Hace un tiempo que tengo pendiente con #Amaría empezar a trabajar con sellos. Los sellos -sigiles- son una herramienta muy empleada en la denominada “magia del caos”. El nombre puede dar un poco de miedo, pero si os informáis veréis que no hay nada de lo que preocuparse -son gente maja-.
Consiste en crear un dibujo asociado a nivel subconsciente con una “tarea mágica” que deseemos “automatizar”, de modo que invocando -dibujando- dicho sello ponemos en marcha el trabajo asociado.
Como primer contacto, crearemos un sello para envolver en “buen rollito” nuestro cuarto mientras dormimos, y de ese modo tener mejor descanso. Vamos a ello.
Qué son los sígiles o sellos
Los sígiles son algo muy común en muchos tipos de magia de diferentes épocas y lugares. En cierto modo, muchos de los “dibujos” que podemos ver en utensilios y grimorios no dejan de ser sigiles. Incluso los símbolos empleados en Reiki son una forma de sello mágico.
Arriba podeis ver diferentes sellos empleados en distintas formas de reiki, mientras que abajo teneis una versión del famoso Sello de Salomón.
Lo que diferencia un sello mágico de un dibujico cualquiera es que hemos vinculado ese dibujo a un mecanismo subconsciente en nuestra cabeza linda. Aquellas personas que lean esto y practiquen reiki pueden entender porqué es necesaria la “sintonización” para poder usar los sellos propios del reiki. Si no te los incrustas profundamente en la cabeza son sólo dibujos.
Actualmente es fácil encontrar un montón de literatura publicada por los practicantes de la magia del caos proponiendo diferentes formas de crear sigiles personales. Yo os propongo uno de mis métodos.
Creando un sello
Si queremos que un sello funcione ha de encerrar en si mismo la “realidad” de aquello que queremos que ponga en marcha. Así dicho parece complejo, pero veréis que es muy sencillo.
En muchos sistemas de magia se distribuye la realidad a lo largo y ancho de “planos” de existencia: la realidad física, la etérica, la emocional y la mental-espiritual. Lo que vamos a hacer a continuación es “vivenciar” estos diferentes planos e ir reflejándolos en nuestro sello.
1.- Toma papel y un lápiz y vete a tu cuarto.
Empezaremos por tomar contacto con la realidad física de nuestro cuarto. Eso es fácil. Si eres capaz de visualizar claramente figuras simples puedes prescindir del lápiz y el papel.
2.- Siente la esencia etérica de tu cuarto.
Aquí empieza lo divertido. Tienes que “emborracharte” con tu cuarto. Míralo. Huélelo. Paséate por el y contempla cada rincón desde todos los ángulos. Intenta sentirte lo más presente posible. En el punto en que empieces a sentir que tu cuarto es “más real de lo habitual” estarás en contacto con su esencia etérica. Dibuja en el papel una forma sencilla que para ti represente el lugar en el que estás ahora. El único requisito es que sea sencillo. Puede ser un dibujo simplificado de la planta del cuarto, un simple rectángulo... Lo importante es que para ti represente a tu cuarto.
3.- Busca la emoción.
Ahora le toca al plano emocional. Queremos sentirnos protegidos en nuestro cuarto. Acogidos y resguardados. Tienes que imaginarte cómo quieres que sea la sensación que te proporcione tu cuarto cuando pongas el sello en marcha. Imagínatelo y siéntelo. Siéntate y tómate tu tiempo para sentirlo intensamente. Si lo necesitas puedes ayudarte de inciensos, música o limpiar la habitación. Busca la emoción precisa, siéntela intensamente y dibuja en el papel cualquier figura simple que para ti represente esa sensación -una estrella, un corazón, un círculo- confía en tu inspiración, no te dejes entretener por el intelecto.
4.- Busca el espíritu.
Ponte cómodo y cierra los ojos. ¿Cómo sería la energía que te proporcionaría esta sensación y este abrigo? ¿qué forma tendría? ¿qué color?. Deja que se forme en tu cabeza una imagen clara de esta fuerza. Llega el momento de darle vida. Nada surge de la nada, así que ahora conecta esa fuerza con “la fuente de todas las cosas”. Contempla como esa energía está conectada con una fuente de luz situada muy arriba. Dedícale un rato a experimentar cómo esta fuente alimenta y fortalece esa energía protectora.
Representa de forma simple la fuerza que has visto y su conexión con la fuente.
5.- ... y monta el puzzle.
Ahora une los tres dibujos que has anotado anteriormente, reflejando el esquema de la “realidad” amplia que has visitado durante la experiencia. Sitúa en el centro el primer dibujo, el segundo rodeando al primero y el último abarcando a los anteriores. Si se adaptan mejor también puedes situar el primero en la parte de abajo, el segundo sobre el y el tercero en la parte de arriba.
Tómate tu tiempo para jugar con el conjunto y “unificarlo” de modo que se convierta en un único dibujo. Déjate fluir si sientes la necesidad de simplificar detalles o añadirlos.
Una vez estés satisfecha con el resultado, dibújalo varias veces hasta que puedas hacerlo de forma fluida.
¿Ha funcionado?
Puede que sientas los primeros signos de que el sello funciona ya durante las fases finales de la construcción. Sensaciones de “evocación” de las sensaciones que has sentido durante la confección del sello son buena señal.
Las mismas sensaciones se pueden manifestar cuando uses el sello. Si lo dibujas antes de dormir -puedes hacerlo moviendo la mano en el aire o mentalmente- es muy probable que percibas sensaciones claras.
Pero las señales más clara de que el sello funciona serán las “anomalías”. Me refiero a cosas que percibirás asociadas al sello, pero que de ninguna manera te esperabas. Estas anomalías son señales de que el sello está actuando a nivel subconsciente, al margen de que estés prestando atención al mismo en ese momento. Por ejemplo, puedes tener una consciencia clara del símbolo de forma espontánea, sin haberlo dibujado. Quizá en un nivel subconsciente has sentido la necesidad de usar el sello, y lo has hecho, sin necesidad de pasar por el filtro de la consciencia. También puedes notar anomalías cuando uses el sello conscientemente, como que un día funcione de forma diferente o se niegue a funcionar. Acepta las anomalías. Simplemente estás empezando a percibir planos de existencia a los que no prestabas mucha atención.
No te atragantes
Es fácil apasionarse con los sígiles y empezar a construir sellos para esto y para lo otro. Mi recomendación es que te lo tomes con calma. Los sígiles son una herramienta muy interesante, pero vistos desde otro punto de vista, constituyen un juguete, un atajo, una forma temporal de manejar cosas que están... pero no vemos. Entretente con los sígiles, disfruta, pero no dejes que te roben energía y claridad mental. Explora el universo en que vives y expande tu consciencia... y los sígiles te parecerán eso... un juguete. Si llenas tu casa de juguetes pueden resultar muy molestos.