@springbreezes
Sus amigos parloteaban alegremente mientras ella dejaba los pies en remojo. Era una pena que el lago estuviera acortado ¿qué peligros acontecía el paraje natural? Ninguno, a su parecer. La de cabellos áureos seguía dándole vueltas a lo sucedido apenas dos semanas, cuando casi deseo que la tierra le engullese a lo más hondo. Era una manazas, sí, ello se supo desde el primer día que se puso los malditos patines pero nunca llegó a herir a nadie y mucho menos mojarlo, y… menos, en… ahí. Todavía rememoraba la cara del policía ¡claramente se debió quedar con ella! ¿Con qué razón guardaría interés en cederle su número si no era para echarse unas risotadas con sus compañeros? Una voz familiar la distrajo y enseguida el resto de integrantes formaron un corrillo. Maldita fuera el entretenimiento de verdad o desafío. Tal cual Dios la trajo al mundo, la rubia no lo pensó dos veces (la confianza daba asco y ello se notaba en su grupito) que se tiró de cabeza a las frías aguas del elemento. Todo su cuerpo experimentó el gélido sopor mas enseguida asomó la cabeza, recibiendo el vitoreo de sus compañeros. Este acto no duró ni un minuto pues el eco de las sirenas espantó a sus camaradas, dejándola traspuesta en la obscuridad del lago y con un nudo en el estómago. ‘Mierda’
















