Tengo en mi mente algunas canciones tuyas sonando, al escucharlas; mi mente persuasiva concentraba el objetivo, lo planteaba y en cada acto se desarrollaba por ir en pro del eros.
Notorias, cuando las gesticulas, articulas y tomas en oralidad y disimulo. En todas estos dramas, infinitos tras tus ojos, en galaxias al estar contigo. No… Epifanías y Nirvanas, trasmutaciones existenciales al tenerte, y al saber de los afines, la conexión entre versos, despegaban las ideas e iban a desembocar en el mazal- (suerte).
Intervenían, sin embargo, algunas canciones de blues, tocadas en escalas pentatónicas; una se veía como tono dominante, una segunda con subida (slide) para hacer sinergias, quinta y octavas suspendidas en estrofas e improvisaciones. No importaba el orden jerárquico. Las pretensiones iban similares a la satisfacción de los intereses entre partes.
El patrón constante apareciendo como rueda del samsara, repitiendo las mismas cuestiones, pero claro está, cada una de ellas con las energías creadas y en el determinado espacio-tiempo para ser experimentadas. Mantenía e influía la dosis de los términos que definían al actor, son tantas veces las que se han venido, vuelta tras vuelta, mientras sonaba en el fondo, las tontas canciones suyas, me decían por medio de solos, que pensaba en esta forma de hacer las cosas, que las mantenía y podía si quisiese, seguir tocando estas cuerdas por, post y sobre el cuerpo.
Al llegar al deceso, corría a buscar la forma de esta vez ser descubierta, accedía para empezar por versen las nuevas versiones, tome pues mis instrumentos accesorios, afinaba, las plantas encendidas y tan solo segundos para tomar control del aura, el ser y la consciencia. Vez por vez, tras el devenir, las técnicas eran complementos, habían ya composiciones sin opción a retorno, el silencio solo era interrumpido por palabras obscenas y por exclamaciones de ópera griegas.
Las entrego, pero solo por ahora…; comprendió tales palabras he hizo consigo lo que quería.
(Se perdió la continuidad de los hechos…)
Suponía, esto era lo que me mantenía por chispas las existencias, era espectador mientras surgía sin poder detener cada esfera y figura que delineaban estos posibles. En los buscadores; son indies y tonos dark, leía sin anteojos porque aquellos no me pertenecían. En prosa sin saberlo al momento deleitaban el oído del cliente.
Acorde en tener referencias, vi lo suficiente como para tener la apta idea de tu medio de expresión, su toque artístico, la firma constituida para estar solo entre caches, no era para todos decían…
Interprete aquellas dicciones y los resultados eran conforme a la metodología, subrayaba sobre aquellas porciones laterales y descriptivas por naturaleza, recostaba y acentuaban cada tilde y todos los signos de expresión corporal, negras y blancas se tornaba el pincel por aquella libreta que daba para desarrollarse.
Con algunos rumores de llegar la luna llena al cabo de la semana, tomaba provecho de las energías en el sistema, tome la revista de botánica que estaba en la sección oscura, fui a plantar una rosa antastatica y una venus carnívora. Los frutos cosechados por ser instruidos, los consumiría en la próxima receta, le daría toques picantes a su paladar, para luego ser curados por trasparentes y alquímicos conceptos.
Después de despedirme, fui a colocar canciones tristes porque correspondía y porque era lo necesario. Entonces escuche nuevamente esos acordes, cantos líricos que desenfrenan y hacen explosiones, terremotos y tantos huracanes, ¿qué sucedía? Si ya bien culto en lecciones del crimen.
-No; tú las canciones, Yo, mis filosofías.
Son mayores o menores, con variantes o séptimas. Pretendía seguir entre los patrones, pero eres las predeterminaciones, toques suaves y seductores. Quiero tomarte; así que lo haré.