Y es que muchas veces no sabemos dónde se encuentra esa línea delgada entre enamoramiento y el amor maduro.
La parte de sentirse enamorados, esa emoción, ese sentimiento invasivo y avasallador pasa. Es tan efímero y tan intenso a la vez que nos volvemos adictos a ese estado de euforia y bienestar.
Pero el amor amigo mío, es otra cosa. Es que al ver los claroscuros del otro aún así elijamos seguir disfrutando de su compañía. Es encontrar un lugar donde puedo seguir teniendo paz aunque todo a mí alrededor ttambalee. Es sentirme libre para entregar el corazón, pero con el alma más fuerte y plena que nunca.
@piensoenversos













