En la vida no hay “récit clos”, tampoco “happy endings”, pero sí està llena de “glimpses of beauty” para quien quiera apreciarlos o maravillarse con las pequeñas cosas o detalles.
No siempre estamos atentos o conectados con eso, pero es hermoso cuando sucede, son como pequeñas iluminaciones que te hacen sonreir internamente.
La belleza està en el desorden, en el caos también, en lo roto, en lo espontàneo y lo inesperado. Hay que desconfiar siempre del control, de lo que aparenta perfecto, o que prentende serlo. Tampoco hay que dejarse encuadrad o coartar en la exploración o la creatividad, si perdemos esa libertad, perdemos la identidad y el motor que nos mueve, las ganas de hacer.




















