«Te conocí a finales de aquel 2007 negro cuando te instalaste a vivir en mí cerebro»
Exactamente en 2007, cuando yo tenía 5 años la ansiedad se apoderó de mi. Fue cuando por primera vez una maestra me reto por subir el tobogán por el lado contrario. No recuerdo si me grito, si me hablo bien o si tan sólo me indico por donde subir. Recuerdo que mi amiga había subido y nadie le dijo nada pero a mi si, como fui la segunda me vieron a mi y no a ella. Solo se que desde ese momento comencé a tener miedo de hablar en clase, comencé a tener miedo de relacionarme con los niños, miedo que siempre había tenido. Comencé a comerme la piel del talón por la ansiedad que me daba ir a la escuela, ¿por qué el talón? Porque nadie lo veía, chiquita pero inteligente...
El miedo a las maestras se intensificó aquel día de 2013, cuando una maestra me regaño y la angustia me hizo llorar mucho, mi hermana ya había salido de la escuela por lo que no la tenia para ir con ella, yo solo lloré. Ese día entró la maestra del otro curso y me miro... Recuerdo su sonrisa burlona, su forma de mirarme con despreció, ella se rió de mi... "¿una niña que va a pasar al liceo llorando?" Dijo y luego rió. Como si yo no la escuchara, como si a mi no me doliera.
Desde ahí ya no pude hablar en clase cuando la maestra o profesor esta delante, los orales se hicieron infiernos. Pasar de poder leer tranquilamente en clase a no poder decir ni una palabra por la angustia que se hace un tapón en mi garganta fue lo peor del mundo, pero ya me acostumbre.
Al menos se que no tengo miedo a lo que digan mis compañeros, si se ríen, si me dicen algo. Yo tengo miedo a los profesores y eso es aún peor. Tengo miedo a que me regañen, a que se rían. Y se que es tonto, pero así soy.
Tengo ansiedad social, realmente no se si es específica o generalizada porque los ataques llegan a la zar a veces, pero siempre en los orales...
Ya no me muerdo los talones, ahora me muerdo las uñas, cosa más normal pero igual de malo.
También tengo depresión leve, según la psicóloga a la que ellas me hicieron me tire desde el primer día. Ellas no me dejan en paz. Voces que han estado en mi cabeza desde hace años ya, voces que cuando era niña creía que eran normales, pero con los años me di cuenta de que quizá ellas no deberían de estar ahí.
Tan sólo quería decirlo, porque sé que a nadie le importa, nadie me conoce, pero necesitaba un lugar para decirlo. Porque aunque llamar la atención es lo que más odio, parece ser lo que ellas quieren.