Un corazon sabio y comprensivo
Esa noche, el Señor se le apareció a Salomón en un sueño y Dios le dijo: ¿Qué es lo que quieres? ¡Pídeme, y yo te lo daré! Salomón contestó: Tú mostraste gran y fiel amor hacia tu siervo David, mi padre, un hombre transparente y leal, quien te fue fiel. Hoy sigues mostrándole este gran y fiel amor al darle un hijo que se siente en su trono. »Ahora pues, Señor mi Dios, tú me has hecho rey en lugar de mi padre, David, pero soy como un niño pequeño que no sabe por dónde ir. Sin embargo, aquí estoy en medio de tu pueblo escogido, ¡una nación tan grande y numerosa que no se puede contar! Dame un corazón comprensivo para que pueda gobernar bien a tu pueblo, y sepa la diferencia entre el bien y el mal. Pues, ¿quién puede gobernar por su propia cuenta a este gran pueblo tuyo? Al Señor le agradó que Salomón pidiera sabiduría. Así que le respondió: Como pediste sabiduría para gobernar a mi pueblo con justicia y no has pedido una larga vida, ni riqueza, ni la muerte de tus enemigos, ¡te concederé lo que me has pedido! Te daré un corazón sabio y comprensivo, como nadie nunca ha tenido ni jamás tendrá. Además, te daré lo que no me pediste: riquezas y fama. Ningún otro rey del mundo se comparará a ti por el resto de tu vida. Y si tú me sigues y obedeces mis decretos y mis mandatos como lo hizo tu padre David, también te daré una larga vida. – 1 Reyes 3:7-14
Muchos sabemos la historia de Salomón, de hecho yo misma he leído y escuchado sobre como Salomón gano su sabiduría pero esta mañana mire esta historia de otra perspectiva, me puse en el lugar de Salomón. Si Dios se me apareciera en un sueño y me preguntara ¿Qué es lo que quieres? Creo que pedir sabiduría no fuera ninguna de mis opciones. Es por eso que muchas veces nuestra vida espiritual, nuestros ministerios y hasta las iglesias se quedan estancadas por dos simple razones:
Fíjate la respuesta que dio Salomón “Ahora pues, Señor mi Dios, tú me has hecho rey en lugar de mi padre, David, pero soy como un niño pequeño que no sabe por dónde ir”. Salomón reconoció que es como un niño, el reconoció que necesita de Dios para poder gobernar. Aun siendo rey, Salomón reconoce que él no tenía la sabiduría suficiente y con un corazón humilde, transparente pudiendo pedir riquezas y larga vida pide un corazón comprensivo para gobernar el pueblo de Dios y pudiera diferenciar entre el bien y el mal. Tan sencillo como eso, tan humilde y rendido ante Dios Salomón sabía que sin la ayuda de Dios él no podría hacer eso “Pues, ¿quién puede gobernar por su propia cuenta a este gran pueblo tuyo? Al Señor le agradó que Salomón pidiera sabiduría. Así que le respondió: Como pediste sabiduría para gobernar a mi pueblo con justicia y no has pedido una larga vida, ni riqueza, ni la muerte de tus enemigos, ¡te concederé lo que me has pedido!”
Me impresiona lo que Salomón pidió, porque Dios no le dio opciones sobre lo que podía pedir Salomón podía pedir lo que quisiera al igual se lo iba a conceder. Muchas veces le pedimos tantas cosas a Dios y talvez no son cosas malas las que pedimos pero no se trata de lo que pedimos si no como lo pedimos. Salomón pudo haber pedido sabiduría para planear como destruir a sus enemigos, sabiduría para saber cómo obtener más riquezas entre otras cosas más pero el pidió sabiduría para poder gobernar el pueblo de Dios! El rey Salomón no pidió sabiduría para su propio beneficio es por eso que el encontró favor ante los ojos de Dios porque, Dios odia el orgullo, el egoísmo es enemigo de Dios en cambio cuando nos humillamos ante El y reconocemos que sin El no somos nada encontramos favor ante sus ojos.
Ahora mi pregunta es ¿Qué es lo que quieres que Dios haga por ti? .. y ahora pregúntate a ti mismo/a ¿Por qué es que quiero que Dios haga esto por mí? ¿Para mi propio beneficio o para agradarle a Él?
Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten – Mateo 6:33
Salomón busco primero el reino de Dios por encima de todo lo que el pudo haberle pedido, es por eso que el Señor le respondió a Salomón:
“Al Señor le agradó que Salomón pidiera sabiduría. Así que le respondió: Como pediste sabiduría para gobernar a mi pueblo con justicia y no has pedido una larga vida, ni riqueza, ni la muerte de tus enemigos, ¡te concederé lo que me has pedido! Te daré un corazón sabio y comprensivo, como nadie nunca ha tenido ni jamás tendrá. Además, te daré lo que no me pediste: riquezas y fama. Ningún otro rey del mundo se comparará a ti por el resto de tu vida. Y si tú me sigues y obedeces mis decretos y mis mandatos como lo hizo tu padre David, también te daré una larga vida”
Dios quiere hacer lo mismo en tu vida, recuerda que Dios nos ha llamado a vivir una vida en abundancia, en bendiciones, de victoria en victoria y si Él es tu prioridad, si tu oración cambia a “no mi voluntad pero Tu voluntad”, si tu corazón cambia de anhelar más a Dios que al mundo, si eres capaz de reconocer que necesitas de Dios cada día, que necesitas que Dios sea el centro de tu ministerio; El empezara a darte un corazón sabio y comprensivo porque has reconocido que sin él no eres nada y cuando tu buscas primero su reino y su justicia él te dará los anhelos de tu corazón.