Hace quince años las boy band como Backstreet Boys y N´SYNC, eran dueñas del mundo y se robaban la película en todos los lugares que visitaban. Las mujeres daban la vida por sus ídolos de juventud. En Chile, el fenómeno no fue algo ajeno, ya que en el Festival de Viña del año 1998, el grupo integrado por Nick Carter causó grandes estragos y un caos digno de enmarcar, incluso con la policía resguardando el orden.
Stereo 3, una banda de chicos con ganas de imponer su música en estas tierras, hizo lo suyo y fue capaz de llegar al ranking de “Los 10 más pedidos” en MTV latino, gracias a su mítica canción “Atrévete a aceptarlo”, la cual se convirtió en un éxito radial y televisivo de manera instantánea. Básicamente, la canción hablaba de un amor prohibido, una relación que se daba a espaldas de los demás. En el video, las voces de los tres jóvenes pedían que esta situación se revirtiera. Querían que la mujer en cuestión, mayor que su amante, diera el paso y aceptara lo que estaba sucediendo.
“No sientas vergüenza de mí / No tienes para qué mentirles / No tiene nada de malo / ¿Por qué negar lo que hay entre tú y yo?” Aquellos versos se clavaban en los corazones para revolver las emociones de chicas y chicos deseosos de una aventura con altas dosis de un amor casi imposible.Pero llega el momento de preguntarse lo siguiente: ¿había otra motivación oculta en las sombras de esa aparente simpleza? ¿Era sólo la diferencia de edad lo que querían poner en debate? ¿Estaba Stereo 3 consciente de la desigualdad en Chile? ¿Había algo más para atreverse a aceptar?
La canción “Cuánto tienes, cuánto vales” perteneciente al mismo álbum, poseía un discurso en el que era evidente la crítica a un país en el cual el valor de los ciudadanos se mide por la cantidad de dinero que se puede acumular. Entonces,¿la boy band chilena más exitosa de todos los tiempos (aunque suene exagerado, así es) tenía algo más que decir? ¿Lo romántico de sus letras era la fórmula para llegar un poco más allá?
Si la mujer a la cual le cantaba el trío debía sacar a la luz otras razones más fuertes que la edad, como distintas clases sociales, una diferencia en los respectivos puestos de trabajo, ingresos o lugar de residencia, ¿era muy complicado para cantarlo que optaron por dejar la letra tal y como la conocemos? Atrevámonos a decir que este análisis es un disparate, pero por otro lado, también aceptemos que un grupo de pop pueda decir libremente lo que piensa, aunque parezca una caricatura. Aunque quizá raye en lo absurdo.
AUTOR
Pablo Oyarzún (26 años, Santiago)
Periodista de la Universidad de Santiago. Comenzó a escribir desde que era un adolescente y con el paso del tiempo decidió nunca detenerse. Autor del libro “RUTA” (2016), el cual narra sus experiencias de un viaje con la mochila al hombro por Perú, Ecuador y Colombia. Sus publicaciones pueden leerse en el blog personal ARMAS POR LETRAS (http://bit.ly/29WK9NW) desde el 2009 y en la página de Facebook (http://bit.ly/1TifHkH). Sus intereses se mueven por la música, el cine, la filosofía, la espiritualidad y la cultura de masas.