“Siempre se repite la misma historia: cada individuo no piensa más que en sí mismo”
Sófocles
Fue un poeta trágico griego nacido en Colono, una aldea cercana a la ciudad de Atenas, en el año 496 a.C.
Fue autor de obras como Antígona y Edipo Rey y se sitúa junto con Esquilo y Eurípides entre las figuras más destacadas de la tragedia griega.
Las principales fuentes que hablan sobre la vida de Sófocles son algunos datos biográficos escritos en el siglo I por un autor anónimo, y algunos fragmentos dispersos que se pueden encontrar en las obras de Plutarco, Ateneo, Aristóteles y otros autores.
Según el autor anónimo de la Vida de Sófocles, era hijo de Sófilo un fabricante de armas, y uno de sus maestros fue Lampro, quien lo instruyó en la danza y le enseño a tocar la lira.
Se dice que poseía belleza física pero débil voz, y le gustaban el ejercicio y la música. Poco después del 460 a.C. se casó con Nicostrata con quien tuvo un hijo llamado Lofonte quien también se dedicó a la tragedia.
Fue amigo de Herodoto, a quien dedicó una oda de la cual solo se conserva un fragmento, y también desempeñó labores religiosas siendo sacerdote de un Dios local llamado Habón en el año 420 a.C.
Sófocles llegó a escribir hasta 123 tragedias para los festivales en los que se adjudicó. Se convirtió en una figura importante en Atenas.
A Sófocles se le debe la introducción de un tercer personaje en la escena, lo que daba mayor juego al diálogo, dotando de complejidad psicológica al héroe de la obra.
Edipo Rey es quizá la más célebre de sus tragedias, y Aristoteles la consideraba como la mas representativa y perfecta de las tragedias griegas.
En su vejez se le atribuía cierta tacañería en los temas monetarios y fue llevado a juicio por su hijo Iofonte por considerarlo falto de juicio para administrar su hacienda saliendo absuelto cuando recitó parte de su drama Edipo de Colono.
Tras su muerte, en el 406 a.C. fue venerado como si fuera un héroe, con el nombre de Dexio y en los museos vaticanos se conserva una copia de una estatua del siglo IV que lo representa.
«(...) El orgullo que engendra al tirano acumula vanamente cosas vanas e inútiles, los trepa hasta lo más alto de la cima para luego hacerlo caer a un abismo de desgracia, de donde jamás podrá salir de pie...».