Agosto se fue desvaneciendo suavemente y con el comienzo de septiembre recordó los días previos a la vuelta al colegio, los primeros soplos del otoño, la tarta de manzana en la cocina iluminada los sábados por la tarde, las películas en el cine los domingos.
Cada vez que llegaba septiembre, llegaba a su corazón un mundo de comienzos y nuevas posibilidades de renacer.
Texto: El lector de Once











