Nos hicimos amiguitos.
Después de casi dos años desde que nos conocimos la primera vez, hasta apenas hace un mes, nos hicimos amigos. Es una conexión extraña... me encanta la química que hay entre los dos, que se entrelaza mientras bailamos, mientras hablamos, mientras nos miramos. Esas risitas o risotas de la cura local que tenemos entre nosotros, o algunos dos amigos más en común, de esas noches VIP como les dices tú. Después está esa risa coqueta que esconde un pequeño detalle, un secreto, ese al que le llaman secreto a voces pero que nadie realmente lo puede asegurar... y luego está tu novia. Fuiste claro y yo te dije que lo entiendo completamente. Y así sigue siendo. Pero, a pesar de eso, no puedo evitar sentir que te perdí desde que ella llegó. No estoy hablando del amor de corazón, estoy hablando del amor de amigos. Me encariñé muy rápido contigo y se me apachurró un poquito el pecho escuchar que me dijeras que ya no podías volver a bailar conmigo, porque eso es lo nuestro, y porque era incómodo para ti al estar ella aquí. Y te dije que si yo fuera tú, mi reacción sería la misma. Pero ya extraño pasar los días riendo contigo en ese sillón y la luz roja del comedor. Extraño pasear en el carro contigo y la música. Ya extraño esos jueves bailando juntos. Y también extraño lo que pasaba cuando cerrábamos los ojos y sólo estaba la música de fondo. Dime exagerada, dime intensa, o mejor no me digas nada... pero es lo que es.













