Galicia arde: falta de previsión, despido de brigadistas, sequía y la "Lei de Depredación"
Galicia arde: falta de previsión, despido de brigadistas, sequía y la "Lei de Depredación"
Twittear El despido de 436 brigadistas contratados al comienzo del verano y despedidos antes de la llegada de las lluvias han sido la culminación de una gestión nefasta. Twittear
Cuatro años de la tragedia de Angrois, el mayor accidente ferroviario de nuestra democracia
Cuatro años de la tragedia de Angrois, el mayor accidente ferroviario de nuestra democracia
Por Javier F. Ferrero. Hoy lunes, los gallegos conmemoramos el cuarto aniversario del siniestro ferroviario más grave de la democracia española, que se produce en un contexto marcado por dos frentes más claros que nunca: el judicial y el político.
Cometen un gran error los que creen que pueden elegir entre ayudar a sirios o a españoles, no se trata de una balanza donde están situados unos y otros y quitando peso se decantará por caer hacia uno de los puntos.
Por mucho que se repita y se difunda, se trata de un hecho irrefutable. La única elección que tenemos es si ayudar o no a una gente que huye del miedo y la muerte y que no tienen país al que deportarles. Por mucho que cabree a algunos, por mucho que pataleen y por mucho que protesten, no podrán influir en esta circunstancia. Que se los refugiados sirios fuesen expulsados no ayudaría a cambio a los españoles en apuros de ninguna de las maneras debido, entre otras cosas, al gobierno que votó la mayoría y al sistema que nos toca aguantar por ello. Si tuviésemos un gobierno que en lugar de destinar 11.000 millones de euros a la iglesia, los destinase a ayudar a los necesitados, si podría cambiar, pero estamos hablando de imposibles si tenemos en cuenta que varios ministros son miembros del Opus Dei y la iglesia en este país sigue siendo intocable independientemente del miembro bipartidista que ostente el poder.
Una de las principales excusas para negar la ayuda es el: “Entre los sirios se cuelan terroristas del ISIS” ¿En serio creéis que se están colando terroristas entre los refugiados? Por mucho que Fernández Díaz lo diga (supongo que alguien con dos dedos de frente no creerá lo que dice el Ministro que otorgó una medalla al mérito policial a la Virgen del Amor), no hay asesinos del Estado Islámico entre los que intentan alejarse de la guerra. Básicamente porque ellos ya están aquí, si quieren atentar en Europa ya tienen suficientes soldados con pasaporte europeo para ello sin depender de unos pasaportes sirios para colarse justo por la vía más controlada. Sería un absurdo táctico con más lagunas que el expediente de Francisco Nicolás.
Teniendo claro que no se cuelan terroristas ni que el dinero que va destinado a ayudarles iba a ir para necesitados españoles ¿Cuál es la excusa para negar la ayuda? Quizá la religión: no son cristianos practicantes, eso está claro. Yo tampoco, espero poder mantener mi estatus de ciudadano aún con ese handicap. O su color de piel; aunque no creo que sean mucho más negros que los adinerados visitantes veraniegos de Mallorca. No sé, ¿no encajan en nuestra cultura?¿En cuál de ellas? La diversidad cultural española es abrumadora, poco tenemos gastronómica y culturalmente en común gallegos con andaluces, por ejempo. Pero claro, siempre hay un achaque, por muchas respuestas que se otorguen siempre habrá más prejuicios.
Esto solo puede cambiar si el que propone las respuestas coincide con el que ostenta el poder, pero actualmente, los que gobiernan este país solo proponen preguntas.
Barcelona ha vivido con este suceso, el 4F, uno de los casos de corrupción policial, judicial y gubernamental más grave que se recuerda desde el franquismo. Los Guardias Urbanos Víctor Bayona (24.751) y Bakari Samyang (24.738) fueron la pieza clave testifical para encarcelar a Rodrigo Lanza, Juan Pintos, Alex Cisternas y Patricia Heras. Estos agentes fueron condenados por tortura, denuncia falsa y simulación de delito a 2 años de prisión cuando a finales del año 2011 trascendió que habían torturado al ciudadano de Trinidad y Tobago Yuri Sarran Jardine. Tras su testimonio y sin tener en cuenta ningún testimonio más, se condena de Rodrigo Lanza (hasta hoy 4 años en prisión) y Patricia Heras (que se suicidó después de 6 meses en prisión el 26 de abril de 2011) y otros 7 compañeros inculpados injustamente en el caso de Sant Pere mès Baix el 4 de febrero de 2006.
La historia
La noche del 4 de febrero de 2006 se estaba celebrando una fiesta en un antiguo teatro okupado en el centro Barcelona que terminó con una carga policial. Entre los golpes, empezaron a caer objetos desde la azotea del teatro. Según relató por radio el Alcalde de Barcelona (Joan Clos) pocas horas después, uno de los policías, que iba sin casco, quedó en coma por el impacto de una maceta. Las detenciones que vinieron inmediatamente después del trágico incidente nos relatan la crónica de una venganza. Tres de los jóvenes detenidos, de origen sudamericano, son gravemente torturados y privados de libertad durante 2 años, a la espera de un juicio en el que poco importaba quién había hecho qué.
No importaba que el objeto que hirió al policía hubiera sido tirado desde una azotea mientras que los detenidos estaban a pie de calle. Otros dos detenidos aquella noche (Patricia y Alfredo) ni siquiera estaban presentes en el lugar de los hechos: Estaban dando un paseo en bicicleta, tuvieron un pequeño accidente y fueron al hospital. Allí fueron detenidos y hallados sospechosos por su apariencia y su forma de vestir. No importaba si había pruebas o evidencias que exculpaban a todos los acusados. En aquel juicio no se estaban juzgando a individuos sino a todo un colectivo. Barcelona acababa de estrenar su llamada “ordenanza de civismo”, una ley higienista, marco legal perfecto para los planes de gentrificación de algunos barrios céntricos, destinados al turismo. Los chicos detenidos aquella noche eran cabezas de turco que encajaban perfectamente, por su estética, con la imagen del disidente antisistema: La causa de todos los problemas de pintadas, suciedad y educación de la ciudad.
Unos años despues, los Guardias Urbanos que testificaron en falso, Víctor Bayona (24.751) y Bakari Samyang (24.738), fueron juzgados y condenados por la tortura a un chico negro. La sentencia demuestra que los agentes mienten y manipulan pruebas durante el juicio. Para encubrir las torturas, acusan al joven de ser traficante de drogas, pero el juez descubre un montaje: el negro es en realidad, hijo de un diplomático (el embajador de Trinidad y Tobago en Noruega). Estos agentes resultan ser los mismos que habían torturado a los jóvenes detenidos aquella noche del 4 de febrero de 2006 y algunos de los testigos que declararon en su contra durante el juicio. El mismo modus operandi en ambos casos. La única diferencia: el origen social de las víctimas. La enésima historia de impunidad policial, acompañada por buenas dosis dosis de racismo, clasismo y la vulneración de derechos fundamentales, todo ello amparado por un sistema judicial heredero del régimen franquista.
Es muy triste pensar que sí no se hubiesen equivocado de persona al torturar, seguirían usando sus metodos ilegales de tortura y represión ciudadana. Uno de los grandes problemas que se plantean en el documental es que en realidad eran 7 personas las que torturaron al hijo del diplomático, pero sólo pudo reconocer a dos. Esto nos lleva a pensar que se trata de algo endémico, algo arraigado y costumbrista dentro de los metodos de actuación de la policía municipal de Barcelona, donde el compañerismo mal entendido hace que se protejan entre ellos.
Documental imprescindible para entender el sufrimiento a la que se ven abocados, unos jovenes que sólo se divertían y que fueron juzgados por su apariencia y por una injustificada venganza.