Splat contra las fuerzas del mal BONUS.
Todo parecía en calma.
El pequeño dogge había regresado sano y salvo a casa; de vuelta en UnderFresh, en los brazos de su Rad Dad. Y Splat ahora se encontraba descansando plácidamente en su cama. Como si los eventos del día de hoy nunca hubieran ocurrido.
Debería estar contento con esto; pero la conciencia de Fresh aún se encontraba inquieta. A pesar de que todos sus familiares ya habían marchado a sus respectivos universos. Las habilidades primarias de Fresh todavía detectaban a un tercer parasito dentro de su universo.
Sospechando de quien se trataba y con las mejores intenciones de resolver algunas dudas que mantenía sobre lo ocurrido a su pequeño dogge. Se dirigió a su encuentro. Ocultando su presencia al andar sigilosamente entre la psicodélica lluvia de Waterfall, pronto se encontró hasta la puerta de la casa que solía pertenecer a la Undyne de su universo.
A pesar de la evidente falta de luz dentro de la casa, la presencia de un intruso se hacia evidente por los ruidos que se generaban dentro de esta. De lo que parecía ser una búsqueda infructuosa. Fresh presiono el botón de la puerta, solo para ser recibido por motón de agujas de tinta que salían a su encuentro desde el suelo; con la más clara intensión de empalarlo. Pero Fresh fácilmente las esquivo. Pero el ataque no parecía detenerse ahí, al momento que varías esferas de lo que parecía ser tinta solidificada se estrellaba devastadoramente contra la pared donde se había dirigido Fresh en su evasión. Fresh casi estaba impresionado. Pero no era el mejor momento para andarse divirtiendo; así que con todo su pesar, puso fin a la batalla al impulsarse directamente hacia su atacante dándole un golpe contundente en su esternón. Con la suficiente intensión para sacarle el aire y dejarle en claro su posición dentro de la lucha.
-Bien, Little bro… ¿Ya estás dispuesto a platicar?- dijo Fresh mientras dejaba que la versión más oscura y violenta de su pequeño dogge recuperaba el aliento perdido.
-¡Hijo de fruta! Que me has bajado más mi HP.
-Bien, sabias que era muy probable que ocurriera si me atacabas brosky-dijo Fresh ofreciendo su mano de apoyo, pero este Splat la rechazo poniéndose en pie por su propia cuenta. Y Fresh a verlo erguido con toda su altura, pudo darse una clara idea de cómo luciría Splat al crecer. Quitando el pelo de punta y la clara tendencia de colores oscuros solo propia de un universo Fell.
Y mientras, este Splat buscaba un lugar mucho más cómodo para sentarse; que aquel piso. Anticipándose con lo que sería un molesto interrogatorio con esta versión más colorida de su propio creador. Tan adolorido como se encontraba, lo que menos quería era molestar más a este Fresh. Pues si en algo se llegaba a parecer con su versión; sabía que no descansaría hasta obtener las respuestas que él quería, llegando hasta el extremo de arrinconarlo en su forma parasitaria. Y ya tenía bastante dolor como para querer más de su parte.
Así que sin ofrecer mayor resistencia, se dejó caer en una de las sillas del comedor. Era mejor terminar con esto de una vez.
Fresh contento de poder aliviar sus dudas al respecto de la manera fácil. Prosiguió a sentarse en la otra silla frente a este Splat.
-Bien brosky, supongo que ya conoces mi carácter así que vamos con la primera pregunta… ¿Qué sucedió con mi peque Splat en las 10 horas que estuvo desaparecido?- dijo Fresh tomando un tono mucho más serio y frio, de su habitual relajado hablar.
-¿Me estás diciendo que no te dijo nada? ¿O solo no le preguntaste?
-Cambio a su forma parasito, eso ya me da una clara idea de que es mejor dejarlo olvidar lo sucedido.
-Eres demasiado blando con él- dijo FellSplat, mientras una sonrisa burlona dibujaba su rostro- Pero déjame resumírtelo: Una loca adoradora de ángeles creyó que tu peque le caería muy bien un baño de agua fría; solo que no conto con que yo iría a divertirme un poco con ella en su lugar. Así que después de romperle todos los huesos de su cuerpo y tomar un bocadillo por el camino. Te traje de vuelta a tu pequeña bola de tinta sana y salva. ¿Qué más hay que decir?
-¿Qué tal… que haces todavía aquí?
-Pues nada más que descansar un poco mis pobres huesos. ¿O acaso quieres echar al salvador de tu bebo a la calle?- dijo FellSplat con una exagerada cara llena de tristeza; mientras su cabello de punta caía hasta volverse suaves ondas reflejando su aparente tristeza.
Pero Fresh ni un momento se lo creyó. Aunque tenía que reconocer que el chaval era un excelente actor.
-¿Hasta tan noche? ¿Y en un universo que no es el tuyo? Permíteme que lo dude chaval; si algo tienen en común todas las versiones Fell, es que no importa que tan poderoso el monstruo sea, alguien crecido en la tierra de “matar o morir” nunca se sentiría a salvo fuera de su casa y mucho menos de su universo. Así que déjame repetirte la pregunta: ¿Por qué sigues aquí?-aunque esta vez Fresh hizo notar cuan viva y fuerte era la llama que emanaba detrás de sus coloridos lentes.
No sería lo más inteligente volverle a mentir.
Y captando esto, FellSplat recupero su puntiagudo estilo de peinado y cambio sus ojos por los oscuros carentes de toda emoción – Fui herido durante la pelea y luego tuve que “sangrar” a través de dos charcos de agua para poder traer a tu mocoso de vuelta. No estoy precisamente en las mejores para viajar a través del multiverso con solo la esperanza de que donde quiera que llegue no tenga que luchar. Así que solo me refugie aquí, maldito saco de huesos.
Al ver aquella mascara gélida que proyectaba aquel Splat, casi pudo ver reflejado a Jamy en su peor momento. Como un chico que había crecido carente de todo amor y lo había transformado en alguien sumamente cruel. Y por mucho que extrañara a Paperjam esa visión reflejada en su dogge era casi dolorosa.
-¿Y tú Fresh no se preocupara por tu ausencia?
-Él es un parasito carente de toda emoción así como tú. Hace demasiado tiempo que él perdió todo interés en mí- dijo FellSplat con un gélido tono.
-¿Y tú Paperjam? Estoy seguro por experiencia propia que a él seguramente le importas mucho- dijo tratando de que no se hiciera evidente el nudo que se había formado por su inexistente garganta al mencionar el nombre de Jamy.
-Querrás decir le importaba.
Así que este chico también…
-¿Qué le ocurrió?
-Nada que realmente te importe- dijo FellSplat de manera cortante –Solo necesito descansar una noche y después me marchare para no volver a involucrarme con tu bola de tinta otra vez. Una noche es todo lo que pido Fresh.
Ese trato era justo. Razonable y lo mejor desde cualquier lógica; pero Fresh no dejaba de sentir una gran incomodidad al pensar en dejar en semejante estado a una versión tan rota de su propio dogge. Tan herido tanto física como emocionalmente, al igual que aquella vez que vio a Paperjam bajo aquella lluvia.
Simplemente no podía…
-Ok chaval, te dejare estar en mi universo esta noche
FellSplat suspiro aliviado.
-Pero antes de irme… ¿te acuerdas lo que me dijiste hace unas horas frente a mi freshcueva?
-… ¿Qué mantuvieras tu promesa?
-¡Exacto! ¿Y sabes lo unrad que sería romper mi promesa de proteger a mi querido dogge?- dijo Fresh haciendo un dramático movimiento de indignación.
-Emmm… espera… ¿Qué?- dijo Fell Splat saliendo por fin de su estado apático; solo para cambiar a la sorpresa al ser levantado en brazos por Fresh y salir de la casa a una velocidad estrepitosa.
Fresh, no por nada era el maestro de la patineta en Underfresh. Y aunque al chaval al principio solo gritaba a puro pulmón, pronto sus gritos de convirtieron en exclamaciones de júbilo, cuando Fresh hizo gala de sus mejores maniobras durante el trayecto. Definitivamente la risa le venía mejor a cualquier versión de su dogge, simplemente le era más natural.
Apenas hubieron llegado cerca de la freshcueva, Fresh le hizo ademan a FellSplat de que guardara silencio. Después de todo, su dogge estaba durmiendo. Y solo bajo a FellSplat hasta que lo hubo colocado en el mullido sofá de la casa. E inmediatamente se dirigió a la cocina con la intensión de preparar unos bocadillos nocturnos para su invitado.
-¡Espera! ¿Por qué cuernos me trajiste aquí?
-Baja la voz chavalín. No quiero molestar a mi dogge. Y la respuesta a tu pregunta es simple “estoy cumpliendo mi promesa”
-Pero yo no soy…
-Eres una versión de él y por lo tanto también eres él- Fresh ni siquiera le dejo terminar la frase. No estaba dispuesto a dejar de lado esta versión más revoltosa y crecida de su dogge. El nuevamente haría lo correcto como aquella vez.
Él nunca se arrepintió haber hecho lo correcto.
-Además. ¿Qué clase de Rad Dad seria si no recompensara al héroe de mi dogge por haberle salvado la tinta? Ahora dime que quieres de cenar, has de estar hambriento.
Y casi como respuesta, un sonoro gruñido sonó por la sala.
Y con un adorable sonrojo purpura FellSplat respondió- ¿Puedo pedir unos hot cakes de acuarela?
-¡Clarín chavalín! ¿Quisieras unos crayones mientras esperas?
-¿Estaría… bien?
-Bien tómalos de la mesilla al frente de ti. Enseguida estos estarán volando.
Esto era demasiado para FellSplat, el solo quería salirse corriendo de ese universo; esta versión de su propio Fresh era demasiado bueno para ser verdad. Todos sus instintos básicos le gritaban salir corriendo; pero algo mucho más fuerte le pedía gentilmente que se quedara. A lo mejor era el olor celestial de esos hot cakes; a lo mejor era el agotamiento mágico, pero él deseaba permanecer. Aquí, era cálido y acogedor… posiblemente aquí podría ser feliz… al menos una noche. Se tuvo que recordar.
Y solo sus pensamientos oscuros fueron interrumpidos cuando Fresh coloco un gran plato de hot cakes de acuarela frente a él junto con un buen vaso de tinta blanca para acompañar.
FellSplat pronto pudo comprobar que esos hot cakes de acuarela sabían mucho mejor de lo que olían. Aunque pareciera imposible.
-¡Estos están increíbles! ¡No sabía que podías cocinar tan bien!
-¿Acaso tu Rad Dad no te cocina?- realmente estaba espesando a odiar con creces a este Fresh. Aún más de lo que odiaba al dad de Glich. ¡Y eso eran ya palabras mayores!
-¡Por el ángel, mi viejo hace años que no pisa la cocina! desde que mi mamá… olvídalo… él solo no pisa la cocina.
-Creo que entiendo…
FellSplat tratando de ignorar la incómoda situación que se quería asentar, puso toda su concentración en saborear mejor esos deliciosos hot cakes.
Hasta que finalmente se los acabo. Y la somnolencia se abrió paso por su agotado cuerpo. Quería tan mal poder dormir. Pero sabía que si relajaba lo suficiente, mancharía el cómodo sofá de un color ajeno a su propia tinta y lo que menos quería era que ese color saliera. Así que trato muy a su pesar de levantarse y dirigirse a descansar a la regadera. No sería su primera vez y sería mucho más fácil de limpiar que la tela amarilla de ese colorido sofá. Pero apenas se hubo levantado, Fresh lo volvía a acostar en su regazo.
-Espera no entiendes. Solo quiero ser un buen invitado y no manchar tu sofá, baka- maldita sea se le salió esa palabra.
-¡Qué lindo! Me recuerdas mucho a mi Jamy; pero descuida te tengo cubierto.
Cada vez más le costaba a FellSplat mantenerse despierto y sus movimientos solo se volvían más débiles y desenfocados; sabía que su pelea estaba perdida.
-Va a ser tu culpa que tengas que tirar el sillón, yo te lo advertí.
-Oky chaval, descuida y descansa. Tu Rad Dad está aquí.
Realmente a FellSplat le había encantado la calidez que transmitían aquellas palabras. Era lo que siempre había querido escuchar. Y todo sería absolutamente perfecto, si tan solo…
-¿Puedo pedirte algo mas Fresh?
-¿Mmm? Claro, ¿qué tienes en mente?
-¿Me podrías cantar?-por favor no te rías…
Fresh no se rio- No se me muchas canciones de cuna Splat… ¿Estas bien con eso?
-Si… solo cántame por favor…
-Lo que sea por ti dogge…
(Aunt Rhody)
A medida que Fresh iba cantado la canción que bien le oyó cantar un día en secreto a Paperjam y vio como FellSplat caía profundamente en los dominios de Dream. Supo por que le había advertido de la tapicería.
Una mancha color rojo oxido, junto con un olor cobrizo muy característico, empezó a emanar desde este Splat. Manchando su regazo y luego el sofá.
-Bien creo que ya era hora de cambiar el sofá de todos modos- pero bien valía la pena por la expresión de completa felicidad que se había manifestado en el rostro de aquel Splat. Se aseguraría de mantener su promesa con este también.
Pero antes de entregarse él también al sueño. Decidió maniobrar un poco con el chico en su regazo hasta alcanzar el blog de notas junto con un crayón, solo dejarle un mensaje en su chaqueta. Por si al llegar el amanecer y el chico en su regazo se hubiese ido.
“ERES BIENVENIDO”















