El reloj marcaba no mucho pasado de las nueve y media de la mañana, los rayos del astro mayor comenzaban a colarse entre el fino textil de las cortinas y Dylann finalmente volvía a su habitación. Con su diestra libre, pues su zurda sujetaba una ciruela mordida, abrió la puerta de sus aposentos temporales y, asumiendo que su cuñado ya había dado fin a sus horas con Morfeo, se adentró, con su cabello alborotado y con una camisa desprendida que mostraba parcialmente su pecho ( rojo por el sol ) para luego preguntar: “ ¿Por qué no bajaste a desayunar? Tus padres preguntaron por ti. ” Una ceja enarcada y actitud despreocupada se borran cuando sus dientes atacan de nuevo a la fruta, luego de eso se recuesta sobre su perfectamente tendida cama. “ ¿Qué tal quedaste anoche, hm? ” Preguntó, refiriéndose al acto frustrado de la noche anterior, el que había repasado una y otra vez, aunque intentaba olvidarlo. Había sido un rodeo largo para Dylann, luego de que su pareja golpeara la puerta imprudentemente, insistió a que ambos acudieran a una parada cercana al hotel donde quedaban, no mucho más que lo obvio sucedió allí, lo que necesitaba ella tras casi cuatro días de completo celibato. “ ¿Solucionaste tu problema? ” Es una pregunta que sale de sus labios con entonación socarrona, burlona, pues aquello causaba un poco de gracia en su interior, aunque si se concentraba aún podía sentir el calor que emanaba su interlocutor en la palma de su mano, algo palpitante en ella, y luego: ¡boom! Solamente se limitó a soltar una risa, corta, y quitó la poca pulpa que rodeaba el carozo.
/ @softcvre —- D & C .













