Lleva unos veinte minutos pasando página por página, genuina frustración que comienza a apoderarse de sus facciones al no saber qué hacer. De hechizos conoce poco, mas saltarse las clases o evadir sus obligaciones académicas no supone ser algo que haga en cotidianidad, así que ni se esfuerza en considerarlo como opción. “Oye, tú, ¿tienes un segundo?” Pregunta a la primera persona que aparece en su campo visual, un gesto con su mano que le indica que se acerque. “Necesito practicar con alguien, ¿tendrías cinco minutos que otorgarme? Puedo compensarte con comida o algo que quieras.”











