Asterion, Seika and Marin background writing! Might eventually be the first chapter of a writing on Asterion’s relationships with people (so yeah it’s a piece of writing, and it’s from Asterion’s pov)
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Asterion had always preferred people who spoke their mind. Back when he was younger, he had a sense for that, for being able to tell when someone’s words didn’t match their thoughts. And then he met that mysterious man, that Saint who saw his gift and awoke it further. The man who left him with a Cloth and a malediction, forcing him to follow the path of the Hound Saints. Years later, Asterion thought that maybe that’s what happened to him too, that’s just how you pass this Cloth. That maybe now this man was free.
Free from the noise. Free from the constant head wrecking rumble of people’s thoughts. Free from that gift.
Asterion, though, liked the Japanese girl in the next village. She had difficulties with Greek, like him, but she always was able to make it say what she meant. She was looking for her brother, whose name got lost by the Danish boy. She forgot a lot of things too, but never her goal. She was brave, and honest, and pretty, and Asterion liked her company. In fact, he spent as much time as he could with her, as soon as he could go back in Greece. They spent so much time together, that one day an old man yelled at them, saying only a girl and a boy bethroded to each other should be this close. She laughed, and so did the priest when she told him why they were here. Asterion laughed too, but he knew he will never forget the voice of Seika when she said that of course they’ll marry each other when they’re grown ups.
One day she disappeared. At first Asterion thought she got lost, as she often forgot her way. He looked for her. Every day when he was in Greece. Until at the Sanctuary a girl appeared. Until he met Marin.
Marin was strong. Marin looked like her. Marin thought with the same words as her. Marin spoke her mind the same way as she used to. Marin did not remember him. But it was okay, Asterion always thought she would forget him. Marin did not remember why she became a Saint. Asterion heard about the rumors of the mask. Asterion thought it was true, because she did not remember her brother. Asterion could not find an other explanation for Seika forgetting her goal.
But it was okay. This girl wasn’t her. This girl was a Saint of Athéna. He had no reason to push her, to grab her shoulders and shake her, to make her remember. It was her path. He had to accept it. Marin wasn’t Seika.
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A veces te encontras con lo peor en la fila del café.
Entrar por el subsuelo se había vuelto costumbre, ese piso oscuro y con eco, helado en invierno como ahora, donde todos los ingresantes llevaban aun la cara pintada con ilusiones porque el parcial de matemáticas no había pasado. Dobló por las escaleras a planta baja y de paró en seco al ver las colas eternas, sacó el celular para mandarle a Asterión un mensaje y este le sacó una foto metido ya en una cola y el pie de esta con el nombre de la librería: "La Mutual."
Pidiendo permiso se logró ir metiendo de a poco entre la multitud hasta que la melena rockera color petróleo y esa cara de orto se encontró de frente con la suya.
—Buen día —Daidalos le dijo casi en automático y el lanusense le chistó sin muchas pulgas.
—Que buenos días, amigo, mira lo que es esto. ¿Tanto imprimen estos trolos?
—No son ni las nueve y ya andas puteando.
—Es que me da una re bronca.
—Cucha ura, seguí haciendo fila, te mando el PDF por mensaje y yo compro dos cafés, ¿tá?
—Si no te chapo acá es porque sé que me vas a cagar a piñas.
—Deja, salí zanguango, ya vengo.
—Sí, mi amorcito.
Revoleó los ojos intentado ocultar la sonrisa que se le estaba escapando y se fue hasta el centro de estudiantes.
No le sorprendió encontrarse con otra fila eterna, podía jurar que veía más gente en FADU cada lunes y jueves a la mañana que en su pueblo cuando era misa. Se puso detrás de un grupo de chicas, levantándose el puño de pulóver para ver el reloj, ocho y cinco, todavía era temprano para la clase diseño industrial, pero mientras antes pudieran enchinchar quizás podían salir tempranito del salón.
La fila avanzaba rápido, la mayoría se pasaba de la caja a hacer la fila para el café, desfilando medialunas, facturas y galletitas a estas horas que posiblemente lo único que tenían en el sistema era sueño, tinta y hambre, así que los pobres cristianos que no venían con mate —ya que Asterión se negaba a traer el termo en diseño por todo lo que tenía que llevar en mano en el viaje y el de Daidalos era un lumilagro de vidrio que no pensaba romper—, habían acordado un cafecito esos días de frío y amargura por los constantes cambios en los proyectos.
El tucumano pagó los dos cafés y se giró con los huesos adoloridos, "la humedad de Buenos Aires te va a matar", le había dicho su abuelo allá cuando había decidido irse de su amado Tafí del Valle, seco y fresco, tan distinto al clima de la Capital que a veces le hacía putear más de lo que lo hacía sentirse bien. Se acercó a la primera máquina y pidió el cappuccino para Asterión y para él uno negro, seco, de esos que le ayudaban a despegarse los párpados y sacarse la almohada de la cara. Estaba por ponerle algo de azúcar al de Asterión cuando una mano en su hombro le hizo girar la cabeza creyendo que su compañero ya había terminado de imprimir, pero esos rulos rubios que le hicieron ponerse del revés y los ojos celestes que brillaban vivarachos le hicieron morderse la lengua.
—Mira donde te vengo a encontrar —Albiore se apoyó contra el borde de la mesa de los microondas con una sonrisita boluda, Daidalos se quería rajar.
—Ah… buenas.
—Buenas —Le repitió y con una sonrisita puso su propio vaso a servir, el morocho no pudo evitar mirar que había pedido un cortado —¿Para Asterión?
Por un segundo se quedó pensando, después miró el café y le dijo que sí con la cabeza —Sí, ya me voy.
—¿Pudiste tener una buena idea? A mí no se me caía nada hasta anoche que medio pude tirar algo.
—Sí, ponele, intenté ver proyectos para inspirarme.
—Que pibe inteligente que sos —Otra vez le mostró los dientes y Daidalos cambió el peso de un pie a otro —¿Te gusta el café? Creí que solo tomabas mate.
—Me va cualquier cosa mientras no sea muy dulce.
—¿Una chocolatada no?
—No tengo tres años.
—Yo tampoco, pero una nesquik siempre me va, más en verano, una cindor con treinta a la sombra pega como piña.
—Yo pensaría que solo tomas café de especialidad.
—Me gusta el buen café, pero este tiene su magia, más que en el comedor.
—Nunca lo probé. —¿Por qué seguía dándole hilo para charlar?
—Sabes lo que pasa, todo piola con el pibe qué hace los cafezulis en el comedor, pero no sé si es la máquina o el café o qué carajos, pero quedan feos y en estas maquinolas al menos sabe a un café universitario, berreta, pero con sabor a sufrimiento y espumita —Le comentó mientras le ponía tanta azúcar que hasta Daidalos se empalagó de solo verlo —Y esta más barato, viste. No nos vamos a perder las gangas.
—Sos… un delirante.
¿Cómo podía hablar tanto tan temprano? Él ni siquiera había dicho cincuenta palabras.
—Me lo dicen seguido, ¿te están imprimiendo?
—Sí, mucha fila.
—Conseguite uno de arqui, boludo. Como no duermen se vienen temprano y parece que acampan en River, pero nada, imprimen los pobres locos.
—No conozco a ninguno de arquitectura.
—Si son un semillero, movés un banquito y salen seis, pero tranca, te puedo presentar a Orphee, el mejor loco que conocí en este antro —Le aseguró con una sonrisa mientras agarraba los dos vasos de café —Aunque eso puede cambiar si nos conocemos.
—Seguí soñando.
No le dio bola a lo que tenía que decirle, sea halago o puteada ya iba tarde para verse con Asterión quien seguro ya estaba por agarrar las hojas, se dio media vuelta y se fue levantando un poco una mano para despedirse o incluso para decirle clarito que no lo siga.
Albiore cerró los ojos agarrando paciencia de donde no tenía hasta que sintió desde atrás como le pegaban con un rollo de papel y se giró para ver al que tenía los pelos como la bandera con una ceja asqueada.
—¿Qué fue eso?
—Hola a vos también.
—¿Es tu nuevo chongo?
—A eso vamos, a eso vamos… —Agarró el rollo para pispearlo —¿Cuánto te debo?
—Cuatro quinietos, pero posta, fíjate lo que te agarras, que todo el mundo te quiera partir significa que tenés que averiguar si a besos o la cabeza.
—Al menos tenemos a tu señora que nos safa de todas.
—No te va a curar eternamente Eurídice.
—Moriré en mi ley entonces —Le hizo ojitos y Orphee se le rio negando.
—Que personaje que sos. ¿Qué le ves?
Albiore levantó los brazos dándole una seca al café —Que es complicado, parece que siempre tiene un palo en el orto, pero seguro es medio incomprendido, además esta re bueno y me gusta hacer aflojar a los sensibles.
—A veces me olvido de que sos un tarado con cara de lindo.
—Vos safas que ya estás agarrado de otra rubia.
—De la más linda que pude soñar.
—No digas eso que me pongo celoso.
—Anda con Babel, que seguro te está esperando.
—Sí, sí. Te paso por mercado, gracias.
—Anda.
Orphee se preguntó por un minuto si lo conocía de algo al famoso Daidalos, pero con la maqueta en mano ya tenía que ir al taller y dejar a Albiore y su vida amorosa en paz.
1/ Geist! Ecological terrorist, Full Cloth, Doomed lesbianism, hate from the government… what does this girl DONT HAVE!!!
2/ Ophiuchus Shaina: she’s a good master, she’s rough, she’s stuck in a never ending debate about her place as a girl Saint, she’s doomed lesbianism (see first entry), she’s a badass! I love her and she holds the Sanctuary together like the bad bitch she is. Bonus point for the fact that she also sucks.
3/ Eagle Marin: “Fuck’em kids” On a more serious note, she is incredible. She takes no shit, despite living in a place where everyone hates her and what she means. She’s a master that hates her job, that was imposed to her for trivial reasons. She is herself and will live as such and fuck everyone that’ll try to change her or think she should change.
4/ Crow Jamian! My autistic king, and I’ll die on this hill. Quite hated for being himself, considered dumb so much he now thinks it too… and yet fully himself. He’s a cutie and loves his family/murder (yes that’s the name for a group of crows). He’s my precious boy.
5/ Lizard Misty: THE Silver SuperstarTM. My beautiful boy that gets enough mischaracterization to be upped as a Gold Saint. He is just that iconic and I love him deeply.
Honorable mention: Hound Asterion and his definitely-a-disability superpower and wretched complicated polycule.