Time Road fanfic wigetta - CAPÍTULO 13 y Final.
Miércoles 14 de junio del 2017, Madrid, Día del accidente.
Mi cuerpo estaba completamente paralizado, me sentía incapaz de tener el control, estaba sumergido completamente en el sueño gracias al efecto de las pastillas que me había dado mi tía.
El calor de las sabanas cubrían mi piel suavemente, haciendo muy reconfortante la sensación en mi piel, me acurrucaba más en mi acogedor lecho, cuando una voz insistente trataba de llamar mi atención.
-Guille, Guille,… ¡joder ya despierta! ya pasó la hora del desayuno, ¿Cuándo podremos arreglar tu cuarto?- escuchaba con tono molesto la voz de mi hermana.
Tras unos forcejeos a la sabana, me desperté muy adormecido, bostecé y despejé mi rostro para ver a mi hermana que estaba cerca, con un puchero en su rostro.
-¿Qué quieres karol?- alcancé a decir aún somnoliento.
-Has dormido mucho tiempo, mi tío dijo que no te molestara, pero es que ya son las dos de la tarde y tenemos que organizar las cosas…-.
-¡Alto! Dijiste… ¿dos de la tarde?- dije al escuchar la hora.
-Si, por eso vine a despertarte dormilón, venga vamos, a levantarse- dijo mi hermana destapándome completamente para tirarme con fuerza.
¿Dos de la tarde? No, espera… primero debo saber ¿Qué día es? ¿Cuándo iba a ser el accidente? Dios… me he quedado completamente dormido, solo espero tener aún tiempo.
-¡Karol! ¿Qué día es hoy? Por favor contéstame es muy urgente, día y año exacto- dije desesperado.
Mi hermana me quedó viendo de forma extraña, se acercó al celular que estaba en la mesa de noche y me enseñó directamente la pantalla después de hacerle uso.
-Son las 14:08, día Miércoles 14, mes de junio del 2017… acaso, ¿volviste a tener esas premoniciones que mencionaste ayer?- dijo sosteniendo fijamente el celular.
-Ostras… no, no, no, no, ¡No! ¡Es hoy! Tengo que apresurarme- dije levantándome con velocidad al baño para lavarme ligeramente y vestirme con rapidez.
-¿Hermano que sucede?- gritó mi hermana que estaba al otro lado de la puerta del baño.
-Karol, necesito que me prestes tu laptop, tengo que verificar algo, ¿puedes traérmelo rápido? ¡Por favor!-.
No escuché respuesta de parte de mi hermana, acabé de bañarme y me sequé a máxima velocidad, me puse la toalla alrededor de mi cintura y salí del baño, cuando escucho el sonido de mi teléfono.
Revisé el móvil donde marcaba un número desconocido, ¿Quién puede ser? No tengo tiempo ahora, pero… rayos, no puedo pasar hoy ningún detalle al descuido, esto es importante para la vida de Samuel.
-¿Diga?- respondí sujetándome la toalla que todavía tenía amarrada.
-Hola ¿Guillermo? Soy Luis, el dueño de la botillería, pude saber tu número gracias al curriculum que le enviaste a mi primo- contestó.
¿Luis? ¿Por qué me está llamando ahora? No recuerdo no haberle pagado o tener alguna clase de deuda monetaria con él.
Mi hermana llegó al instante con su laptop encendida, quería pasármelo apenas entrara, pero se dio cuenta que estaba al teléfono por lo que me esperó callada en la puerta.
-Si… dime Luis ¿en qué te puedo ser útil?- pregunté mientras trataba de buscar ropa que me quedara en el armario.
-Bueno, ¿te acuerdas que me dijiste que estabas buscando trabajo y te hablé de mi primo? Resulta que vio tu curriculum y le hablé de ti de buena forma para que lo pensara, me dijo que te envió hace unos días un correo, pero no le llegó una respuesta de tu parte ¿sigues interesado en el trabajo?- preguntó Luis.
-¿Trabajo? ¡Sí!, claro, es lo que más necesito, pero… ¿no puedes llamarme más tarde? Estoy algo apresurado- dije ya al ver que no podía tener tanta ropa en mi mano.
-Oh por supuesto, vas a ir hoy a la entrevista con él ¿no? Me comentó que era para hoy, pero si tienes algo que hacer… puedes decirme y yo hablo con él para agendar otro día, que está muy ocupado- respondió.
-¡Espera! ¿Hoy? tu primo, me mandó un correo para citarme a una entrevista de trabajo ¿para hoy?- dije sudando frio.
-Sí, eso creí escuchar, ¿no te llegó el mail?- dijo extrañado.
Le di una señal a mi hermana con la mano y ella se acercó sin hacer ruido y me entregó la laptop, abrí apresuradamente mi correo y empecé a buscar por mi bandeja de entrada todos los correos que tenía sin leer.
Esta semana con los sueños, no he podido estar al tanto de mi realidad actual, de mis cuentas, mensajes o correos, a penas y tenía cabeza para afrontar mis problemas, de que me haya llegado esta propuesta de trabajo así y en especial en este día… me temo que sea la entrevista que yo estoy pensando.
Encontré un correo con el nombre de una empresa que no conocía y le di clic para revisarlo.
“Estimado Guillermo Díaz, Junto con saludar, me presento. Soy el director general de la industria AB Mauri Food S.A., he recibido su Curriculum mediante su correo y también estoy al tanto de su persona gracias a mi Primo Luis, se realizó una gestión de derivación para ofrecerte una hora de atención a una entrevista de trabajo, que se realizaría el día Miércoles 14 a las 16:0 hrs.
Te comento que hemos estado muy cortos de tiempo y también de cupos para integrar nuevo personal, pero he querido hacer una excepción para esta situación.
Agradeceré su contestación en el caso de que usted no pueda venir ese día, para confirmar otra hora para el siguiente mes, ya que lo mencionado anteriormente, nuestra agenta se desocupa hasta el mes entrante. Quedo atento a su correo en caso de cambio de fecha y espero ansioso la entrevista que se efectuará en nuestro establecimiento situado en Av. de Manoteras, 46, 28050, Madrid.
Saluda cordialmente, Emilio Saavedra Mardones, Director general, AB Mauri Food S.A.”
Dios… todo estaba calzando, mis sueños, el accidente, el lugar… ¡La hora!, pero ¿Qué estoy haciendo? No falta mucho para que el suceso ocurra, tengo que darme prisa, tengo que estar en ese lugar para tomar el taxi de Samuel, es la única forma de que el sueño de mi hermoso futuro, no sea destruido.
-Sí, ¡estaré en la entrevista sin falta! Te llamaré más tarde para comentar cómo me fue, gracias por todo Luis- respondí después de haberlo dejado un buen rato al teléfono.
Hice una despedida rápida y comencé a buscar desesperadamente una ropa formal en el armario.
-No, esto tampoco… ¡no recuerdo jamás haber usado ropa formal y hay ropa que ya no me queda!- dije desesperado mientras buscaba entre las prendas.
-Pregúntale a mi tía, seguramente ella sabe donde tiene mi tío los trajes formales y pueda prestártelo por hoy- dijo mi hermana que aún seguía en un rincón de mi habitación.
-Karol… eres una genio- respondí al acordarme que ese día si llevaba puesto un traje de mi tío ¿¡cómo no lo pensé antes!?
Bajamos a pedirle a mi tía que estaba en la cocina, un traje de mi tío que me pueda prestar, le comenté que me salió una entrevista de trabajo urgente hoy y ella no dudó en subir al cuarto a buscarme uno.
-Este te puede servir- dijo mi tía extendiendo justamente la tenida que yo había llevado ese día, era increíble que todo estaba ocurriendo como debía ser, pero… el tiempo, no está a mi favor, debo apresurarme ya que son las 14:25.
-Gracias tía, es perfecto- dije mientras le di un fuerte abrazo.
Ella y yo aún no habíamos tenido esa conversación, en la que me explica sus miedos y también lo mal que se sentía con ella misma, por no haber sido un apoyo para mí. Cuando todo esto termine, me aseguraré de volver a vivir ese momento, ese día… yo no estaba con mi mejor ánimo, no después de haber sido presente de la muerte de Samuel, esta vez… quiero hacer bien las cosas, aún si tenga que revivir cada suceso una y otra vez, quiero optar a mi mejor futuro.
Corrí a mi cuarto y me cambié lo más rápido posible, mi hermana estaba muchas veces mencionando que tomara un uber o un taxi directamente, pero no, lo que más me importa, es ir al lugar donde yo conocería a Samuel, estoy seguro que yo llegué a ese lugar no por coincidencia, mis sueños me indicaban ese lugar, todo este tiempo me han dado el punto de partida para cambiar mi vida y yo solo le daba la espalda.
-Pues… cerca hay una parada de bus que te deja en ese lugar, no pasa muy seguido… por lo que debes darte prisa- dijo mi tía que nos veía discutiendo sobre el trasporte.
-Voy volando- dije saliendo disparado de la puerta, despedí de un grito a mi tía y a karol mientras corría lo más veloz posible.
Podía ver la parada, el bus ya había llegado por lo que corrí implorando que no se fuese.
-¡Esperé por favor, necesito subir!- gritaba a unos metros del bus, dándole señales al conductor como podía, una abuelita que estaba subiendo de las últimas, me vio y se demoró en subir para darme tiempo a llegar.
Yo apuré el paso y alcancé las puertas del bus impidiéndole cerrar.
El conductor me quedó mirando algo extraño, pero al ver que había pagado el pasaje, volvió a poner su vista al volante.
Mi respiración estaba agitada, mi pulso acelerado, me hacía pensar que me iba a desmayar en algún punto, por lo que me senté rápidamente mientras el bus me llevaba al lugar.
Miré el reloj de mi móvil todo nervioso, ya eran las 14:48 y no sabía cuánto más iba a durar el viaje hasta allí.
La señora que me había ayudado a alcanzar el bus se había sentado cerca de mí y al verme muy ajetreado, sacó algo de su bolso y me lo ofreció.
-Tenga un poco de agua, veo que vas muy apurado, si no te tranquilizas, te puede hacer mal- dijo con voz suave.
-Se lo agradezco- respondí aceptando su botella con agua.
-¿A dónde vas tan agitado?- preguntó una vez me vio más calmado.
-A una entrevista, pero antes… tengo que ver a alguien importante- respondí sin percatarme que solo era una extraña, de cierta forma, ¿Qué importaba? Ella fue amable conmigo y tampoco es que la vaya a ver de nuevo.
-Debe ser muy importante como para correr de esa forma- dijo mientras soltaba unas risillas.
-Lo es- dije algo sonrojado, al decir eso… sentía un extraño calor interior, reconfortante y familiar, esa era la magia que Samuel me trasmitía, las palabras que constantemente mi mente repetía, sus ojos brillantes que fijamente me miraba, no quería verlo nuevamente en esa camilla, tan pálido, tan frio…
Los minutos pasaban y yo impaciente, miraba por las ventanas por si reconocía el lugar, muchas veces me paraba a preguntar al conductor, pero solo me respondía que ya pronto pasaría, era una amarga espera que yo apenas podía tolerar.
15:17, apenas a tres minutos a la hora en donde yo supuestamente debía estar parado, lo bueno, es que ya reconocía el lugar, estaba tan solo a una cuadra de la parada, puedo hacerlo… definitivamente, puedo hacerlo.
Acomodé mis cosas y me arreglé un poco el cabello al ver que aún no estaba muy presentable, el haber estado tan nervioso, me dejó muy sudado y eso no era bueno para el traje formal.
Al mirar un poco por la ventana, pude notar, a un taxi que estaba a la misma distancia que el bus.
Mi cuerpo se quedó inmóvil, mis manos estaban sudando y mi corazón empezó a latir más y más deprisa.
Samuel, no puede ser… es Samuel, pude distinguirlo gracias a que llevaba la ventana del copiloto abajo, estaba serio en el volante, mirando a todas direcciones de la cera por si una persona lo hacía parar.
No, debo ser yo esa persona, pero… ¡aún estoy en el bus! Esto no puede estar pasando, debo de bajarme pronto.
Me acerqué a la puerta del bus sin quitar la vista del taxi, la calle estaba muy concurrida y el transito congestionado.
Podía notar que la parada estaba a unos metros de mí, había tocado para anunciarle al conductor mi bajada, estaba muy impaciente, podía ver que en la fila donde estaba conduciendo Samuel avanzaba, mientras que el bus aún le quedaba por llegar.
Vamos… Vamos… debo bajar…. Debo bajar, Samuel está ahí, es mi deber salvarlo, ¡demonios!
El bus avanzó y llegó a la parada, yo estaba listo para emprender la carrera, estaba casi pegado a las puertas esperando la mínima apertura.
¡Por fin!, abrió y bajé velozmente del bus, caminé a donde estaba la esquina volteando a ver la calle, pero el bus me tapaba la vista, por lo que apuré más mi paso, los autos empezaron a moverse y entré en pánico, porque el bus impedía el paso a los que estaban en la siguiente fila.
El taxi de Samuel había arrancado, había pasado la esquina que yo supuestamente debía estar.
No… no, ¡No! Esto no puede ser ¡joder!, ¡Samuel! ¡No te vayas!
Mis piernas les llegó un impulso ciego, corrí siguiendo el rastro del taxi, iba en dirección a la calle de Alcalá, el lugar del accidente.
-¡Taxi! ¡Taxi por favor!- gritaba a todo pulmón, imploraba que se detuviera y no siguiera su curso, el transito estaba aflojando por lo que se me hacía un poco difícil seguirlo.
Me tropezaba y chocaba con la gente a mi alrededor, me disculpaba simultaneas veces sin parar mi acción de correr, estaba desesperado, veía como el taxi de Samuel, se alejaba de mi alcancé, era estar viviendo una horrible pesadilla, sabía lo que pasaría al final de esa calle, Sabía que esto ya no era otra premonición, era mi realidad, no podré hacer nada más si yo no lo logro alcanzar.
Samuel se había cambiado de pista, la más cercana a la cera para doblar, en esa posición, sería el primer coche en recibir un impacto, más específico, recibiría el choque del otro auto.
-¡¡¡Samueeeel!!!! ¡¡Samuuuueeeeel!!- gritaba como loco, mucha gente se me quedaba mirando, pero no me importaba, estaba a unos segundos de perder a la persona que amo, iba nuevamente a perderlo, pero esta vez definitivamente.
Veía la calle, veía que el semáforo estaba por cambiar, pero Samuel podía perfectamente pasar, estaba perdido, ¡estaba jodidamente perdido!
.
.
.
Corrí por la orilla de la cera a toda velocidad, por esa parte no había gente y se me hacía mucho más fácil pasar.
Estaba alado del taxi, a un metro del semáforo, era tarde para gritar y hacerlo para, por lo que solo me dejé guiar de impulso, donde sin pensar, me tiré a la parte delantera del taxi.
Sentí el impacto del capó, escuché una fuertes frenadas y bocinas esparcirse por el lugar, cerré mis ojos y me tapé el rostro para amortiguar el golpe.
Caí al suelo con un dolor en el estómago, escuché gente gritar y sonidos de puertas de coche abriéndose por mi alrededor.
Mi cuerpo estaba adolorido, me retorcía en el suelo sin siquiera ver lo que ocurría, cuando un agarre fuerte en mis hombros, me hicieron reaccionar.
-¡Oye chico! ¡¿Te encuentras bien?!- esa voz… estoy seguro… esa voz es de…
Abrí mis ojos apenas el chico me habló, era Samuel, estaba frente a mí, su rostro se notaba preocupado y pálido, me agarraba fuertemente ayudándome a ponerme de pie.
-Lo… hice…- dije tembloroso, mis manos se movieron solas a su camisa dejándome caer unas lágrimas de alivio y temor absoluto.
-¡¿Se puede saber que rayos estabas haciendo tío?! Estuviste apun-.
Un gran estruendo a nuestro costado, interrumpió el sermón de Samuel.
Un coche había patinado por la cera estrellándose a unos postes con rejas que había, el coche rodó y la gente que estaba cerca, salió huyendo rápido para esquivarlo.
Me quedé congelado al ver tan intensa y trágica escena, hacía pasado frente de mí, a unos ligeros centímetros, mi cuerpo estaba temblando y sudando frio donde solo, pude mirar a mi izquierda, asegurándome que estaba bien Samuel.
Él había quedado en shock, su fuerza había desaparecido en un segundo de sus manos, estaba inmóvil al igual que yo, frente a ese coche que de apoco se fue inundando de personas que quisieron socorrer al conductor.
-¿Estás bien?- me atreví a preguntar, lo había hecho bajo y tímido, no había tomado conciencia que era la primera vez… que había hablado con él.
Samuel reaccionó y me miró con unos ojos algo asustados, su rostro había cambiado de semblante a uno de extraña certidumbre que no sabía a la cual responder.
-Tú….- dijo apenas, yo traté de esquivar su mirada y me alejé un poco cuando sentí un poco de dolor por la caída.
-Aguarda, no estás bien- dijo tomando mi brazo para impedir que hiciera un movimiento brusco.
-E… Estoy bien, tengo que irme… llegaré tarde a una entrevista de trabajo- dije acordándome que aún me quedaba un asunto pendiente.
-¿Entrevista?- preguntó extrañado.
-S-Sí, AB Mauri Food S.A. allí es donde va a ser... Amm… disculpa las molestias…- dije alejándome para dar la vuelta cuando siento nuevamente que me detienen.
-Espera, te llevaré- respondió Samuel.
Esto… ¿es real? De verdad… ¿ha ocurrido todo esto? Por fin tenía frente a mí a Samuel, estaba vivo… yo lo salvé, ¡pude cambiar el destino!
La ambulancia llegó rápidamente, ya que los habían llamado mediante mi incidente, pudieron asistir al conductor del coche y Samuel me subió a su taxi para no perder más tiempo y evitar las preguntas de la ambulancia.
-Descuida, llegaremos en 20 minutos, no está muy lejos de aquí- dijo mientras estaba conduciendo.
Samuel se apuró de salir de la calle antes de que la cerraran por el accidente, no habló en todo el trayecto y tampoco había puesto andar el taxímetro.
Se había provocado un silencio peculiar, para mí era como un sueño, había conocido a Samuel y me estaba llevando… como debía ser.
El olor del taxi era agradable, incluso… algo nostálgico, me dio la sensación que esta cálida… y acogedora atmosfera, ya la había sentido antes, unos años antes.
El taxi seguía andando mientras que los dos seguíamos en silencio, no sabía qué decir tras tan extraño encuentro, yo me impacté contra su coche y luego pasó el accidente, ¿qué puedo decir tras eso? Seguro debe pensar que soy un fenómeno… o algo raro, no quiero que me odie.
El sonido de la radio quebró nuestro silencio, Samuel estaba cambiando los canales sin decidirse a establecer alguno.
-Aún… no dicen nada del choque…- dijo finalmente.
Yo tragué un poco de saliva y traté de calmarme, esta sería nuestra primera conversación y no quiero sonar como un tartamudo.
-Más tarde… seguramente saldrá por televisión…- respondí mirando a la parte baja de los asientos.
Estaba tan nervioso, me sentía realmente diferente, mi corazón estaba como loco todo el camino, retenía mis ganas de abrazarlo inmensamente, sentía que aún no asimilaba mi situación.
-Llegamos- dijo haciéndome alzar la vista a las ventanas.
Nos bajamos rápidamente donde un edificio con el nombre de la empresa me atrajo de forma intuitiva.
-¿Vas bien en la hora?- preguntó Samuel.
Me detuve a sacar el móvil y miré el reloj que marcaba las 15:56, había llegado a tiempo… Samuel lo logró…
Nos quedamos mirando algo inquietos, se suponía…. Que tengo que entrar, pero… ¿qué pasará ahora? ¿Se irá? Esto… ¿es todo?
Miraba a Samuel inconforme, me sentía realmente frustrado, quería hacer tantas cosas, pero no era la oportunidad, y si no lo es ahora, ¿habrá otra? Dios… esto es tan incómodo.
-¿Cuánto… te debo?- me atreví a preguntar, no quería irme, no aún.
-No es nada… yo…- otra vez, otro silencio se había producido entre nosotros, me ponía realmente nervioso.
-Gracias…-.
¿Qué? Alcé mi vista y Samuel me estaba mirando fijamente a los ojos.
-Es extraño para mi… agradecer que una persona se haya estrellado contra mi taxi, pero… de alguna forma… si no hubiera pasado… creo que yo hubiese estado en esa ambulancia- dijo con las manos nerviosas, trataba de esconderlas en sus bolsillos, al ver que solo le estorbaban, no sabía cómo plantearse frente a mí.
Yo… me quedé realmente aliviado… sus palabras, no sé… cómo es que él tiene ese don, puede cambiar mi mundo con solo una oración.
-S-Solo no quería llegar tarde, necesitaba un taxi, por lo que solo actué sin pensar- ¿pero qué acabo de decir? Es lo más tonto que pude haber dicho por los nervios.
-jajajaja vaya chaval, que forma tan rara tienes de parar los taxis tú- dijo estallando de risa, nuestra tensión se había quebrado, yo también sonreí por inercia ante su contagiosa sonrisa.
-Anda, que si no llegas tarde antes, lo harás ahora por estar aquí empanado- dijo Samuel apuntando al edificio.
Cierto… mi entrevista, creo… que ya no se puede hacer nada ¿no?... debemos seguir nuestros caminos, supongo…
Me acerqué de apoco a la entrada del edificio, miraba constantemente a Samuel por si se marchaba, pero seguía ahí, esperando en ese taxi.
-Oye- dijo haciéndome dar vuelta enseguida.
-Este es mi número, si estarás trabajando aquí, vas a necesitar de un taxi que te lleve- dijo con una ligera sonrisa.
-Pero… yo… aún no obtengo el empleo…- respondí.
-Lo tendrás, tengo fe en ello- dijo dándome su tarjeta en mi mano.
Ahora... puedo entender muchas cosas, el por qué tenía que conocer a esta persona… y cómo mis sueños… siempre me estuvieron ayudando, en el pasado... En el futuro… y hoy…
Samuel… siempre has estado involucrado ¿verdad? Ya te recuerdo, esa vez… en la lluvia, eres el taxi que me llevó a casa de mis tíos, él que me impulsó a tomar la decisión de vivir solo… no puedo equivocarme… has sido tú, todo este tiempo.
Y tal vez… Qué otras más circunstancias... fueron las que yo te pasé desapercibido, por estar mirando abajo, mendigando, ahogándome en mi alcohol… donde mis problemas me tapaban como si fuesen unas vendas.
Yo… que perdí todo… que creía no tener un futuro, fuiste el que cambió toda esa negra suerte y me llevó a un odisea interna.
Pude, haber destruido esa increíble historia junto a ti, irme por el mal camino y perder a las personas que más quiero, pero… me has hecho ver, que yo era el único que podía cambiar todo eso, que no estaba solo.
Ahora aquí, mirándote a esos ojos, puedo ver esa casa, puedo ver las fotografías llenas de historias y sucesos que pasaremos juntos, puedo ver las charlas y las peleas que tendremos, puedo verte ahí, tomando mi mano, sin importar lo duro que será nuestro destino… y también… veo a victoria, con esos brillantes ojos y esa voz tan dulce que me nombra, papá.
-So…soy Guillermo, Guillermo Díaz, lo siento, no me presenté en todo este tiempo- dije al percatarme que aún estaba mirándolo sin hacer y decir nada todo este tiempo.
Él soltó una risa y se volvió a su lugar en el taxi se dio vuelta y me sonrió apenas nuestras miradas se volvieron a conectar.
<<… nos conocimos hace dos años… tú ibas a una entrevista importante y yo te ayudé a llegar… la verdad… no sé cómo fue que generamos esa clase de química, pero los siguientes días… seguíamos en contacto…>>
Lo sé… puedo entenderte ahora Samuel, en este instante… sin siquiera escucharlo de tu boca incluso, puedo percibir esa química de la que hablas… y estoy seguro que tampoco querré perderla, nunca más…
-Un gusto Guillermo, soy Samuel… Samuel de Luque-.
.
.
.
------------------------------------------------------------------
Lo sé, lo sé, ¿cómo es que me tomó tanto tiempo actualizar?, bueno con las épocas de fiesta, estuve muy ocupada, me ponía tensa, porque no encontraba el momento adecuado para escribir esta última pieza, quería que tuviese todo lo que tenía en mi mente y el vecino, mi familia, trabajo me impedía concentrarme y sacaba a mi mujer asesina interior xD
Bueno, este es el último capítulo, de verdad… muchas gracias por haber tomado tan bien esta historia, desde un principio, era un mero capricho, estaba todo este tiempo en mi mente esta historia hasta que decidí tomar el riesgo, pensaba que como era diferente, no lo leería nadie, pero yo seguramente lo estaría leyendo, por eso me atreví ;) y no puedo creer que gustó más que caso 777 xD bueno igual al ser policial, aburre más jajaja
De verdad, gracias, por todos los que me han impulsado a escribir, varias que ya no creen más en wigetta, le dan la espalda a este fandom, pero creo que hay que estar agradecido por todo lo que se vivió dentro de él, más allá del shipp, hay personas que compartieron y han impulsado la creatividad de muchas, por eso… yo les doy muchas gracias, a todos, sea hombre o mujer.
¿Tendrá esta historia una segunda temporada? Si, seguramente sí, pero más adelante, cuando genere y tenga en orden los capítulos, lo cual llevará unos meses, igual no será una historia tan larga, pero también me interesa la perspectiva de Samuel en la historia.
Cuídense hermosas personas, ya me estoy alargando mucho xD seguiré los cap del fanfic caso 777 y espero completarlo este año xD, sin más que decir, me despido, por fin… HISTORIA FINALIZADA.










