su parte, no podía evitar mirar fijamente a Tails, quien con sus ojos cerrados disfrutaba de la grave voz del azul.
Sonic no podía evitarlo, estaba embelesado mirando los labios del zorrito, que se movían suaves al cantar la segunda voz. Solo quería tenerlo más cerca, poder sentir su aliento y su calor. Tal vez sentir sus labios. Y su cuerpo de forma inconsciente se inclinaba más contra el de Tails, sus labios cada vez más cercanos, sintiendo las palabras, sintiendo la canción como algo solo de ellos dos.
—Just take my hand, we're gonna reach for the stars —la canción llegaba a su fin y en la última estrofa ambos se miraron fijamente. Sintiendo el magnetismo entre ambos, sus bocas se acercaban cada vez más, a medida que la canción acababa—. Tonight...
Se miraban fijo a los ojos, Tails con un gran sonrojo en su rostro haciéndolo ver aún más adorable y Sonic respiraba profundo, haciendo que su respiración se escuchara pesada en el reducido espacio entre sus bocas. Ningún podía (ni quería) apartarse de ese reconfortante lugar y mientras las manos de Sonic, ya libres de la guitarra, se dirigían a la cintura del zorrito, Tails de forma tímida terminó de acercar sus rostros, cerrando sus ojos al impactar su boca contra la del erizo.
Sus labios se habían encontrado en un casto y puro beso. Solo una presión, que se sintió aún más placentera al soltar Tails un ahogado suspiro. Sonic no podía cerrar sus ojos, impactado al sentir ese calor abrazador y las cosquilleantes ganas que tenía de profundizar el contacto. Tails de forma tímida lamió suave el labio inferior del azul y al sentir que las manos en su cintura se apretaban contra su carne, se animó a tratar de profundizar el contacto. Pero cuando comenzó a dejar caricias más húmedas en los labios ajenos, el hechizo fue roto por Sonic, quien se apartó despacio del rostro de su amigo. Tails no sabía que ocurría, pero era el momento, debía serlo…
—S-Sonic, hay a-algo que debo decirte… —sus orejitas bajaron en vergüenza.
—Tails… —y Sonic solo se ponía más ansioso al ver el rostro sonrojado de su amigo.
—Estoy e-enamorado de ti, d-desde hace mucho tiempo Sonic y… —y las palabras se detuvieron al dejar de sentir el contacto y la cercanía del erizo.
Sonic se había apartado de forma lenta del cuerpo de su amigo y ahora rehuía su mirada. No sabía que decir, porque nunca imaginó que esto podría pasar. Es su mejor amigo, su confidente, un hombre… y los demonios internos de Sonic parecieran que eran tan poderosos, que se veían reflejados en su exterior, haciendo que el zorrito lo mirara asustando, entendiendo la situación.
Tails se sentía devastado, había malinterpretado todas las atenciones del erizo. Por un momento había pensado que su amigo comenzaba a tener otros sentimientos por él, que comenzaba a verlo con otros ojos.24. El que ya no mencionara a ninguna mujer, el que pasara más tiempo a su lado, el que lo apartara de otros hombres, el cuidado casi reverencial que le daba, no eran más que malas interpretaciones de su cerebro y Tails se sentía fatal por poner a su amigo en esa situación.
El zorrito se levantó del sillón, yendo a la cocina para poner distancia con el erizo. Sonic sin embargo al ver la acción había intentado retenerlo con él, pero sin conseguirlo al no alcanzar a sujetar su brazo para evitar la huida.
—Tails, yo no…—sus palabras se vieron interrumpidas por el zorro.
—Descuida Sonic. Perdóname por ponerte en esta situación tan incomoda… —y la voz del rubio se escuchaba quebrada, tratando de mantener la entereza.
—Discúlpame buddy, yo no… siento lo mismo… —el término “buddy” volvió a ser usado. Ya no había más “colitas”, ya no había más intimidad entre ellos.
—N-no te preocupes, olvidado ¿quieres? —y Tails seguía dándole la espalda al erizo, sin poder mirarlo a la cara.
—Pero Tails, somos amigos y… —Sonic quiso acercarse, pero parecía que el zorro lo había sentido, ya que trato de apartarse aún más, enrollando sus colas contra su cuerpo.
—¿Puedes dejarme solo por favor, Sonic?, no te preocupes, todo está bien…
—Yo… —Sonic no sabía qué hacer en esa situación. Su mejor amigo se le había declarado y él no sabía cómo reaccionar. En su interior había tantas ideas contradictorias, porque una parte quería irse y dejar en paz al zorro y la otra quería ir y aferrarse fuerte al cuerpo contrario. Al final optó por la opción más sensata, darle su espacio a Tails.
Sonic se dirigió a la puerta y desde ahí volvió a ver al zorro, quien se sujetaba del mueble de la cocina— ¿Seguimos siendo amigos no? —y la respuesta demoró en llegar.
—Sí… —y el cuerpo de Tails tembló entero al sentir la puerta abrirse y cerrarse unos segundos después. Ya no podía aguantar, así que simplemente dejó salir su llanto desesperado.
El pequeño zorro se deslizó por el mueble hasta quedar arrodillado contra el suelo, tratando de tapar su llanto al llevar sus manos a su boca.
—Lo arruiné, lo arruiné… —y el llanto siguió.
10
Tails llevaba unas semanas sin ver a Sonic, ni en su casa ni en las instalaciones de GUN. Había escuchado por boca de Amy que el azul había vuelto a sus andadas de noches de discotecas y pubs, lo cual preocupaba a la eriza porque pensaba que esa etapa de desenfreno por fin había sido superada por su amigo. Por lo mismo, Tails prefería no verle la cara al erizo para evitar el sufrimiento de pensar que ya se había acostado con cuanta chica se le cruzase, mientras el sufría por un amor no correspondido que no lo dejaba avanzar.
A pesar de sentirse devastado, este rechazo le servía como puntapié para dejar ir esos sentimientos románticos por su amigo. Debía ser racional y entender que era imposible que Sonic se fijara en él, un simple zorro, un hombre, al fin y al cabo. Debía ser fuerte y esperar, el tiempo lo cura todo y lo más probable es que Sonic ya no rondara por GUN, para evitar la incómoda situación de encontrarse.
Pero se equivocó, porque Sonic volvió a sus andadas por GUN unas semanas después de lo ocurrido y aunque todo parecía bien entre ellos, Tails sentía la desazón que provocaba el pensar que sus sentimientos valían tan poco que eran fácilmente olvidables por quien llamaba su mejor amigo. Aunque al mismo tiempo agradecía el que pudieran seguir como siempre, como si nunca le hubiera confesado su amor ¡es que era tan confuso!, no podía dejar de pensar en el rechazo de Sonic, pero tampoco quería apartarse de su lado, prefería seguir siendo amigo del azul a perder su compañía.
Pero al mismo tiempo el pequeño zorro quería paz, quería avanzar. Así que, optando por la mejor opción, había comenzado a pasar sus días y noches en GUN (ya que sabía que Sonic no resistía mucho tiempo encerrado), había comenzado a ser el apoyo técnico de Shadow y tomaba cuanta investigación llegaba a los laboratorios. No podía evitarlo, ver a Sonic y saber que nunca podría estar en sus brazos ni podría sentir su calor, lo entristecía profundamente, pero tampoco quería imponerse a su amigo y evitar que él alcanzara la felicidad que algún día llegaría. Prefería dar un paso al costado y comenzar de cero, tratando de que ese amor imposible fuera su motor para seguir adelante y quizás, en algún tiempo y ya repuesto, volver a enamorarse de alguien más.
—Hey Tails ¿vas a ir a la fiesta del cuartel?, están planeando poner máquinas recreativas ahora —comentó Rouge, quien entraba al cuarto de Tails siendo seguida por Amy.
—Sabes que no me gustan mucho Rouge…
—Vamos zorrito, te hará bien. Te hemos visto muy alicaído últimamente y no nos has querido contar que pasa —le recriminó la albina, recostándose en la cama del zorro.
—¿Es por Mike?, sé que te ha estado siguiendo de nuevo —le preguntó amable la eriza.
—¿Quién? —y Tails estaba sumamente extrañado, porque no recordaba haber visto al lobo últimamente.
—Amigo ¿qué te ocurre? Mike te ha estado comiendo con los ojos todos estos días. Y coincidentemente tienes el ramo de flores que el andaba paseando el otro día —y Rouge le señalo dicho ramo, que estaba sobre su escritorio dentro de un florero.
Tails no tenía idea que había sido el lobo quien se lo había dejado, ya que este estaba en su puerta la tarde anterior, con solo una nota la cual ni si quiera leyó. Cuando se acercó a su buró para buscarla, leyó “Por favor conversa conmigo”, siendo firmada con una M y no había más. El zorrito suspiró, tratando de recordar algo que no fuera la ausencia de Sonic en su vida, dándose cuenta de que era casi imposible.
—Tails, nos estas preocupando ¿es cierto que vas a entrenar a las cinco de la mañana? Amigo que te ocurre… —la eriza lo miraba preocupada, era como si Tails quisiera estar ocupado todo el día, tratando de huir de algo.
—A esa hora esta Shadow, él me está ayudando a entrenar…
—¿No que Sonic era tu entrenador? —comentó extrañada Rouge, al saber que su amigo azabache pasaba tiempo con el zorrito.
—E-es que fui el apoyo técnico de Shadow en la última misión y no estaba feliz con mi rendimiento, así que me está entrenando a su gusto.
—Zorrito, Shadow va a destrozarte, ten cuidado, a veces es un bruto de primera y no se contiene —y Rouge le sonrió de forma pícara, levantando sus cejas.
—¡Rouge! ¿¡Qué estas insinuando!? —y Tails se sonrojó, entendiendo el doble sentido. Amy solo rio por la ocurrencia de la albina.
—Amigo, necesitas distraerte. Vamos a la fiesta, Rouge colara a Knuckles, así que estaremos todos ¡anímate!
—Lo pensaré chicas, pero no aseguro nada —y sonrió, dejando más tranquilas a sus amigas.
Tails pasó los días en una rutina sin tregua, tratando de pasar el menor tiempo en compañía de Sonic, poniendo de escusa investigaciones, entrenando cada vez más temprano para evitar pillarse al azul en el gimnasio (que insistente le preguntaba porque ya no entrenaban juntos), yendo como apoyo técnico en las misiones del azabache, aunque no lo necesitara. Las semanas pasaban sobrecargadas para el zorro, dejándolo agotado física y mentalmente, no dejándolo pensar en Sonic, en su amor, en su desgracia. Pero todo tenía un punto de quiebre y ese fue el día en donde Shadow tuvo que llevarlo de regreso a su habitación por desmayarse de agotamiento mientras entrenaban y al despertar unas horas después, solo en el cuarto, se dio cuenta de que no podía seguir así.
«¿Qué estoy haciendo?, matándome para no pensar en él, haciéndome daño…» Cuando logró levantarse, se dio cuenta que había dormido prácticamente todo el día y que, en su buró, había una bandeja con comida saludable, la nota era tan escueta, que sabía perfectamente de quien era “Come” decía en una pulcra caligrafía. A pesar de no tener la amistad más reconfortante del mundo, le alegraba tener a Shadow con él, ya que era el único que no se creía su padre o madre para sermonearlo. También encontró en su pizarra un gran escrito, donde sus amigas le decían que a las ocho de la tarde comenzaba la fiesta y que debía ir cerca de las ocho y treinta. Sobre el escritorio, había un conjunto de ropa, seguramente dejado por Rouge (ya que Tails había optado por seguir ocupando las medias y a veces los tops y hoodies que le regalaba la albina) para que fuera utilizado en esa oportunidad.
Decidió ir a la fiesta para distraerse, más que nada porque sabía que cierto azul no iba a ellas (según él, estaba fuera de sus estándares el enredarse con una compañera de trabajo). Esa noche por alguna extraña razón, quería verse bien y deseable, así que optó por usar la ropa dejada por su amiga. Tal vez podría dejarse llevar por sus instintos o simplemente sacarse de la cabeza al erizo azul por un rato y divertirse como el adulto que era junto a sus amigos. No sonaba mal, comenzar a dejar atrás…
Por otro lado, y siendo las ocho y veinte minutos, el grupo de amigos conformados por Rouge, Amy, Rookie y un equidna de incognito (con sombrero y chaqueta vaquera), se apoderaban de una mesa para pasar esa noche de fiesta. GUN se dedicaba a hacer una fiesta masiva una vez al mes para poder distraer a sus empleados y darles tiempo de esparcimiento y reconocimiento de sus otros colegas, esto resultaba muy bien, en especial para aquellos que vivían enclaustrados en el cuartel. Comenzaron a buscar tragos y comida, saludando de vez en cuando a algunos colegas que por los lugares de trabajo no se veían comúnmente y cuando a lo lejos visualizaron a Tails, los cuatro se sorprendieron. Como nunca el zorrito estaba vestido con un atuendo completo, las medias largas color negro, el short de tiro alto hasta su cintura que se ajustaba a todas sus curvas también en negro, una blusa blanca de mangas largas y abombadas que solo cubría su pecho, zapatillas y guantes blancos cerraban el conjunto.
—¡Tails! ¡Estas para comerte! ¡Te quedo perfecto el atuendo! —y la primera en pararse a recibir al zorrito fue la murciélago, encantada con la estampa de su amigo. Además de que había visto a muchos girar la cabeza para mirar al zorro, que bamboleante se mecía de allá para acá.
Al acercarse Tails y ver la reacción de sus amigos, de forma coqueta dio una vuelta, mostrando todo el conjunto y el detalle que no pasó desapercibido: Una cinta roja, formando un gran moño sujeto de las bases de sus esponjosas colas, como si fuera la cinta de un regalo, detalle que había decidido usar el propio zorro.
—He de admitir que por un momento dudé de mi heterosexualidad —comentó divertido Rookie, haciendo reír a Amy también. Knuckles solo levanto su vaso de cerveza en dirección al lobo, haciendo un salud. Cuando Rouge y Tails llegaron a la mesa, Tails de forma coqueta dio un saltito para sentarse en la silla alta.
—Así que, zorrito ¿a quién buscas impresionar esta noche? —preguntó Amy, sonriéndole a su amigo, feliz de verlo así de repuesto.
—En realidad… no sé, solo quería verme bien y no iba a desperdiciar la ropa que tan amablemente me dejaron —y Tails también sonrió, contento de haber causado esas impresiones a sus amigos.
Siguieron conversando un rato, hasta que alguien inesperado apareció en escena.
—Que maravilloso regalo, me alegra que mi entrenamiento sea de tu agrado Miles —y Shadow pasó de forma sutil su enguantada mano por la curva que hacia la cintura de Tails hasta la base de las colas, comenzando a jugar con el moño rojo. El zorrito por inercia, enredó sus colas en el cuerpo del azabache.
—No es precisamente para ti —y le sonrió.
—¡Tú aquí!, por Caos hay que pedir un deseo jajaja —se reía Rouge, al ver como Shadow se acomodaba en una silla junto a Tails—. Primero Tails y ahora tú, es nuestro día de suerte.
—Hace mucho que no compartía con ustedes, además, algo me llamo mucho la atención para venir ¿te encuentras bien Miles? —le preguntó mientras lo miraba.
—Si, gracias por lo de la mañana. Creo que realmente estaba agotado —y le sonrió tranquilo, mientras bebía del coctel que le acercó Rookie.
—Cuando te vi durmiendo me extrañé, pero cuando vi la bandeja con comida y la nota de Shadow entendí. Debes cuidarte Tails, pero me alegra mucho que estés aquí esta noche —y Amy tomo la mano del zorro por sobre la mesa, contenta de tener a uno de sus mejores amigos con ella.
La conversación siguió entre todos, entretenidos mientras reían y charlaban de todo y nada. Cuando la música cambio a algo más movido, Knuckles y Rouge se levantaron de inmediato. Cuando Rookie invitó a bailar a Amy y esta miró nerviosa al zorro, Tails se dio cuenta de la situación, diciéndole a la eriza que fuera, que él estaba bien y que no se preocupara. Cuando Shadow también le informó a Amy que se quedaría, esta se fue más aliviada al saber que el zorrito no se quedaría solo.
—Así que ¿estas huyendo del faker Miles? —le preguntó sin tapujos el azabache. Tails solo siguió tomando de su bebida, jugando con la pajilla entre sus labios.
—No… solo no hemos coincidido —y Tails volvió a sonreír, aunque de forma triste. Shadow lo miró serio, poniendo nervioso al pequeño zorro que meneo sus colas de allá para acá.
Shadow lo miró fijamente, como si pudiera escudriñar en la mente del zorrito, hasta que al final anuncio —Vamos a jugar a los dardos Miles, no me apetece quedarme aquí sentado —y simplemente tomo la mano del rubio y se lo llevo a un rincón en donde habían instalados juegos recreativos, mesas de pool y dianas para dardos.
Para hacerlo más interesante, Shadow le propuso apostar, pero el zorro negó entre risas ya que obviamente ganaría el azabache al ser un agente de elite con clasificación S+ en manejo de armas, por lo que apostar en los dardos no era una decisión muy inteligente. Shadow un poco desconcertado por todo lo que sabía el zorro, solo comenzó a jugar. Las conversaciones eran entretenidas, más que nada de misiones por parte del erizo y de datos curiosos por parte del zorro. Ambos se la estaban pasando bien, hasta que cierto lobo apareció en escena.
—Tails ¿podemos hablar? —preguntó a una distancia prudente, al ver al Agente Black ahí.
—Ammm… —el zorrito iba a negarse. No quería estar con Mike, aun no se sentía con tanta confianza.
—Yo creo que no, vamos Miles —y Shadow simplemente lo sacó de ahí, llevándolo a la barra donde pidió algo para los dos.
—Él es muy insistente contigo.
—No aceptó muy bien mi rechazo… gracias por sacarme de ahí, aunque tendré que hablar con él en algún momento, para que al menos me deje en paz —y mirando su trago, decidió darse valor de la forma más cobarde posible. El trago dulce paso como un simple jugo, haciéndole escocer un poco la garganta.
—Aunque veo que no escogiste la mejor opción…
—Bien, creo que ya se fue ¿seguimos jugando? —y Tails tomo su mano para llevarlo de nuevo a los dardos, en donde se les unió Rookie y Knuckles, con quienes si apostó Tails.
Un rato después y viendo que el zorrito no se quedaría solo, Shadow volvió a la mesa donde encontró a sus amigas y al faker azul. Se extrañó, ya que Sonic nunca había ido a esos encuentros, alegando que no era su estilo una fiesta con tanto contenido infantil (porque ya muchos sabían que al azul solo le gustaba ir a beber y terminar encamándose con alguna chica de bar). Se veía enfadado, mientras miraba a lo lejos un punto fijo. Sin darle mayor importancia, se sentó junto a ellos.
—Faker —saludó el azabache.
—Imbécil —contesto el azul con enojo.
—¡SONIC! —gritó Amy.
Shadow se tragó el disgusto ante el saludo tan agresivo del azul ¿qué diablos le pasaba?
—Discúlpalo Shadow, parece que Sonic no ha tenido un buen día jajaja —y la murciélago se rio, no importándole el ceño fruncido del azul.
Y claro que el azul no había tenido un buen día, no había visto ni tenido noticias de Tails en todo el puñetero día y eso le extrañaba porque de algún modo siempre encontraba la forma de topárselo, aunque fuera unos minutos en los pasillos de GUN, así que sí, estaba un tanto molesto. Sabía que había sido un cretino al ignorar al zorrito todo ese tiempo después de la confesión, pero él también estaba confundido, no sabía que pensar ni sentir. Así que había recurrido a su rutina segura, salir a bailar y encontrar con quien desfogar sus pasiones. La primera semana estuvo bien, aunque no llego a intimar con ninguna chica (cosa que le extraño bastante ya que llevaba meses sin tener sexo), la segunda semana fue pasable, aunque ya no encontró placentero refregarse junto a su pareja de baile, la tercera semana desistió de buscar compañía y solo se dedicó a beber en la barra de los bares, rechazando a toda mujer que se le acercaba.
Se estaba volviendo loco, el recuerdo de los suaves labios de Tails no lo dejaba en paz. Inclusive intentó mirar a otros hombres que pudieran ser catalogados como “lindos” y solo le causaban rechazo, uno hasta se le insinuó al ver como rechazaba a tanta mujer y el pobre hombre solo se ganó un puñetazo directo al estómago cuando quiso tocar su mano. No era eso, no quería un “hombre”, quería un pequeño zorrito rubio, de dos colas, llamado Tails. Y estaba perdiendo la cordura porque su amigo ya ni siquiera pasaba tiempo con él y resultaban infructuosos sus intentos de volver a esa cercanía tan reconfortante que habían logrado. Y ahora cuando por fin sabía de él (gracias a Amy que por casualidad le comentó que Tails de forma milagrosa estaba en la fiesta), su enojo creció exponencialmente al verlo «¿Por qué está vestido así?, ¿para quién se vistió así?» se preguntaba, furioso al ver como Tails atraía las miradas de tanto hombre, dando saltitos contentos por (al parecer) haber ganado a Knuckles quien solo se tiraba las púas de su cabeza enfadado, mientras Rookie solo reía de la situación. Pudo ver cómo se acercaba un lobo blanco, el muy insistente Mike volvía a la caza de Tails y eso enfurecía más al erizo azul.
—Si que es insistente Mike, pobre de nuestro amigo, no van a dejarlo en paz —comentaba de forma pícara Rouge.
—Igual me da un poco de pena, Mike se ha estado comportando bien con Tails, pero este ha estado tan distraído que ni cuenta se da —respondió Amy.
—Es que lo abordó de mala manera desde un principio y eso asustó a nuestro zorro. Si llegara alguien a ofrecerme una noche de pasión desenfrenada, hipotéticamente claro, yo no tendría problemas en decirle que sí, porque mi forma de ser y de pensar me lo permite. Pero si eso mismo se le ofrece a Tails, quien es un ser tan correcto y sentimental, obviamente lo espantaría —mencionó la albina.
—Mike me ha estado pidiendo consejos, tal vez ahora si quiere algo más serio con Tails…
Y el sonido de un cristal rompiéndose los sorprendió a todos. Sonic había apretado tan fuerte su vaso, que este se había trizado en su mano, afortunadamente, sin llegar a lastimarlo más allá de unos cuantos cortes superficiales (gracias a su guante que ahora se manchaba de carmín). El azul le dio una última mirada al zorro, que se escondía detrás de Knuckles quien al parecer estaba echando al lobo.
—Voy al baño —gruñó, mientras se alejaba de la mesa.
—Eso fue extraño y curioso… —dijo Rouge. A los minutos llegaron los tres amigos que faltaban, sentándose con nuevos tragos cada uno, a conversar. Por alguna extraña razón, ni Amy, ni Rouge, ni Shadow, mencionaron que Sonic se encontraba en la fiesta.
—Vaya, vaya, vaya, el pequeño Tailsy por fin se une a la fiesta ¿qué te trae por estos lugares tan desconocidos para ti? —preguntó al acercarse un chacal. Era Zero, el mejor amigo de Rookie, a quien saludo con un choque de puños.
—Nada que te pueda importar Zero —y sus palabras sonaron lentas y sedosas, ya influencias por el letargo que causa el alcohol.
—Agente Jackal para ti zorrito —le corrigió, con una sonrisa altiva.
—Doctor Prower para ti, chucho —y le corrigió también, mirándolo de forma desafiante. El alcohol hacía que Tails sacara toda esa fortaleza interior que estaba siempre escondida. Para darle más énfasis, el zorrito se sentó derecho en su silla cruzándose de piernas y levantando sus esponjosas colas, de forma desafiante.
Los dos no se apartaban la mirada, casi parecía un reto en donde el que primero apartara la vista perdía. Nadie hablaba en la mesa, todos expectantes de lo que ocurría. Hasta que el chacal comenzó a reír sin tapujos, divertido por la situación.
—Me gusta este nuevo Tails. Lo haces bien chico, vamos a bailar —y el chacal siguió riendo, mientras tomaba una de las manos del zorro, para comenzar a jalarlo a la pista.
—¿¡QUÉ?! —y la mayoría estaba sorprendido de ese extraño enfrentamiento, menos Rookie y Shadow que ya conocían el carácter del otro can.
Tails para no ser menos, simplemente tomó de un solo trago lo que quedaba de su bebida y se dejó guiar por Zero a la pista de baile.
—¿Q-Qué acaba de ocurrir? —preguntó extrañada Amy, quien sentía que se había perdido de algo.
—Zero es así de extraño, demuestra de raras formas cuando le interesa alguien —contesto Rookie, mientras comía—. A mí, por ejemplo, me demuestra su cariño golpeándome y el muy desgraciado no tiene la mano ligera precisamente.
—¡Sí! ¡Tails si o si sale con un hombre esta noche! —y Rouge estaba feliz, porque por fin su amigo estaba olvidando los malos ratos que lo llevaron a estar triste el último mes.
Todos seguían en lo suyo, Shadow conversaba con Rouge, Rookie y Knuckles fueron a las máquinas recreativas y Amy se fue a bailar con sus amigas del área médica. Todos contentos, excepto un erizo azul que se movía por los recovecos oscuros del salón, vigilando, acechando…
Sonic no podía apartar la vista del zorrito que coqueto se movía de allá para acá, siendo guiado por un chacal que en cada oportunidad que tenía, agarraba las colas del rubio, que, al sentir el tacto se apartaban juguetonas haciéndolos reír a los dos. Debido a la distancia no podía escuchar la conversación, pero si veía perfectamente las sonrisas coquetas, los acercamientos innecesarios de sus rostros, los cuerpos frotándose con cada vuelta y paso que daban. Quería ir y apartar las manos de ese idiota del cuerpo del Tails, quería que se apartara y que no volviera a mirar al zorrito. Pero no debía, porque el zorrito debía tener la oportunidad de conocer a alguien más, alguien que correspondiera sus sentimientos y aunque eso le dolía, debía dejarlo ser feliz con otro.
Por su parte Tails la estaba pasando increíble. Zero era un gran bailarín y lo guiaba de las mil maravillas, le enseñaba pasos y lo hacía girar sin problemas. El alcohol también lo ayudaba a desinhibirse, ya que los tres vasos estaban haciendo efecto, haciendo que su cabeza se sintiera ligera y que la vergüenza que pudiera sentir por su forma de bailar o vestir no importara en lo absoluto. Se sentía feliz, en su cabeza no había nada más que no fuera el sentir la música, las manos que se aferraban a su cintura, el toqueteo constante a sus colas, las risas graves del chacal en sus oídos.
—No sabía que bailabas tan bien Tails.
—Yo tampoco jajaja.
—Deberías venir más seguido a las fiestas, incluso, podrías salir a bailar conmigo… —y el chacal, aprovechando que Tails se dejaba hacer, recorría su cuerpo de forma suave, tanteando terreno, fijándose si el zorrito lo apartaba si tocaba en algún lugar muy comprometedor.
Pero no pasaba, porque el rubio estaba en un limbo de felicidad y placer, sintiéndose bien con los toques que recorrían todo lo que tuviera a mano.
—Puede ser… —y el abrazo de Zero en su cintura se hizo más ajustado y el cosquilleo en su cuello se acentuó al sentir los colmillos que recorrían el lugar.
—Puede que no —y el momento mágico se rompió, cuando Tails sintió como era arrebatado de los brazos del chacal, para caer en otros. El ligero mareo que sentía no le permitía identificar quien era, pero el calor de ese pecho y los fuertes brazos no le desagradaban en absoluto.
—Ohhh tu por aquí ¿qué es lo que pasó hoy que tenemos a todos los agentes estrella de GUN en este lugar? —Zero terminó su comentario, en especial cuando vio la mirada penetrante que echaba chispas de electricidad—. Tranquilo Agente Blue, es todo tuyo. Nos vemos después Tailsy, mi oferta sigue en pie… —y se marchó.
Las colitas del zorro se movieron con entusiasmo cuando escuchó el apodo dicho por el chacal y eso solo hizo enfadar más a Sonic, que enojado levantó a Tails y lo cargó contra su cuerpo. Las piernas y brazos del zorrito se enredaron rápidamente contra el cuerpo ajeno, dejándose llevar «Se siente tan bien…» pensaba el rubio, escondiendo su rostro contra el cuello de quien lo llevaba, donde había un olor masculino que le era tan familiar, que lo hacía tan feliz y eso se demostraba en sus colas que no dejaban de menearse de un lado para otro, atrayendo la atención de varios hombres que se apartaban del camino del erizo, quien se mostraba más que enojado con lo que estaba sucediendo.
Cuando Sonic llegó a la mesa, dejo a Tails sentado en su silla, en donde el zorrito al final se acurruco en el hombro de Amy quien le hablaba.24. El erizo se dirigió a la barra a buscar un vaso de agua para su amigo, para intentar que el alcohol abandonara el cuerpo del zorro y lo dejara pensar, pero al volver, solo se encontró con que Tails terminaba de beber el contenido de un vaso que, al parecer, le había quitado a Rouge. Amy y Rookie lo miraban asombrado, Rouge solo se reía de la osadía del zorrito y Knuckles lo alentaba a terminar de beber.
Tails dejó con un golpe el vaso sobre la mesa, riéndose de su hazaña. Ya no le encontraba sentido a nada, solo sabía que estaba muy feliz y que se sentía muy bien. Todos en la mesa comentaban lo que había hecho, pero al zorro poco y nada le importaba, eso sí, se asustó cuando un vaso fue dejado de golpe frente a él en la mesa, con un líquido transparente que Tails tenía la sospecha de que era agua. La mano sin guante acercó el vaso a su cuerpo, pero Tails lo empujo de vuelta, lejos de él. No quería agua, estaba bien, así como estaba. Pero quien le ofrecía el vaso no desistió y con más ímpetu lo acercó a él.
—No quiero agua… —dijo, haciendo un puchero. Sus amigos en la mesa solo rieron de la ocurrencia.
—Vas a tomártelo Tails —y la voz ronca se le hizo tan conocida, que su vista se dirigió hacia arriba, de donde provenía la voz. Era Sonic, que con el ceño fruncido lo miraba.
—¡Sonic!, ¡estas aquí! —y las risas fueron más fuertes por parte del grupo, al darse cuenta de que Tails no se había dado cuenta que, quien lo llevo a la mesa, había sido su amigo azul.
Las colitas del zorro se enredaron contra el cuerpo del erizo y su sonrisa se hizo enorme. Ahora entendía porque estaba tan a gusto entre esos brazos. Sus manos se elevaron para llegar al rostro enojado del erizo, tratando de tocar sus mejillas y púas, pero su habilidad motriz se estaba perdiendo gracias al alcohol. Las risas no se hicieron esperar, la gran mayoría reían menos Sonic, que seguía enojado por todo lo que había visto hacer a su zorrito. Ni tonto ni perezoso se agachó un poco para pasar sus brazos por la cintura del rubio y esconder su rostro contra el cuello ajeno, en donde suspiró cansado, provocándole cosquillas a Tails.
—Eres un desastre Tails, toma el vaso de agua y te llevaré a tu cuarto —le había dicho el erizo.
—Pero no quiero dormir… —y el puchero volvió a su rostro.
—Déjalo en paz Sonic —le recriminó Amy—. Tails, toma el vaso de agua y después sigue disfrutando la fiesta, no te preocupes.
—Si me tomo el agua…—pausa— ¿me dan otro de esos juguitos amarillos? —preguntó, señalando el vaso que vació hace un rato.
—Si —contestó contenta Rouge.
—No —contestó enojado Sonic.
—Sonic, ya que estas tan servicial ¿podrías ir a buscar bebidas para nosotras?, nos encargaremos que Tails se tome el agua —le pidió Amy, quien con una sonrisa forzada le señalo la barra.
Sonic le gruño a Amy, cosa que sorprendió a los presentes, pero al final se fue a la barra. Mientras Knux y Rookie volvían a las maquinitas, entre Amy y Rouge convencieron a Tails de que se tomara el agua, quien a regañadientes lo hizo, más que nada porque realmente se encontraba sediento. No pasaron ni unos segundos cuando Tails se levantó de su silla, impulsado por la necesidad de ir al baño, haciéndolo desaparecer por la puerta principal.
—¿Dónde carajo está Tails? —preguntó enfadado Sonic, al no ver a su pequeño zorro en la mesa.
—De repente se levantó y se fue. A de haber ido al baño, ha bebido bastante esta noche —comentó la albina, quitándole importancia al hecho al comenzar a beber de su nueva bebida.
Y ni tonto ni perezoso Sonic se fue al lugar indicado, pero el pequeño zorro no estaba ahí. Fue a buscarlo en la zona de máquina y tampoco estaba. Lo busco rápidamente por la pista de baile y tampoco estaba ahí. Estaba comenzando a asustarse y decidió volver a los baños a ver nuevamente, cuando a lo lejos en un pasillo divisó las esponjosas colas y el miedo que había sentido se transformó en rabia pura y dura.
Tails estaba en los brazos de un lobo, más específicamente, en los brazos de Mike, quien con desesperación se aferraba a su cintura, mientras compartían un apasionado beso, en donde Tails se abrazaba a su cuello para mantenerse estable. Pero el lobo estaba tan excitado que cada vez se encimaba más contra el cuerpo del zorro, ahora aprisionándolo contra la pared, buscando inmiscuirse entre sus piernas, levantando al rubio desde uno de sus muslos para tener mayor contacto.
Sonic estaba furioso, porque aún recordaba las palabras de su amigo, su “Estoy enamorado de ti, desde hace mucho tiempo” parecía que no era verdad, porque de lo contrario no estaría besuqueándose con el primer imbécil que se topaba, ni se hubiera estado sobando con otro idiota en la pista de baile ¿verdad?, y su rabia fue aún mayor cuando, al acercarse, pudo notar perfectamente como el desgraciado del lobo comenzaba a dar empujones con su pelvis.
Enfadado como estaba, quito de un solo jalón al lobo del cuerpo de Tails, quien termino resbalando por la pared al ya no tener el soporte del otro, quedando sentado en el suelo.
—Vuelve a acercarte a él y juro que eres hombre muerto —le había gruñido el erizo al lobo, cuando lo tomo del cuello de la chaqueta que llevaba. Este solo se asustó y se largó del lugar, intimidado por el palpable enojo del azul.
Sonic tomó con brusquedad al zorrito de sus brazos, levantándolo del suelo y cargándolo entre sus brazos, comenzando a caminar directo a la salida del ala oeste. De reojo pudo ver a Rookie, a quien simplemente le hizo una mueca de despido desapareciendo por otro pasillo. Había pensado llevar al zorro a su habitación ahí en GUN, pero era preferible llevarlo a su casa para evitar que cualquier idiota intentara aprovecharse del estado del rubio. En unos minutos, ya estaba en casa de Tails al cual soltó sin miramientos sobre el sillón de su sala debido al enojo que sentía.
El pobre zorro sentía su cabeza dando vueltas de una forma ya no agradable. Cuando abrió sus ojos se dio cuenta de que estaba en su casa ¿cómo había llegado ahí?, se preguntaba. Cuando logró sentarse, noto una figura azul que lo miraba enfadado, con los brazos cruzados sobre su pecho.
—¿S-Sonic? —preguntó confundido, volviendo a sentir su cabeza embobada por el alcohol.
—Si, Sonic, el hombre que dijiste amar hace un mes —y el azul no sabía porque desquitaba su furia con el zorro, que lo miraba extrañado. Se sentía aún colérico por todo lo que tuvo que ver esa noche.
Pero al mismo tiempo esa furia se transformaba en excitación, al ver al pequeño zorro tan vulnerable, con las orejitas gachas, con las colas que trataban de cubrir su cuerpo, con los ojos brillantes y expectantes. Los labios rojos de haber sido besados hace unos minutos…
Tails lo ignoró olímpicamente. Simplemente se levantó y le paso por el lado, yendo a la cocina donde se sirvió un vaso de agua bebiéndolo de golpe. Al recargarse en el mueble, Sonic lo notó, el moño rojo en las colas del zorrito como si fuera un regalo y no pudo evitar callarse la duda.
—¿Para quién es el regalo Tailsy? —preguntó sarcástico mientras se acercaba por la espalda de su amigo.
—¿Regalo? —y Tails no entendía del todo lo que hablaba el erizo. Su cabeza aún se sentía ligera, pero definitivamente sintió el apretón a las bases de sus colas y el jalón que le siguió a través de toda la extensión de estas. El gemido fue inevitable al ser una zona erógena para él.
Sonic solo gruñó satisfecho, acercándose aún más al cuerpo ajeno.
—Pensé que no ibas a esas fiestas y menos que te ofrecías de esa forma… —y a cada palabra que decía, más se acoplaba a las curvas del zorro.
—Y-yo no me ofrezco… —Tails podía sentirlo, el calor que desprendía el azul contra su espalda y le era inevitable el querer tenerlo más cerca y entre sus colas, que se habían enroscado contra las piernas del azul, acercándolo más.
—¿No?, ¿qué haces vestido así entonces?, ¿qué hacías bailando con el imbécil de Zero? —sus manos fueron a parar a la cintura, que apretó de forma suave—, ¿qué hacías besando al cretino de Mike? —y el agarre fue más firme, llevando todo el cuerpo de Tails contra el suyo, acoplándose a las curvilíneas formas del rubio.
A pesar de aguantar el gemido este se escuchó de forma ahogada en la boca del zorro. No podía evitarlo, tenía al hombre que amaba justo detrás suyo entregándole su calor, pero su cabeza le recordaba una y otra vez que ese hombre lo había rechazado hace poco tiempo y que todo lo que había dicho, hecho y vivido esa noche era para sacárselo de la cabeza, para comenzar a olvidar. No se suponía que Sonic estuviera en esa fiesta y mucho menos que le recriminara su noche «Me rechazó, no tiene por qué pedirme explicaciones, yo no se las debo» pensaba, mientras planeaba como quitárselo de encima, porque Sonic cada vez apretaba más su cintura y lo acorralaba contra el mesón.
—D-déjame, no tengo que explicarte nada. No eres mi padre para que me regañes —y en una arriesgada maniobra, empujo su trasero contra la pelvis del erizo, haciendo que el azul trastabillara al estar tan cerca, pudiendo así huir de sus manos.
—Claro que no soy tu padre, pero hace no mucho me dijiste que me amabas ¿eso no cuenta? —le alegó enfadado, siguiéndolo por la sala.
—¡No!, ¡no cuenta si me rechazaste! —y Tails se estaba poniendo nervioso, porque su corazón se estrujaba en su pecho al pensar que había traicionado ese amor tan puro que hace años sentía— ¿Por qué me trajiste a casa? quería seguir allá, divirtiéndome…
—¿¡Divirtiéndote!?, ¡no iba a dejarte allá!, ¿para qué?, ¿para qué terminaras acostándote con algún imbécil? —y Sonic comenzó a seguirlo.
Casi parecía el juego del gato y del ratón, donde Sonic se acercaba y Tails se alejaba, poniendo como obstáculos los muebles de la sala. De alguna forma, el zorro comenzó a entretenerse con la situación, al ver la cara furiosa que ponía Sonic, al ver que se enfadaba más con cada risita que daba.
—¿Acaso estas celoso? —y lo tentó, apoyando su pecho contra la mesa, levantando sus colas que coquetas se menearon por sobre su cabeza, haciendo un puchero lindo.
—¿Celoso?, ¡claro que no!, ¡te estoy cuidando!, eres mi mejor amigo, no voy a dejar que arruines tu, tu…— y el erizo no sabía cómo continuar, porque realmente ver de esa forma tan desinhibida y coqueta al rubio le estaba calentando la sangre.
—¡No necesito que me cuides!, estaba contento allá, me la estaba pasando bien. Quería que me siguieran besando y tocando… —el alcohol hacía efecto nuevamente en el rubio, haciéndolo hablar de más. Se levantó de la mesa, dispuesto a ir a la puerta principal ignorando al erizo.
Sonic estaba furioso y se demostró cuando en un parpadeo, había llegado frente a Tails. Su brazo izquierdo apreso con fuerza la cintura y su mano derecha tomo la nuca, impidiendo que pudiera apartarse «Ya no hay vuelta atrás» pensó, antes de asaltar la boca del zorrito. El primer beso resulto ser solo un topón de labios, el cual hizo que Tails soltara un suspiro y cerrara sus ojos, disfrutando de la suave caricia. Sonic podía sentir sobre los labios ajenos el sabor dulce de los tragos que había bebido el zorrito, los cuales comenzó a lamer de a poco, entusiasmado por los suspiros que dejaba escapar Tails, disfrutando de los mullidos y suaves labios. Cuando se separó, no pudo evitar mirar el rostro de su amigo: con los ojos cerrados dejando ver las largas pestañas, la boquita entreabierta buscando aire fresco y las colas coquetas que se meneaban detrás del zorro, sujetándose a sus hombros debido a que estaba parado de puntitas por la fuerza que aplicaba Sonic a su cintura, que lo había levantado levemente del suelo.
—S-Sonic… —y el ver los destellantes ojos celestes termino por quitarle la cordura al erizo, que volvió a arremeter contra los labios ajenos comenzando a lamerlos y chuparlos, buscando que Tails abriera la boca para invadirla y hacer suspirar aún más a su amigo.
El beso fue demandante, casi ahogando a Tails quien cada vez que Sonic se lo permitía, daba bocanadas de aire —S-Sonic, d-deten… —y el erizo volvía a asaltar su boca, no dejándole hablar. Cuando los brazos del zorrito se cerraron en el cuello del azul, la mano que se mantenía en la nuca de este paso a recorrer la espalda del rubio, deslizándose fuerte, jalando las colas y terminando su recorrido en el muslo del zorro, el cual levanto y llevo a su cintura, acariciándolo.
Tails de un pequeño saltito subió la otra pierna a la cintura de Sonic donde las enredo juntas, haciendo que el erizo llevaras ambas manos a agarrar el trasero del zorro para mantener su peso.
«Vas a volverme loco, por qué eres tan dulce…» los pensamientos de Sonic no ayudaban, porque en lo único que podía pensar era en lo exquisito que se sentía besar esos labios y en lo fantástico que se sentía el trasero de Tails contra sus manos. No podía evitar apretarlo y amasarlo, recorriéndolo con sus dedos. Lamentablemente al haber quitado su mano de la nuca del rubio, este tenía camino libre para alejarse de sus labios, cosa que hizo para buscar aire fresco.
—S-sonic, no… por favor, Sonic… —y Tails estaba perdiendo todo pensamiento lógico que haya llegado a su cabeza en el momento en que Sonic comenzó a frotar su rostro contra su pecho.
—Prefieres que te bese el imbécil de Mike ¿eso quieres? —y la rabia volvía de solo pensar que el lobo había probado primero los labios del zorrito.
—¿Q-quién? … ¡Ah, Sonic! —el gemido opaco la pregunta, al sentir como el erizo pasaba sus dedos por sus glúteos llegando a la hendidura de estos, frotando sobre la tela.
—No se los daré, a ninguno. No voy a dejarlos… —Sonic ya no sabía que era lo que decía, solo se dejaba llevar por sus pasiones al tener contra su cuerpo el de su zorrito, sintiéndolo por completo.
Sonic cargó a Tails hasta la habitación de este, donde de forma suave lo recostó en la cama, acomodándose entre sus piernas. El zorrito lo recibió contra su cuerpo, tomando el rostro del erizo para volver a besarlo, sintiendo de nuevo las agradables sensaciones de los besos, los cuales eran suaves y profundos, y después de un rato se volvían hambrientos y sofocantes.
—Sonic, Sonic, te amo tanto, Sonic —Tails a cada oportunidad que tenía llamaba al erizo azul, uniendo sus labios, sintiendo como Sonic paseaba sus grandes manos por su cuerpo.
—Colitas… —jadeo contra la boca del otro— nadie puede tenerte, nadie te merece —y los besos volvían.
Ambos estaban en un paraíso personal, ya ninguno pensaba en las situaciones que los llevaron a estar ahí, rozando sus cuerpos, comiéndose el alma a besos. Pero todo tenía un punto de quiebre, y este llego cuando Sonic acomodó el cuerpo del zorrito, llevando sus piernas a sus hombros, dejando a la vista el trasero redondeado cubierto por el short. El erizo acercó su pelvis y comenzó a frotarse, ya perdiendo por completo la racionalidad.
—¡Soniiiic! Sí, sí cariño… —y Tails cada vez se excitaba más al sentir el bulto del erizo frotándose contra su propio miembro y sus nalgas.
—No se los daré colitas… Tu querías que fuera especial, con el hombre que amas —y Sonic se encimó más contra el cuerpo ajeno, llegando hasta el rostro del rubio, comprobando lo flexible que era el zorrito—. Y aquí me tienes, volviéndome loco… —y lo volvió a besar con hambre y necesidad.
Tails estaba perdiendo la razón, entre el alcohol y la excitación, el tener el fuerte cuerpo del erizo sobre suyo, el tener esos labios que lo besaban con ansiedad de más, le hacían olvidar el rechazo vivido hace un tiempo. Lo quería, quería que fuera Sonic, quería ser egoísta y dejarse llevar por la pasión que le demostraba el azul.
«Solo una vez… una vez y lo dejaré» los pensamientos de Tails solo lo llevaban a querer seguir disfrutando de Sonic, de entregarse a él, al hombre del que estaba enamorado. Su tan cuidada primera vez quería que fuera con el erizo, quería recordarla por siempre.
—Sonic… —suspiró, llevando sus brazos al cuello del erizo, para abrazarse a él y comenzar a besarlo de nuevo, ahora de forma lenta y amorosa—. Tómame amor… mi p-primera vez, por favor…
Y Sonic gruño ante la vista que tenía, no podía controlar la excitación que lo recorría solo con ver el rostro de su zorrito —Tan dulce colitas, tan lindo… —y siguió besándolo.
De forma desenfrenada comenzó a quitar la ropa. Los guantes y zapatillas de ambos fueron lo primero, le siguió la blusa que usaba el zorro y cuando paso al short, apretó fuerte la carne de esas caderas porque la excitación que le causaba quitarle la prenda lo estaba enloqueciendo.
—¡Ah!, más suave Sonic… —Tails también estaba perdiendo el norte, se sentía tan bien sentir a Sonic sobre él, tocándolo y mirándolo con hambre. Para facilitarle las cosas al azul giró sobre la cama, quedando recostado sobre su estómago, elevando un poco sus caderas para que Sonic terminara de sacar la prenda atorada sobre sus glúteos.
Pero parecía que eso había sido contra producente porque Sonic había terminado por rasgar con violencia el short, sacándolo a girones del cuerpo de Tails. Las medias largas casi corren el mismo destino si no fuera porque fueron más fáciles de sacar. Solo quedaba el moño rojo sujetando las colas, volviendo loco al azul con el suave movimiento que hacían estas, rozándose contra su torso y rostro en cada meneo que daban.
Sonic no pudo evitarlo y su boca se dirigió raudamente al lugar mordiendo la base de las colas mientras intentaba tomar el moño con sus dientes. El gemido que dio el zorrito fue audible y completamente lleno de placer al sentir las corrientes eléctricas que provenían del lugar. Las manos del erizo agarraron con fuerza las nalgas, llevando su rostro contra estas, comenzando a lamer sin tapujos ni vergüenza el lugar.
—¡N-no, nooo Sonic! ¡Ahí n- Ah no, no! —la voz entrecortada de Tails solo estimulaba más al erizo, quien comenzó a recorrer con su lengua la hendidura, dando fuertes lametones al rugoso lugar que pronto sería llenado por su miembro. Sabía que tenía que aflojarlo, porque de lo contrario sería doloroso para el zorrito, más en su primera vez.
—Lubricante —le gruño contra el oíd, cuando se levantó para acercarse al rostro ajeno, haciendo presión con su cuerpo contra el del zorrito que jadeaba sin parar—, ¿tienes lubricante Tails?... —y mientras esperaba la respuesta, su boca se entretuvo besando y mordisqueando los hombros del rubio.
—Bu-buró, en una caja azul… —respondió entre suspiros.
Sonic abandonó el cómodo lugar, buscando en el mueble la dichosa caja. Al abrirla encontró un tubo de lubricante, unos condones y unos cuantos juguetes sexuales, que le hicieron fruncir el ceño «Así que no eres tan inocente como creí…» y se enojó, poniéndose celoso de que su zorrito buscara satisfacerse con esos inertes objetos. Tomo el lubricante y observó fijamente los condones. No los quería, porque en su cabeza solo estaba el sentir y marcar por completo a Tails, correrse lo más profundo que pudiera, pero su lado consiente le decía que podía ser arriesgado para el zorro a pesar de que él llevaba tanto tiempo sin acostarse con una chica, así que a regañadientes tomó la tira para llevarla a la cama.
Cuando iba a volver a su lugar, vio como Tails tenía sus dedos haciendo presión contra su agujero, rozándolo con las yemas, soltando suspiros por el placer. De forma rápida volvió a llevar su boca contra las nalgas del zorrito, comenzando a lamer y besar el lugar donde los dedos de Tails hacían presión. Subió por el lugar, llegando a estar frente al moño que poco a poco se deshacía, comenzando a jalarlo con sus dientes.
—Acepto tu regalo colitas, voy a tomarlo con mucho gusto —dijo, mientras mordisqueaba entre las colas y esparcía el lubricante contra las nalgas, embarrando los dedos de Tails.
—S-sí, sí, es para ti, tómalo Sonic, es todo tuyo, soy todo tuyo… — el zorro ya no tenía conciencia, perdido en el placer de sentir como el erizo inmiscuía sus propios dedos contra su apretado agujero.
Sonic comenzó lento insertando primero un dedo, tanteando los lugares que podrían darle placer a Tails. Nunca lo había hecho con un hombre, así que no sabía que podía ser placentero de ese acto, pero los gemidos, suspiros y el meneo de las caderas del zorrito le hacía ver que iba por buen camino. Un segundo dedo fue insertado, comenzó a dar leves empujones, tratando de separarlos lo más que podía en ese estrecho lugar, expandiendo; se acomodó detrás de Tails para que ahora, con su mano izquierda ya libre, comenzara a jalar las colas desde su base, haciendo temblar al rubio.
Comenzaba a desesperarse, su falo ya inhiesto y fuera de su funda comenzaba a chorrear pequeñas gotas de preseminal. No quería correrse tan rápido y francamente no entendía cómo es que su pequeño zorro era tan excitante a la vista y al tacto, cuando recordaba perfectamente no haber sentido esa ansiedad antes, ni si quiera con las mujeres más hermosas con las que se había acostado. El solo escuchar su voz jadeante, llamándolo con desesperación, el ver el meneo de sus caderas y el temblor de sus piernas, hacía que por su mente solo pasara la idea de penetrarlo y empujarse fuerte contra ese trasero.
—Me estas enloqueciendo colitas —jadeo fuerte, haciendo que el zorro lo escuchara a pesar de la distancia y de los propios gemidos del rubio—, vas a acabar conmigo, me vas a volver un adicto a ti…
Y con esas palabras otro dedo fue introducido en el ocupado agujero, haciendo que Tails diera un saltito y apretara su trasero. El movimiento de adentro hacia afuera se volvía desesperado a medida que Tails gemía más fuerte y entrecortado.
—¡So-Soniiiic! ¡N-no taaan rápidoooo! ¡Ah! ¡SONIC! —una de las manos del zorro había ido al lugar afectado, tratando de tomar la del azul que de forma desenfrenada empujaba contra su agujero. Estaba perdiendo la razón por la cantidad desmedida de placer que estaba sintiendo.
Y tal parece que, gracias a la presión justa en el lugar correcto, el zorrito se había corrido contra las sábanas. O al menos eso pensaba Sonic, al haber sentido como el interior se contraía apretando sus dedos un poco más adentro, haciendo que las piernas del rubio temblaran con desesperación y su cuerpo quedara laxo sobre la cama, respirando con fuerza. Era una vista tan caliente, las colitas echadas hacia un lado, moviéndose perezosas sobre la cama, el voluptuoso trasero dando pequeños botes a medida que Sonic sacaba sus dedos embadurnados de lubricante, las orejitas gachas y la voz jadeante.
El azul comenzó un recorrido de besos desde el respingón trasero hasta la nuca del zorrito, quien parecía ronronear feliz por la muestra de cariño. Cuando estuvo cerca de su rostro, giró el cuerpo de su amigo por completo quedando ambos de frente, dejándole apreciar la estampa del rubio. Sus manos se dirigieron a tomar las del pequeño, entrelazándolas y llevándolas sobre su cabeza, sus piernas le ayudaron a acomodarse entre las de Tails y su pelvis bajo para comenzar con lentas y tortuosas embestidas, rozando su miembro contra el del zorro. La diferencia de tamaños era contundente y eso solo excitaba más al azul, quien encontraba incluso adorable que el miembro de Tails fuera así de pequeño, contrastando con las turgentes piernas y el lleno trasero. Todo el conjunto que era Tails, era una delicia a la vista y Sonic no podía dejar de pensar que era solo para él, solo para su deleite, porque nadie merecía tener a Tails de esta forma, solo él, ahí entre las piernas de su amigo y pegado a su boca devorándole el alma. Olvidando por completo que era un hombre y que muchas veces negó el que pudiera llegar a gustarle uno…
«Mi mejor amigo… mi Tails» pensaba el azul mientras comenzaba un lánguido beso con el zorrito, disfrutando de la dulzura y calidez de sus labios «Mío… solo mío…» y los besos continuaban, haciendo que poco a poco comenzara a calentarse nuevamente la situación.
—Voy a hacerte mío colitas —las manos del azul tomaron las piernas del rubio llevándolas a su cintura donde se enredaron. El misionero no era la posición ideal para la primera vez de Tails, pero no podía frenar la constante necesidad de someterlo, de ver el placer en su rostro, de tenerlo solo para él. El tubo de lubricante fue exprimido contra el agujero del zorro para hacerlo más resbaloso y Sonic procedió a colocarse el condón, aunque no muy contento con el hecho «Todo sea por la seguridad de mi Tails» pensaba.
—Si Sonic, solo tuyo —Tails se aferró a los hombros de Sonic para darse estabilidad, de reojo podía ver el miembro del azul el cual era mucho más grande que cualquier juguete que haya utilizado.
«Pero es Sonic… es mi amor…» y el zorrito beso al azul lentamente, mientras sentía como este ingresaba a su cuerpo, de forma pausada por la estreches del lugar. La pelvis del erizo iba y venía en contundentes empujones para poder terminar de entrar, pero era tan estrecho que no lograba su cometido. Sonic tuvo que apresar por completo el cuerpo del zorrito para que sus embestidas por fin pudieran hacerlo entrar al estrecho cuerpo, se sentía tan bien que tenía que apretar sus dientes para evitar correrse en ese instante…
—S-Soniiiic… estas muy adentro… —y el abrazo de Tails en el cuello del mayor se hizo más fuerte.
—Falta poco colitas, solo un poquito más… —pero estaba mintiendo, porque en realidad sentía que ya no había lugar para seguir empujándose y aún faltaba una porción de su miembro, y realmente quería meterlo todo, quería marcar a su zorrito en lo más profundo.
Sonic ya no tenía control de sí mismo y a pesar de que sentía que debía esperar a que se acostumbrara el cuerpo del rubio, tuvo que comenzar con las embestidas, empujándose fuerte, haciendo gemir a Tails con desesperación. La cama comenzó a rechinar, sumándose al obsceno ruido que producía la gran cantidad de lubricante que habían usado y que hacía todo más viscoso y ruidoso en el lugar, haciendo excitar más a ambos si era posible.
—S-Soniiiic, lento… más lento amor, por favor —y su boca fue asaltada por los demandantes besos del erizo, quitándole el aliento.
—N-no Tails… no puedo —y los embistes eran cada vez más fuertes y profundos.
—¡Ah! ¡Ahhh Sonic! Es raro… se siente extraño… —Tails se estaba volviendo loco, porque con cada empuje del azul sentía como la punta del miembro chocaba con algo dentro de él, haciéndolo ceder.
—Tan bueno, tan rico Tails… —el rostro del azul se ocultó en el cuello ajeno, donde se dedicó a dejar chupetones y besos—, se siente t-tan bien dentro, tan suave y apretado…
Los jadeos y gemidos de ambos cada vez eran más erráticos a medida que las embestidas se hacían más profundas. Estaban perdiendo la cabeza, Sonic por sentir la estreches del canal del zorrito, por ese lugar que poco a poco era penetrado por la punta de su miembro y Tails por sentir corrientes eléctricas en todos los lugares que tocaba el azul dentro y fuera de él.
—Ya casi colitas…
—T-tan adentro… Oh Sonic, más, más rápido… —pedía ya casi sin voz Tails, abrumado por el placer.
Cuando el cuerpo del zorrito se apretó por completo al sentir como el orgasmo llegaba a él, Sonic en un último empujón encajó por completo su miembro dentro de Tails, en ese lugar que se sentía más caliente y suave, que apretaba la base de su glande sin compasión.
—¡A-ahí! —y Tails perdió la voz y la conciencia, sintiendo el explosivo orgasmo, haciendo que sus piernas temblaran por completo y perdieran fuerza en el agarre que tenía en el erizo, con su simiente desparramándose contra sus vientres juntos.
Sonic dejo que la estreches lo llevara al orgasmo, dejado que toda su semilla se derramara dentro del condón, muy dentro de Tails. Las respiraciones eran fuertes y profundas, tratando de recuperar el aliento, mientras Sonic daba las últimas embestidas contra ese suave interior, no queriendo abandonarlo aún. Cuando el desenfreno había pasado, tomo al zorrito de la cintura para girar sus cuerpos y recostarse en la cama, con el rubio sobre él, sintiendo así su calor. Su miembro aún algo duro se sentía apresado de forma placentera por el interior de Tails, aunque un poco incómodo debido al plástico que ya comenzaba a soltarse. El rubio solo daba suspiros satisfechos por el orgasmo que aún disfrutaba, moviendo perezoso sus colitas de allá para acá, dejando besos en el mentón y pecho de Sonic como una caricia amorosa.
El calor y el cosquilleo seguían presentes en ambos cuerpos, pero el azul con la cabeza un poco más fría no hacia otra cosa que pensar en lo bien que se había sentido tener sexo con Tails. Admitía que se había acostado con mujeres que preferían el sexo no-convencional, pero ni se les acercaba a todas las sensaciones que tuvo con el zorrito, era otra la situación y no lograba entender porque había sido así de maravilloso. Pero lo fue y por su cabeza solo pasaba la idea de repetirlo justo en ese instante, pero sabía que debía contenerse porque probablemente Tails estuviera agotado por el ejercicio.
El zorrito comenzó a mecerse contra la pelvis del erizo, haciendo que el miembro se moviera suave contra su cavidad, hasta que finalmente salió. Los labios del rubio se dirigieron a los de Sonic, comenzando a besarlo de forma lenta y profunda, recorriendo la cavidad bucal en suaves caricias, lamiendo los labios y succionando la lengua. El azul no podía dejar de pensar en lo exquisito del beso y en dónde habrá aprendido el zorro a hacer eso con su boca y el enojo volvió (celoso de no haber sido él quien le enseñara), el cual se tradujo a un contundente agarrón a las nalgas ajenas, que hizo que Tails tuviera que separarse de su boca para dejar escapar el fuerte gemido.
—S-Sonic, te amo tanto… —y el beso se retomó.
De forma tranquila el beso los llevo a un pacífico sueño y así abrazados, finalmente se quedaron dormidos.
11
La mañana sorprendió a Sonic entre las colas del rubio, usándolas de almohada y manta, sintiéndose totalmente reconfortado. Cuando logro recuperar la conciencia por completo, recordó todos los sucesos de esa noche. Un poco aliviado de que aún Tails se encontrara dormido, se preparó para levantarse «Bebió mucho anoche, no creo que despierte pronto…» pensaba el azul, mientras recogía el desastre que causo anoche en la habitación. De forma rápida fue por una toalla húmeda y comenzó a pasarla lentamente por el cuerpo del zorrito, en ciertas zonas un tanto húmedas y pegajosas por la efusividad del acto erótico de anoche.
Sonic no podía apartar la mirada, el cuerpo del rubio era una maravilla que nunca había terminado de contemplar (hasta la anterior noche) y el saber que había sido el primero en tener ese cuerpo le hinchaba el pecho en un orgullo de “macho alfa” que no recordaba tener (cosas de hombres). Tails era suyo, lo hizo suyo. Y Tails lo ama y esa revelación era lo que marcaba el inicio para que los demonios del azul hicieran de las suyas.
Muchas mujeres decían amarlo, se acostara con ellas o no. Era un héroe y además atractivo, las mujeres le llovían prácticamente, pero ninguna tenía la constancia de estar con él o si quiera de seguirle el ritmo, de acoplarse a su estilo de vida. Y esa desazón de saber que nunca encontraría a alguien compatible con él, le hizo ir enterrando con los años la idea de una relación feliz y convencional. La lujuria y el erotismo habían sido su guía para marcar el camino que seguiría lo que restaba de vida amorosa (o eso pensaba Sonic al menos), pero ahora…
Saber que alguien lo amaba, saber que ese alguien podía seguirle el ritmo en todos los sentidos posibles, saber que era alguien completamente compatible con él, lo había desestabilizado. Pero saber que era su mejor amigo, un hombre, quien podía entregarle todo el bienestar del mundo y más, lo había dejado en shock…
Sonic siguió limpiando el desastre en la cama de Tails, tiró el condón que le hizo recordar la pasión de esa noche, escuchó los suspiros del zorrito mientras lo limpiaba y que le devolvían a la mente los besos que, aunque hambrientos y calientes como el infierno, tenían un dejo de dulzura en ellos y cuando cubrió con las mantas el cuerpo dormido, recordó los “te amo” que constantemente repetía Tails.
«Tal vez no sea tan extraño… comenzar una relación con Tails…» pensaba, mientras depositaba un beso contra los labios del rubio, abandonando posteriormente la casa. Y aunque esa acción pudiera ser malinterpretada, por la mente de Sonic sólo pasaban las ideas de qué sería lo mejor para llevarle de desayunar a su pequeño zorro.
Por otra parte, Tails abría lentamente los ojos. La luz del sol en su rostro solo hacía acrecentar su malestar. El mareo y las ganas de vomitar, aunque leves, hacían que su cabeza diera vueltas de forma desagradable. Sentía el cuerpo pesado, aunque de alguna extraña forma, el dolor era hasta placentero «Como recién follado, diría Rouge…» pensaba, entre suspiros.
—¿Dónde…? —se preguntó—, oh, es mi habitación ¿cómo llegué aquí? —y realmente su pregunta no podía ser contestada por él, ya que simplemente no recordaba nada de anoche.
De repente, unos golpes en la puerta principal se escuchaban estruendosos en su cabeza, prácticamente como si quisieran botarla. La voz que lo llamaba a gritos no era identificable para él, y cada vez se hacía más desesperado el llamado. Afligido se levantó a ver quién interrumpía su descanso, cubriéndose con un chal azul ante los escalofríos que recorrían su cuerpo.
—¡Por Caos Tails!, ¡me tenías preocupada!, ¡no estabas en GUN y ya andaban preguntando por ti! —y la perorata de Amy hubiera seguido si no fuera por la cara de malestar que mostraba su amigo.
De forma rápida, la eriza tomo del brazo al zorrito y lo sentó en su sillón, llevándole un vaso de agua posteriormente el cual fue bebido con desesperación. Estuvieron así un rato, con Amy sirviéndole de la jarra de agua que había llevado a la mesita, a fin de no pararse a cada rato. Cuando Tails fue al baño y volvió a los minutos, por fin se veía un poco más repuesto.
—Amy ¿qué paso anoche?... —le preguntó Tails, al sentarse nuevamente al lado de su amiga, cubriéndose más al sentir frio.
—Tu no… ¿no te acuerdas? —le preguntó sorprendida. Aunque en realidad era bastante lógico con la cantidad desmesurada de alcohol que había ingerido su amigo.
—Solo me acuerdo de llegar allá… y que jugué con Shadow, baile con ustedes y-y… no sé cómo llegué a la casa…
—Hay amigo, anoche diste todo un espectáculo —Tails se aterrorizo con sus palabras—, ¡pero no de una mala forma!, solo estabas muy contento, pero bebiste de más. ¡Eso te desinhibió un montón!, hiciste todo lo que dijiste, pero también bailaste con Zero y te besuqueaste con Mike ¡hay amigo el pobre chico anda como loco preguntando por ti!
Cuando Tails escuchó que había besado a Mike y bailado con Zero, cubrió de inmediato su rostro por la vergüenza ¡por Caos!, había hecho cosas que no debía justamente con quien no debía. Era un desastre, con qué cara llegaría a trabajar ahora.
—Pero no te preocupes, por lo demás está todo bien. Rookie me dijo que Sonic te saco de la fiesta en brazos, así que debiste estar muy bebido ya. Pensé que te llevaría a tu habitación en GUN, por eso me asusté cuando no te encontré allá… —y Amy retomó su interminable discurso.
Tails estaba un poco en shock, porque venían recuerdos vagos de esa noche: jugar dardos con Shadow, Rookie bailando con Amy a lo lejos, Knux con su sombrero de vaquero y Rouge acercándole esos extraños tragos de colores, y muy de fondo en sus recuerdos, un cuerpo que se frotaba contra él y una boca que lo besaba con desesperación. Esos debían ser Zero y Mike, pero ya a esas alturas no recordada nada más, ni si quiera que Sonic estuviera en la fiesta. Sus pensamientos eran tan turbulentos que ni si quiera escuchó cuando Amy se levantó al escuchar la puerta siendo abierta.
—Hola Sonic ¿qué haces por acá?
—Hola Ames, le traje el desayuno a Tails —y levantó una bolsa.
—Que considerado de tu parte, dámelo, prepararé la mesa. Que nuestro pequeño zorrito no termina de procesar todo lo de anoche jajaja
Sonic a pesar de no estar muy contento con la visita de Amy, ya que quería ser él quien despertara a Tails debido a la importante conversación que tendrían que mantener, se dirigió a sentarse con el rubio.
—¿Cómo te encuentras Tails? —le preguntó con voz suave.
—M-mejor… creo que me excedí anoche jejeje —y el sonrojo en su rostro le produjo sensaciones extrañas a Sonic—. Gracias por traerme, lamento que hayas tenido que ver eso…
—No te preocupes, solo no vuelvas a hacerlo. Podría pasarte algo —le dijo con voz más seria.
—S-si… no creo que vuelva a repetirse… no es agradable no recordar nada de lo que hiciste mientras estabas bebido jajaja —y se levantó al escuchar como Amy lo llamaba a desayunar.
Esa última frase había dejado impactado a Sonic «¿Cómo que no recuerda nada?» se preguntaba, mientras iba a la mesa al escuchar como esos dos hablaban de anoche.
—Hubieras visto lo mal que quedo Knux, fue toda una odisea tratar de sacarlo de GUN, con lo borracho que estaba jajaja —cuando se acercó Sonic, Amy le habló a él—, que inteligente de tu parte traerle este consomé de verduras a Tails, le hará bien comer cosas ligeras ¿de dónde lo sacaste? —preguntó entusiasmada.
—En Station Square hay un puesto de comida que los hace muy temprano… —y la sonrisa de Sonic volvió al ver como su zorrito comía con ganas el caldo y picoteaba algunas frutas que le había llevado.
La extraña mezcla entre desconcierto y felicidad que experimentaba el azul fue opacada al escuchar la puerta principal siendo golpeada, y al abrirla, encontrarse a quien menos quería ver… Era Mike, por lo que el ceño de Sonic se frunció de forma notoria.
—Qué quieres —preguntó tajante, saliendo de la casa para que no fueran escuchados por Amy y Tails.
—Y-yo necesito hablar con Tails —y el lobo se paró recto, tratando de quitarse de encima el temor que le causaba el erizo.
—No está disponible.
—Solo quiero saber…
—Lo que tú quieras no me interesa. Te lo advertí anoche, no te vuelvas a acercar a él —el azul empujo suave al lobo desde su pecho, alejándolo un poco.
—Es-esto no es asunto tuyo. Ser su mejor amigo n-no te da el derecho a… —y fue interrumpido, cuando escuchó a Tails llamando a Sonic desde dentro.
—Aléjate. Si él quiere, te buscará «en tus sueños imbécil…» —y Sonic entró nuevamente, cerrando la puerta en la cara del lobo.
Ya adentro, inventó que era un vendedor solamente. Y mientras escuchaba a sus amigos charlar por su cabeza solo pasaba la noticia de que Tails no recordaba nada. No besos, no caricias, no placer desmedido, no palabras de amor. Y aunque por una parte Sonic sentía rabia porque todas esas maravillosas sensaciones solo las recordaría él, también estaba el lado que se aliviaba al saber que su pequeño amigo no recordaría ese importante suceso. Tal vez era una señal del destino que le indicaba a Sonic que realmente lo que tuvo con Tails era solo una confusión, que tal vez no era una relación lo que seguía en sus vidas y que debía permanecer solo en una amistad…
Tal vez Sonic se estaba engañando y eso le costaría muy caro, pobre erizo.
El pobre zorro solo estaba entre la espada y la pared…
21
Tails se encontraba sumamente nervioso. Después de la pelea de los dos erizos y de tener a un Sonic taciturno que no se separó de él durante toda la tarde, no podía sentirse de otra manera. Allá a donde iba Sonic lo seguía, en silencio, mantenimiento su distancia, como si lo vigilara. Y cuando decidió irse a casa, al voltear a buscar al azul este ya estaba a su lado, con una extraña mirada. Cuando Sonic le pidió si podían ir a su casa a conversar, Tails no tuvo corazón para negarle la cita al ver la cara de tristeza y desasosiego que ponía el azul.
La llegada fue silenciosa, al igual que la ligera cena (que se tuvo que adelantar por la “segunda cita” del zorro) y cuando pasaron a sentarse al sillón un tiempo después para beber algo, el erizo hablo.
—¿A qué hora vendrá Shadow, Tails? —la voz sonó baja y ronca, como si sintiera enojo al decirlas.
—Y-yo… hablé con él y suspendimos la reunión… —Tails esperaba que, de estar Shadow ya en la casa esperando a que Sonic se fuera, entendiera el mensaje de que no era el mejor momento para su reunión.
«Mentiroso, deja de mentirme Tails…» Pensaba el erizo, tratando de ocultar su rabia.
—Tú te has vuelto muy cercano a él… —y le dio un trago a su café.
—A-algo… estamos compartiendo mucho trabajo juntos, solo eso… —y el pobre zorro temblaba entero al sentir como Sonic cada vez se acomodaba más cerca de él en el sillón.
—Solo eso… —y de reojo, el erizo vio como el zorrito se ponía alerta, tensándose con su cercanía.
El silencio reino en la habitación, solo se escuchaba la pesada respiración de Sonic y los suaves sorbos que daba Tails a su taza de té.
—Así que… —Sonic dejó su café en la mesita frente a él— ¿desde cuándo te acuestas con Shadow, Tails? —el zorro casi se ahoga con su té.
—¿D-de qué e-estás hablando Sonic? «no, no, no, él no puede saberlo» —pensaba, mientras alejaba la taza de sus temblorosas manos.
—Si, es muy simple ¿no?, hace cuanto tiempo te revuelcas con Shadow ¿unos días?, ¿meses? —Sonic había pasado a sentarse en la mesita frente al sillón—, ¿un año? —preguntó mirando de forma seria a Tails, incluso con el ceño levemente fruncido.
El pobre zorrito sentía que se moría ahí mismo. Mientras Sonic habría sus piernas para recargar sus brazos sobre estas inclinando su cuerpo contra el del rubio, Tails cerraba las suyas para tratar de hacerse más pequeño en el reducido espacio que le estaba dejando el azul.
—¿No sabes lo que es “acostarse” con alguien Tails?, ¡me extraña!, un chico tan inteligente como tú, que no sepa lo que es tener sexo —el ceño del azul se fruncía más, al ver la cara de desconcierto y los ojitos celestes desviándose de su verde mirada—. Que no sepa lo que es abrir sus piernas para que un hombre se meta entre ellas. Que no sepa que al hacer eso, es porque claramente quiere que el hombre lo penetre…
—¡SONIC!, ¡no seas vulgar!, c-claro que se lo que es tener relaciones sexuales, p-pero… —sus palabras se vieron interrumpidas al momento de tratar de apartar a Sonic, quien, con un fuerte agarre sobre las muñecas del zorro acercó el pequeño cuerpo al suyo.
—Pero qué ¿es mentira que te acuestas con Shadow?, ¿qué apartas tus colas para que el muy imbécil te coja cuando quiera?, ¡NO ME CREAS ESTÚPIDO!, ya vi suficiente como para saber lo que puedes hacer “colitas” —Sonic estaba embravecido, recordando las veces en que vio como su mejor amigo era tomado por el azabache, una de ellas, en la misma mesa donde cenaron hace un momento. Tails por su parte se estremeció al escuchar ese apodo venir de la boca de su amigo, sintiendo una extraña contracción en su vientre.
—¡N-No me llames así!, ¡eso es muy personal!, ¿¡y qué si me acuesto con Shadow!?, ¡no es tu asunto! —Tails comenzó a forcejear para librarse del agarre del azul, quien ahora estaba más enfurecido al negársele el sobrenombre cariñoso que él había usado en Tails antes y que el cretino de Shadow ahora usaba cuando se cogía a su zorrito, a su colitas.
—Sólo yo puedo decirte colitas, solo yo puedo llamarte así. No ese imbécil, no tiene derecho a llamarte así, solo yo, entiendes… porque colitas es mío ¿o me equivoco?, yo te enseñe ese apodo, yo te bautice así, así que ese imbécil no puedo ensuciarlo…
El cerebro del rubio trataba de procesar el sinsentido de palabras de Sonic ¿los había visto?, ¿había estado mirando cuando Shadow y el tenían relaciones?, ¿por qué?, ¿para qué? «¿Nos escuchó entonces?» pensó asustado.
—Así que, querido amigo ¿vas a contarme?, ¿cuándo perdiste la confianza en mi Tails? —y se acercó aún más al cuerpo ajeno—, ¿hace cuanto él profana tu cuerpo?, dime colitas ¿te gusta ese idiota? o ¿es un reemplazo de alguien? —la mirada de Sonic se volvió fría y sus palabras tomaron un tono sarcástico— En algún momento creía escuchar algo, como si imploraras por alguien más…
—N-no…. no Sonic— Tails estaba aterrado. Una cosa era que el azul los hubiera visto y otra muy diferente que los hubiera escuchado, que hubiera escuchado como gemía su nombre con cada arremetida que le daba el azabache.
—Si Tails… así que ¿qué tan buen reemplazo mío fue?, ¿tanto deseabas ser tomado por mí que te buscaste un sustituto?, ¿desde hace cuánto colitas?, ¿tal vez desde esa tarde cuando te rechacé?, ¿tal vez desde esa estúpida fiesta?, ¿tanto te gustó como lo hice que necesitabas un reemplazo porque te rechacé? —Sonic se sentía lleno de rabia y celos al pensar que, por su estupidez hace unos meses atrás, había alejado a su pequeño zorro.
—¿Fiesta? —la mirada de Tails era de consternación absoluta ¿de qué hablaba Sonic?, sí recordaba la tarde en que, después del beso que le dio al erizo este lo rechazó, pero ¿una fiesta?, ¿se habían acostado juntos?, ¡cómo era posible que no recordara nada!
—Oh, no lo recuerdas aún, hieres mis sentimientos colitas… —Sonic se inclinó más sobre el cuerpo del zorro llevando una de sus manos a acariciar la mejilla y oreja de Tails, y la otra la poso en el muslo comenzando a apretar de forma suave el músculo. El rubio no lo resistió y soltó un suave gemidito que hizo que la respiración de Sonic se volviera más profunda y pesada. El azul se acercó más a Tails, invadiendo todo el espacio del pequeño con su cuerpo, quien tembloroso solo trataba de apartar esa mano de su muslo que atrevida acariciaba con su pulgar entre sus piernas juntas.
—¿No recuerdas como te tomé?, y en todo el sentido de la palabra colitas. Te traje hasta aquí para cuidarte y protegerte, iba a dejar que descansaras tranquilo… pero sabes algo, no podía olvidar esta carita tan linda confesándome su eterno amor, en contraste con el travieso zorro que se dedicó a menear sus colas en esa maldita fiesta y a coquetear con cuanto hombre se le cruzo por el frente… —Sonic tomo el mentón de Tails presionando sus mejillas, acercándolo más a su rostro.
El rostro de Tails había recobrado su color al escuchar esas palabras, al tener vagos recuerdos de una fiesta, la única fiesta del cuartel a la que había ido hasta la fecha. Recuerda que fue con la idea de olvidar todo lo que había pasado hace un tiempo al confesarse a Sonic. Iba dispuesto a hacer todo lo que en sus veinticuatro años de vida no había hecho y a consejo de Rouge un trago le ayudaría a quitarse todas esas inhibiciones que lo hacían comportarse de forma “simplona y aburrida” como muchas veces su colega chacal le había dicho. Lo que claramente no recordaba era cuantos vasos de alcohol había tomado, pero de que le quitaron la vergüenza, lo habían logrado. Tenía recuerdos vagos de bailar junto a Zero, Rookie y Amy, de conversar con Rouge, de haber sido seguido por Mike, de jugar a los dardos con Shadow y Knux. Pero en ningún recuerdo estaba Sonic.
—¿Ahora recuerdas algo colitas?, ¿recuerdas cómo te frotabas descaradamente contra el otro idiota de Zero?, ¿recuerdas que tuve que ir a buscarte porque no querías dejar de beber?, fuiste una presa muy fácil, dejándose comer por toda esa manada de imbéciles… yo sí recuerdo muy bien lo testarudo que fuiste y lo inútil que fue hacerte entrar en razón. Y cuando te traje a casa, no podía… no podía quitarte la vista de encima, de lo caliente que te veías con esa estúpida ropa y por mi cabeza solo pasaba tu confesión, porque hacía solo un mes me habías confesado tu amor ¡y ya estabas revolcándote con otro! —las acciones que ejecutó Sonic dejaron desconcertado a Tails, quien de un solo empujón fue recostado en el sofá siendo apresado por el gran cuerpo del azul sobre él, con sus manos imposibilitadas de moverse debido al fuerte agarre del erizo.
—Yo sí puedo recordar todo querido amigo. Recuerdo muy bien tu sonrojada carita, tu tembloroso cuerpo. Recuerdo muy bien cómo te abriste de piernas y me pediste que te tomara. Como me pedías que fuera suave contigo en tu primera vez…
Y el cuerpo del azul comenzó a mecerse suave contra el del zorro, haciendo que el rubio se tensara al sentir el peso y el calor de su amigo. El sinuoso movimiento estaba haciendo que su vientre se calentara y que su corazón latiera con prisa, pero ahí había algo más, algo que le carcomía la conciencia aunque no supiera bien qué era.
—N-no Sonic… basta, no… —se quejaba el rubio, tratando de apartar a Sonic, haciendo que sus colas pasaran a cubrir su cuerpo, impidiendo que el azul tuviera contacto directo.
—¿No? —gruñó el azul, mirando fijo a su mejor amigo—, no recuerdo que te negaras a él mientras pedías y gemías por mí colitas… —el sonrojo fue mayor en Tails, quien apartó la mirada y siguió con su inútil forcejeo.
—No Sonic, tu no…
—¿¡Yo no!? —y su furia se disparó, haciendo que su boca fuera rauda a tomar la del rubio, quien al sentir el primer contacto de sus labios se apartó asustado, volviendo a sentir esa extraña sensación, como algo que quiere salir de su cabeza y no puede.
Sonic al sentir el rechazo liberó una de sus manos para tomar el rostro de Tails a fin de conseguir juntar sus labios, que desesperados se fundían con los suaves labios del zorro, humedeciéndolos con su lengua tratando inútilmente de abrirlos a la fuerza.
—¡N-no Sonic!, ¡b-basta…! —las palabras de Tails era cortadas por la insistencia del azul, quien ahora estaba completamente sobre el cuerpo del zorro, haciendo que sus manos tomaran el rostro de su amigo para evitar que pudiera apartarse.
A cada palabra que trataba de emitir Tails, podía sentir como la lengua del erizo intentaba inmiscuirse en su boca y esa acción, sumada a la extraña sensación en su cabeza y bajo vientre, lo confundían más y más.
«¿Qué hace Sonic besándome?, ¿por qué?» Se repetía el zorro, tratando de evitar que la lengua cumpliera su cometido, porque si el beso se profundizaba no habría vuelta atrás para él.
Sonic se detuvo por un momento admirando el rostro de Tails, que jadeante trataba de llevar aire a sus pulmones, con la boquita a penas abierta, con los ojos fuertemente cerrados.
—Mírame Tails… soy yo, el real —y los besos pasaron a ser suaves caricias en sus labios, tratando de tentarlo de forma suave, pero el pequeño zorro aún rehuía sus besos. Sonic estaba desesperado, porque Tails ni si quiera quería verlo.
—Te amo cariño, terminaste por encantarme amor… —susurró el azul contra la oreja del zorro.
—¡NO!, ¡basta!, ¿por qué me haces esto?, ¡por qué me haces sufrir así! —y en una rápida reacción, el rubio giró su cuerpo por completo en el sillón dándole la espalda a Sonic, tratando de protegerse con sus colas.
El erizo terminó por pararse del lugar, consternado por la reacción de Tails. Debía admitir que pensó que sería fácil hacer que su zorrito lo aceptara, pero con todos los desplantes que estaba haciendo sentía que lo había arruinado todo. Pero no quería dejarlo ir, ya no podía dejarlo, menos ahora que sabía que su amigo lo buscaba a él en las caricias de otro. En un rápido movimiento, Sonic había ido al armario de Tails para buscar un pañuelo y bajar la intensidad de las luces de la casa. Cuando volvió a acercarse al rubio, quien se había levantado del sillón para buscarlo por la habitación sin resultados, procedió a tapar su vista rápidamente y a acoplarse a su espalda, sacando un jadeo del zorro.
—No tienes que buscarme más amor, aquí me tienes —y el azul procedió a dejar besos en el cuello y hombros del rubio, quien soltaba tímidos jadeos.
—¿Por qué Sonic?, yo no te gusto, no hagas esto por favor… —y Tails, ya dominado por el deseo que le provocaba el cuerpo ajeno, el cuerpo de su amado erizo, se dejó llevar.
—Me encantas colitas, como no tienes idea… —Sonic también perdía el norte de sus pensamientos, porque por fin tenía a Tails en sus brazos, porque no intentaba apartarlo. Y cuando sintió como las colas del zorrito se enredaban contra su cuerpo, supo que podía continuar.
Sonic recostó nuevamente a Tails en el sillón, recorriendo todo el cuerpo con sus manos, apretando los lugares que lo volvían loco, dejando suaves besos en la boca ajena. Ya no podía parar, ya no podría soltar nunca a su Tails.
—Mi amor, solo tú… no necesito a nadie más que a ti —y guiado por los temblores del cuerpo del menor y los suaves meneos de sus colas, volvió a intentar asaltar esa adictiva boca.
El gemido ahogado de Tails se escuchó alto y necesitado, solamente por sentir la presión de los labios del erizo. Cuando este comenzó a masajear y humedecer con su lengua los labios del menor, el zorro no pudo evitar caer. Con desesperación llevo sus manos a tomar el rostro del erizo aumentando el ritmo del acalorado beso, sintiendo como el azul de forma desesperada le robaba el aliento. Era tan surreal la sensación, tan buena y adictiva, tan correcta y dulce, nada comparado a otros besos que haya tenido. Se sentía desesperado por la agradable sensación que lo recorría entero, por la corriente eléctrica que lo hacía estremecer.
—Si mi amor, así… tan dulce, tan lindo colitas —y con cada frase que decía el azul, hacía que Tails se retorciera bajo su cuerpo, gimiendo de forma ahogada por la caliente sensación de escuchar a su erizo.
—S-Soniiiic…—Tails no había podido evitarlo, porque inconscientemente abrió sus piernas para que el cuerpo sobre él se acomodara, siendo gratamente recibida la oferta por el azul quien ni tonto ni perezoso dejo caer con cuidado su peso sobre el pequeño cuerpo del rubio.
—Si dulzura, ábrete para mi —y el erizo comenzó a mecerse nuevamente contra el cuerpo del zorro, ahora por fin en completo contacto. Su falo comenzaba a endurecerse dentro de su funda al igual que el de Tails, por el constante roce que cada vez se hacía más fuerte y necesitado.
Sonic confiando en la fuerza que podía tener el rubio, dejó caer todo su peso contra el cuerpo bajo suyo, sacando un suspiro ahogado de los labios ajenos. Sus manos pasaron raudas a tomar las llenas piernas que tanto le encantaban, enredándolas en su cintura para acoplarse contra el trasero y vientre de Tails, comenzando a rozar más desenfrenadamente el lugar, embistiendo duro. Los gemidos del zorrito eran música para los oídos del erizo, que trataba de juntar sus labios contra el azul para seguir con los deseados besos.
La desenfrenada faena siguió unos minutos más y cuando el zorrito se aferró fuerte contra el cuerpo del erizo soltando un necesitado gemido debido a la mordida que el azul dejo en su cuello, terminó por correrse entre ambos cuerpos. Sonic aguanto en un jadeo el orgasmo que casi lo hace desfallecer, el cuerpo de Tails era una completa delicia y verlo bajo suyo solo hacía que su lívido aumentara. Quería penetrarlo, una y otra vez, quería quedarse para siempre así…
Y Sonic a pesar de estar en un limbo de placer, solo por tener bajo su cuerpo el del menor, no podía quitarse de la cabeza que, tal vez, su pequeño zorro estaba en alguna retorcida fantasía como las que vivía con el azabache. Porque, al fin y al cabo, Tails seguía con los ojos vendados igual a como lo vio en sus encuentros con el otro erizo.
Tratando de aguantar la furia, porque sabía que estaba pagando con esos enloquecedores celos el haber herido a su zorrito hace meses, quito con delicadeza la venda que cubría la celeste mirada. Los brillantes ojos lo miraban perdido por el placer, con la vista gacha por la cosquilleante sensación que aún recorría su cuerpo.
Tails sentía que estaba en un sueño, un húmedo y caliente sueño donde era su amado azul quien lo tomaba, pero al desvelarse su fantasía terminó por caer en la cuenta de que, quien estaba sobre su cuerpo sometiéndolo a un irrefrenable placer, no era nadie más que Sonic.
—S-Sonic… ¿por qué?... —y el cuerpo del menor comenzó a temblar.
—Porque eres tú Tails, mi amado zorro, mi dulce colitas —y sus labios se dirigieron a besar los ajenos, siendo aceptado por el rubio—. No sé cómo enmendarlo ¡pero ya no aguanto!, no soporto verte con ese imbécil, saber que tiene tu cuerpo. Pero tu amor sigue siendo mío y voy a luchar por él —y nuevamente fue besado, con un poco de desesperación y afán.
A pesar de la gran inteligencia del zorro, el pobre no terminaba de entender que sucedía con el azul, que ahora besaba con hambre su cuello y bajaba por su pecho, buscando entre su pelaje.
—¡Sonic! —gimió fuerte, al sentir como uno de sus pezones era mordisqueado y succionado por el erizo, mientras el otro era masajeado con fuerza por la gran mano del azul, que hacía movimientos circulares y jalaba con la punta de sus dedos el rosado y sensible botón—, n-no soy una ¡Ahh! No soy una chica Sonic… más suave…— gemía sin parar.
—¡Lo sé!, eres mejor que una. Mil veces mejor cariño, tan suave y dulce —y la erección que aún mantenía el azul ahora rozaba sin tapujos contra el húmedo vientre del zorro, ya fuera de su funda y goteando preseminal—, tan rico amor…
Tails era una jadeante masita a punto de explotar. Todas las caricias dadas por el erizo lo hacían ver destellos de colores en sus ojos. Se sentía tan perdido por el desmedido placer, que ni quiera podía seguir pensado en por qué estaba ocurriendo todo eso. Cuando sintió como Sonic acomodaba sus piernas contra sus hombros llevando la punta de su húmedo falo contra su ano, el zorrito se tensó.
—N-no, no, no Sonic ¡no puedes! —y los ojos llorosos miraron fijo a los verdes, contemplando en toda su magnificencia el fornido cuerpo sobre él, con los músculos tensos por soportar su peso para no aplastarlo y los colmillos expuestos en una mueca predadora.
—No me niegues amor, porque sé que era a mí a quien querías y anhelabas —y el cuerpo del erizo descendió, presionando la punta contra la estrecha entrada, acercándose nuevamente al rostro del zorro para reclamar sus labios, comprobando la flexibilidad de este.
—N-no amor… espera, se suave p-por favor… —gimió desesperado contra la boca del azul, temiendo que Sonic lo lastimara con su falo, el cual resultaba aterrador para el pobre rubio debido a su tamaño —e-es muy grande amor…
A pesar de que las palabras dichas por el rubio podrían haber elevado hasta las nubes el ego del azul, la palabra “amor” había desencadenado sensaciones mucho más fuertes en Sonic, quien sentía que su pecho estallaría solo por escuchar ese término de los labios del zorrito. Su cabeza estaba haciendo corto circuito, porque una parte de su conciencia pedía a gritos terminar de enterrarse en el suave cuerpo del rubio y la otra decía que debía ser considerado y tratarlo como el ser más frágil del mundo. Por lo que, optando por la mejor opción, se levantó raudo del cuerpo de Tails para ir a buscar lo que necesitaba. Las piernas del rubio ni si quiera lograron salir de esa posición cuando ya tenía nuevamente al erizo entre estas, acariciándolas de forma suave ahora con sus manos ya sin guantes, que de forma apurada saco los botines para evitar golpearse. El zorro se sorprendió al ver en una de las manos del azul el tubo de lubricante que era guardado en su buró, porque no entendía como es que Sonic había dado con esa caja, aunque claramente el no recordaba la anterior vez en donde se lo dijo.
—¿Y-y el condón? —preguntó tímido. Sonic gruño en respuesta.
—No —dijo tajante.
—Pero Sonic…
—“La próxima vez será sin condón dulzura” —y gruñó más fuerte mientras mordía una de las rubias piernas, al mismo tiempo que Tails tapaba su cara con vergüenza. De forma rápida destapo el tubo de lubricante y dejo salir una considerable cantidad contra el agujero expuesto.
El gemido de Tails fue audible a pesar de encontrarse su rostro tapado por sus enguantadas manos y a medida que Sonic ingresaba de forma suave y lenta sus dedos, el zorrito se retorcía bajo el cuerpo del azul, desesperado por las caricias dadas en su interior, por el rápido movimiento que ahora hacían esos dedos hacia dentro y hacia afuera. Sonic llevó su mano libre a tomar las del rubio para apartarlas de su cara, llevándolas sobre su cabeza.
—Déjame verte amor —le decía con la voz ahogada de placer. Ver de esa forma a su pequeño zorro lo enloquecía.
—N-no Sonic, no me mires… —y Tails cerraba con fuerza sus ojos para evitar la penetrante mirada del erizo.
El azul ya no aguantaba más, necesitaba estar dentro de su zorrito. Así que, volviendo a la anterior posición, con las rubias piernas aferradas a su cintura y las manos del zorro tomando sus hombros, dirigió su falo nuevamente contra la humedecida entrada. Tails dio un saltito al sentir el contacto directo contra su carne, sintiéndose extraño a medida que avanzaba en su interior.
—S-Soniiiic el condón…
—No amor —y lo beso en la boca—. Estoy limpio cariño. Hace meses que no me acuesto con nadie, solo por ti, porque no puedo sacarte de mi cabeza —y volvió a besarlo mientras ingresaba de forma lenta en el estrecho canal—. Solo yo puedo tenerte así ¿verdad?, solo yo puedo tomarte de esta forma…
—¡Soniiiic! —gimió desesperado—, es extraño… m-me siento muy lleno —y los ojos del zorro se cerraron con fuerza al sentir por completo el falo del erizo dentro suyo, haciéndolo temblar con cada roce que daba al entrar y salir, tensando su cuerpo como una cuerda de violín, expectante del placer producido. Y su cerebro le enviaba extraños recuerdos, de una sensación muy parecida y remota, de un cuerpo que se mecía sobre el suyo, de un punto que lo hacía gritar de placer.
El vaivén comenzó a hacerse más rápido a medida que Sonic perdía los estribos por escuchar los gemidos de su zorro. Su voz era adictiva, sus gemidos lo hacían querer ir más profundo y fuerte para sacar más de estos de la boca de su amado y fue con ese ímpetu que llego a cierto punto, donde se empujó más fuerte, haciendo que el cuerpo bajo suyo se contrajera de una forma abrazadora contra su miembro. Tails había gemido de forma ahoga a medida que su cuerpo se apretaba por completo, sus manos apresaron con fuerza las almohadas bajo él y su mirada se perdió dentro de sus cuencas. El orgasmo seco que lo alcanzó había sido tan fuerte, solo porque el miembro de Sonic había tocado un punto, que Tails sintió que desfallecía.
Sonic dejo de sentir las temblorosas piernas de Tails a su alrededor cuando dejo de presionar contra ese lugar, aguantando como pudo su propio orgasmo cuando sintió como todo el interior del zorrito se contrajo, como si quisiera sacar su semilla a la fuerza. Cuando vio que Tails se desplomaba contra el sillón respirando entrecortadamente con la boquita abierta y los ojos idos por el placer, se sintió satisfecho de su hazaña. Al fin y al cabo, aún le quedaba la suficiente estamina para seguir dándole placer a su zorrito y seguir el mismo en ese paraíso.
—¿Todo bien amor?, creo que eso te gusto ¿no? —su cuerpo volvió a encimarse sobre el zorro, buscando sus labios que comenzó a besar de forma suave y lenta, aún sin abandonar el cálido interior—, mucho mejor que ese idiota ¿verdad? —y el beso se profundizo, siendo seguido de forma lenta y torpe por el rubio— Solo yo puedo hacerte temblar así ¿verdad amor?, solo yo colitas…— y ahora los besos seguían su camino por el cuello y hombros.
—S-si am-mor —gemía entrecortado—, s-solo tú mi vida… —Tails estaba en un limbo orgásmico, sintiendo todas las atenciones de su erizo sobre él. Sintiendo aún ese duro miembro dentro suyo, que volvía a entrar y salir de su apretada cavidad de forma lenta y suave.
—Si mi amor, solo yo puedo estar aquí dentro verdad… —y la mano del azul se dirigió al vientre del zorrito, que presentaba una ligera protuberancia a medida que Sonic se empujaba contra él—. Solo yo puedo llenarte así…
Sonic volvió a dar una contundente embestida contra el zorro, quien arqueó la espalda al sentir ese punto siendo nuevamente tocado.
—N-no, no amor, es extraño ahí, no más… —la saliva caía por la comisura de los labios del zorrito, quien se tensaba con cada embestida del azul que llegaba al “final” de su canal. Era una sensación tan extraña, que lo hacía querer salir corriendo de ahí, pero al mismo tiempo lo hacía desear que Sonic se enterrara más en él. Su cuerpo se arqueo por completo, dándole a Sonic una vista panorámica de todo el placer que sentía.
Las manos de Sonic ahora aferradas a la pequeña cintura, levantaron el cuerpo del zorrito para poder sentarlo encima de él. El agudo gemido del rubio le dio a entender que ahora estaba en otro nivel de placer, porque él mismo lo sentía, como la punta de su miembro chocaba con una pared suave que se habría lentamente para él. Quería estar ahí, quería enterrarse profundo en ese lugar y no salir más, así que terminó por levantarse del sillón, haciendo que Tails se aferrara a su cuello y gimiera con más desesperación a cada paso que daba el azul, quien comenzó a caminar por la habitación.
Cuando Tails sintió la madera de su mesa de comedor y el cómo Sonic abandonaba su interior, se extrañó. A pesar de sentirse agotado, aún deseaba seguir sintiendo al azul… pero cuando las manos de Sonic le dieron la vuelta, dejando su trasero y colas expuestas, comenzó a sentirse ansioso. Un agudo gemido escapó de sus labios al sentir el duro empujón que dio Sonic contra su interior, mientras jalaba la base de sus colas de forma firme y rítmica con cada arremetida que daba. Tuvo que pararse de puntitas para poder seguir sosteniéndose, porque con cada arremetida que daba Sonic, levantaba su cuerpo por la fuerza bruta que aplicaba. Podía sentir por completo el duro falo entrar y salir de él, además de las manos ansiosas que ahora se paseaban por sus glúteos apretándolos y amasándolos.
—Y-ya n-no p-puedo más… —y con cada embestida, más se cortaba su cansada voz.
—Ya casi amor —jadeo el azul contra su oreja—. Voy a llenarte tanto que me recordaras con cada paso que des cariño —y rio pícaro, mientras mordía la base de la oreja.
—¡Per-pervertido! —el orgasmo del zorrito se acercaba de una forma desenfrenada en su interior, incluso podía sentir los fluidos que se movían dentro suyo, preparándose para salir.
El movimiento pélvico de Sonic era tan fuerte y rítmico, que el lubricante gorgoteaba del interior del zorro produciendo un lúbrico sonido con cada arremetida, sumándose al sonido producido por la mesa que chirreaba al ritmo del azul. Cuando Sonic sintió como el interior de Tails se contraía contra su miembro y el gemido producido por su amado se volvía más agudo, se dejó llevar por las placenteras sensaciones.
—Cariño…—jadeo el azul—, tan bueno, tan rico amor…—y un gemido ronco se dejó escuchar de parte de Sonic, que se aferró en un fuerte abrazo al cuerpo del rubio al sentir como su semen era expulsado dentro de la caliente cavidad de Tails.
El pobre zorro solo podía jadear por aire, sintiendo el peso de su amado erizo sobre él al igual que la caliente semilla que lo llenaba. Se sentía tan extraño, sentir esa viscosidad dentro de él que de a poco era expulsaba de su agujero por la ingesta cantidad que lo llenaba, sentir como su propio orgasmo había sido alcanzado solo por el placer que le brindaba el azul.
Cuando las rodillas del rubio ya no pudieron sostenerlo, Sonic abandonó suavemente su interior para evitar causarle algún daño. La vista del agujero del zorrito expulsando de forma lenta el blanquecino líquido y el trasero que daba ligeros temblores por el reciente orgasmo, fue tan caliente para el erizo que su miembro dio un ligero bote contra las nalgas del rubio. Pero debía ser paciente, más si tenía a su zorrito cansado en ese incómodo lugar.
No había podido evitarlo, necesitaba con urgencia tomar a su zorro contra esa mesa, para sacar de Tails los recuerdos del azabache, quien lo había tomado en ese mismo lugar quien sabe cuántas veces. Los celos aún lo enloquecían al pensar en todas las veces que esos dos debieron tener sexo, pero él se encargaría de borrar todos esos fatídicos recuerdos con infinitas sesiones de hacer el amor.
—Vamos amor ¿una más sí? —le ronroneo prácticamente el azul en la oreja al cansado zorro.
—Y-ya no puedo más… —y el zorrito solo sintió como Sonic lo cargaba entre sus brazos, dirigiéndolos hacía su habitación.
Cuando fue dejado en su cama Tails pudo respirar tranquilo gracias a la frescura del lugar. Ya no sentía de forma penetrante el olor a sexo y mucho menos el fuerte y masculino aroma del azul. Y tampoco sintió su cuerpo, porque al mirar alrededor el azul ya no estaba.
—¿S-sonic?… —preguntó un tanto asustado, pensando que todo había sido producto de su imaginación.
—Aquí estoy tesoro —y un refrescante paño húmedo fue dejado contra su cuello, siendo sujetado por Sonic quien lentamente se dedicó a limpiar el cuerpo del zorrito.
—Oh Sonic… ¿e-eres real?, ¿de verdad eres tú? —y de forma lenta llevo una de sus manos al rostro ajeno, la cual fue tomada en el aire por el erizo quien quito el guante y procedió a llevar el dorso de esta contra sus labios, donde deposito un beso.
—Si mi amor, soy real —y no pudo evitarlo. Su boca fue a parar contra la de rubio, comenzando un profundo beso en donde su lengua buscaba la del zorrito, que tímida le contestaba.
—Vamos mi amor, debes reponer energías… —y Sonic siguió con su labor de limpiar el cuerpo de Tails, quien soltaba suspiros por las caricias dadas en los sensibles lugares. El erizo termino por desnudarlo, quitando el guante que quedaba, junto con las medias que usaba el rubio ese día.
Para Sonic era una delicia ver de esa manera a su hermoso zorro. Era tan lindo y tierno, pero al mismo tiempo tan caliente y sensual que lo hacía tener pensamientos nada sanos con él.
—Dame unos minutos amor, ya vengo —y depositó otro beso en los labios del rubio—. No te vayas a dormir, aún falta una cariño…
—P-pero Sonic… —y Tails no estaba preparado para eso, una tercera vez. Ya con su primer orgasmo había quedado completamente rendido, ni hablar del segundo y el tercero ¿y ahora muy probablemente venía un cuarto?
—Tengo que llenarte de mí amor, no te me vas a escapar dulzura —y antes de irse a la cocina, tomo desde la base las colas del zorrito jalándolas de forma contundente, sacando un gemido a Tails. El pequeño zorro se estremeció por completo y se hizo una bolita en la cama cuando Sonic salió de la habitación.
«¡Por qué Sonic hizo esto!, ¿tal vez este ebrio?, pero estuvo todo el día conmigo, así que no tendría tiempo, a no ser que se escapara por segundos a beber, pero no tiene aliento a alcohol… ¿será que lo drogaron?, pero no se ve extraño tampoco… ¿tal vez el que este drogado soy yo?, no seas idiota Miles Prower…» El pensamiento del zorrito era todo un lio, no lograba entender que había llevado a su amigo a hacer todo eso «Todas esas cosas p-pervertidas» Y las colas se movían desenfrenadas al recordar las caricias, los besos, las arremetidas sin piedad que le daba el azul «¿En qué momento nos vio con Shadow?, ¡cómo se metió a la casa a escucharnos!, pervertido, eso no está bien… ¿por eso estaba tan extraño conmigo?, ¿de verdad sentía celos por mí?, ¿por qué estaba con otro hombre?, pero el me rechazó ¿qué lo hizo cambiar de decisión?...» Y las mil y un preguntas que se hacía el zorro no tenían respuesta, porque quien podía dárselas aún no las conocía y solo lo miraba fijamente desde la puerta, encantado con el suave meneo de las coquetas colas que no se quedaban quietas.
—Puedo escuchar desde aquí tu cerebro pensando colitas— y en un ágil movimiento Sonic se subió a la cama y rodeo con sus brazos el cuerpo ajeno.
—Yo no… no puedo dejar de preguntarme… —y era cierto, tenía tantas preguntas y no lograba comprender que pasaba por la cabeza del azul— ¿Por qué Sonic?, tú me rechazaste, tu no me amas…—y la mirada se dirigió con pesar hacia el azul, bajando sus orejitas por la pena que sentía.
—Y no sabes cómo me arrepiento de ese día amor —y de forma suave beso a Tails, quien correspondió—. A medida que pasaban los días seguía confundido… y-yo nunca pensé que tu podrías amarme, mírame, soy un completo idiota y tu… tú buscabas un hombre correcto y de familia… —y el erizo se acomodó sobre el costado del rubio, sin aplastarlo, logrando así liberar una de sus manos para darle agua del vaso que le había llevado a Tails, quien comenzó a beber sin chistar.
—Yo me asusté Tails, porque nunca me había sentido atraído por un hombre. Aunque ya desde antes había tenido pensamientos bastante pervertidos contigo… —y el rubio lo miró asombrado, mientras Sonic apartaba su mirada de forma avergonzada—. ¿Recuerdas cuando empezaste a entrenar conmigo? ya para esa fecha había algo que me atraía de ti, pero era tan cobarde que solo pensaba que era una confusión momentánea, porque cada vez estabas más lindo y dulce. Eres toda una delicia Tails y solo me di cuenta cuando ya fue muy tarde —Sonic dejo caer su boca contra la de Tails, besándolo nuevamente—. Cuando vi cómo te alejabas de mí, cuando comenzaste a ser más cercano al imbécil de Shadow…
—¡Sonic! —le recriminó bajito el zorrito.
—¡No! es verdad, ese imbécil te estaba apartando de mí y tu cada vez eras más distante conmigo y yo lo único que quería era tenerte nuevamente a mi lado. Fui egoísta, porque nunca me puse a pensar que debía ser difícil para ti tenerme cerca. Así que intenté dejarte… pero no pude amor, no quería apartarme de ti —y el cuerpo del azul se posó por completo sobre el rubio, apartando de un empujón el vaso que rodo hasta la alfombra.
Comenzó a besar lenta y profundamente a Tails, saboreando toda su boca, sintiendo la frescura del agua en el zorro. Ya no podía más, necesitaba tomar de nuevo a Tails.
—No podía sacarte de mi cabeza, no podía dejar de pensar en ti. Quería creer que todo era por amistad, porque eres hermoso y te mereces al mejor hombre del mundo. Y ocurrió esa tonta fiesta que lo único que hizo fue sacar lo peor de mí, porque los celos terminaron por ganarme esa noche ¡parecía un esposo engañado!, al verte con los otros inútiles de Zero y Mike, solo quería romperles la cara a ambos y sacarte de ahí…
Las manos de Tails comenzaron a acariciar la espalda del azul, tratando de reconfortarlo.
—Y esa misma noche, aquí en esta cama, yo tome tu primera vez…—y le sonrió, una brillante sonrisa que era opacada por la mirada compungida del azul—. Fue maravilloso amor, eras mío, tu primera vez, algo que guardaste con tanto fervor era mío. Pero al día siguiente, tu no lo recordabas… el alcohol te jugó en contra y apartó de tu cabeza todo lo que vivimos —y volvió a besarlo, disfrutando de los ahogados gemidos que emitía Tails.
—L-lo siento Sonic… yo no recuerdo ¡creo que, puede haber algo, p-pero no termino de recordar!
—No es tu culpa amor, es mía por no definir mis sentimientos a tiempo…
Y Sonic giró sobre la cama, llevándose el cuerpo de Tails que ahora estaba sobre el del azul. Sonic no desaprovecho el momento y comenzó a masajear la entrada de Tails con sus dedos, sacando un gemido sorprendido del zorrito.
—¿O-otra vez? —gimió Tails, al sentir como Sonic acomodaba su ahora duro falo contra su trasero, mientras lo sentaba sobre su pelvis.
Las colas del zorro se levantaron raudas sobre su cabeza, comenzando a moverse sinuosas al sentir como el miembro del azul penetraba en él. Era tan extraño, la sensación hacía que todo su cuerpo se calentara y sintiera una corriente eléctrica recorriéndolo. Quería detenerse, pero al mismo tiempo deseaba que Sonic se quedara ahí dentro para siempre. Mordió sus labios y cerró fuerte sus ojos, tratando de aguantar el placer, ahogando los gemidos que querían salir de su boca.
Y Sonic no estaba en mejores condiciones tratando de aguantar su orgasmo el cual quería llegar solo con ver las sensuales muecas que hacía su zorro. Además, la estreches de su interior lo estaba volviendo loco, más ahora que estaba llegando a un lugarcito que el recordaba a la perfección.
—¡S-Soniiiic ya no puedo más! —gemía con desesperación el rubio, al sentir como la punta del miembro de Sonic traspasaba de forma lenta y tortuosa el punto que hace un rato también lo volvió loco. Sus manos buscaron algo a lo que aferrarse, encontrando las de Sonic que se entrelazaron con las suyas.
Tails trataba de resistir su peso con sus piernas, las cuales ya no tenían fuerza, pero la penetración termino por forzarse cuando Sonic, en un arrebato, levantó sus caderas contra el trasero de Tails, haciendo que con el leve salto y la caída del cuerpo del zorro contra la pelvis del azul, terminara por profanar ese lugar tan especial que los volvía loco a ambos. Los gemidos de ambos no se hicieron esperar con tal hazaña.
—¡Si Tails!, ¡tan b-bueno cariño!, t-tan a-apretado… —Sonic no podía parar de jadear, hipnotizado por la sensación de estreches del lugar y la maravillosa vista del cuerpo ajeno.
—Estas muy a-adentro amor… t-te siento tan profundo Sonic… —y Tails estaba peor que el azul, porque ahora sentía por completo el miembro de su amado llenando todo su ser.
Tails se sentía más extraño que nunca, ese lugar era completamente desconocido para él, porque ni si quiera podía recordar si el azabache había logrado rozar ese punto y ni hablar de sus juguetes, mientras que Sonic se hundía más contra su carne, con cada embestida que ahora le proporcionaba de forma desenfrenada. Sonic ya no aguantaba todo el placer que sentía por tomar el cuerpo de su amado zorro, quien era una delicia a la vista, con los ojitos cerrados, la boca abierta gimiendo su nombre como un mantra, las colas que se movían de allá para acá tras su cuerpo, el bulto que se formaba en su vientre con cada arremetida que daba en su interior y el miembro que se movía sinuoso por las embestidas.
—Te amo tanto Tails, no te separes nunca más de mi cariño, s-solo yo ¿sí? —y el orgasmo estaba a punto de llegar, al sentir como era presionado nuevamente por el interior de su rubio.
—S-Sonic, sí Sonic, s-siempre… s-solo tú amor… ¡Ah, Soniiiic! ¡Sí! ¡Sí, MÁS! ¡MÁS FUERTE AMOR! —y los gemidos del rubio ya eran de desesperación por querer sentir más de todas esas turbulentas sensaciones.
Sonic intento soltar una de sus manos para dirigirla al miembro de Tails para poder masturbarlo y darle más placer, pero el zorrito se negó y las llevó a su cintura, lugar donde hizo que se aferraran con fuerza ayudando al erizo a embestir de forma más rápida y desenfrenada al tener ahora un mejor control sobre el cuerpo de Tails. Su mente estaba perdida gracias a los gemidos que escuchaba del zorro y al abrazador interior. Cuando sintió el orgasmo arremolinarse en su bajo vientre, de forma ágil giró su cuerpo para dejar bajo suyo al rubio y ayudándose de sus piernas terminó por embestir más duro si era posible contra Tails, quien ya solo balbuceaba el nombre de su azul mientras se aferraba a su espalda.
El orgasmo los alcanzó a ambos de forma turbulenta, con Tails corriéndose entre sus vientres juntos y Sonic depositando su semilla en lo más profundo del interior del zorrito. Un último beso los unió de forma lánguida, ya cansados por todo el ejercicio realizado.
—Mi amor, mi Tails… —Sonic no podía quitarle la vista de encima al satisfecho rostro de Tails.
—Mi Sonic… —y con esas palabras, Tails terminó por dormirse.
22
La luz del sol no demoró en entrar por la cortina entreabierta de la habitación de Tails, quien dormía de forma tranquila y reconfortante entre los brazos de un erizo azul que, hace una hora aproximadamente lo observaba dormir. Sonic no podía apartarle los ojos de encima, ni sus manos tampoco, embelesado por el dulce rostro durmiente, que cada tanto se acurrucaba contra su pecho y soltaba suaves suspiros cuando acariciaba de forma lenta su cintura.
«Mierda Tails ¡por qué eres tan lindo!» se preguntaba el azul a cada instante. Lo único que quería era besar nuevamente esos labios y ver los brillantes ojitos de su enamorado ¿cómo es que no se dio cuenta antes, su corazón ahora latía desbocado por recordar la apasionante noche que vivieron, por recordar los gemidos y los “te amo” que emitía su zorrito. Se sentía ansioso al tener el suave y cálido cuerpo entre sus brazos, quería despertar al rubio a besos, pero también quería dejarlo dormir para seguir presenciando su tranquila faz.
Sus pensamientos fueron interrumpidos al sentir un profundo suspiro provenir del rubio, quien lentamente abría sus ojos «¡Por fin!» El azul no iba a cometer el mismo error anterior, así que simplemente se quedó ahí, esperando a que el otro terminara de desperezarse.
El zorro por su parte no quería abrir sus ojos por las agradables sensaciones que sentía. Tuvo el sueño más maravilloso que haya podido tener y el calor que lo envolvía era simplemente sobrecogedor. Se sentía tan bien, siendo estrechado entre unos fuertes brazos… «¿Qué?» pensó fugaz y sus ojos terminaron de abrirse por la sorpresa, topándose con unos duros pectorales de pelaje melocotón y siendo rodeado por unos marcados brazos. Su vista subió de a poco, topándose con dos brillantes esmeraldas y una suave sonrisa.
—Buenos días amor —y ni si quiera lo dejó responder, porque los labios del erizo tomaron voluntad propia y raudamente se posaron sobre los del rubio, quien ahogo un gemido.
Fue un simple topón de bocas al principio, pero cuando Sonic paso su lengua por los esponjosos labios del rubio, humedeciéndolos y tratando de inmiscuir su lengua, terminó por despertar al zorro.
—¡S-Sonic!, ¿q-qué haces…? —y el zorrito estaba anonadado, porque recién ahora su cuerpo reaccionaba a todas las sensaciones vividas la noche anterior y su cerebro le traía de forma rápida todos los recuerdos.
—¿No es obvio?, le doy los buenos días a mi novio —y sin poder (ni querer) evitarlo, se posó sobre Tails cubriendo el rubio cuerpo con el suyo, donde se acomodó entre sus piernas para sentir por completo los temblores que sufría el menor.
—Pe-pero yo no soy… —y ni si quiera podía terminar la frase, por la vergüenza que le daba ver el imponente cuerpo sobre suyo. Así, a la luz del amanecer, podía distinguir cada musculo que se tensaba a su alrededor.
—Si, si lo eres. Desde anoche —el erizo volvió a unir sus labios, beso que terminó satisfecho cuando el zorrito gimió—. Eres mi novio, mi zorrito, mi colitas, mi dulzura, mi cielo, mi corazón… —y siguió.
—¡Sonic! —le alegó completamente avergonzado, con los ojos brillantes que solo hicieron estremecer al azul.
—¿Si mi amor? —y con esa frase el pobre zorro terminó por explotar, soltando un gritito mientras tapaba su rostro con sus manos. Sonic solo sonrió triunfante—, Tails… colitas, déjame verte cariño —y lentamente fue sacando las manos del rostro del rubio, quien apartó la mirada—, sé que anoche no fue la mejor manera de que te enteraras de mis sentimientos. Pero fue real, todo lo que dije, todo lo que hice.
—Anoche fue extraño… —contesto— p-pero fue… —y la vergüenza volvió, haciendo menear un poco sus colas bajo su cuerpo.
—Lo se cariño, fue increíble —sus bocas se acercaban con un extraño magnetismo que las unió de forma lenta y suave, en un amoroso beso. Los brazos del zorrito pasaron al cuello del azul para acercarlo más a su cuerpo, mientras Sonic sostenía parte de su peso con sus brazos a los costados de Tails.
—¿Qué pasó con tu chica?, la que le contaste a Knux, a la que querías conquistar… —preguntó un tanto triste. Sonic solo suspiró, frunciendo el ceño.
—Tu eres mi chica Tails —y el zorrito lo miro sorprendido—. Tu eres mi brillante estrella, es a ti a quien quería… no creo que sepas lo que sufrí estos meses solo por verte cercano a otros hombres ¡hasta yo creo que es anormal que sea tan celoso!, pero no podía evitar hervir de rabia cuando te veía con el imbécil de Shadow o cuando Mike te acosaba por el cuartel… yo necesitaba llamar tu atención, ver si aún pensabas en mi más allá de los momentos donde te acostabas con… —y suspiró.
Sonic abandono su posición para dejar de aplastar al zorro por lo que se tumbó a su costado, comenzando a acariciar el vientre del zorrito, quien se estremeció entero por la caricia.
—Qué tal si voy por el desayuno y conversamos ¿sí? —preguntó el azul.
Tails solo se giró a verlo, anonadado de la madurez de su amigo quien casi siempre evitaba las conversaciones porque no era capaz de mantener la compostura en situaciones de estrés o incomodidad. Por lo que el rubio le contesto bajito que estaba bien, que mientras usaría el baño ya que sentía su vejiga reventar, haciendo reír a Sonic.
Cuando el zorrito intento levantarse de la cama, a pesar de los dolores de cadera y cintura que eran soportables, no tuvo la fuerza necesaria en sus piernas y “casi” termina en el suelo, si no fuera por su ahora flamante novio, quien lo tomó en brazos para llevarlo al baño.
—Creo que me excedí anoche cariño —le sonrió pícaro.
—S-sí, creo que si… —y también le sonrió, pero avergonzado.
Sonic terminó por dejarlo en el baño advirtiéndole que lo esperara, que no se demoraba nada y que vendría por él. Que, si en algún momento llegaban a tocar la puerta, que ni si quiera hiciera el intento por abrir, porque no quería que nadie los interrumpiera en ese importante momento a solas. El pobre zorro solo rio, entretenido con la actitud del azul que no terminaba por irse del cuarto de baño, cuando por fin logro echarlo, pudo sentirse más tranquilo. Necesitaba con urgencia usar el inodoro y darse una ducha, porque sentía una mezcla de olores sobre su cuerpo y zonas bastante pegoteadas por ahí y por allá, además de una extraña sensación dentro de él.
Mientras Tails estaba en el baño, Sonic reviso de forma rápida la alacena y heladera, viendo que podría hacer de desayuno. A quien engañaba, él no cocinaba, con suerte sabía hacer tostadas con mantequilla y una ensalada de frutas. Por lo que, arriesgándose, se dirigió fuera del hogar para hacer las compras más exprés que haya hecho nunca, ya que en solo diez minutos se encontraba de nuevo en la cocina de Tails, arreglando la gran variedad de comida que había comprado. Era un apetitoso desayuno, lleno de energía para su zorrito, que, si todo salía bien, tendría bajo suyo muy pronto.
«No tienes ni idea como deseo devorarte colitas» El sonrojo no se hizo esperar y mucho menos los pervertidos pensamientos con su rubio. Cuando entro a la habitación, encontró a Tails secándose con una toalla sus esponjosas colas y la ventana del cuarto abierta, renovando el aire dentro de el.
—Te dije que me esperaras, podría haberte pasado algo colitas —le dijo, mientras dejaba el desayuno sobre la mesita de noche y se acercaba al zorro.
—No me dejaste lisiado Sonic «por poco…» así que no te preocupes, además, necesitaba sentirme fresco —le comentó mientras seguía con su labor. Cuando sintió la mano desnuda del azul rodeando su cintura, un placentero escalofrío lo recorrió.
—Creo que igual tomaré un baño, tal vez por eso la cajera me quedo mirando con cara de asco jajaja —y antes de irse a dar una ducha, en un parpadeo cambió las sábanas de la cama, dejó la bandeja de desayuno sobre esta y se acercó a darle un beso a Tails, quien solo rio contento por el cariño.
Mientras Sonic se tomaba su tiempo al bañarse, Tails volvía a la cama a descansar un poco sus adoloridas caderas y piernas, sentándose contra el respaldo de esta. Realmente el erizo había sido un completo apasionado anoche sorprendiendo al zorrito con el hecho, después de todo los únicos encuentros sexuales del rubio habían sido con el azabache y nunca fueron así de intensos y devastadores.
«Sonic es como una bestia en la cama…» Y el sonrojo y la vergüenza volvieron, porque de solo recordar la pasión del azul hace unas horas le hacía hervir la sangre. No podía engañarse, a pesar de tratar de olvidar a Sonic con otro hombre, su recuerdo siempre volvía, más aún porque nunca pudo mantener una distancia prudente que le ayudara a olvidar su cercanía y al escuchar en su momento que el azul había encontrado a alguien le había roto el corazón, recordándole aún más su fallido amor por su amigo.
—Eres hermoso Tails —escuchó el zorrito en un suspiro, proveniente del azul que lo miraba desde la puerta del baño.
Tails no se había dado cuenta del silencio en la habitación y mucho menos del azul que había salido del baño y que lo miraba con una extraña cara. Las esponjosas colas ahora más brillantes y suaves, se menearon contentas de un lado a otro ante las palabras del azul.
—Sonic… —le objeto, con voz suave. Era tan extraño escuchar al erizo decir esas cosas, cuando hace solo un día se seguían llamando “amigos”.
El erizo se dirigió calmado a la cama, disfrutando de la vista de su zorrito sobre las blancas sábanas, siendo acariciado por los rayos del sol mientras comía unas cuantas frambuesas. Se sentía en el paraíso solo por ver a Tails. Cuando llego a sentarse, no pudo evitar acercase lo más que pudo, igual que un cachorrito buscando cariño. Obviamente el zorro se lo dio, comenzando a darle en la boca de los bollitos dulces que había llevado el azul.
—Te amo Tails —soltó Sonic, mirándolo fijo—. Y me arrepiento profundamente de haberte rechazado hace un tiempo, pero en ese entonces no sabía lo que tenía y lo que podía perder… tú, mi querido colitas, terminaste por postrarme a tus pies… —esas simples palabras hicieron estremecer al zorro.
—Sonic ¿tú de verdad estas enamorado de mí?, ¿no será que te sientes solo o temes perder mi amistad?, después de todo, a ti no te gustan los hombres… —preguntó dudoso.
—Si no te amara, no querría tenerte bajo mi cuerpo en este mismo instante —y se acercó más al cuerpo del rubio—, si no te amara, no querría ver tu hermosa sonrisa todos los días —y otro poco—, si no te amara, no me hubiera peleado con el idiota de Shadow por ti… —y sin resistirlo más, el azul se posó sobre Tails, apoyando su rostro sobre el mullido pecho del rubio, quien paso sus brazos por su espalda para comenzar a acariciar las púas— Además, amor mío, a mí no me gustan los hombres, me gustas tú, un espécimen completamente diferente y exótico. Ningún idiota se compara contigo cariño… —el zorrito solo se rio.
—¿Ayer te peleaste con Shadow por mí?, ¿fue cuando los encontramos en la sala de entrenamiento?
—Si. Le fui a decir que se apartara de ti, pero el muy hijo de… ¡auch! —se quejó el azul al sentir un tirón en una púa—, pero el imbécil me saco en cara que él era mejor que yo y que pronto me olvidarías gracias a él.
—Pero no fue cierto… —y las manos de Tails tomaron el rostro del azul para llevarlo frente al suyo— no pude sacarte de mi cabeza Sonic —y lo beso, lenta y dulcemente.
—Lo se cariño… —y el erizo devolvió el beso.
—¿Cómo es eso de que no te gustan los hombres?, yo soy uno Sonic…
—Cuando te rechacé —y le planto un beso en la boca—, trate de volver a lo de siempre. Noches de baile y mujeres…
—L-lo sé, Amy me lo comentó… —y Sonic al ver la triste cara del rubio volvió a besarlo, como reforzando así su declaración.
—No pude, ni bailar, ni coquetear, ni acostarme con nadie. Una de esas noches se me acercó un chico y ni si quiera pude intentar nada porque de inmediato me causo repulsión su cercanía… no sé a qué se deba Tails, pero no pude sacarte más de mi cabeza. Creo fervientemente que mis sentimientos por ti siempre estuvieron, pero mis prejuicios siempre fueron más grandes o simplemente no quería perderte… cuando me enteré qué te gustaban los hombres, algo se encendió dentro de mí y cuando comprendí el tipo de hombre que te gustaba, me llené de rabia al saber que podrían apartarte de mi lado…
Tails solo lo miro sorprendido por la declaración. No terminaba de comprender los sucesos que llevaron a Sonic a este punto, pero no iba a mentirse, le alegraba que hayan pasado. Sentir por fin el cuerpo de su azul, sentir por fin sus caricias y su amor, le derretía el corazón.
—Sonic te amo… —susurró bajito, mirándolo a los ojos. El sonrojo comenzó a extenderse por sus mejillas, haciéndolo ver adorable.
—Mi Tails, te amo mi vida —y un suave beso se inició, lleno de sentimientos y cariño—. Miles Tails Prower, quiero ser tu novio ¿me aceptas? —preguntó, con la mirada brillante y las púas de su cabeza erizándose de a poco.
La respuesta de Tails se demoró en llegar, poniendo nervioso al erizo.
—Sí mi amor ¡quiero ser tu novio! —Y el abrazo por parte del zorrito no se hizo esperar, rodando ambos por la cama, riendo, dejando un desastre al caer la bandeja del desayuno sobre las sábanas.
Pero a ellos no les importaba, en ese momento la felicidad era tanta que no importaba si se caía el cielo en ese momento. Solo eran ellos dos, juntos, por fin.
23
Fue una fortuna que Tails tuviera días libres después de esa turbulenta noche, porque la increíble mañana y tarde que le siguió, fue devastadora para su cuerpo. Ni Sonic ni él habían resistido la tentación de yacer juntos nuevamente, siendo el zorrito tomado por el erizo en casi todos los lugares de la casa, el placer era tan desenfrenado que con suerte comieron ese día, solo necesitando sentir el cuerpo del otro.
También estaba el hecho de que tuvieron que aclarar cierto punto si querían que la relación funcionara. Obviamente, eran los celos de Sonic quien en un momento le expreso que no quería que Tails tuviera contacto nuevamente con el azabache, ni con el chacal, ni con el idiota del lobo que lo acosaba, ni con cualquier hombre del cuartel. Incluso en su desvarío le mencionó que incluso con Knux debía tener cuidado, llegando al punto en donde Tails se enfadó.
—¡Sonic!, no puedes prohibirme tener amistad con otros chicos, menos que trabaje con uno. El cuartel está lleno de ellos, no puedo simplemente encerrarme en mi laboratorio e ignorar a todo el mundo.
—¡Pero es que todos esos idiotas te miran con deseo!, ¡lo sé porque incluso llegué a escucharlos! —refunfuñó el azul.
—Pero eso no significa que yo sienta algo por ellos o que me vaya a encamar con alguno —un gruñido se escuchó haciendo erizar las colas del zorro—. Además, si lo piensas, llevaba años sin haberme acostado con un hombre, no voy a cambiar solo porque ahora sepa lo bien que se siente… —y las colitas se menearon de un lado a otro de forma coqueta.
—Mi vida no hagas eso, estamos teniendo una conversación importante… —y Sonic se comenzó a excitar (de nuevo) solo por ver el suave cuerpo.
—Volviendo al tema, si yo nunca te reproche nada cuando tu estabas de “suelto”, más que nada por tu salud, no puedes reprocharme que tenga contacto con otros hombres. Eres mi novio, te soy fiel porque te amo, pero no eres mi dueño y no puedes disponer de mí como te plazca.
—¡Pero Tails!
—Pero nada Sonic. Debes aprender a controlar tus celos, así como yo supe lidiar con los míos antes —ante esa frase, Sonic se acercó raudo a arrodillarse frente a Tails, abrazando su cintura —¡Sonic!
—¿Sentías celos porque estaba con otras amor? Fui un idiota tanto tiempo…
—Vamos Sonic. Tu no sabías de mis sentimientos, por lo tanto, no tenías por qué cambiar tu actitud.
—Pero ahora lo sé y me siento un idiota. Siempre estuviste ahí… —y se levantó para besarlo. El zorrito ronroneo feliz al sentir la suave caricia en sus labios.
—Entonces Sonic, debes aprender a controlar tus celos. Yo siempre seré fiel a ti, por algo mi amor ha durado tantos años.
—Lo intentaré… ¡pero no prometo nada!, me desagradan bastante algunos idiotas que andan detrás de ti.
—Cariño, si alguien anduviera detrás de mí no me importaría, porque solo tengo ojos para ti —y otro beso fue dado.
—Fue por eso por lo que… —guardo silencio un momento, temeroso de la pregunta— ocupabas una venda con el imbécil de Shadow…
Tails lo miró fijamente, tratando de calmar su desbocado corazón. Recién recordaba al azabache y al hecho de que Sonic los había espiado. Sin temor a las represalias simplemente jaló con fuerza un mechón de púas del azul.
—¡Auch Tails!, ¡por qué!
—¡Eres un pervertido!, ¡me espiaste en mi intimidad!, ¡por qué hiciste eso! —le reclamó enojado el rubio.
—Pe-pero corazón… —dijo asustado— si no lo hubiera hecho, no estaríamos juntos ahora mi amor, mi vida, mi cielo… —el zorro se veía realmente enojado.
—Ese no es el por qué Sonic —el azul apartó su mirada avergonzada.
—¡Porque estaba jodidamente celoso!, quería saber que tanto hacías con ese idiota… la primera vez fue una casualidad, pero la segunda… ¡cuando te escuché gemir mi nombre, no pude evitar quedarme!, ahí fue cuando lo descubrí todo…
Y Tails simplemente tomó el rostro de Sonic comenzando a besarlo con desesperación «¡Tonto!, ¡idiota!, ¡pervertido celoso!» y obviamente el azul no se quedó atrás aferrándose fuerte a la cintura del rubio.
—¿Funcionó no? Era el escarmiento que necesitaba para darme cuenta de que te quería conmigo… —le dijo entre risitas el azul, aunque por dentro aun existía esa rabia desenfrenada contra el otro erizo.
—¿Y si simplemente hubiera llegado un día y decía que Shadow era mi novio? ¿Qué hubieras hecho? —le recriminó. El ceño del azul se frunció de inmediato.
—Lo mato —y Sonic ni si quiera lo pensó.
Tails se esponjo entero (literalmente) antes las palabras de Sonic. Se estremeció entre los brazos del azul, besándolo nuevamente con desenfreno. Le excitaba tanto ese lado celoso y demandante de Sonic. De un saltito subió sobre el erizo, enredando sus piernas contra la cintura para acoplarse al cuerpo ajeno.
—Soniiiic… —y cuando Tails gemía de esa forma el nombre del erizo hacía que este se emocionara aún más — ¡Hazme el amor Soniiiic!
—¡Siempre mi vida!
Y ahí iban una vez más a entregarse en cuerpo y alma los tortolos.
24
Llegó el día en que el zorrito debía volver a su trabajo por lo que Sonic no estaba para nada contento. Ya no estarían juntos en casa, ya no lo tendría siempre regalándole esa maravillosa vista de su suave cuerpo, ya no podría robarle besos cada vez que le pasara cerca y peor aún, el imbécil de Shadow estaría rondando por ahí.
Nada más llegar al control de acceso y siendo saludados por los guardias de turno, se le informó a Sonic que Tower lo buscaba con urgencia. Ahí fue donde Tails cayó en cuenta que ni Sonic ni él tenían sus comunicadores y que no recordaba haberlos visto por la casa.
—Iré a ver a Amy primero, debo consultarle algo. Ve con Tower mientras.
—Pero colitas… —e hizo un puchero.
—Nada de colitas, vete, estaré en la enfermería —y Tails le regalo un suave beso en los labios, sorprendiendo con eso a los guardias.
Cuando Sonic pasó una de sus manos por la cintura para acercar el cuerpo del rubio, el zorrito solo rio contento y se alejó, despidiéndose con la mano. A Sonic no le quedo de otra que ver como su novio se perdía camino al área médica.
«Bueno, entre más rápido hable con el viejo, más pronto estaré con Tails» Pensó, yendo de forma rápida a la oficina del general.
Por su parte, cuando Tails entró a la enfermería buscando a Amy fue asaltado por un fuerte y apretado abrazo por parte de la rosada.
—¡Por Caos Tails!, ¡dónde estuviste!, ¡te llamé miles de veces y no me contestabas! y cada vez que iba a tu casa Sonic me decía que no estabas disponible ¡qué te paso amigo! —y Amy no paraba de soltar información.
«Acaparador…» Pensó el rubio —Tranquila Amy, fue un descuido de mi parte, creo que perdí mi comunicador jejeje… ¡pero estoy aquí por otra cosa!, yo… no sé cómo decirlo… —comentó apenado.
—¿Quieres una prueba de ETS? —le preguntó tranquila, al notar perfectamente la falta de pelaje en algunas zonas del cuello de su amigo y las contundentes mordidas en el lugar. Además, Tails tenía un caminar diferente, su instinto femenino no le mentiría.
El zorrito se sorprendió «¿Cómo lo supo?» Pensó, sonrojándose.
—¡Aquí estas!, ¡ahora me vas a decir que fue lo que paso hace tres días entre Sonic y Shadow!, no te vas a escapar de esta zorro —le amenazó Rouge, acercándose rápido a él.
—¿Ese día que Sonic llegó lastimado?, ¿qué tiene que ver Tails? —cuestionó la eriza, ignorando al zorro e iniciando el interrogatorio con Rouge.
—¿Por qué te desapareciste? Shadow anda con un humor de perros desde ese día. Suelta todo zorro ¿qué fue lo que pasó?
El pobre Tails solo podía tapar su rostro avergonzado a medida que escuchaba a sus amigas. Y claro, todo podía ponerse peor al escuchar la voz del azul de fondo, buscándolo.
—¿Cariño donde estas? —preguntaba al aire el erizo, sin verlo aún.
—¡CARIÑO! —gritaron ambas mujeres, viendo por fin al azul cerca de ellas.
—¡SONIC! —y Tails también gritó, avergonzado.
—¡Hola primor! —y se dirigió raudo a rodear la cintura del rubio, dándole después un beso en su mejilla.
Ahora ambas chicas solo podían chillar, aunque un tanto indignadas por recién enterarse de esta noticia.
—¡No puede ser!, ¡tails era tu chica Sonic! —gritó Amy emocionada.
—¡Son unos desconsiderados!, ¡Sonic tu eres un golfo muy heterosexual!, ¿cómo puedes estar con Tails? —gritó la albina.
—¡HEY! No soy un golfo… Ahora solo soy Tailsexual ¿cierto amor? —preguntaba, a medida que abrazaba más al zorrito.
Tails solo podía cubrir su rostro totalmente avergonzado. Quería morirse ahí mismo, esa no era la forma en que quería contarle a sus amigas, además aún estaba el hecho de que quería saber si era posible que contrajera alguna enfermedad, porque como bien dijo Rouge “Sonic era un golfo” y puede haberse pegado algo él y transmitírselo, en especial porque el muy posesivo siempre se lo hacía sin condón.
—Tails, tranquilo —le dijo Amy acercándosele —, chicos necesito que nos dejen a solas, debo hablar algo importante con Tails.
—Pero… —alego Sonic.
—Ven acá azul, tú y yo tenemos algo que conversar —y Rouge lo había entendido, por lo que tomó una de las púas del azul y lo sacó arrastrando de ahí.
Ya estando solos, Amy llevo a Tails a una camilla donde se sentaron juntos.
—Así que Sonic eh… no pensé que aún tuvieras sentimiento por él —inicio Amy, sonriéndole de forma suave.
—S-si yo… no pude superarlo como tú Amy…
—Tranquilo amigo, yo ya veía llegar este día. Contigo rechazando a todos los hombres que se te acercaban y Sonic nunca estableciéndose con ninguna de las chicas que conquisto, se me hacía que aquí iba a pasar algo jejeje —y rio junto a Tails—. Por cierto, quédate tranquilo, estoy cien por ciento segura que no tienes ninguna enfermedad.
Tails la miró curioso por la afirmación.
—¿Recuerdas cuando encontraron a Sonic acá en la enfermería? —el zorrito asintió—. Pues él me estaba pidiendo el mismo examen, porque tenía a una “chica” especial que quería conquistar y debía cuidarse por ella. Sus resultados salieron negativos, además de que me confeso que llevaba meses sin poder acostarse con una mujer.
Tails solo se sonrojo más, recordando que eso había sido hace algún tiempo atrás, corroborando la historia de Sonic donde le decía que no había podido volver a su rutina de pubs y chicas.
—Me alegro por ustedes, siempre pensé que eran muy lindos juntos. Además, tú eres el único que ha podido domar ese horrible carácter que tiene Sonic.
—Gracias por ser tan comprensiva conmigo Amy —y la abrazó.
—Todo para mis queridos y atolondrados hermanos. Soy muy feliz de que por fin brilles de esta forma, te ves tan lindo y radiante Tails.
Pasaron unos minutos conversando, hasta que, de forma imprevista una sombra los cubrió.
—Miles, tenemos que hablar —dijo cortante Shadow, cruzado de brazos y con el ceño fruncido.
—Lo sé… —y suspiró— Perdona Amy, debo hablar en privado con Shadow. Cuando encuentre mi comunicador las llamaré a ti y a Rouge para conversar ¿sí?
—¿No le dirás a Sonic? —preguntó temerosa al ver como Shadow parecía cada vez más enojado.
—¡Claro que sí!, si no, es capaz de destruir todo GUN. Seguramente está afuera con Rouge —y giró para observar a Shadow—. Estaré en quince minutos en mi cuarto, ahí hablaremos.
—Ahora —exigió el azabache.
—¡Claro que no!, iré por Sonic y después hablaré contigo, si no es bajo mis condiciones, es muy problema tuyo —lo desafió el zorrito, impresionando a Amy quien aún estaba ahí.
Shadow solo gruño y desapareció gracias a su Caos control.
—Vaya, nunca había visto que alguien pusiera en su lugar a Shadow ¡estas tan grande Tails!
El zorrito solo se rio y se dirigió afuera de la enfermería, donde Sonic lo esperaba sentado solo en una de las sillas del pasillo. Se sentó junto a él antes de que el azul se parase.
—Amor… —y fue interrumpido el rubio.
—Si mi vida —y Sonic tomo sus manos y las beso, casi con reverencia. Tails se estremeció entero por la galantería del erizo.
—Debo hablar con Shadow cariño —y sus manos sufrieron un apretón por parte del azul.
—¿Por qué? —y el ceño del erizo se frunció. Él no quería eso, no quería que estuvieran juntos.
—Debo cortar todo trato que tuviera con él anteriormente, debemos volver a nuestra antigua relación de trabajo. Además, no es culpa de él que tu seas tan celoso… debo arreglar las cosas, porque no pueden estar siempre enfadados entre ustedes y yo no puedo perder a un colega.
—P-pero no solos ¿verdad?
—Cariño… —suspiró apenado.
—No es que desconfié de ti ¡sino de él!, lo que me dijo, me hacía entender que quería algo más…
—Tranquilo amor. Estaré en mi cuarto, si quieres puedes esperar afuera a que todo termine. No creo demorar mucho —y Tails acarició la mejilla del azul para después darle un beso en los labios.
Los dos se levantaron del asiento y tomados de la mano se dirigieron al sector de los cuartos. De fondo, ninguno escuchó un rápido aleteo que se alejaba. Cuando llegaron y entraron a la habitación esta se encontraba vacía aún, por lo que aprovecharon de planear la conversación que tendrían con su grupo de amigos para contarles sobre su relación. Unos minutos después se escuchó un golpeteo en la puerta.
—Tranquilo amor, no pasa nada —y Tails beso al azul, antes de que este fuera a abrir la puerta.
Sonic frunció su ceño al ver quien estaba ahí, al igual que Shadow al verlo en la puerta de la habitación. Ambos, en silencioso enfrentamiento, mostraron los colmillos al gruñirse.
—Alto ahí ustedes dos. Sonic, afuera cariño. Shadow, tu querías que habláramos —les dijo enfadado Tails, al ver la demostración de esos dos. Tails solo tenía a la vista la ancha espalda de Sonic, quien a medida que gruñía tensaba los músculos y erizaba sus púas. No quería excitarse con la vista, así que debía sacar a esos dos de ahí.
—Ni se te ocurra propasarte con Tails, porque lo sabré…—le susurró Sonic al azabache, antes de salir.
Cuando la puerta se cerró, dejando al zorro y al erizo dentro, Sonic no pudo evitar su rabia y terminó por darle un puñetazo a la pared contraria, aplacando un poco su furia. Tenía que asumir sus errores, después de todo el que esos dos se acostaran juntos fue por su primera decisión de rechazar al zorrito, porque Tails no le debía fidelidad. Debía ser consecuente y entender que, de no ser el novio de Tails ahora, este tendría el derecho de estar con quien quisiera.
—Veo que te consumen los celos azul —comentó Rouge, acercándose de forma silenciosa desde una de las vigas de acero del techo. El erizo por su parte solo suspiró.
—No puedo dejar de imaginar que estarán haciendo ahí dentro…
—Vamos Sonic, ya me contaste lo que paso, debes tener más confianza en Tails.
—¡Claro que lo hago! —y Rouge le chistó—, es en el imbécil de Shadow que no confió —y le susurró.
—Bueno, hay una forma de saberlo —y le acercó un pequeño auricular—, yo tampoco confiaría en Shadow en una situación así querido, tiende a ser un poco impulsivo… pero, es tu decisión —y se alejó de ahí volando, dejando con la intriga a Sonic al tomar el auricular.
Mientras tanto dentro de la habitación, cuando Shadow intentó acercarse al zorro, este se alejó.
—¿Así son las cosas ahora zorro?, pensé que te gustaba mi compañía.
—Pues sí, siempre he pensado que eres un hombre interesante, pero ahora tengo novio y por el bien de mi relación nuestro contacto debe ser netamente laboral, hasta que Sonic pueda entender que entre tú y yo no volverá a pasar nada.
—Veo que el faker es muy celoso ¿fue porque nos vio? —y sonrió socarrón.
—S-sí… desde ahí empezó todo. Pero volviendo al tema, el trato que teníamos de acostarnos juntos queda cancelado. Creo que sabes que aun estando contigo, era a Sonic a quien quería y ahora que está conmigo, no tengo ojos para nadie más —y sonrió suave, recordando al celoso hombre que seguramente estaba pegado a la puerta por fuera.
Shadow solo lo miró, entendiendo que fue una pésima idea el haberse acostado con Tails.
—Sin sentimientos ¿verdad Shadow? —susurró el zorrito, mirándolo fijo.
—Sin sentimientos Miles —y ahí el azabache vio su oportunidad cerrarse a cal y canto—, ¿cómo lo haremos aquí?, sigues siendo un funcionario de GUN al igual que yo, nos toparemos de vez en cuando y el faker no puede armar una escena por eso.
—Oh yo… —y guardo silencio— pienso hacer un trato con Tower… pero no te preocupes, nuestra relación puede seguir igual, después de todo seguimos siendo amigos, solo que ya no tan íntimos jejeje.
El erizo solo lo miró fijamente, analizando el nuevo comportamiento corporal del zorro. Se veía tan relajado, con el pelaje más brillante, la sonrisa más sincera. El semblante triste y cansado que mostraba antes ya no existía. Soltó un bufido e intentó acercarse nuevamente a Tails, esta vez, el zorrito no se apartó, pero si lo miró con duda.
—¿Un beso de despedida Miles? —susurró estando ya cerca. Tails abrió los ojos sorprendido.
—No Shadow. No puedo hacerle eso a Sonic «Ni a mí» —y le sonrió, llevando su mano al pecho contrario para apartarlo de su espacio personal.
Con ese rechazo, el erizo terminó por aceptarlo. Así que simplemente se dirigió a la puerta.
—Nos veremos Miles —y salió de la habitación.
Justo frente a la puerta apoyado en la pared del pasillo, se encontraba Sonic con los brazos cruzados y el ceño fruncido.
—Van a comenzar a confundirte conmigo de nuevo si llevas siempre esa cara faker —dijo el azabache, acercándose al otro. Simplemente le extendió su mano—. Cuídalo, porque con cualquier descuido te lo arrebataré.
Sonic lo miro con suspicacia, para finalmente sonreír mordazmente y estrechar la mano del azabache de forma fuerte y ruda.
—Nunca, óyeme bien, nunca volverás a tener a Tails —y con esas últimas palabras, lo soltó para entrar a la habitación.
Cuando Sonic entró encontró al zorrito sentado sobre su escritorio de trabajo, moviendo las piernas en un suave vaivén, haciéndolo ver inocente. La sangre se la calentó al azul por ver de esa forma a su novio así que se acercó a él. Tails simplemente abrió sus piernas para que el erizo se acomodara entre ellas.
—¿Te encuentras bien amor? —preguntó el azul, mientras acariciaba las piernas y cintura de Tails.
—Si cariño. Todo salió bien. Tendremos una relación meramente de trabajo y cuando tú, celosillo —y beso la nariz del erizo—, aprendas a controlarte, podremos volver a ser amigos.
Sonic a pesar de no estar feliz con la respuesta, simplemente no objetó. Tails tenía razón, él no era de su propiedad, no podía imponer reglas en su vida, menos cuando el mismo tenía un pasado bastante turbulento al cual su zorrito tuvo que adaptarse.
—¿Solo mío amor? —le susurró el azul contra su boca.
—Solo tuyo amor —y el zorrito lo beso.
Las suaves caricias y el beso fueron intensificándose, pero cuando Sonic apresó a Tails sobre la mesa, el zorrito lo detuvo.
—Cariño aquí no, nos escucharan… —le susurró entre besitos de forma coqueta.
—Pero cielo, tengo que tomarte aquí también, para que cada vez que vengas acá te acuerdes de tu sexi novio que te ama y que quiere estar dentro de ti todo el tiempo, empujándose muy dentro, llenándote mucho… —le contesto con la voz enronquecida, dejando mordisquitos en el cuello del rubio.
El zorro se estremeció entero, esponjando sus colas y enredando sus piernas contra la cintura del azul. Le encantaba que Sonic fuera de esa forma, con esa boca sucia que le hacía tener pervertidos pensamientos.
—¿Un rapidito amor?, y después te dejo trabajar cielo… —preguntó el azul, haciendo pucheros. Tails solo se mordió los labios y llevo sus manos a tomar el rostro ajeno, para acercarlos sin llegar a besarse.
—Esto es lo único que no haces “rapidito” cielo… —y le planto un beso —se suave amor… —y el susurro termino por encender a Sonic.
Shadow recuerda perfectamente los sucesos que lo llevaron a acercarse más a Tails. Una de las mejores y peores decisiones que pudo haber tomado de hecho, a opinión de él mismo.
12
—Quiero besarte, quiero manosearte y cogerte. Cada vez que te veo por GUN no puedo evitar imaginar el ponerte en cuatro y… —las palabras subidas de tono fueron interrumpidas por un agudo grito de Tails.
—¡SHADOW! ¡No hables así! —el pobre zorro había tapado su rostro sumamente sonrojado, abrumado por las calientes palabras del azabache y por las imágenes mentales que ahora estaba teniendo.
—Te encuentro completa, absoluta y terriblemente delicioso. Porque me dan ganas de follarte cada vez que te veo… me dan ganas de darte duro y dejarte bueno para nada.
Tails simplemente estaba en shock, rojo como una manzana y lo más probable con la presión por las nubes. Sentía que echaba humo por sus ojeras, azorado por las calientes palabras. ¿Cómo habían llegado a eso?, lo único que recuerda en ese momento era haber estado tomando unas copas con el azabache mientras conversaban de unos experimentos de GUN (ya que debido a los turbulento acontecimientos de la fiesta anterior, el zorrito había preferido no ir a la fiesta de ese mes), cuando, al agacharse a recoger el tenedor que accidentalmente había tirado al ir a la cocina, Shadow había emitido un gruñido bastante gutural y había comenzado a soltar su discurso de querer tener relaciones sexuales con él.
Shadow se acercó a un catatónico Tails, quien ni si quiera sintió cuando el erizo tomó el utensilio y posteriormente de forma suavemente, tomar una de las manos del zorro para dirigirlo a sentarse, dejando que las ideas del rubio se calmaran mientras el volvía a su lugar «¿Habrá sido muy chocante la manera en que trate el tema?» pensaba el erizo, quien miraba como el pobre zorro seguía perdido en un limbo imaginario.
—Miles, despierta —y chasqueó los dedos frente a su rostro. El zorrito solo parpadeó confundido, mirando fijo a Shadow.
—Sabes, acabo de tener una alucinación muy extraña, por Caos que me asustó jejeje —a pesar de estar ya un poco más tranquilo, Tails no podía dejar de pensar en las palabras de Shadow. Era inverosímil pensar que el azabache quisiera acostarse con él ¿verdad?, porque era Shadow después de todo, uno de los hombres más deseados de GUN y a pesar de que compartían una amistad dentro y fuera del trabajo, tampoco era como si se conocieran muy a fondo.
—Miles, lo que dije fue en serio. Quiero acostarme contigo, con una vez bastará… —y no bromeaba.
A lo largo de sus años siendo compañeros en GUN, Shadow había comenzado a mirar más detenidamente a Tails. Era un ingeniero y científico increíble, una dulce y caritativa persona y un excelente amigo, pero había algo más, algo que le calentaba la sangre y le hacía tener erecciones en los peores momentos. Shadow a pesar de no tener un amplio prontuario de citas, si había disfrutado los placeres carnales que, llegado su momento, se hicieron presentes (y necesarios) en su vida. Tenía un marcado gusto por las mujeres y hombres de rasgos lindos, de actitud inocente y dócil, de pelaje suave y curvas harmoniosas, por lo que, a medida que el zorro de dos colas fue creciendo este se hacía cada vez más apetecible para él, pero por respeto a la amistad que los unía y a su relación de trabajo nunca llego a exponer sus necesidades. Pero el tiempo pasaba y a medida que su cercanía crecía se hacía cada vez más evidente el que Shadow quería disfrutar del cuerpo del zorro y de sus afectos. Y fue claramente inevitable el que, llegado su momento, el erizo soltara la bomba, ahora cuando ya el deseo era tanto que se calentaba solo con ver agacharse al zorro.
—¿Po-por qué querrías acostarte conmigo?, hay muchos mobians guapos que están a tu altura… que son mejores supongo —las titubeantes palabras de Tails descendían en tono a medida que las decía.
—¿Y por qué no querría acostarme contigo?, ¿te has visto en un espejo? —Shadow lo miró casi con hambre. Tails estaba sumamente rojo, con las orejitas gachas y sus esponjosas colas tratando de ocultarlo por la vergüenza—, eres un suculento malvavisco que cualquiera quisiera morder Miles.
Y claro que era verdad. A ojos de Shadow, Tails había desarrollado una armoniosa fisionomía: con largas y rellenitas piernas, con unas caderas redondeadas y una cintura estrecha, el pecho más abultado y lleno con abundante pelaje blanco y los hombros aun pequeños, hacían un conjunto bastante agradable a la vista. Su rostro seguía teniendo los rasgos suaves y dulces de su niñez, con sus grandes ojos celestes de largas pestañas, con las mejillas mullidas por el pelaje, con las tiernas orejas y la boca pequeña. Uno de los cambios más grandes habían sido sus glúteos, ahora redondos y bamboleantes y las colas que, ahora en su adultez eran una exuberante atracción a la mirada de cualquiera, esponjosas y brillantes, conjunto que coqueto e insinuante se mecía al compás de las caderas de su dueño, caderas que cada vez volvían más loco al azabache.
El erizo no mentía, pero la autoestima de Tails siempre había sido baja lo que acarreaba el que pensara que nunca podría ser deseado por otros. El zorrito a pesar de la vergüenza que le causaban las palabras de Shadow, no podía evitar sentir cierto cosquilleo en su vientre al tener a un hombre tan guapo como el azabache diciéndole esas cosas. Se sentía alagado (a pesar de la forma tan salvaje de expresarse del erizo) pero había un inconveniente…
—Yo estoy enamorado de alguien… y no he podido sacarlo de mi cabeza, no me siento bien al pensar en tener sexo con otro… —dijo Tails, apartando la mirada.
—Eso ya lo sé Miles, pero si no me equivoco, el faker no corresponde tus sentimientos —las palabras habían sido tajantes por parte del azabache, haciendo quedar en shock nuevamente al pobre zorro.
—¿T-tan notorio es?, ¡cómo supiste que es Sonic!, nunca se lo he dicho a nadie —Tails sentía un nudo en su garganta, su mayor secreto había sido revelado como si nada. Aquellos sentimientos que prometió llevarse a su tumba fueron expuestos como si fuera una verdad universal.
—Dudo que alguien lo sepa en realidad, pero para mí que llevo bastantes meses viéndote no me resulta extraño. Volviendo al tema, ese idiota no te corresponde ¿para qué seguirle siendo fiel a un amor que no tiene futuro?, estas perdiendo los mejores años de tu vida por un imposible zorrito…
—Sé que es un imposible, pero yo lo amo y mientras él no deje mi corazón… además, quiero que mi primera vez sea con quien yo ame y que me ame a mi —Tails había bajado la mirada con tristeza.
—Ese es un pensamiento asquerosamente infantil. Asumo entonces que nunca has estado con nadie, ni hembra ni macho, por lo que no sabes las sensaciones que pueden llegar a causar el acto sexual ¿no? —el azabache dirigió su penetrante mirada al zorro, tratando de picar su curiosidad.
Tails por otra parte se levantó nervioso del sillón al observar como el azabache desenroscaba una larga cinta de su muñeca y la utilizaba para amarrarse las púas «Idiota, se ve aún más guapo así» pensaba. Las palabras del erizo lo ponían nervioso, la mirada de este lo hacía temblar, pero su corazón seguía diciéndole que no podía dañar ese amor tan puro e incondicional que aún siente por Sonic.
—¿Eres virgen Miles?, ¿nunca has tocado un cuerpo como si quisieras adorarlo? o ¿no te gustaría sentir como si alguien quisiera fundirse en ti? —la voz del erizo cada vez se hacía más ronca a medida que se acercaba lentamente al zorrito, que parecía huir de él. Se estaba excitando, ver de esa forma tan sumisa al pequeño rubio quien rehuía su mirada y sus acercamientos, y ver como sus colas se esponjaban cada vez que se le insinuaba lo estaba emocionando—. Yo puedo enseñarte Miles, puedo mostrarte lo increíble que puede llegar a ser perderte en el placer… dime zorro ¿prefieres el cuerpo de una hembra? —no hubo reacción—, ¿o de un macho? —y Tails simplemente lo miró con sus grandes y destellantes ojos celestes, bajando sus orejas por la vergüenza de ser descubierto, apartando posteriormente su mirada y tratando de cubrir su cuerpo con sus colas al sentir todo el peso de la sensual mirada del azabache—, me queda claro con eso —y sonrió ganador.
A Shadow le picaban las palmas al sentirse cada vez más cerca del pequeño rubio, todo su cuerpo lo llevaba a arrinconar a Tails contra la mesa del comedor, en donde el zorrito había tratado de buscar refugio. Pero necesitaba una respuesta, de preferencia positiva para tener esa oportunidad que desde hace un tiempo llevaba esperando.
—Y-yo… quiero que sea especial… —y Tails estaba completamente ido viendo como el alto cuerpo del azabache se cernía sobre él, tratando de doblegarlo. Una sexy sonrisa apareció en los labios del erizo, que lento se acercaba cada vez más al cuerpo contrario.
—Puedo hacerlo especial para ti Miles. Muy, muy, muy especial y placentero —el zorro ya no tenía escapatoria al ser su cintura agarrada por las grandes manos contrarias, quien de forma insinuante había acercado su boca a la contraria hablando sobre esta, haciendo que Tails sintiera el fantasmal roce de los labios ajenos.
—Dime zorrito ¿qué te dicen tus instintos?, ¿quieres tomar a un hombre y embestir contra él? —el rubio negó suavemente con su cabeza—, ¿prefieres que un macho te ponga bajo su cuerpo y te llene con su hombría entonces?, embistiendo duro y profundo, sometiéndote… —y tal parecía que Tails se había derretido con esas roncas palabras, dejando salir un necesitado gemido.
Los labios estaban a milímetros de juntarse, se sentía esa atracción magnética entre las bocas y eso al erizo lo hacía más que feliz, porque Miles le regalaría la oportunidad de sacar sus ganas de probar ese delicioso cuerpo además de ser el primero en deleitarse con este. Lo tenía en sus manos, ese hermoso y dulce zorro sería solo de él.
—N-no… no puedo —y la ilusión se rompió, Tails había alejado con fuerza al erizo, haciendo que sus cuerpos se separaran huyendo raudo de él.
El pequeño zorro se sentía tan nervioso, estaba temblando entero por el simple tacto del azabache sobre su cuerpo, por las calientes palabras dichas, por las insinuaciones dadas. El casi beso le había hecho recordar un momento tan hermoso y desolador al mismo tiempo, que su corazón había hecho corto circuito. Se sentía confundido, llevaba tanto tiempo negándose a permitir que su corazón albergara sentimientos por otro que no sabía cómo sobrellevar toda la galantería del azabache con él.
No iba a negar que miraba a otros hombres, pero el abandonar el gran amor que siente por su amigo azul, era un cuento aparte. El pequeño zorro entendía que Sonic nunca lo aceptaría como una potencial pareja, porque el mismo erizo se había encargado de negar el que pudiera existir algo más que amistad entre ellos, sobre todo por su notable gusto por las mujeres hermosas y exuberantes. Ese hecho le había roto el corazón, pero con el pasar del tiempo había logrado entender que su amistad era más importante que su amor no correspondido y eso hacía que su corazón siguiera latiendo por su amigo.
Pero también anhelaba el calor y el amor de alguien, que fuera solo para él y le diera su completa atención, el sentirse deseado y atrapado en el calor de un hombre. Ver como sus demás amigos se establecían con una pareja y lo felices que llegaban a ser le deba un poco de envidia y tristeza al pensar en todo lo que estaba perdiendo por su testarudo corazón que se negaba a abandonar el idílico recuerdo de su mejor amigo, aquel hombre que lo hizo sentirse querido y cuidado como familia, pero no amado y deseado como un amante. Y eso era lo que realmente quería a veces, el sentir que Sonic lo deseara y lo anhelara.
Mientras Tails peleaba con sus miedos internos, Shadow solo podía seguir con la miraba el suculento cuerpo ajeno que se movía en suaves vaivenes por la sala, meneando las colas de forma nerviosa, mordiendo sus labios a medida que sus expresiones cambiaban. Presentía que el pequeño zorro debía tener una pelea interna entre sucumbir a la lujuria que se presentaba en su vida o el seguir manteniendo puro ese infructuoso amor. Tenía que hacer algo para convencerlo, porque sentía que estaba tan cerca de conseguir ese exquisito cuerpo que no quería rendirse, así que, tomando una decisión se acercó lento al nervioso cuerpo del zorro.
—Puedo ayudarte Miles, puedo hacerte sentir amado y que olvides ese infructuoso amor que te ata de manos y no te deja volver a sentir —su voz se hacía ronca a medida que se acercaba, viendo como la espalda y hombros del zorro temblaba ligeramente a cada palabra dicha. Desató el moño en sus púas, jugando con el listón—, puedo hacer que disfrutes tanto que te olvidaras de todo el dolor que te causa ese amor imposible… —Shadow paso la cinta de forma cuidadosa por los ojos de Tails tapando así su visión. El zorrito solo emitió un jadeo al no poder ver y un pequeño gemido escapó de su boca al sentir como el erizo lo abrazaba fuerte por la cintura, aprovechando de esconder su rostro contra su cuello— Solo tienes que dejarte llevar… —Tails podía sentir como suaves besos eran depositados en su cuello, como las manos ajenas frotaban de forma suave su vientre y piernas. Al tener los ojos vendados hacía que la experiencia fuera intensa y le hiciera olvidar un poco que se trataba de Shadow quien lo acariciaba de esa forma tan sutil y placentera, que lo hacía sentir bien, bastante bien.
—Puedo hacerlo muy suave para ti Miles… —Shadow de a poco comenzaba a excitarse, el tener ese mullido cuerpo contra el suyo, frotándose despacio contra su vientre y entrepierna lo estaba enloqueciendo— ¿quieres probar Miles? Lo que se siente que un hombre te tome, lo que puede llegar a hacer un hombre entre estas hermosas piernas…
Tails estaba en peores condiciones, porque a pesar de no tener aún una erección visible (como el duro bulto de Shadow que se apoyaba contra su pierna), sentía un incesante cosquilleo en su vientre y zona baja. Sus colas un tanto inquietas lograron encontrar refugio al enrollarse contra el torso del azabache, que gustoso paso una de sus manos por estas, acariciándolas y tirándolas suavemente. No podía evitarlo, jamás había sentido tales sensaciones, las cuales no se comparaban en nada a sus experiencias con juguetes y en solitario. Esto era real, el calor de otra persona junto al suyo, la respiración pesada contra su cuello, las manos que inquietas paseaban por su cuerpo apretando y acariciando todo lo que tuvieran a su paso.
Ese desenfrenado encuentro entre los cuerpos de ambos se hacía cada vez más intenso, porque Shadow en su calentura había acomodado su prominente bulto para frotarlo contra las suaves nalgas del zorro quien gimió fuerte, llevando su cuerpo hacia el frente dándole una espectacular vista al erizo de esa exquisita espalda y la pequeña cintura que formaron un arco. Tails por su parte y de forma desesperaba había tomado las manos que ahora aferraban fuerte su cintura, tratando de encontrar un poco de estabilidad para poder soportar las arremetidas del erizo, que ni tonto ni perezoso había comenzado a dar empujones contra las llenas nalgas haciendo trastabillar a Tails.
«No, no, esto no está bien… pero es tan…» Los pensamientos del zorrito se perdían entre las placenteras sensaciones que estaba viviendo, el sentir el fornido cuerpo detrás suyo lo había calentado de una extraordinaria manera, haciendo que sus gemidos salieron raudos de su boda, haciéndole perder la capacidad de pensar. Estaba en un limbo de placer solo por sentir como el cuerpo ajeno se frotaba contra él, contra ese punto que cosquilleaba y se hacía cada vez más sensible. Era eso lo que quería sentir de su amado azul, sus fuertes brazos apresándolo, su voz jadeante, los mordiscos y besos que dejaba en su cuello, las arremetidas de su miembro contra sus glúteos.
—S-Soniiiic…—el gemido había sido inevitable, ni siquiera Tails se había dado cuenta de que había dicho ese nombre. Ya no tenía cabeza para pensar con claridad, solo imaginación para pensar que, quien se encontraba detrás de él embistiéndolo salvajemente era su amado erizo azul.
Shadow sí lo había escuchado, pero no era tan tonto como para perder esta oportunidad al ponerse sensible porque lo hayan confundido. Si esa era la forma para poder encamarse con Miles, con gusto se hacía pasar por el faker, todo sea por poder probar a fondo ese exquisito cuerpo. Estaba en su límite, a punto de eyacular, pero si lo hacía estaría transgrediendo aún más la inocencia del zorro.
—¡Ahhh! ¡So-Sonic no-no ahí! —el fuerte gemido alentó aún más al azabache, aunque a regañadientes movió su bulto para apartarlo de la hendidura de esas nalgas.
Tanteo terreno al llevar su mano a frotar fuerte contra el bulto que era la enfundada erección de Tails, apretando y masajeando el lugar, llevando su mano más al fondo frotando fuerte contra el perineo, acciones que no fueron refutadas por el zorrito haciendo sonreír con satisfacción al azabache al sentir como Tails trataba de sujetarse desesperado a su cuerpo.
Ese simple estímulo hizo que Tails se corriera, de forma fuerte y caótica. Su respiración se contuvo, sus manos se aferraron desesperadas a lo que podía agarrar del cuerpo del erizo, sus labios fueron mordidos y sus piernas temblaron descontroladamente, apretándose en el proceso. Perdió sus fuerzas haciendo que Shadow tuviera que aguantar todo su peso entre sus brazos. El erizo a pesar de estar aguantando el orgasmo prefirió dejar que el zorro disfrutara del suyo, dejando de estimular su propia erección contra el suave cuerpo del rubio.
«¿Quién iba a pensar que fuera tan sensible y estimulante?» Los pensamientos se perdieron por un segundo de la mente del erizo al sentir el cuerpo laxo del zorrito. Su respiración era pesada y profunda, sus jadeos y gruñidos chocaron con la sensible oreja de Tails que la movió en un acto reflejo por el cosquilleo causado. El azabache dejo de apretar su cintura para poder acomodarlo en sus brazos llevándolo a recostar al sillón de la sala, lugar donde el zorro siguió disfrutando de las placenteras sensaciones con suaves temblores y jadeos. Shadow estaba embobado con la vista del cuerpo ajeno, con la cara de profunda satisfacción que tenía el zorro, dándose cuenta recién de que no quito la cinta de los ojos y que posiblemente, Tails se dejara llevar por una fantasía donde era el erizo azul quien lo tocaba y tomaba de esa forma.
Shadow no podía evitar pensar que, a pesar de haber sido un reemplazo la experiencia fue completamente placentera (y eso que ni si quiera había disfrutado de su propia culminación). El sentir que el zorrito había disfrutado de todas las caricias dadas de esa forma tan explosiva, le hacía pensar que podría llegar a disfrutar bastante de ese sensible cuerpo. Quería más, quería ver por completo a ese suculento zorro postrado ante él, tembloroso y húmedo por sus caricias. Con cuidado saco la cinta de los ojos del rubio, notando que tenía la mirada perdida y cansada, completando esa cara de completa satisfacción. Con cuidado, se sentó en el sillón cerca de él.
—Miles ¿te encuentras bien? —Shadow acaricio con suavidad las orejas del aludido, quien de a poco recobraba sus sentidos ante la sutil caricia. El rostro del zorrito se empezó a colorear al ver que frente a él se encontraba el azabache.
Tails cubrió su rostro con sus manos, escapando de la sexy mirada del erizo quien sonrió de lado al ver el sonrojado rostro ajeno —Yo…yo no quise…lo siento… —el sonido salía amortiguado, así que las manos fueron apartadas por Shadow, quien a su vez llevo estas a los costados del cuerpo del zorro, agarrándolas para que no volvieran a cubrir su rostro.
—Hey tranquilo, no pasa nada. Solo te dejaste llevar y eso está bien —Shadow volvió a acariciar una de las orejas y bajo por el rostro de Tails, posándose en su mejilla acariciando con su pulgar el labio inferior.
Tails solo podía mirarlo extasiado, encantado con el aura que desprendía el gran cuerpo del azabache sobre él. Debía admitir que por unos momentos se perdió en todas esas increíbles sensaciones y su imaginación lo había llevado a un paraíso donde era Sonic quien le regalaba todas esas placenteras caricias.
—¿N-no estás enojado? —preguntó, pensando que tal vez el erizo le recriminaría por haberlo confundido con su acérrimo rival.
—¿Tú qué crees? —era una pregunta trampa, porque si a Miles no le importaba que su relación pudiera quebrarse, le daría igual el enojo del erizo.
—N-no sé…yo no quiero que estés enojado, no cuando me hiciste sentir tan bien —los ojos de Tails se desviaron de la mirada del azabache, quien sonrió contento de esa respuesta. Al zorro le importaba lo que pudiera pasar con ellos, por lo que aún tenía chances de que se repitiese la situación.
—¿Te gustó Miles?, ¿te sentiste bien con todo esto? —Shadow siguió con las caricias suaves.
—S-sí, fue muy bueno en realidad…
—¿Te gustaría repetirlo? —Shadow ya no podía ser paciente, tenía al zorrito en una posición tan ideal para pasar a algo mejor entre los dos que en cualquier momento perdería la razón y el juicio.
—Y-yo… —titubeo— sí, pero…— Tails volvió a apartar la mirada, avergonzado por esos iris rubí que lo miraban con deseo.
—Puedo ser quien tú quieras Miles —el susurro se escuchó grave contra su oreja, donde se depositaron suaves mordiscos en la base, haciendo gemir quedito a Tails, quien se aferró a los hombros del azabache.
Cuando el erizo se apartó, tomo el mentón del rubio para mirarlo fijamente.
—Piénsalo —y con esas últimas palabras, se fue.
Tails quedo echo una masita esponjosa y temblorosa en su sillón, recordando todas las increíbles sensaciones que le hizo pasar Shadow.
13
Una semana después y llegando recién de una misión, Shadow encontró a Tails en el pasillo que llevaba a las habitaciones en el cuartel de GUN, jugando con una cinta negra en sus manos. Solo sonrió al comprender cuál era la respuesta del zorrito, así que raudo se acercó a él. El erizo estaba un poco impaciente y se notaba por el constante manoseo que estaba viviendo el trasero del zorro, quien tuvo que arrastrar al erizo a su habitación en GUN para no ser vistos.
—¡Shadow!, eres un desvergonzado, n-no ahí en el pasillo… —Tails estaba más que sonrojado, tratando de apartar las manos que ahora masajeaban sus caderas.
—Pensé que lo ansiabas tanto como yo Miles —refutó el otro mirándolo a la cara, dejando por fin sus manos quietas en la cintura del rubio. Era una delicia ver al zorrito en ese estado, jadeante y sonrojado, con las pomposas colas meneándose emocionadas sobre su cabeza.
—A-algo, pero no para hacer un espectáculo en el pasillo… —las manos del zorrito fueron a parar a los hombros de Shadow, que acaricio de forma suave. Luego paso al pelaje blanco en el pecho, perdiéndose un poco en las sensaciones.
Shadow estaba que hervía, ver así de sumiso y complaciente al rubio, le daban ganas de empotrarlo contra la pared y enterrarse entre sus piernas. Pero debía ser paciente, después de todo el rubio sin querer le había confesado que era virgen y el ser muy brusco podría asustarlo.
—Entonces Miles, cuáles son los términos para este acuerdo. Vi que tenías una de mis cintas ¿a qué se debe esto?
El zorro volvió en si al recordar que entre sus manos tenía la cinta mencionada (ahora enredada en una de sus muñecas), la cual le había hecho plantearse la loca idea que llevaba rodando su cabeza desde hace una semana. «Tal vez no sea tan malo» pensaba cuando su libido subía y el acariciarse a sí mismo era infructuoso, más ahora que había probado lo que era sentir las caricias de un hombre. Por su parte, Shadow solo podía ver el rostro cambiante del zorrito que entre pucheros se sonrojaba «tan jodidamente lindo». Ya tenía una idea de lo que podía ser y aunque no le gustara mucho, si de esa forma podrían disfrutar de un buen sexo los dos, no tenía de otra.
—Y-yo, quiero repetirlo. Quiero que me enseñes, p-pero con esto puesto —desenrollo la cinta, mostrándosela al azabache—. Q-quiero imaginar que eres Sonic…
—Entonces quieres hacer de cuenta que soy el faker —Tails asintió— ¿Qué pasara si en algún momento tu fantasía se rompe?, no creo tener la suficiente fuerza de voluntad para detenerme Miles, menos cuando este entre tus piernas, empujando fuerte contra tu cuerpo —Shadow sonrió de forma sexy, notando como el sonrojo del rubio se hacía más evidente y los ojitos celestes se apartaban.
—Yo no me opondré a ti… si vas a darme algo, yo tengo que dar algo a cambio ¿no? —Tails posó sus manos en los hombros del azabache al sentir como su cintura era apresada por esas fuertes manos y entre sus piernas se inmiscuía una del azabache, haciendo una ligera presión.
—Dime Miles, que experiencias has tenido —consultó el azabache, trazando círculos con sus pulgares en las caderas del zorrito, curioso de saber quién más había probado ese cuerpo.
—S-solo con juguetes y contigo la otra vez. Me han besado si… —Tails estaba temblando, expectante de esas caricias. Ver el rostro de Shadow tampoco ayudaba, porque la penetrante mirada le desnudaba el alma «¿por qué tiene que ser tan guapo?» y sin poder evitarlo trato de juntar sus piernas al sentir un cosquilleo en su zona baja.
Shadow al sentir ese tembloroso cuerpo comenzó a entusiasmarse, más al pensar que él sería el primero en descubrir todos esos placenteros lugares que harían suplicar a Miles. Sus manos inquietas pasaron a acariciar la espalda del pequeño, jalando suave las colas cuando se acercaba a las bases de estas, acariciando con las yemas de los dedos los llenitos glúteos, apretándolos suavemente <<debí sacarme los guantes>> pensó y la desazón de no poder sentir ese suave pelaje se hizo evidente con un gruñido, que hizo temblar por completo a Tails. Le había dado un escalofrío de solo escuchar la grave voz, haciendo que fuera a parar contra el pecho ajeno, apoyándose totalmente en el cuerpo del azabache, reposando su peso contra el muslo entre sus piernas, donde comenzó a frotarse suave. El erizo en compensación de esa agradable sensación apretó los glúteos, masajeándolos y separándolos, jugueteando con ellos. Cuando Tails le gimió en la oreja, supo que debía parar si no quería perder el control.
—¿Quieres practicar ahora Miles?, podemos empezar las clases en este momento… —la voz del erizo se hacía cada vez más pesada y grave, jadeando contra el cuello del zorrito.
—No, no aquí por favor —jadeo al alejar su rostro—. Quiero que sea en mi casa, aquí nos pueden descubrir…
—¿Qué tal un beso entonces?, empecemos por lo básico… —el erizo tomó el mentón de Tails con una de sus manos, mientras que la otra se aferró a las bases de las esponjosas colas, haciendo gemir al rubio.
Tails apartó la vista y sus orejas bajaron en señal de vergüenza. Era solo un beso, pero esa simple acción le ponía nervioso. Tails ya había compartido besos antes, pero en situaciones donde no terminaba de recordar cómo se sentían. Pero ahora que tenía a Shadow delante de él, le hacía preguntarse qué tan bien podría sentirse un beso apasionado. Con un poco de vergüenza le entrego la cinta negra a su dueño, quien raudo la colocó sobre sus ojos tapando su visión.
Shadow solo pudo mirar embelesado el dulce rostro de Tails antes de cubrir su mirada, le daban ganas de morder esas suaves y peludas mejillas, de lamer a lo largo las orejitas que nerviosas hacían movimientos inquietos. «Eres un pequeño dulce Miles» pensaba y cuando sus bocas por fin se unieron solo pudo escuchar como Tails retenía su respiración, expectante. El erizo se encargó de entregarle caricias lentas y suaves, disfrutando de los mullidos labios del zorrito, pasando su lengua por estos para lamerlos y lubricarlos. Cuando se separó, Tails volvió a respirar.
—Respira por la nariz Miles, de forma lenta y profunda. Ahora, abre esa linda boquita —y antes de que Tails pudiera objetar algo, sus labios volvieron a ser presa de los del azabache que ahora con más ímpetu lamía los labios ajenos intentando que se abrieran para él. Lo logró y fue una de las mejores sensaciones que haya tenido. Se notaba la falta de experiencia del pequeño zorro y le resultaba tan caliente el sentir que con nada roce de las lenguas este daba un saltito que juntaba más sus cuerpos, que seguiría con la faena de besarlo.
«Haré que te derritas en mi boca Miles Prower» el beso continuo, lento y profundo, con la lengua de Shadow acariciando todos los rincones que podía, degustando la saliva y deleitándose con los gemidos amortiguados que soltaba el zorro. El sonido viscoso de sus labios hacía que las orejitas de Tails se movieran entusiasmadas al igual que sus colas, las sensaciones en su boca se sentían tan placenteras que se creía un estúpido por no haber experimentado esto antes, después de todo, el que se negara ese tipo de caricias hasta sus 24 años resultaba puritano e infantil de su parte.
Cuando el erizo lamio de forma suave y constante en el paladar del zorro, este dejo escapar un gemido fuerte y alto, haciendo que sus bocas se separaran —¡S-Sonic! —fue el nombre que gimió, tembloroso por la increíble sensación vivida. Shadow, a pesar de no decir nada, volcó su furia en volver a besar esa boca, haciendo que los roces fueran más fuertes, que las lamidas fueran más placenteras y que Tails no pudiera ni respirar entre los gemidos y los sonidos lascivos que intentaban escapar de su boca.
—C-calma, no... ¡Mmh! no tan rudo… —su lengua fue succionada con hambre por los labios ajenos, haciendo que todo su ser temblara contra el cuerpo del azabache. La pierna del erizo presionó aún más contra la entrepierna de Tails casi levantándolo y sus brazos fueron raudos a apresar la pequeña cintura.
Shadow se sentía caliente solo por la dulzura que mostraba el zorro, por los suaves gemidos y temblores de su cuerpo, por sentir como el rubio se aferraba con fuerza a su cuello y hombros, buscando de donde sostenerse al ya no tener los pies en la tierra, de forma literal, ya que el azabache se encargó de levantarlo del suelo al hacerse espacio entre las piernas de Tails, presionándolo contra la pared.
—Más suave Sonic… —el rostro de Tails era una obra erótica en su máximo esplendor, con las mejillas arreboladas, la boquita abierta y jadeante, los labios rojos y húmedos de saliva. Shadow quería devorarlo entero, pero a solo unos centímetros de esa exquisita boca se detuvo.
—¡Hey Tails! Sé que estás ahí, Rookie me lo dijo ¿por qué estas encerrado? ¿te sientes mal? —afuera de la puerta de Tails, se encontraba un hiperactivo Sonic que no dejaba de tocar y hablar de forma incesante. Afortunadamente Shadow había puesto seguro a la puerta, ya que de lo contrario el azul estaría viendo el espectáculo que estaban montando esos dos ahí adentro gracias a su insistencia de jalar la perilla.
Tails en un acto reflejo se quitó la venda, mirando asustado a Shadow quien solo bufó por la interrupción. Susurrándole bajo al rubio, le indicó que contestara al molesto erizo.
—¡S-si aquí estoy! Dame unos minutos quieres… —Tails se apartó del cuerpo ajeno y comenzó a peinar su revuelto pelaje por donde antes pasaron las manos del azabache. Este último solo se acercó a la puerta, abriéndola de sopetón.
—¡Hey Tails! —se interrumpió el azul, al ver que quien le abrió fue Shadow— Hola Shadow ¿Qué haces en la habitación de Tails? —preguntó, cambiando completamente su semblante alegre por uno más fiero, frunciendo el ceño y cruzando sus brazos.
—Nada que te incumba faker —se dio vuelta para mirar al zorro—. Pasaré por tu casa esta noche Miles —y antes de que el zorrito pudiera contestar Sonic interrumpió.
—Lástima pero no se va a poder, ya tiene planes conmigo —el erizo azul miraba con más furia al azabache, quien raudamente le había dirigido la mirada enojada.
Tails estaba en una situación bastante incomoda, porque ahí tenía a dos erizos que pareciera se saltarían a la yugular en cualquier momento.
—Yo te llamaré Shadow, para ver lo de la misión…—mintió, esperando calmar la furia de ambos.
Shadow dirigió su miraba a Tails, quien trató de tranquilizarlo con una ligera sonrisa. Se acercó al cuerpo del zorrito de forma rápida pasando de forma intempestiva su mano hacía las colas, asustando al rubio.
—Olvidaba esto —y sonrió, tomando la cinta negra que ocuparon anteriormente. Las esponjosas colas se mecieron raudas y contentas, consciente del significado de ese simple objeto—. Adiós Miles.
Y simplemente se fue, sin si quiera mirar a Sonic que anonadado miraba desde la entrada. Cuando el azul entró azotó la puerta al cerrarla, asustando al zorrito.
—Sorry buddy, ya no controlo mi fuerza —y rio como si no hubiera pasado nada. Se le hacía muy extraña la situación de esos dos encerrados en la habitación de Tails. Pero el confiaba en su mejor amigo, después de todo era el más cercano al zorro, su relación estaba mejorando cada día, conocía todo de él ¿verdad?
14
Tuvieron que pasar casi dos semanas para que pudieran encontrarse nuevamente en casa de Tails, ya que los días que tuvo libre el erizo azabache, no pudo acercarse a su presa debido a un insistente erizo azul que no dejaba solo al zorrito y posterior a eso, tuvo que ir a una misión. Se sentía frustrado, había decidido no acostarse con nadie mientras estuviera en plan de “conquista” con el rubio para evitar alguna posible enfermedad que pudiera transmitirle, ya que, el que él fuera inmune a la gran mayoría de enfermedades, no hacía que el pequeño zorro también lo fuera. Pero se estaba impacientando porque a lo máximo había conseguido unos besos y frotarse contra él, y necesitaba mucho más que eso, necesitaba tomar fuerte a ese zorro y hacer que perdiera la cabeza.
Esa noche ni si quiera aviso que la misión ya había culminado para que Tower no lo mandara a llamar a su oficina. Se apareció dentro de la casa de Tails gracias a la esmeralda del caos que tenía, haciendo saltar al zorrito por el susto de verlo aparecer de la nada en su cocina, mientras él se encontraba guardando la loza, haciendo que un vaso se hiciera trizas contra el suelo.
—Te debo un juego de vasos Miles.
—¡Shadow!, que susto me diste ¿por qué no tocaste la puerta? —Tails se acercó a los restos de vidrio mientras hablaba al azabache quien solo se dedicaba a mirar las colas del zorrito, que (a opinión de él) coquetas se movían de un lado para el otro, levantándose y enseñando el redondeado trasero de su dueño.
—Quería tomarte por sorpresa, cada vez que me acerco a ti el faker aparece de repente ¿qué le pasa?, hace unos meses ni te hablaba y ahora está todo el tiempo sobre ti como un esposo celoso —comentó fastidiado.
—No digas tonterías Shadow. Sonic se siente solo, como ya casi no voy a misiones y su apoyo técnico lo cambian a cada rato porque no pueden seguirle el ritmo, está comenzando a resentir el no tener con quien conversar y pasar el tiempo muerto de las misiones. Además, cada vez hay más cosas que hacer en los laboratorios, así que mucho tiempo no me queda para él —Tails terminó de limpiar, poniendo a calentar agua para poder servir a su invitado aunque sea una taza de café.
—Si tú lo dices Miles… —claro que no le creía al zorro, tenía demasiada agudeza mental como para percatarse del enfado del azul cada vez que los veía juntos. Era un completo idiota, primero rechaza al zorro y ahora quiere su compañía, quien lo entiende— Espero que no estés sobre exigiéndote de nuevo como la última vez, cuando te desmayaste en mis brazos.
—Oh no, tranquilo. Eso no va a volver a suceder, ya aprendí mi lección —y le dio una sonrisa linda a Shadow.
—Ejem… —carraspeó el erizo— Pero vamos a lo nuestro zorro, a un trato muy especial que hicimos…
Tails se sonrojo al ver como el azabache soltaba sus púas jugando con la cinta entre sus manos, sonriendo de forma ladina. Claro que recordaba el trato, pero no terminaba de convencerse del todo.
—Tranquilo Miles, recuerda que no haré nada que no quieras y que fingiré que soy el idiota azul. Te trataré bien zorrito, te haré sentir muy querido… —Shadow cada vez estaba más cerca del pequeño, quien sonrojado y nervioso se había apoyado contra la mesa de comedor.
—H-hay algo que hablar primero. Algunos términos importantes —Tails aclaró su garganta—. Debes usar condón, siempre, sin escusas. Yo nunca he estado con nadie, pero lo más probable es que tú sí y no quiero pegarme alguna enfermedad, no es que dude de tu cuidado propio pero… solo quiero que salga bien supongo —suspiró, al ver el asentimiento del azabache—, y necesito que… no hables mucho mientras estamos en “eso” —Tails apoyó sus manos contra los hombros ajenos, buscando que Shadow no terminara de empujarlo contra la mesa—. Tu voz es mucho más grave que la de Sonic y puede que yo… que yo… —no podía terminar la frase, porque se sentía mal al pensar que estaba usando a Shadow, que lo estaba utilizando como un reemplazo del que de verdad quería obtener todas esas caricias.
El azabache lo entendía en parte, si Miles quería que fuera Sonic quien lo tomara la voz de otro hombre podría desconcentrarlo de su fantasía. Respecto al condón no tenía objeción, el zorro tenía razón, era su seguridad después de todo. Sólo hizo una mueca de entendimiento, llevando sus manos a ocultar la vista del zorrito con la cinta, pero este negó alejando su cabeza, evitando la acción.
—¿Ahora qué? —el erizo estaba perdiendo la paciencia.
—N-no seas brusco…
—Estas exigiendo mucho zorrito…
—¡Se suave conmigo!, por favor… te estoy dando algo preciado para mí. Mi intimidad y afecto ahora son tuyos, cuídame. Hay algunas cosas que me dan miedo… —Tails había bajado sus orejitas en señal de vergüenza y miedo, quedando totalmente expuesto a la mirada seria y profunda del azabache. Después de todo, él quería el rol pasivo en la intimidad, pero eso no lo hacía un experto en soportar el dolor.
«Mierda Miles, eres jodidamente lindo y follable» pensaba el erizo, a medida que veía el suave puchero y los ojos acuosos del otro. Le había pedido que lo cuidara, cosa muy distinta a todos sus demás amantes donde lo único que pedían era que los “destrozara” (y tan inocentes que se veían), lo cual con mucho gusto hacía, pero ese pequeño zorro le calentaba la sangre de una forma diferente.
—Bien… —dijo a regañadientes— Siempre usaré condón, no hablaré y te tratare bien, voy a cuidarte Miles. Pero, así como tu pides, yo también lo haré —Tails prestó atención a sus palabras—. Por respeto a nuestra amistad y trabajo, aquí no hay sentimientos de por medio ¿de acuerdo?, tú solo me gustas como una suculenta presa la cual quiero devorar entera. No hay cariñitos, no hay abracitos después de coger, no hay cenas a la luz de las velas ni palabras amorosas para endulzar el momento. Es solo sexo para mí, así como yo soy un reemplazo de tu estúpido faker.
Las palabras de Shadow fueron hirientes, pero Tails entendía la verdad detrás de esto. El erizo no quería tener detrás a un despechado zorro que se enamorara de él solo porque lo trato bien, el azabache solo quería satisfacer su lujuria, así como Tails quería satisfacer su curiosidad. No iba a negar que le habían dolido un poco las palabras, pero si el juego de Shadow era así, él debía ponerse al mismo nivel.
—Lo entiendo muy bien, nada de sentimentalismos Shadow. Ahora, a lo que viniste ¿no?, a satisfacerte… —Tails adoptando una actitud más atrevida, pasó a sentarse sobre la mesa dando un ligero saltito, abriendo sus piernas de forma lenta a vista y paciencia del erizo, quien hizo su respiración más profunda y sonrió de lado, satisfecho con el sensual movimiento de las colas del zorro detrás de él.
—Tú lo has dicho, a lo que vine —y ahora sí, el pequeño zorro aceptó que el erizo vendara sus ojos, para poder sumergirse en su fantasía personal.
Shadow no perdió el tiempo, recostando su peso contra Tails para hacer que estuviera tendido por completo en la mesa. Sus bocas se unieron hambrientas, deseosas de las caricias. Tails había tomado el rostro del azabache para acomodar mejor sus labios para poder seguirle el ritmo al erizo que devoraba su boca sin compasión, sus gemidos eran amortiguados por los labios de ambos que no se despegaban ni un segundo, haciendo que Tails tuviera que respirar por su nariz tal como le había indicado antes su compañero. Los besos desenfrenados pasaron a ser una caricia profunda y desbordante, con el erizo enterrando fuerte su lengua en la boca ajena, jugueteando lo más que podía con la lengua del pequeño zorro, pero Tails no se quedaba atrás al rehuirla de forma traviesa, para pasar a lamer los labios del erizo, succionando el inferior de una forma lenta y reconfortante, haciendo que el azabache disfrutara de las suaves sensaciones.
Los cuerpos cada vez se juntaban más, las manos de Shadow ahora acariciaban los hombros y espalda de Tails, paseando de forma firme sus dedos contra el suave y apretable cuerpo. Por fortuna había sacado sus guantes con anterioridad para poder sentir todo el pelaje y los rincones que hacían temblar por completo al zorrito. Su cuerpo era una delicia, tan esponjoso y maleable, no podía evitar las ganas que tenía de sobarlo entero, de enterrar sus dedos contra la delicada carne. Los gemiditos de Tails se hacían cada vez más notorios al sentir como las manos ahora recorrían su cintura y caderas, como lo levantaban suave para poder acomodarse entre sus piernas que deseosas se cerraron en torno al abdomen del azabache, sintiendo el bulto del erizo aun dentro de su funda frotarse rudamente contra sus nalgas.
—S-Sonic, más suave… —no pudo evitar gemir el zorrito, al sentir como las manos del erizo apretaban con gula sus nalgas, masajeándolas y amasándolas. Se sentía tan bien, pero esas caricias en sus partes bajas le ponían nervioso porque sabía muy bien lo que venía después y la penetración era claramente algo que le causaba temor.
A pesar de que Tails ya había experimentado parte de su sexualidad con juguetes, estos no se comparaban en nada con lo que podía llegar a sentirse con un falo masculino. Su vibrador no era más grueso que uno de sus dedos ni mucho más largo que una cucharita de té. El pensar que algo más grande, grueso y largo pudiera entrar en él le aterraba un poco (más ahora que ni si quiera vería dicho miembro). Su nerviosismo fue tan notorio que hasta Shadow sintió los temblores en el cuerpo del rubio y tratando de relajarlo, poso su boca contra el cuello de este, dejando suaves besos y lametones, que hacían suspirar a Tails.
El zorrito no quería quedarse atrás, también quería acariciar a Sonic, quería sentir el gran cuerpo sobre él, así que, quitándose sus guantes poso sus manos en los hombros ajenos, comenzando a investigar esa ancha espalda, que con cada toque se tensaba. Podía sentir los diferentes músculos mientras vagaba por esta, podía escuchar los gruñidos que emitía el azul al tocar de forma suave las púas de su espalda y lo sentía estremecer cuando paseaba sus dedos sobre estas. Sus manos fueron a parar a las púas de la cabeza cuando sintió como la boca del erizo buscaba algo entre el pelaje de su pecho, olfateando profundo, frotándose fuerte con el lugar. Y pareciera que encontró su objetivo al enganchar su boca contra uno de sus pezones, que con hambre comenzó a devorar.
—S-Sonic ¡ahí! Se s-siente muy bien… —Tails comenzó a gemir más fuerte y a tirar de las púas a medida que sentía las fuertes succiones y mordiscos que eran depositados en sus pezones, porque obviamente el erizo se dedicó a complacer ambos botones rosas.
Shadow al sentir que el zorro estaba lo suficientemente perdido en el placer, llevo su mano derecha contra la boca ajena, donde posó las yemas de sus dedos y jugo con la húmeda boca de Tails. No quería dejar ese suave y abultado pecho, pero se moría de ganas de ver la cara del zorrito, así que, con una última succión se alejó del lugar, satisfecho con el gemido que entrecortado dejo escapar el rubio. Cuando pudo acomodarse para verlo, su lívido subió más, al tener a la vista esas mejillas sonrojadas y la boca abierta buscando aire, siendo invadida por dos de sus dedos que de forma suave tocaban el interior de esta, empujando contra la lengua para producir más saliva, para que Tails los mojara completamente. El zorrito pareció entender, porque cerró sus labios contra las falanges y comenzó a lamer, humedeciéndolos en el acto.
El simple acto de ver como Tails tomada su brazo entre sus manos, lamiendo y mamando sus dedos, había hecho que Shadow terminara de excitarse, haciendo que su falo abandonara su funda, quedando completamente desnudo para poder penetrar ese lugar por el cual se le hacía agua la boca.
«Eres tan lascivo Miles, tan dulce…» pensaba, mientras masajeaba suave su propio miembro. Sus dedos abandonaron la boca del zorrito para dirigirse a la hendidura entre sus nalgas, comenzando a rozar suave el lugar. Tails contuvo el aire expectante, al sentir como uno de los dígitos del erizo comenzaba a masajear y empujar el lugar, cuando este terminó por penetrarlo, la rubia mano se dirigió rauda a detener el movimiento, consciente de la extraña sensación vivida. Era muy distinto a la suavidad con la que se deslizaba su vibrador, porque claro, la saliva no era un muy buen lubricante.
—Sonic, es extraño… —sus gemidos ahora eran de malestar, al sentir como ese dedo de todas formas se inmiscuía más dentro de su ano—. N-no, no tan fuerte…
Shadow escuchaba las quejas del pequeño, pero realmente estaba perdiendo la paciencia de la situación. Él quería penetrar a Tails, pero no lo lograría si no podía aflojar el apretado canal del zorro «Estúpida misión que no me deja llevar nada encima» pensaba enojado al recordar que toda la indumentaria que solía guardar entre sus púas se encontraba en su cuarto en GUN. Para tratar de calmar un poco el malestar, dirigió su boca a la del rubio, comenzando un húmedo beso, que de a poco iba calmando al zorrito que paso a aferrarse a su cuello, liberando por fin su mano. El beso paso a su cuello, siguiendo su camino a su pecho, donde masajeo y chupo los abultados pezones. Cuando sintió que Tails ya no se sentía a la defensiva, comenzó un suave vaivén con su dedo, haciendo temblar el cuerpo bajo suyo, para cuando quiso meter el otro dedo, su boca ya se encontraba lamiendo la bolsa donde el miembro del zorro estaba cautivo.
Los labios del azabache se pasearon por toda la ingle del zorro, masajeando con su boca y dejando suaves mordiscos por aquí y por allá. Mientras su mano derecha se encontraba ocupada penetrando el agujero de Tails, su mano izquierda había vagado por el pecho hasta posarse en los pezones, que comenzó a apretar y masajear. Su lengua comenzó a pasearse por la hendidura de la funda, desde donde emergió tímido el miembro del zorro, el cual no estuvo ni un minuto libre porque de inmediato fue apresado por la boca del erizo, que comenzó a recorrerlo con su lengua.
«Que pequeño es, como si fuera un dulce» Y el erizo estaba encantando con ese suave miembro en su boca, que podía chupar y lamer con ganas, sin causarle alguna arcada al ser bastante pequeño. Sentir como todo el cuerpo del zorrito temblaba por sus caricias era espectacular, ver como su espalda se arqueaba de placer, sentir como tiraba sus púas por la excitación y como su agujero se ajustaba a sus dedos, había valido completamente el tiempo invertido.
—¡Sonic!, ¡y-ya no más!, ¡voy a…! —la respiración era cada vez más rápida y entrecortada, los gemidos ya eran desesperados mientras sus piernas intentaban cerrarse en torno al erizo y sus manos trataban de apartar la cabeza de ese lugar que nunca había sido lamido.
Shadow por otra parte solo ignoraba los llamados desesperados, entretenido con la succión del pequeño miembro y con los embistes que sus dedos ahora daban sin problema en el interior de Tails. Cuando sintió como Tails se cerraba fuerte contra él (en todo sentido de la palabra) decidió dejar de torturarlo, curvando sus dedos para tocar ese punto que tanto placer les daba a sus amantes masculinos.
El gemido del zorrito fue ahogado al sentir como una corriente eléctrica viajaba desde su ano hasta la punta de sus orejas, haciendo que jalara con fuerza las púas ajenas y cerrara sus muslos contra la cabeza del azabache, apretando todo en su interior. Su respiración se detuvo unos momentos, mientras eyaculaba dentro de la boca del erizo, sintiendo como todo su ser se calentaba y se abría paso a una reconfortante languidez.
—E-eso fue… muy bueno… —las palabras salían torpes del zorro, quien se relajó sobre la mesa exhausto de las fuertes sensaciones vividas.
El azabache obviamente no se quedaría con esa erección de campeonato que tenía, por lo que, apartándose del zorro, tomo las piernas de este para llevarlas sobre uno de sus hombros juntándolas en el proceso. Tenía una vista espectacular del pequeño agujero que se contraía con cada suspiro satisfecho que daba el zorrito y de las colas que se movían suaves y perezosas al colgar de la mesa. Era tan tentador, pero no tenía ánimos de buscar un condón y coger en todo el sentido de la palabra al rubio, así que simplemente llevo su miembro entre las mullidas piernas contrarías y comenzó a embestir.
Los gemidos en el zorro se hicieron presentes nuevamente al sentir como el falo ajeno se rozaba contra sus muslos, tratando de encontrar su culminación. Luego de unos minutos infructuosos en donde el erizo no culminaba, Tails decidió ser más participe de la relación, moviendo sus piernas para poder apresar el cuerpo ajeno entre estas, juntándose por completo a él. Sus manos vagaron raudas por el abdomen del erizo buscando el falo erguido el cual apresó entre ellas, comenzando una suave masturbación, permitiendo que el erizo pudiera embestir contra estas.
—Sonic, dame un beso… —Tails se encontraba completamente perdido en el placer, aun sintiendo los estragos del pasado orgasmo, esperando con ansias que su amado azul pudiera alcanzar el suyo.
Shadow encantado con las acciones del zorrito, ni tonto ni perezoso se acercó raudo a besar esos exquisitos labios, que fueron abiertos para que sus lenguas se encontraran y juguetearan juntas. Los jadeos ahogados de Tails no se hicieron esperar, al sentir como el erizo ahora había tomado sus caderas para poder sujetarlo y embestirlo más fuerte. Era todo tan desenfrenado ya, que Tails quería que nunca pararan de embestir contra él, de tener un cuerpo sobre el suyo.
El azabache estaba cerca, sentía el orgasmo bullendo en su interior así que besando y abrazando fuerte al zorro, comenzó a embestir rudamente contra el cuerpo ajeno. La mesa crujía por el movimiento incesante, los gemidos de Tails eran cada vez más cortos y agudos en armonía con las embestidas y cuando en un punto el zorro apretó con fuerza la erección del erizo, este terminó por correrse. Los espesos chorros de esperma impactaron contra el cuerpo de Tails, llegando incluso a su mentón debido al potente orgasmo. El beso se volvió lánguido y suave, con la lengua del zorro lamiendo los labios ajenos y sus alrededores, dejando suaves mordisquitos en el mentón del erizo.
Shadow se sentía satisfecho con las agradables sensaciones que le transmitía el zorrito, el sentir esos suaves besitos, las manos paseándose por su espalda en lentas y reconfortantes caricias, escuchar los suspiros que se escapaban de la boca ajena. A pesar de no poder apreciar por completo el rostro de Tails, se conformaba con el sonrojo en sus mejillas y las orejitas que se movían de un lado a otro. Cuando el éxtasis culminó y pudo apartarse por completo, de un rápido movimiento fue al baño a buscar una toalla que humedeció y llevo de vuelta a limpiar el cuerpo del zorro, que gustoso se dejó hacer.
Luego de unos minutos y de sentirse un poco más frescos, Tails con cuidado desamarró la cinta de sus ojos, comenzando a acostumbrarse a las luces del hogar. Debía admitirlo, eso había sido muy bueno, bastante mejor de lo que pensaba, en especial porque había podido sacarse el miedo que tenía a base de las placenteras caricias que le otorgó el azabache. Afortunadamente, la imagen de Sonic era tan vivida en su fantasía que lo hizo aceptar todo lo que pudiera venir del otro erizo. El zorrito le extendió su cinta al erizo, que lo miraba analizando sus movimientos suaves. Cuando Tails salto de la mesa, sus piernas aún se sentían un poco entumecidas por todo el “ejercicio” realizado, yendo a parar a los brazos del azabache.
—Al parecer fue bastante bueno ¿no Miles? —sonrió de lado Shadow, haciendo una sonrisita sexi.
—No voy a contestar para que se infle más tu ego… —las colas se alzaron pomposas detrás suyo, moviéndose contentas por los placenteros recuerdos. Cuando Tails se apartó por fin, fue a servirse un vaso con agua y cuando volteó a ver al erizo para ofrecerle un café, este ya no estaba.
«Idiota…» pensó Tails, comenzando a apagar todo en su hogar para irse a la cama. Dormiría muy bien esa noche, eso era seguro.
15
No pasó más de una semana para que el azabache volviera a aparecerse en la casa del zorro. Primero se aseguró que tanto Sonic como Knuckles abandonaran el hogar de Tails alejándose colina abajo, antes de entrar nuevamente con su caos control para sorprender al rubio. Esta vez, afortunadamente, Tails no tiro nada de la loza que llevaba en sus manos.
—Oh Shadow, ya volviste de tu misión…— y las palabras no siguieron porque el desesperado beso que le dio el azabache corto de raíz sus palabras.
Shadow no sabía que le había ocurrido, pero el simple hecho de haber visto a Tails con un delantal de cocina había hecho que su sangre hirviera. Sus manos no se quedaron quietas y levantaron al zorrito aferrándose a sus nalgas, las cuales apretó con gula mientras Tails solo podía agarrarse de las púas del erizo para estabilizarse.
—¡Shadow!, ¡qué te ocurre!, ¡s-suéltame b-bruto! —el zorro no podía evitar gemir fuerte, porque la boca del erizo ahora se dedicaba a dejar mordidas sobre su pecho descubierto, donde se frotaba insistente tratando de apartar el mullido pelaje del lugar.
—Que vista más linda me recibió Miles ¿me esperabas acaso? —Shadow se llevó al zorrito al sillón de la sala, donde lo soltó sobre el mueble. Ver la cara sonrojada, el delantal desacomodado y el pelaje revuelto del pecho dejando a la vista los pezones del rubio, lo calentaba aún más.
—T-tonto… —Tails estaba completamente rojo y avergonzado con las acciones del erizo, que con una sonrisa petulante lo miraba desde su posición. Por vergüenza, Tails se dio la vuelta en el sillón dándole la espalda al erizo.
Grave error, porque el azabache se posó sobre el cuerpo ajeno, acomodándose a sus curvas, comenzando a dar suaves pero contundentes empujones contra el trasero del zorro con su pelvis.
—¡N-no Shadow!
El erizo se sorprendió, porque era la primera vez que escuchaba un gemido con su nombre «que bien suena, debería hacerlo más…», así que, entusiasmado, siguió embistiendo contra los llenos glúteos del zorro. Tails no estaba en mejores condiciones, al sentir como el bulto que era la erección del azabache se frotaba duro contra la hendidura de sus nalgas, el tener las manos del erizo agarrando con fuerza sus caderas tampoco ayudaba mucho y mucho menos al sentir como este ahora mordía y besaba con ferocidad sus hombros y cuello.
—Shadow… P-para por favor… —el nombre del azabache se alargaba con cada suspiro que daba Tails, logrando con esto que el erizo solo empujara más fuerte contra él.
Quería más de ese cuerpo, quería penetrarlo por fin y deshacerlo entre sus brazos, quería marcar fuerte y duro el interior de Tails. Así que se acomodó más contra el cuerpo ajeno, abriendo las piernas del rubio para acoplarse a ese lugar, tratando de forzar la punta de su miembro contra el apretado agujero.
—¡No!, ¡s-suéltame, Shadow!, ¡para!, ¡para por favor! —y Tails se había asustado, porque el azabache se estaba comportando totalmente diferente a las otras veces.
No había venda que cubriera sus ojos, no había jugueteo ni caricias previas, no había besos profundos que le calmaran las ansias… y ese extraño pero característico aroma a alcohol le estaba causando nauseas a pesar de no ser fuerte. El azabache estaba listo y dispuesto a penetrarlo, y eso le aterró. Sus lágrimas y sollozos no se hicieron esperar, haciéndose más audibles a medida que sentía los dedos apretando fuerte la carne de sus nalgas, al sentir algo húmedo y suave empujándose contra él.
Y Shadow se detuvo afortunadamente, al escucha el llanto del zorrito había vuelto a la realidad, a la dura realidad de tener bajo él el tembloroso cuerpo de Miles, quien con terror se aferraba a las almohadas cercanas. El erizo se desconoció por unos momentos al imaginar lo que hubiera ocurrido de no haber entrado en razón. Habría abusado de Miles y eso no era parte del trato, ni de ningún acuerdo entre gente civilizada.
El erizo dejo de apretar el cuerpo bajo él, llevando sus manos a los hombros ajenos para tratar de voltearlo. Los ojitos azules llenos de lágrimas solo lo miraban con miedo, haciendo sentir aún peor al azabache. Sus manos se dirigieron raudas a acariciar las orejas y mejillas del zorrito, tratando de calmarlo.
—Perdóname Miles, perdí el control… —el erizo se veía bastante afectado por su actuar al ver lo mal que se encontraba el pequeño zorro —No existe justificación, perdóname.
Tails ahora un poco más calmado sólo observaba como el erizo se veía apesadumbrado, dejando de acariciar sus orejas para levantarse del sillón. En un acto impulsivo el rubio llevo sus manos a tomar las ajenas, impidiendo que se levantara por completo. De forma tranquila acomodó su cuerpo bajo el de Shadow, el cual atrajo para que se acomodara nuevamente sobre él.
—Tranquilo, no ocurrió nada… sólo me asusté, fuiste demasiado intenso… —y le sonrió de forma suave. Llevo una de sus manos a las del contrario, buscando alguna de las cintas que el azabache usaba para amarrar sus púas. Al encontrarla, la ato suave sobre sus ojos.
Shadow entendió de inmediato que era lo que quería Tails y de forma suave se acercó a la boca ajena, comenzando un beso largo y profundo. Estuvieron así bastante tiempo, Tails disfrutando del peso del cuerpo contrario sobre el suyo y Shadow deleitándose con los suspiros del menor.
Los besos fueron bajando en intensidad, ahora siendo suaves y cortos besitos sobre los labios de ambos. El erizo sabía que no debía hacerlo, pero no podía irse del lugar así, aun sintiéndose culpable por el mal rato que hizo pasar a Miles.
—Te compensaré —y Shadow volvió a dejar otro beso más profundo, antes de irse.
Tails solo quedó recostado en el sillón calmando su respiración, destapando sus ojos para investigar la habitación en busca del erizo. Efectivamente se había ido y el único pensamiento que tenía en ese momento era que no estaba tan mal escuchar al azabache.
Al día siguiente, Tails había recibido un mensaje de Shadow quien le solicitaba no hacer planes para esa noche y esperarlo en su casa. Tails tembló entero, aun recordando las intensas sensaciones de la noche anterior, esperando de todo corazón que ese miedo que había vivido no se repitiera.
Por la tarde y un poco ansioso, decidió preparar una cena ligera y aunque recordaba las palabras del erizo de “nada de cenas a la luz de las velas” no pudo evitar poner un puesto más en la mesa. Cuando estaba todo listo, decidió darse una ducha.
Mientras el pequeño zorro estaba en el baño, Shadow se apareció dentro del hogar. Investigo el lugar buscando al rubio, hasta que escucho el ruido de la ducha provenir desde el interior del cuarto de baño en la que era la habitación del zorrito. Siguió su camino encontrando la mesa puesta con dos platos, lo que lo hice fruncir el ceño.
«Claramente le dije que esto no debía pasar…» Pero dentro de sí, tampoco podía negar que encontraba hasta tierno el gesto. El mismo había faltado a su regla de nada de cursilerías llevándole al zorro como disculpa por lo de la noche anterior, una rosa y una caja de bombones rellenos de menta (por que sí, hasta se había dado el tiempo de investigar que podría agradarle al pequeño).
Shadow gruñó, porque no entendía que le pasaba con Miles. Sus instintos le gritaban que pusiera al zorro en cuatro y lo cogiera hasta desfallecer, pero al mismo tiempo quería compartir más de esos cálidos besos y de las suaves caricias que le brindaba. Era contradictoria la calentura y la calidez que le embargaba cuando veía al zorrito, ni él lo entendía ya.
El sonido de la ducha cesó, haciendo que la curiosidad del azabache incrementara, llevándolo a mirar por la puerta entreabierta. Dentro, Tails secaba su pelaje de forma suave con la toalla y cepillaba sus esponjosas colas. Incluso desde esa distancia podía oler la fragancia a frambuesas con menta que emanaba del zorrito, haciendo que le diera hambre. Cuanto Tails terminó su labor se acicalarse y vestirse, se dirigió a la puerta, por lo que Shadow se movilizó de forma rápida al sillón de la sala donde el zorrito lo encontró sentado.
—Shadow, no te sentí llegar… —comentó Tails sin sorpresa, acostumbrado a que el erizo entrara sin anunciarse a su casa. Se dirigió a la mesa del comedor al ver sobre esta una rosa que él no había colocado ahí, encontrando también una caja de bombones de los que a él le fascinaban, pero casi nunca compraba debido a su alto costo.
El erizo lo miraba fijamente, hipnotizado por el meneo de las colas que felices se mecían de un lado a otro, no terminando de entender como unos simples regalos podían poner en ese estado al rubio. No pudo aguantarse, por lo que se apareció tras Tails y acarició las esponjosas colas que trataban de huir del agarre con un incesante movimiento. Sus manos se dirigieron raudas a la cintura del rubio, la cual apresó sobre el suave sweater celeste de cuello ancho y su mentón se dirigió al cuello contrario, donde comenzó a depositar cálidos besos.
—¿Esperabas a alguien Miles? —susurró sobre su cuello, dándole escalofríos al zorro—, recuerda que esta noche es para los dos…
—Si… —suspiró, sintiendo los agradables mordiscos en su cuello—, qui-quiero decir no, solo te esperaba a ti…
Las manos de Tails, que se encontraban sin guantes, pasaron a acariciar lo que alcanzaba del azabache. Los brazos apretados en su cintura y las púas suaves cerca de su cuello. Se sentía bien esa caricia, tan reconfortante.
—¿A qué se debe el regalo? —susurró entre suspiros el zorro.
—En disculpa por el mal rato de ayer. Ahora ¿qué tal si cenamos Miles? —las manos del azabache ahora recorrían el pecho y las piernas del rubio, apretando suave.
—S-si me sueltas puedo servirte… —Tails ya no estaba pensando claro, las caricias suaves y los besos en su cuello lo estaban llevando a un limbo de placer.
—Estaba pensando en otro tipo de cena —un mordisco más fuerte en el cuello de Tails lo hizo gemir—. Esta es la noche Miles, ya no puedo aguantar más…
Tails lo entendía, ayer ya había sido evidente que la paciencia del azabache se había acabado. Y él en realidad no estaba en mejores condiciones. Dándose vuelta entre los brazos del erizo pasó a tomar sus mejillas para mirarlo directo a los ojos, a esos rubís que lo miraban serio. Sentía hasta cierta calidez en esa mirada, algo cautivante, tan diferente a la de Sonic, quien tenía esa picardía y alegría en sus ojos, que lo hacía feliz con solo mirar su sonrisa.
El zorrito se paró de puntitas para poder besar los labios ajenos. Shadow estaba un tanto impresionado ante la iniciativa del rubio, sin tener que recurrir a cubrir sus ojos para comenzar con su fantasía. El beso era suave y lánguido, con sus lenguas acariciándose de forma lenta y profunda, con caricias contundentes entre estas. Cuando se separaron, Shadow estaba dispuesto a todo por tener el tan esperado final que quería con ese suculento zorro.
—Esta noche Miles, vas a saber lo que es tener a un hombre adorando por completo tu cuerpo —sus manos tomaron las del zorrito, llevándolo a sentar al sillón—. Intentaré ser suave, pero tú debes dejarte llevar ¿sí?, deja que tu cuerpo siga al mío y todo saldrá bien —decía Shadow, mientras cubría los ojos de Tails, quien entre suspiros solo deseaba que el erizo lo volviera a besar.
Shadow recostó al zorrito en el sillón, mientras él se quitaba toda su indumentaria, dejando solo los brazaletes dorados en sus muñecas. Quitó el sweater del menor, pero no las calcetas largas que llevaba el zorrito porque encontraba que era un complemento totalmente caliente en el cuerpo ajeno que más de una vez le habían obligado a girar la mirada en el cuartel.
Sus manos se dirigieron raudas a acariciar todo el cuerpo que tenía a completa disposición, haciendo que los gemidos y suspiros escaparan de la boca de Tails, quien agarró con fuerza los cojines bajo él, tratando de encontrar soporte. Se sentían tan bien esas grandes manos recorriendo su cuerpo, el sentir como apretaba sus glúteos y acariciaba su cintura y su pecho, amasando toda la carne entre sus dedos. Tails podía escuchar los gruñidos del erizo que solo lo hacían desear escuchar más de su grave voz; si se esforzaba, podría hacerla pasar por la de Sonic, como cuando después de un arduo entrenamiento y ya sin aliento le dedicaba algunas palabras.
—Sonic… háblame, Sonic… —sus manos habían tomado las mejillas del erizo, para llevarlo a su rostro y poder besar esos labios.
Shadow quería evitarlo, no quería que Tails se asustara y lo apartara, estaba sintiéndose todo tan bien que quería llevarlo hasta el final. Pero tampoco podía evitar querer hablarle a Miles, sabía por experiencia que sus amantes adoraban cuando les hablaba ronco contra el odio, cuando los felicitaba por su obediencia. Debía tener cuidado con sus palabras eso sí, para evitar que el zorrito se desesperara.
—Vamos a hacer algo entretenido Tails… —y el erizo le había atinado al decirle ese apodo, porque las piernas del zorro se habían aferrado con fuerza a su cuerpo, igual que sus manos que se apretaron fuerte contra su espalda— Vas a ser un buen chico —y el gemido ahogado del zorrito le llego directo a sus oídos— y me vas a dejar manejarte ¿si zorrito?
Tails estaba mal, el poder escuchar como el azul le jadeaba en sus sensibles orejas lo estaba volviendo loco. Mordía fuerte sus labios para evitar así que sus gemidos se escaparan de su boca, porque estaba seguro de que quedaría afónico de tanto gemir por las caricias que le regalaba su erizo.
Cuando sintió que este se apartó de su cuerpo, pudo respirar más tranquilo. Pero le duró poco esa tranquilidad al sentir como Sonic lo manejaba como si no pesara nada y al sentir bajo suyo al erizo lo desconcertó por lo fácil que había sido que lo levantaran. Pero se sentía extraño, sus manos se pasearon por el cuerpo que tenía al alcance, dándose cuenta de que lo que acariciaba eran las fuertes piernas y parte de la entrepierna del azul. El susto de tener una parte tan íntima como lo era el falo de Sonic cerca de su rostro lo llevó a sentarse de forma precipitada, pero al mismo tiempo gimió fuerte y se apartó de lo que hacía presión contra sus glúteos «¿E-e-es su cara?, ¿estoy sobre su cara?» Tails estaba un poco aterrado por la situación, al sentir el aliento caliente del otro contra sus nalgas.
Shadow rio, exhalando más de su cálido aliento contra el trasero de Tails. El zorro temblaba entero, sin dejar caer todo su peso contra su cuerpo, que era exactamente lo opuesto a lo que el azabache quería, sentir por completo el suave cuerpo del zorrito sobre el suyo. Busco sobre la mesita lo que con anterioridad había dejado, siendo esto un pequeño tubo de lubricante y unos condones, de los cuales tomo uno para colocarlo en su miembro ya desenfundado.
Sus manos desnudas comenzaron a recorrer las mullidas piernas que tenía enganchadas bajo sus brazos, impidiendo así que se pudiera apartar. Cada roce que daba contra los muslos y glúteos, hacían que el cuerpo ajeno temblara por completo y las suaves colas se esponjaran más, danzando de un lado para el otro, apartándose del redondeado trasero que había comenzado a mecerse suavemente.
—Vamos Tails… trae ese rico trasero aquí, a mi boca. Vamos cariño, te va a gustar… —sus palabras se escuchaban lejanas en los oídos del zorro, quien estaba tan estimulado por las caricias que estaba perdiendo la poca razón que le quedaba.
Tails estaba mareado, el calor que se desprendía de la entrepierna de Sonic lo estaba calentando a él, el sentir como bajo sus manos se encontraba listo y dispuesto el desenfundado miembro del erizo lo estaban haciendo ver estrellas. Era tan extraño que se sintiera tan atraído por ese lugar en particular, cuando en su propio cuerpo el lugar que más placer le causaba era su propio agujero. Pero ahora, lo único que quería era tener ese falo entre sus manos, en su propia boca, dentro de su cuerpo.
Y dicho y hecho, Tails llevo el endurecido miembro a su boca, comenzado a lamer y chupar la punta de este. Pudo sentir el ligero embiste del falo y el cómo los muslos del erizo se apretaban bajo sus manos. Era tan extraño pero al mismo tiempo placentero, sentir esa dureza que se frotaba contra su lengua y mejillas, el extraño sabor y textura en su boca.
—Si cariño… que boca tan buena tienes… —Shadow estaba fascinado, nunca pensó que el zorrito tomaría la iniciativa de hacerle una felación.
Mientras tanto, Tails solo tocaba suave y mamaba lento la punta del miembro, descubriendo su forma y sabor que eran diferentes al sentir el condón contra su boca, hasta que un extraño olor llego a su nariz, desconcentrándolo. Sus orejitas se movieron curiosas al escuchar como algo líquido se embadurnaba cerca de él, produciendo unos sonidos bastante lascivos a su parecer. Sin darse cuenta, sus piernas comenzaron a flaquear, al sentir los piquetes en sus muslos al llevar tanto tiempo arrodillado, se estaba cansando un poco y al estar tan distraído con los sonidos y olores que asaltaban sus sentidos, ni cuenta se dio cuando sus caderas bajaron sobre el rostro ajeno. Y obviamente el erizo no desaprovecharía la oportunidad.
—¡AH! ¡SONIIIIC! —el gemido salió raudo de su boca al sentir como algo húmedo y viscoso había pasado fuerte por la hendidura de sus nalgas, haciendo que nuevamente elevara sus temblorosas caderas.
Shadow solo rio contento con la reacción y ahora ya con sus manos libres y embadurnadas con lubricante, procedió a tomar con la izquierda las nalgas del zorrito para así llevar nuevamente ese redondeado trasero a su cara mientras utilizaba la derecha para lubricar su miembro. Lamía con gula el agujero de Tails, casi con hambre, dando duros lengüetazos intercalados con suaves succiones a la arruga piel que cada vez se hacía más blanda y esponjosa «curioso, pero agradable» pensaba el azabache, quien se encontraba entretenido masajeando y apretando esas llenas nalgas y saboreando el esquivo agujero que intentaba alejarse de su boca.
Tails por su parte estaba perdiendo la cabeza al sentir ese incesante cosquilleo en sus nalgas, tratando de aguantar más y ser partícipe de la faena, llevo sus manos y boca nuevamente al miembro erguido del azul «que rico sabe…» pensaba el rubio, sintiendo ahora el lubricante en su boca, aunque sin terminarle de agradar la textura del condón contra sus labios. No podía (ni quería) dejar de saborear ese falo, se sentía bien dentro de su boca mientras no pensara en esa textura extraña, aunque cuando succionaba más fuerte se ganaba un embiste que chocaba con su paladar, lo cual le daba cosquillas y un poco de arcadas, haciendo que sacara el miembro de su boca en un acto reflejo.
—¡Ahh Tails! —gimió ronco Shadow, comenzando a dar suaves embestidas contra la boca del zorrito, quien de a poco trataba de tomar más del falo.
El erizo por su parte volvió a la carga contra ese apetecible trasero, buscando al mismo tiempo el tubo de lubricante del cual esparció una buena cantidad contra el agujero, comenzando a frotar las yemas de sus dedos contra este. Tails ahora dejaba salir erráticos suspiros y gemidos a cada lametón que le daba al falo del azul y a cada embestida de los dedos que de forma suave comenzaban a deslizarse dentro de él. Cuando los dedos empezaron a embestir rápido y profundo contra su trasero ya sin problemas, Tails no aguanto las sensaciones y tuvo que abandonar su posición para sentarse por completo contra la cara del erizo, agarrándose con fuerza del respaldo del sillón, mientras gemía ya sin tapujos por todas las electrizantes cosquillas. Estaba a nada de tener un orgasmo gracias a los dedos que se empujaban cada vez más duro y profundo en él a pesar de la incómoda posición.
Tails no aguanto más, sus colas se esponjaron y levantaron sobre él, su cabeza se fue hacia atrás dejando escapar un necesitado gemido y su cuerpo entero se estremeció. Sus jadeos fueron bajando en intensidad, regulando su respiración, mientras que los dedos del erizo abandonaban su interior. Por su parte Shadow estaba más caliente que nunca, sentir el suave trasero contra su cuello y mentón solo le causaban ganas de darle mordiscos a esas nalgas, lo cual hizo, haciendo que Tails volviera a suspirar.
—Tails —jadeo el erizo, notando como las colitas se mecían nuevamente de un lado a otro, mostrándose contentas —, vamos cariño, hay que seguir ¿quieres quedarte aquí o prefieres un lugar más cómodo? —los mordiscos y lametones contra las mullidas nalgas solo hacían que el zorro se estremeciera con cada toque, poniendo aún más eufórico al erizo.
—C-cama, vamos a mi cama…
Shadow sin demorar un segundo tiró el condón usado y tomando uno nuevo de la mesa, en conjunto con el lánguido cuerpo de Tails entre sus brazos, se fue a la habitación. No quiso prender la luz del cuarto al tener una agradable penumbra gracias a las luces encendidas del salón, lo que le permitía ver las expresiones del zorrito que llevaba en sus brazos. El erizo se recostó en la cama acomodando su preciada carga sobre él, lo que le permitió poder sentir todo el peso contra su cuerpo de forma reconfortante. Tails no paraba de suspirar, se sentía tan pleno, feliz por todas las increíbles sensaciones que había experimentado con el azul. El fuerte cuerpo bajo suyo se sentía tan bien, al igual que las manos que recorrían sus curvas, igual que esos dedos que ahora volvían a estar en su interior empujándose suave.
—Métemela… por favor… —sus manos buscaron el rostro ajeno, dirigiéndose a besar la boca del erizo.
Comenzó a dejar besitos suaves contra los labios y pequeñas lamidas haciendo que Shadow se entusiasmara más, quien después de colocarse el condón dirigió su falo a la entrada que hace unos momentos estaba masajeando con sus dedos, alineándose con esta. Esa posición era perfeta para la primera vez del zorrito, ya que tendría completo control de sus acciones. Sus manos tomaron suave las caderas de Tail para comenzar a bajar el cuerpo, que con un poco de resistencia permitía el ingreso del miembro en su cavidad «se siente extraño…» los pensamientos de Tails estaban sumidos en las sensaciones nuevas que experimentaba, en sentir ahora algo más duro y largo entrando en él. Antes de tener que separarse por completo del erizo debido a la diferencia de altura, Tails beso por última vez esa boca, con hambre y pasión.
—Sonic… más, dame más de ti… —susurró Tails contra su boca, antes de levantarse por completo del pecho del erizo y dejar caer todo su peso contra la pelvis del otro.
Shadow ahogo un gemido, al sentir de sopetón como el interior de Tails lo apresaba por completo. Había entrado toda su longitud en el pequeño cuerpo, el cual se sentía suave y caliente a su alrededor. Tails le había regalado su primera vez, su primera experiencia, sus primeros suspiros y gemidos. Se sentía muy bien en ese momento, con los suaves movimientos que hacía el zorrito al subir y bajar de forma pausada por su falo, con los llenos glúteos botando sobre su pelvis, con el agarre fuerte de los dedos del rubio sobre su abdomen buscando estabilidad.
Shadow llevó sus manos a tomar las del zorro, entrelazando sus dedos. Esa era la mejor vista que había tenido en mucho tiempo, con el sensual cuerpo del rubio sobre él, dando saltitos más fuertes ahora, gimiendo ya sin control al sentir el golpeteo incesante de ese duro falo en su interior, con las colas erizadas meciéndose sobre su cabeza de forma hipnotizante.
—Tan lindo y suave —jadeaba Shadow, quería sentir más de ese cuerpo, tomarlo fuerte y duro para saciar sus ganas, pero al menos el zorro ahora estaba completamente a gusto dejándose llevar por el placer a su ritmo, pero el erizo quería más…
Sin ningún aviso, el azabache llevo el cuerpo de Tails contra la cama, dejándolo bajo suyo y embistiendo ya sin tapujos. Lo había tomado de tal forma que el cuerpo del zorro se había acoplado dándole un completo control sobre él, dándole camino libre a machacar el pomposo trasero.
—¡SÍ! ¡AHÍ! ¡Ahí! Más… más… —los primeros gemidos por parte de Tails fueron fuertes y agudos, y los que lo siguieron eran bajos gimoteos necesitados. El pequeño zorro trataba de acallar los vergonzosos gemidos al morder sus labios, ya estando en su límite.
Tanto Tails como Shadow estaban a nada de llegar a su orgasmo, por lo que el erizo comenzó a embestir de forma más frenética y el zorro se aferró con más desesperación al cuerpo ajeno, llevando una de sus manos a acariciar su falo para culminar.
—B-b-beso, dame… un beso S…—sus palabras se interrumpieron al sentir de forma brusca los labios del erizo, que comenzó a lamer y a besar, inmiscuyendo su lengua para jugar con la otra.
Todas esas sensaciones llevaron a Tails a un orgasmo descontrolado, haciéndose notar en los incesantes temblores de su cuerpo y en cómo su mano se aferró fuerte contra las púas en la espalda del erizo. Shadow no estaba en mejores condiciones, porque al alcanzar el orgasmo el cuerpo del zorro se había apretado por completo a él, llevándolo a correrse en el interior del condón, que, aunque no era la mejor sensación del mundo, no quitaba el placer que había sentido con el acto de liberar su semilla.
Cuando abandonó el interior de Tails pudo apreciar como la semilla del pequeño se había desparramado contra su vientre, encantándose con la imagen tan caliente del zorrito. El pequeño cuerpo estaba diseñado completamente para recibir, para ser tomado por otro hombre y eso le calentaba la sangre al azabache. Los jadeos del zorrito se escuchaban bajos mientras intentaba recuperar el aliento, lánguido sobre la cama y a punto de dormirse. Shadow se levantó para ir al baño y asearse un poco (además de botar el condón usado) usando una toalla húmeda que llevo luego donde Tails para poder limpiar su cuerpo y dejarlo descansar tranquilo. Una vez completamente limpio y ya con los ojos del zorro destapados, el pequeño cuerpo se acurruco hacia un lado, tapándose con sus colas. Una última caricia por parte de Shadow fue dejada en estas, antes de abandonar la casa, completamente satisfecho.
Tails despertó a la mañana siguiente con el incesante golpeteo en la puerta principal. Se sentía un poco cansado y sus caderas se resintieron al sentarse en la cama, sintiendo pequeñas punzadas placenteras al moverse. El incesante sonido del timbre ni si quiera lo dejo pensar en lo que había ocurrido hace solo unas horas, así que se dirigió lento a abrir, aunque no tenía muchas ganas de recibir visitas ya que necesitaba una ducha y limpiar todo el desastre que vio a su paso en su casa.
—¡Hey Buddy!, ¿qué te demoró tanto?, ya hasta pensaba que no estabas aquí —le reclamó Sonic, quien simplemente ignoro la cara de sueño de su amigo e ingreso a la casa. Nada más pararse en la sala sintió un nudo en el estómago.
—Si, lo siento, me olvidé de hoy. Me acosté muy tarde anoche y aún estoy cansado. Iré a darme una ducha y salimos a Meh-Burgue ¿bien? —Tails se alejó a su cuarto, a paso lento y cansado, sin prestar atención al azul ni al desastre de su sala.
Por su parte, Sonic no podía quitarle la vista de encima al zorro. El meneo de sus caderas lo tenía hipnotizado y el desordenado pelaje le atraía de una desenfrenada forma. «Sí lo hizo, fue real… no, no, no puede ser…» Su mirada recorrió ávida la habitación, tratando de encontrar algo diferente a como la encontró anoche. Pero todo estaba igual…
Los dos platos sobre la mesa del comedor sin usar, la rosa y la caja de chocolates, el sillón con los cojines desparramados y el sutil pero extraño olor que se mantenía en la habitación. No podía quitarse de la cabeza la imagen de su amigo siendo llevado a su cuarto por el azabache. Y tampoco podía entender que lo llevo a entrar a la casa, a observar y escuchar los incesantes gemidos y obscenos ruidos que hacían esos dos. No pudo evitar ir lento al cuarto de su amigo, para observar como este montaba sobre el falo del otro erizo, como gemía desesperado por el placer.
Solo vio y escuchó, como su pequeño Tails ya no era suyo. Y eso no iba a permitirlo.
—Ya estoy Sonic, vamos a comer ¿sí? —y el zorrito aun adormilado se acercó a su amigo para ir a la puerta, sintiendo como Sonic poso su brazo en su cintura, la cual acarició suavemente.
—Vamos buddy…
Sonic no iba a quedarse de brazos cruzados, no ahora, no cuando su zorro al parecer había olvidado lo que había pasado entre los dos.
16
Había pasado casi una semana cuando Shadow asaltó a Tails mientras este entraba a su cuarto en GUN. De forma rápida y certera había vendado sus ojos y se acoplo a su cuerpo, sintiendo el suave pelaje contra el propio, escuchando el jadeo sorprendido del rubio.
—¿Shadow? Qué ha… — y su discurso se cortó a penas los labios del azabache asaltaron los suyos, con desesperación y hambre.
El erizo no había podido sacarlo de su cabeza, no podía olvidar la voz, el sensual cuerpo, la calidez de Miles. Esa noche al volver a GUN, tenía la certeza de que Miles había sido un muy buen revolcón, pero no dejaba de fastidiarle un poco el hecho de que tuviera que aparentar ser el faker para que hubiera ocurrido dicho acto. Se había sacado las ganas, eso era seguro, así que con satisfacción llego a conciliar el sueño.
Pero su cabeza no estaba en paz. Al pasar los días y llevar una convivencia normal con el zorro en donde todo seguía igual sin cambios en su amistad o en su forma de trabajo, algo le taladraba el cerebro cada vez que lo vía. Sus suaves formas, su cálida voz y el meneo de esas esponjosas colas lo hipnotizaban sin darse cuenta ¿será que no había tenido suficiente del zorro?, no iba a ser hipócrita dejando en un pedestal a Miles como la mejor cogida de su vida, había tenido mejores, pero ninguna le había dejado ese sentimiento extraño que le carcomía la cabeza cada vez que se cruzaban.
Decidió, finalmente, buscar alguna presa fácil para sacarse las ansias que le producía el zorro cada vez que se veían. El trato había sido una noche y Shadow quería que fuera así para evitar que Miles cambiara sus afectos hacia su persona, para evitar que los sentimientos se vieran involucrados. Fácilmente encontró a una mujer lista y dispuesta para ser tomada por él, pero a pesar de llegar a su culminación, no había sido lo mismo.
A pesar de sentir una completa satisfacción sexual, ese extraño sentimiento seguía rondándolo cada vez que veía el rubio pelaje del zorro. Así que, ahí estaba ahora, besando con furia y desesperación al pobre zorrito quien tiraba de sus púas para poder alejarlo.
—C-calma… —y su boca fue asaltada nuevamente— No Shadow… tranqui… —y otra vez. El pobre Tails casi ni podía respirar, porque el erizo estaba apretando tan fuerte su cuerpo que le estaba sacando el aire.
Cuando la desesperación por parte de ambos fue tanta, al rubio no le quedó de otra que comenzar a golpear el pecho y los hombros del azabache para hacer notar su malestar. Después de unos segundos el azabache se apartó de su boca, más no de su fuerte agarre.
Tails quito rápidamente la cinta de sus ojos para poder encarar al erizo, quien aún con la respiración agitada no le sacaba la vista de encima. Cuando el azabache comenzó a jalar la base de las colas del rubio, este volvió a golpearlo de forma suave.
—¡Qué te ocurre!, ¡me asustaste!, si no fuera porque reconocí tu loción…—Tails dejó de hablar al sentir como la cabeza de Shadow se apoyaba contra su pecho, comenzando a frotarse en el lugar—. ¿Te encuentras bien?, ¿ocurre algo malo? —sus dedos comenzaron a pasarse suave contra las púas del erizo, tratando de reconfortarlo.
Shadow simplemente no sabía que pasaba. Sentir el calor de Miles lo reconfortaba tanto, se sentía tan bien estar contra ese suave cuerpo. Quería más de esa calidez, así que sin emitir ni una palabra llevo al zorro hasta su cama, donde los recostó juntos. Tails estaba sorprendido, nunca había visto al azabache actuar de esa forma por lo que sin objetar dejó que el erizo se acomodara contra su cuerpo y lo dejó dormitar, mientras acariciaba de forma suave y reconfortante el cuerpo del contrario.
—Quiero acostarme contigo de nuevo Miles —le soltó el erizo.
—Q-que… pero dijiste que solo…
—Se lo que dije, pero ahora quiero tomarte de nuevo.
Tails tenía sentimientos encontrados con esa petición. No iba a negar que la noche que pasaron juntos y los jugueteos previos a esa vez fueron realmente placenteros, pero no había sido totalmente reconfortante para su corazón. Levantarse esa mañana completamente adolorido y sin señales del otro, el ver posteriormente a Sonic tan atento y radiante con él ese día, le había causado una pesadumbre en su corazón al reconocer que había faltado a su promesa, su moral estaba por el suelo al sentir que, realmente, le había fallado al azul.
Pero no podía negar que extrañaba el calor de otro cuerpo, los besos que ya calaban hondo en su memoria… el dolor se iría eventualmente, tal vez podía resistirlo a cambio de todas esas placenteras sensaciones.
—De acuerdo, una vez más… —y apenas dijo esas palabras Shadow comenzó a besarlo nuevamente. Tails tuvo que recurrir nuevamente a los golpes que solo le hacían cosquillas al erizo— Aquí no bruto…
—Ahora —dijo tajante, acomodándose sobre el cuerpo del rubio.
—No, aquí nos pueden ver —Tails tuvo que empujar fuerte al erizo para quitárselo de encima, haciendo que callera en la cama.
Shadow estaba enojado y fastidiado ¿qué hacía ahí en primer lugar?, fue casi en automático que, al ver al rubio entrando a su habitación, le saltó encima. Eso no era normal, no era lógico ni civilizado. Pero ver como el pequeño zorro se movía por la habitación le llenaba de una sensación tan cálida y reconfortante que todos sus turbulentos pensamientos se iban.
—Bien, de plano, no puede ser aquí —claro que no, después de todo Sonic cada vez pasaba más tiempo en GUN—, y deberemos ponernos de acuerdo, porque tengo mucho trabajo aquí en el laboratorio y no puedo ausentarme…
—¿Tengo que pedir cita para poder acostarme contigo Miles? —comentó irónico, soltando una risa sardónica.
—No se trata de eso. Tower me encomendó hacer un registro maestro de todos los experimentos e investigaciones que se están llevando a cabo, como va a llegar un nuevo jefe del área de investigación, quiere entregar todo al día.
—Por eso te saco del equipo de agentes de apoyo ¿no?
—Si, por eso estoy pasando tanto tiempo aquí y por eso no puedo andar cansado en el trabajo —y Tails miró a Shadow al decir eso, quien simplemente sonrió y se lamio los colmillos de forma lasciva, haciendo sonrojar al rubio.
—Muy bien, si esa es la única forma. Ya que tienes una agenda “taaan” apretada, dame tus horarios disponibles y veré la forma de coincidir con él.
—Está anotado en la pizarra.
Y el azabache se extrañó por ese comentario. Cuando se levantó de la cama, pudo ver a lo que se refería el zorro. En la pizarra cercana al escritorio, se encontraba un itinerario detallado de lo que restaba del mes, con espacios donde los nombres “A y R” y “noche de chicos” llenaban los espacios de los fines de semana libre (fuera del horario laboral del zorro). Algunos tardes y noches las pasaba en GUN, otras decían reunión, pero no había espacios en blanco, porque todos los que él suponía eran sus horas libres, decían “SONIC”, extrañamente, con un estilo de caligrafía diferente.
—No hay espacio —le gruño al zorro.
—¿Cómo?, claro que sí —y Tails se acercó a mirar. Soltó un suspiro cansado —. Lo siento, Sonic debió venir a la hora del almuerzo a llenar todo —y procedió a borrar la mayoría de los “SONIC” escritos en la pizarra.
—El faker ha estado muy al pendiente de ti —le comentó, mientras analizaba los horarios libres.
—Solo esta aburrido porque Tower no le ha dado misiones y todos tenemos bastante trabajo por aquí. Tengo que salir en unos minutos, si quieres puedes venir después a revisar… —le comentó un tanto tímido.
—No. Ya lo decidí —y su nombre fue dejado en la primera tarde libre de esa semana, que era en dos días más.
De la nada la puerta se abrió, dejando ver a un erizo azul con el ceño fruncido, quien parecía que le saltaría encima a alguno de ellos en cualquier momento. Shadow dejo tranquilamente el plumón en el mesón, alerta por el estado del azul.
—¡Hey chicos!, ¿qué hacen aquí los dos?, tan solos… —y se acercó a ambos, viendo lo nervioso que se colocaba Tails.
—Solo hablábamos faker, no seas un esposo gruñón. Nos vemos Miles, prepárate… —y Shadow se fue, dejándolos solos.
Sonic se sentía molesto por el simple hecho de que esos dos estuvieran juntos. Aún recuerda la fatídica noche en donde los vio, pero parecía que nada había sucedido porque ambos se comportaban como siempre. Pero ver que estaban juntos en la habitación del zorro…
—Sonic voy de salida ¿necesitas algo? —le preguntó el zorrito, tomando su mileselectric. Cuando volteó a verlo, Sonic estaba frente a su pizarra.
—¿Por qué no están mis citas contigo?, ¿por qué esta Shadow ahí? —preguntó, a lo que simplemente tomó el plumón y comenzó a llenar (nuevamente) todos los espacios libres.
—¡Sonic no hagas eso! —e intentó quitarle el plumón a su amigo, quien con solo estirar su mano por sobre su cabeza ya ganaba esa contienda contra Tails.
Sonic no pudo evitarlo y con su mano libre, agarró la cintura del zorro, mientras giraban aun en esa infantil disputa. Ver de cerca a su amigo era todo un deleite para el azul, haciéndolo sonreír. Cuando Tails hizo un puchero y dejó de estirar sus manos, Sonic supo que ya había sido suficiente, entregándole por fin el plumón al rubio, quien se dirigió a modificar nuevamente su pizarra.
—Vamos Tails, no me borres de ahí, me lastimas con eso —se quejó el azul, afligido.
—No puedo estar en cada momento libre que tengo contigo Sonic…
—Pero con el imbécil de Shadow si…
—¿Te das cuenta de que él solo se anotó un día?
—¿Y qué tanto necesita de ti?
—Solo es para hablar de una misión…
—Ya no eres un apoyo técnico, ya no vas a misiones.
—¡Pero sigo trabajando aquí!, ¿qué te ocurre Sonic?, si no te conociera diría que estas celoso jajaja —y Tails se calló al ver el asombro en el rostro de su amigo.
A Sonic se le vinieron muchas imágenes mentales al escuchar esa palabra, “celoso”, le recordaba a esa caliente noche que paso con su zorrito, noche que no había podido sacarse de su cabeza y que trataba de olvidar de forma infructuosa.
—¿S-Sonic? —y el erizo reaccionó al suave llamado del rubio, quien ahora se encontraba acorralado contra la pared. No se había dado cuenta en qué momento lo hizo, pero tener nuevamente bajo suyo al zorrito le encantaba.
—Sí —fue su única palabra, antes de abandonar la habitación rápidamente.
Tails estaba temblando. Sentir a Sonic de esa forma le había desbocado el corazón y calentado su vientre. Se ruborizó por completo ante la afirmación de su amigo, «Pero no puede ser verdad ¿cierto?, tal vez esta celoso porque ya no pasamos tanto tiempo juntos…». Si, eso debía ser.
Cuando iba a salir de su habitación, le llamó la atención que, nuevamente, su pizarra estaba llena del nombre de Sonic.
—Tonto… —y sonrió contento.
17
—¿Por qué no me puedo quedar? —preguntó enfadado Sonic, a un nervioso Tails quien trataba de sacarlo de su casa.
—¡Porque no!, es una conversación privada Sonic. En primer lugar, no sé porque viniste si claramente viste que estaría ocupado con Shadow y en segundo lugar… ya vete, debe estar por llegar.
—¿Qué tan privada puede ser una conversación de trabajo? —preguntó enfurruñado frunciendo el entrecejo.
—¿Tal vez una misión en donde tú no puedes ni debes meter tu nariz? Por favor, Sonic, no quiero tener problemas con Shadow.
—Pero yo…
—Te lo compensaré ¿sí?, pídeme lo que quieras luego, pero por Caos, vete ya —Tails ya estaba perdiendo la paciencia.
Sonic no quería irse, no quería dejar a esos dos solos, tenía una ligera sospecha de lo que ocurriría y se moría por dentro al pensar que esos dos tuvieran algo. Era un idiota indeciso, no quería atarse a Tails pero tampoco quería que el zorrito fuera de otro.
—¿Lo que yo quiera? —preguntó el azul.
—Si, si, ahora vete —le suplico prácticamente. Y Sonic por fin se fue, dejando una estela azul a su paso mientras bajaba de la colina donde se encontraba la casa de Tails.
Tails cerró la puerta suspirando mientras se recargaba en esta, aliviado de ya no tener a Sonic ahí.
—Pensé que nunca se iría — dijo Shadow, cerca del zorrito quien dio un saltito.
—¡Bruto!, me asustaste… —y al mismo tiempo se ruborizó, porque el erizo se abrazó a su cintura— ¿cuánto tiempo llevas esperando?
—Unos quince minutos, tiempo que el faker me quito… —le comentó molesto. El zorro se alejó de sus brazos para dirigirse a la mesa del comedor donde comenzó a recoger los platos de la cena, dejando a la vista de Shadow el sutil conjunto de ropa que usaba, un pañuelo al cuello, el sweater celeste de cuello ancho y un short holgado color blanco.
—Lamento eso, no sé qué le ocurrió… pero no te preocupes, no creo que demoremos tanto —mencionó sin miramientos Tails, dejando la loza sucia en la cocina.
—¿Por qué sería eso zorrito? —preguntó el azabache, siguiendo con la mirada el suave cuerpo que se movía de allá para acá.
—Y-yo… me preparé como me dijiste —comentó, desviando la mirada, completamente sonrojado por la vergüenza. Para evitar esa bochornosa situación, desenrollo de su cuello un pañuelo blanco con el que cubrió sus ojos, quedando a la espera de que el erizo se acercara.
Shadow no terminaba de entender las palabras del rubio, hasta que vio como bajaba el short que usaba y se recargaba contra la mesa, levantando el trasero y exponiéndolo en su dirección. Cuando levanto las colas Shadow entendió a lo que se refería, el pequeño zorro estaba usando un plug anal, decorado con una gran gema verde. La excitación fue tanta al ver a Miles en ese estado que su miembro inmediatamente se endureció.
—No me refería a esto, pero… no me desagrada —le comentó, mientras se acoplaba al turgente trasero, comenzando a rozar su falo entre las nalgas del rubio, que suave comenzó a suspirar.
El erizo busco entre sus púas un condón y lubricante, sacando sus guantes para disfrutar del suave pelaje del rubio quien solo se dedicaba a suspirar y gemir bajito, moviendo sus caderas para que sus glúteos se frotaran contra el falo ya viscoso por el preseminal.
—¿Quieres que te tome de esta forma Tails?, ¿así de sumiso estarás para mí? —preguntaba el azabache a medida que se arrodillaba tras el rubio, dejando el pomposo trasero a la altura de su rostro.
—S-si… ¡aah!, así… —gemía Tails, ya un tanto desesperado al sentir como las grandes manos del erizo amasaban su trasero y la boca de este depositabas besos contra sus glúteos.
—Tan lindo Tails, tan mío… — y la boca de Shadow comenzó a juguetear con el plug empujándolo con su lengua y tirándolo con sus dientes, haciendo gemir al zorro. Una cantidad de lubricante fue esparcido entre los glúteos, para que con cada movimiento del plug este fuera ingresando de forma lenta.
—¡Mmph! Si Soniiiic, así cariño… —Tails ya estaba completamente perdido en su fantasía, ansiando cada vez más las caricias de su erizo azul.
Pero Shadow sintió enojo al escuchar cierto nombre, así que, enfadado se levantó de su lugar y sin miramientos jaló el plug, produciendo un fuerte gemido en Tails en conjunto con el obsceno sonido del juguete al sacarlo.
—¡SONIC! —gimió fuerte el zorrito—, b-bruto, me dolió…
—No pareciera zorrito… —y volvió a su lugar, comenzando a dejar fuertes y desenfrenados lametones al agujero ya rojo y dilatado del rubio, sacándole más gemidos desesperados.
—Y-ya no más… Sonic, me estas ¡Aah!, volviendo loco… —y claro que lo estaba, sentir la lengua del azul dentro de él era alucinante, le estaba haciendo ver estrellas prácticamente.
—Y lo haré aún más Tails… —le dijo, cuando abandonó su posición, posicionándose tras el rubio. De forma rápida se colocó el condón y se encimo al cuerpo ajeno alineándose con este.
—C-colitas… —susurro bajito Tails, cuando sintió el cuerpo del erizo sobre el suyo, quien dejaba besos y mordiscos en su cuello y hombros—, llámame así…
Shadow se sorprendió con la petición, pero la cumplió. Penetrando a Tails de un solo empujón, agarrándolo fuerte sin darle oportunidad de apartarse de su cuerpo.
—¿Así lo querías colitas? —le jadeo en el oído, comenzando a gruñir a medida que sentía la estreches del zorro, aunque no estaba seguro si era por la fuerte arremetida que le dio o por el apodo dicho.
El pobre zorrito estaba temblando entero, reteniendo el aire y mordiendo fuerte sus labios. El erizo lo había penetrado tan fuerte que una corriente de placer y dolor lo había atravesado hasta sus orejas. Y el escuchar ese apodo solo hizo que su lívido creciera más, haciéndolo tener un orgasmo seco que hizo que sus piernas temblaran fuerte y su cavidad se contrajera más contra el falo del erizo.
—Sííí… m-más Sonic… —y la voz de Tails salió temblorosa y jadeante.
Shadow no espero nada más y comenzó a penetrar fuerte y duro contra el caliente agujero. Eso se sentía demasiado bien y la posición lo beneficiaba al darle un control total del tembloroso cuerpo del zorrito que gemía sin parar. Se levantó del cuerpo de Tails para poder apreciar la obra que era este, aferrándose como podía a la mesa, con las colas a ambos lados moviéndose erráticamente, con su cintura siendo aferrada por las fuertes manos del erizo, con los turgentes glúteos botando sin parar a medida que arremetía contra ellos.
—Eres exquisito colitas… tan bueno y suave —y con cada palabra que decía el azabache los gemidos se hacían cada vez más ahogados y necesitados.
Tails se sentía en un limbo de placer desmedido, porque Sonic lo estaba tomando fuerte y duro y al mismo tiempo le decía palabras lindas contra el oído. Sentía que se correría en cualquier momento, porque su erizo arremetía una y otra vez en un punto cosquilleante en su interior.
—¡Soniiiic!, ¡b-bésame!, dame un… dame un beso… —sentía su culminación tan próxima, que llevo una de sus manos a masturbar su miembro, para alcanzar el tan deseado orgasmo.
Shadow quien también se sentía en su límite, volvió a aferrarse al cuerpo del zorrito, girando el rostro de Tails para llegar a su boca que lamió con desenfreno y gula, saboreando los mullidos labios y succionando la lengua, sintiendo como poco a poco su vientre se contraía formando el pronto orgasmo. No podía evitar pensar que, a pesar de todo y arrepintiéndose de sus anteriores palabras, ese pequeño zorro era realmente una de las presas más exquisitas que había cazado.
El desenfreno era tanto que el beso se rompió para dar paso a los gemidos necesitados de Tails y a los gruñidos de Shadow, quien con una última estocada derramo su semilla en el interior del zorro. Los jadeos fueron calmándose al pasar los minutos, ambos sin abandonar aún esa posición. Las colas del zorro se enredaron contra el cuerpo ajeno cubriéndolo como una cálida manta, dándole cariño con sus suaves toques. Al momento de apartarse Shadow del cuerpo del rubio, dejo caricias en la cintura y glúteos a medida que sacaba su miembro de la enrojecida entrada.
—Tan lindo y bueno colitas… —le dijo, viendo como el rubio reaccionaba al apodo al dar su cuerpo suaves temblores. Cuando terminó por sacar su miembro, la felicidad que sentía se esfumo al ver como su simiente era apresada por el plástico— la próxima vez, será sin condón dulzura, tenlo por seguro —y una palmada fue dejada en el trasero de Tails, sacándole un jadeo.
Mientras ambos terminaban su labor de asearse, una tercera persona se alejaba furioso y lleno de arrepentimiento de la puerta entreabierta que conectaba la casa del zorrito con su taller.
18
El héroe más grande de todos los tiempos, el ser más veloz del planeta, el espíritu libre y sin ataduras terrenales, nunca pensó que se sentiría así. Ni si quiera sabía que era lo que estaba sintiendo realmente y eso desconcertaba horriblemente a Sonic.
La noche anterior tomó una de las peores decisiones que haya podido tomar (una más para variar). Decidió espiar a Tails nuevamente y la sorpresa que encontró le partió el corazón y lo lleno de una ira desmedida que no supo cómo fue que controló. El shock fue tanto, que sus ojos no pudieron apartarse de lo que observaban.
Nuevamente presenció como Shadow tomaba sin mesura el cuerpo de su pequeño zorrito, como lo sometía y hacía suyo. Pero eso no fue lo que causo esos sentimientos extraños en él, fue el hecho de haber escuchado su nombre siendo pronunciado en esa caótica escena. Su nombre, siendo gemido y suplicado por Tails, por su Tails. Su corazón había comenzado a latir deprisa al escuchar su nombre en labios de su querido zorrito, haciéndolo estremecer entero, pero su extraña felicidad había sido opacada al escuchar como el idiota del erizo azabache comenzaba a pronunciar el apodo que con tanto cariño él le había dado a su rubio amigo. “Colitas” no podía ser pronunciado por nadie más que no fuera el dueño de ese apodo, solo él podía llamar de ese modo a su pequeño zorro, solo él debía tomar el cuerpo de su amigo, solo él debía de hacer enloquecer de pasión al rubio. No ese idiota de Shadow, no cualquier otro imbécil como Mike o Zero, nadie debía de tener de esa forma a Tails. Nadie excepto él.
Y ahí era donde sus demonios internos salían a flote para enloquecerlo, para recordarle que él mismo había rechazado los afectos de su amigo, que el mismo cerró la puerta de una intimidad mayor con su pequeño zorro. Que él le negó su amor a Tails. ¡Es que era tan complicado!, por un lado estaban sus aprensiones respecto al género del zorro y a su invaluable amistad, pero por otro estaban esos celos enfermizos que sentía cada vez que Tails estaba con otro hombre, cada vez que veía como les sonreía, como les hablaba, como los miraba. Y era en ese punto donde Sonic sentía miedo de lo que podía llegar a hacer, pero no podía soportar el ver a su pequeño zorro en manos de otro, ya no más.
Así que de una forma extraña, su cerebro había trabajado en tiempo récord para crear un plan. Desquiciado, pero que tal vez le serviría para aclarar todas sus dudas. Y así fue como llegó a la enfermería esa mañana, buscando a Amy con desesperación para pedirle un examen médico.
—¿ETS Sonic?, ¡es en serio!, ¡con quién te fuiste a meter para necesitar esto por Caos! —le reclamó su amiga.
—No es que sienta algo extraño Ames, es con otros fines…
—¿Qué fines puede tener este examen si no es por algo extraño?
—Solo quiero… quiero que sea seguro… —y su vista vagó por el lugar, un tanto avergonzado por sus pensamientos.
—¿Seguro?, no me digas que… ¡Tienes pareja Sonic!, ¡encontraste una buena chica y por eso quieres cuidarte! —prácticamente gritó entusiasmada su amiga.
—¡N-no es así!, ¡o sea sí, en parte!, p-pero…
Pero no iba a contarle a su amiga que, en sus pensamientos, solo estaba la estúpida frase del aún más estúpido erizo azabache “—La próxima vez, será sin condón—” y recordarlo solo lo llenaba de una furia catastrófica, porque lo único que quería era estrangular a ese malnacido. Porque nadie, absolutamente nadie, tomaría de esa forma tan íntima a su zorro, solo él podía, nadie más, solo él. Y para que eso fuera posible debía estar completamente sano para el pequeño y aunque llevara meses sin acostarse con nadie, era mejor prevenir que lamentar.
—Está bien que te cuides Sonic, eso habla muy bien de ti. Es bueno saber que por fin encontraste a una chica buena y que dejaras a esas de dudosa reputación —y Amy le extendió un frasco—, no era bueno para tu salud mental. Tener una pareja estable te ayudara a tu bienestar emocional amigo ¡estoy tan contenta por ti!, eso sí, de todas formas, debes usar preservativo si no quieren un embarazo temprano, siempre he pensado que es mejor que la pareja se conozca bien antes de pensar en hijos… —y su discurso siguió, sin ser escuchado por el azul.
Sonic había perdido el hilo de la conversación en el momento que Amy mencionó la palabra “embarazo”. Su pequeño zorro era un macho, no podría embarazarse, pero no negaba que la idea de correrse una y otra vez en el interior de Tails le resultaba demasiado tentadora, llenarlo con su simiente solo reforzaba esa idea de posesión que rondaba por su cabeza. Para eso era este examen, al fin y al cabo, porque él quería tomar a Tails de la forma más íntima posible, de la más profunda posible.
—Vamos Sonic, llena ese frasco para poder sacarte la muestra de sangre —le apuró su amiga rosa.
Ni tonto ni perezoso el erizo de apresuro a colaborar con las indicaciones de la eriza y fue mientras era pinchado por la aguja, que entró Tails y Rookie a la enfermería encontrando la escena.
—¿Te sientes mal Sonic?, no es propio de ti venir acá por salud —le comentó Tails, mientras se acercaba a su amigo.
—Debes estar muy mal para dejar que Amy te revise Sonic —mencionó el lobo.
—No es nada de eso chicos, solo es rutinario, tranquilos… —y Sonic tuvo que aguantar su enfado al ver el bamboleante pero extraño y lento caminar de Tails, entendiendo porqué le ocurría, comenzando a bullir la rabia en su interior.
—Todo listo Sonic, por la tarde te tendré los resultados —dijo Amy, al terminar de etiquetar las muestras—. ¿Qué te trae por aquí Tails?, ¿aún sigues con dolores en tu cadera?
—A-algo… podrías darme algún relajante muscular, más que nada para aliviar la molestia.
Sonic abrió grandes los ojos al escuchar la conversación, sabiendo a que se debía el dolor de su amigo, pero extrañado de que la eriza lo supiera también. Amy a pesar de ser una muy buena amiga, también era un poco chismocilla y dejaba salir bastante fácil la información, cosa que hacía peligroso el contarle algo tan íntimo como lo que paso Tails.
—Debes de tener más cuidado con esas feas caídas Tails, en especial porque si caes nuevamente de las escaleras en tu casa y pierdes la conciencia, ninguno podrá ayudarte. Cuida tus colas también, otro golpe directo puede provocar mucho daño.
«Ella no lo sabe, Tails le mintió» pensó el azul, mientras veía la cara avergonzada del rubio.
—Yo te sugeriría reposo absoluto, pero como sé que estas ocupado con tu trabajo, no gastaré mis palabras —y la rosada le extendió unas pastillas y una pomada —. Estas cada ocho horas y la pomada puede ayudar a aliviar de forma rápida algún malestar puntual en la zona.
—Gracias Amy, me has salvado… —y le sonrió— ya debo irme, aprovecharé que Tower canceló la reunión para descansar un poco.
—Yo te llevo Tails, se ve que estas mal, no te esfuerces. Gracias por la ayuda Ames, vendré por la tarde.
—No hay de que Sonic, cuídate y espero con ansias el día en que nos presentes a la afortunada —se despidió la rosada, mientras Sonic y Tails abandonaban la enfermería.
—Voy a cargarte Tails, así iremos más rápido y no sentirás tanto dolor —comentó al estar en el pasillo y notar el nerviosismo del zorrito.
—N-no te preocupes, puedo…
—No te pregunté, dije que lo haría —y la voz del azul había salido seria, estremeciendo al zorrito, quien solo sintió como era cargado por el erizo de forma nupcial. En un santiamén ya se encontraban en la habitación del rubio.
De forma rápida Sonic revisó la pizarra del rubio para verificar que sus citas seguían ahí y que el azabache no tenía ninguna. Pero se había equivocado, porque el muy cretino estaba anotado en el espacio libre del domingo, aún lado de la “noche de chicos”.
«Maldito infeliz, no ha pasado ni un día y ya quiere repetir» pensaba furioso.
—Gracias por traerme Sonic, quiero descansar un poco, si no es molestia… —le comentó el zorro, tratando de no ser descortés con el erizo al estar prácticamente echándolo de su habitación.
—¿No te tomaras la pastilla?, sería mejor que aplicaras también la crema Tails… —dijo, tratando de calmar su enfado— puedo hacerlo por ti, recuéstate y lo haré.
—Y-yo no creo que… —y las palabras se detuvieron, al ver el imponente cuerpo de Sonic acorralándolo contra la pared, mirándolo serio.
—Insisto —y la voz de Sonic salió grave y ronca, haciendo estremecer al zorro—. Recuéstate, deja que te cuide Tails…
Y el pobre zorro sintiéndose un tanto intimidado, procedió a tomar raudamente la pastilla y a acostarse boca abajo en su cama. Estaba sumamente nervioso, porque hacía tantos meses que no compartía algo así de intimo con su amigo, que temía arruinarlo de nuevo.
Si Tails estaba nervioso, Sonic estaba expectante. Porque no podía apartar su mirada de esas turgentes piernas y llenos glúteos, de las esponjosas colas que tímidas intentaban esconderse entre las piernas de su dueño. Respirando profundo y tratando de calmarse, Sonic se sentó en la cama lo más cerca posible de Tails y no habiendo pasado ni un segundo y llevado por su calentura, jaló fuerte las colas del zorro desde su base para apartarlas de su objetivo.
—¡S-Sonic! —había gemido Tails, excitado por el placer que lo recorrió entero—, c-cuidado, ahí es donde me duele… —mintió, tratando de desviar la atención del erizo.
Pero Sonic no era idiota (tanto) y sabía perfectamente que ese gemido había sido de gozo y no de dolor, porque él sabía que ese punto era sumamente erógeno para el zorro.
—¡Aquí es donde te duele?, déjame calmarte entonces… —y sacándose sus guantes, tomó una porción del ungüento entre sus dedos calentándolo de a poco. No demoró más que unos minutos en llevar su mano derecha directo a la base de las colas, frotando con el pulgar la sección de piel que se dirigía hacía la hendidura de las nalgas.
Tails se había aferrado con desesperación a su almohada, tratando de acallar sus gimoteos que salían raudos gracias a la caricia del azul. Ese lugar era desconocido para el zorro, que ahora era frotado con insistencia por el erizo que cada vez bajaba más su pulgar por sus nalgas, llegando casi al punto de rozar su agujero, haciendo que Tails rodara los ojos por la excitación.
Y Sonic también estaba calentándose de forma rápida, porque escuchar los gemidos ahogados de su zorrito y el cómo perseguía con el bamboleo de sus caderas las caricias dadas a ese lugar lo desquiciaban. Pero debía parar, debía tener autocontrol. Así que apartó sus dedos de ese placentero lugar y dirigió sus manos a acariciar el área de la cadera, dando ligeros apretones a la suave carne y deslizándose con gentileza por la curva de la estrecha cintura. El masaje se volvió lento y suave, calmando las ansias de ambos, bajando la temperatura.
La caricia continuó varios minutos, inclusive, Sonic pensaba que Tails se había dormido y efectivamente, así fue. Cuando el erizo escuchó el suave respirar de su zorrito, depositó un suave beso cerca de una de las orejas de Tails, lo arropó y se fue de la habitación. Debía seguir con su plan, así que ahora solo faltaba sacar a Shadow del juego.
19
Era noche de chicos y como ya era costumbre, Knux ya estaba contento gracias al alcohol ingerido, soltando la tan ansiada pregunta:
—¿Cómo es eso de que tienes novia Sonic?
Sonic escupió parte de su cerveza y de fondo se escuchó un plato romperse. Sorprendido, el azul vio como lentamente Tails se agachaba a recoger el desastre.
—¿De dónde sacaste eso Knuckles? —contra preguntó el erizo.
—Amy —y aprovecho de comer de los pequeños sándwiches que había preparador Tails, cuando trago, continuó—. Le contó a Rouge que estaba contenta porque por fin el otro de sus atolondrados hermanos tenía pareja. ¿Lo puedes creer?, ¡nos dijo idiotas! —reclamó.
Sonic se rio del desplante de su amigo, pero al ver como Tails se acercaba en silencio lo desconcertó. Algo le ocurría y no tenía que ser muy inteligente para darse cuenta de que lo que dijo Knux, no termino de agradarle. Tal vez podría sacar provecho de eso.
—Pues no es mi novia como tal… —comenzó, dando tragos a su cerveza—, es más bien un sueño... Tal vez en un futuro, cuando me acepte, sea mi pareja…
Y los ojos se Tails se volvieron brillantes, pero por malos motivos. El pobre zorro sentía que se destrozaba por dentro, al saber que, efectivamente, su amigo azul había encontrado el amor por fin. La noche anterior cuando Amy les comentó este suceso a él y Rouge, no podía creerlo, pero ahora que era el propio erizo quien lo confirmaba, no podía negarse más a la realidad. Sonic nunca sería suyo.
—¿Y cómo es?, ¿esta buena?, tú tienes estándares bastante altos erizo —le preguntó el rojo.
—Pues… es simplemente sensacional. Tiene unos ojos preciosos y su pelaje es tan suave. Su cuerpo es… no sé cómo describirlo, es alucinante. Y su-su cola es increíble, tan suave y esponjosa. Tiene unas orejitas tan tiernas que dan ganas de morderlas y… —y su charla se detuvo, al ver como Tails se levantaba del sofá, disculpándose para ir al baño.
—Nunca habías descrito a una mujer así amigo. ¿Ya te acostaste con ella?, siempre he pensado que tener relaciones sexuales con quien tu amas, es lo mejor que te puede pasar. Hacer el amor en toda la definición de la palabra.
—Pues sí, pero… quiero confirmar esto que siento, antes de ir con todo.
Y la conversación cambió pasando a otros temas menos profundos, volviendo a retomar su competencia de videojuegos. Cuando Tails volvió los encontró así, discutiendo por quien era el ganador de esa noche. Pudo calmar su malestar al pasar esos minutos a solas, dándose ánimos porque, al fin y al cabo, ese día llegaría. El día en que Sonic encontraría el amor y quisiera formar una familia. No podía ser tan egoísta con el azul, él también estaba tratando de avanzar, de forma turbulenta y nada noble, pero avanzaba.
Cuando la velada termino y siendo pasadas las dos de la madrugada, debido a la hora Knux se quedó en casa de Tails, donde se acomodó en su sillón favorito y se durmió, simple y llanamente. El pequeño zorro solo rio, al menos mañana solo tenía que ir a GUN unas pocas cosas por la tarde, lo que le permitiría dormir sin preocuparse. Pero si había un problema y ese era Sonic, que no se despedida, lo que extraño al rubio porque desde el momento en que se le declaró, el azul nunca más se quedó a dormir en su casa.
—Déjame dormir contigo Tails —dijo Sonic tras él.
—¿Q-qué? —el rubio no podía creer lo que escuchaba, pero al sentir las manos del erizo sobre sus hombros lo hizo reaccionar—, n-no Sonic… es mejor que vayas a tu casa…
—Dijiste que me compensarías ¿lo recuerdas? —y la voz se hacía cada vez más baja a medida que seguía al escurridizo zorrito que se paseaba por la habitación apagando las luces.
Cuando ya estaba en la puerta de su cuarto, el zorro hablo.
—Eso es trampa… —suspiró, al sentir como el erizo se abrazaba a su cintura, apoyando su mentón contra su hombro.
—Es ser astuto zorrito —y Sonic sonrió feliz al sentir como las colas de este se enredaban contra su cuerpo, dándole calor.
Así avanzaron por la habitación, hasta que fue inevitable que Sonic soltara a Tails cuando este cambio su rumbo al baño. Raudo se sacó sus guantes, zapatillas y calcetas, y entro a la cama, a esperar al rubio. Su corazón latía desbocado porque podría dormir abrazando el cálido cuerpo de su pequeño, por fin sentiría nuevamente su calor.
Cuando vio salir al rubio del baño ya sin su indumentaria y la ropa que estuvo usando esa noche, pudo notar levemente la entristecida mirada del zorro. Este se acostó dándole de inmediato la espalda, tratando de alejarse lo más que podía del erizo. Sonic sin hacer caso al malestar que mostraba su amigo, fue a tomar ese suave cuerpo entre sus brazos, acoplándose a él.
—N-no Sonic… por favor… —gimoteó el pequeño.
—¿Tanto te desagrada mi presencia ahora?, pensé que seguíamos siendo amigos… seguimos llevándonos bien al fin y al cabo… —le susurró a la oreja del zorrito, la cual se movió evitando el cálido aliento.
—N-no es eso —dijo suave el zorro—, creo que no deberías hacerle esto a tu chica… e-es extraño que seamos tan cercanos cuando a-a ti te gusta alguien más… —su voz se escuchaba entrecortada, casi a punto de llorar.
Sonic tuvo que calmar su furia unos minutos, porque no podía creer que Tails fuera tan sínico de decirle esas palabras «Eres tú el que se acuesta con otro y gime mi nombre» pensó con rabia el azul. Aunque Sonic no podía ser tan duro con las decisiones de Tails, ya que al fin y al cabo él lo había rechazado en primer lugar. Pero lo enmendaría, claro que lo haría.
—Ha de ser muy bonita ¿cierto?, como para que te guste tanto y seas tan serio… —comentó triste Tails.
—Lo es, como una brillante estrella —y el abrazo se hizo más apretado a medida que Sonic hablaba, respirando profundo el agradable olor de Tails, sintiendo en sus manos el suave pelaje del vientre y la calidez de las colas que se habían posado sobre sus piernas como una esponjosa manta.
—Me alegro mucho por ti Sonic… me hace feliz que encontraras el amor —susurró el rubio, aguantando un sollozo al morder fuerte sus labios.
«Oh cariño, sin tan solo supieras que eres tú…» y su rostro se enterró contra el cuello ajeno buscando calor.
—¿Aún te duelen tus caderas Tails?, ¿cómo te has sentido? —preguntó casi en un susurro, acariciando suave el área disponible.
—Mejor… ya no duele, no te preocupes. A dormir Sonic, es muy tarde ya —susurró también el zorrito, comenzando a dormirse gracias a las caricias.
Sonic siguió despierto un rato más, trastabillando en la decisión de seguir su plan o no. No quería dañar a Tails, pero quería terminar de espantar a sus demonios que no lo dejaban decidirse. Así que, con esos turbulentos pensamientos, se durmió.
20
Hoy era el gran día y esa tarde, Sonic fue a encarar a Shadow, al cual encontró en una de las salas de entrenamiento. Fue claro y preciso con su mensaje.
—No te acerques más a Tails —le gruño prácticamente.
—En qué sentido faker —gruño también. No le agradaba el tono empleado por el azul y mucho menos la pose amenazante que mostraba.
—Los vi y escuché. No eres el dueño de su afecto, ya no lo busques.
—Ja, eres un voyerista. Aunque en eso te equivocas faker, porque a pesar de que sus gemidos no digan mi nombre, no pasará mucho tiempo antes de que eso cambie.
Y Sonic se enfureció de solo pensar a su pequeño zorrito gimiendo el nombre del azabache. De un rápido movimiento se acercó a intentar asestarle un golpe, sin éxito.
—Tu eres el que debería dejarlo en paz. Ya lo rechazaste, deja que te olvide, porque hay otros que si quieren tener el amor y el cuerpo de Miles.
—¡Nunca!, ¡nadie tiene lo necesario para estar con Tails! —y el enojo del azul crecía cada vez más, a medida que el azabache esquivaba sus golpes.
—Siempre hay alguien mejor que uno. Además, Miles no es tonto, se dará cuenta tarde o temprano que soy mejor opción que tú. Tanto en lo emocional como en lo sexual —y ese último comentario calentó la sangre de Sonic, quien en un solo parpadeo había logrado conectar un golpe en la mejilla del azabache.
—Tails es mío… nadie es mejor que yo para él. Por algo me imagina a mi cuando eres tú quien lo toma—le gruñó mostrando los colmillos.
Shadow se había enfado, no tanto por el golpe (que si había dolido, aunque le costara admitirlo), sino porque en su cabeza tenía muy presente que el zorro buscaba a alguien más en su placer. Así que le devolvió el golpe, literalmente.
La pelea iba escalando en gravedad, siendo tanta la energía empleada que las luces en todo el edificio habían comenzado a parpadear, extrañando al personal.
—Tails se merece alguien que solo piense en él, que solo tenga ojos para él. No un cretino que salta de cama en cama y que ni si quiera sabe con quién se acuesta —dijo el azabache furioso.
—¡Ah si!, ¡tú no eres precisamente un príncipe azul!, como si no supiera que haces lo mismo que yo. Rouge suelta bastante la lengua cuando esta bebida ¿sabes?, ¡eres un hipócrita! —le gritó Sonic.
«Bruja chismosa…» pensó el azabache.Los golpes cada vez se hacían más duros y violentos —Al menos Miles acepta mis afectos, sino ¿por qué crees que se sigue acostando conmigo?, a pesar de decir tu nombre, es con mi sexo con el que goza —le dijo, con una sonrisa socarrona.
—¡MALNACIDO! —y Sonic comenzó a sacar chispas eléctricas de sus púas, a punto de arremeter nuevamente.
—¡QUÉ CREEN QUE ESTAN HACIENDO! —se escuchó desde la entrada, grito que fue proferido por un enojado zorro —, ¡están a punto de hacer que colapse el sistema eléctrico del cuartel!
Y el zorro junto a Rouge y Rookie se acercaron a los erizos, que jadeantes recuperaban el aliento. No había golpes muy visibles, pero la nariz sangrante de Shadow y el labio partido de Sonic, denotaban la fuerte pelea que habían protagonizado. Ambos se miraron con odio, más cuando el zorrito al ver lo maltrecho que estaban se acercó a ambos.
—¡Por Caos!, ¡qué les paso! —preguntó preocupado, acercándose primero a Shadow a revisarlo haciendo que la sonrisa de este fuera más prepotente contra Sonic.
Tails miró de reojo a Sonic, viendo el ceño fruncido de este y como mostraba los colmillos de forma amenazante. Se acerco al azul, sacando el pañuelo que usaba en su cuello para limpiar el labio de este de forma suave. A pesar de aún sentir rabia las facciones del erizo se suavizaron, llevando sus manos a apresar la cintura del zorrito, acercándolo más a su cuerpo.
Shadow solo podía ver eso como una derrota, al fin y al cabo, Miles había decidido asistir al faker antes que a él. A quien engañaba, el zorrito nunca abandonaría el amor que siente por su mejor amigo, pero ver la testarudez del azul y el interés que mostraba por el zorro ahora que lo estaba perdiendo, lo habían hecho enojar.
—Nos veremos esta noche Miles —le dijo al acercarse, antes de abandonar la sala.
Tails no pudo responder nada al sentir como los dedos del azul se crispaban contra su cintura, haciéndolo saltar. El zorro lo miró confundido, pero el erizo ahora tenía los ojos fuertemente cerrados mientras gruñía bajo.
—Vamos a que te revise Amy ¿sí? —preguntó al erizo, tratando de guiarlo para que caminara.
—¿Te quedas conmigo?
—Sonic tengo que…
—Te quedas conmigo —le dijo tajante, con una mirada fiera que hizo estremecer al zorro.
Tails solo bajo sus orejitas, tomando del brazo al erizo con quien empezó a caminar. Por otra parte, Rouge y Rookie estaban impresionados.
—¿Te diste cuenta de eso? —preguntó impactado Rookie.
—Cuanta tensión sexual acumulada hay ahí jojojo —y la murciélago se rio, saliendo ambos de la sala.
El erizo azul y el zorro llegaron por fin a la enfermería, donde una preocupada Amy comenzó a revisar rápido a Sonic llevándolo a una camilla, ignorando las palabras del azul que le decía que todo estaba bien. La puerta de la enfermería fue abierta nuevamente dejando ver a Shadow, quien, al conectar mirada con los otros, frunció el ceño y simplemente se fue. Sonic no fue lo suficientemente rápido para agarrar a Tails, quien se escabullo a buscar al azabache.
—¡Quédate quieto Sonic!
—¡No!, ¡debo ir por Tails!
Y mientras esa disputa se llevaba a cabo, afuera Tails había alcanzado a Shadow pidiéndole explicaciones.
—Solo fue una pelea de entrenamiento, nada grave. Tal vez se nos fue un poco de las manos —comentó tajante.
—¿Estás seguro de ir esta noche?, si fuiste a la enfermería fue por algo, no estas bien…
—Ese es mi asunto zorro. Esto no me va a quitar las ganas de dejarte postrado en cama ¿sabes? —le dijo, tomando su mentón con fuerza para acercarse a él.
—¡Desvergonzado!, ¡aquí no! —y el zorrito lo empujó, sonrojado por la acción.
—Tails, ven acá… —se escuchó a lo lejos, de forma ronca y casi gutural. Un llamado animal que hizo que las orejitas del zorro se agacharan rápidamente, apartándose por completo del azabache. En la entrada de la enfermería se encontraba Sonic, que solo los veía con el ceño fruncido.
El pobre zorro estaba en una encrucijada en ese momento, pero al ver lo fiero que estaba el azul decidió ir con él. Dándole una última mirada al azabache, volvió con Sonic, más confundido que nunca.
Esa tarde se avecinaba tormentosa para el pequeño zorro.