Duele... no puedes ser... tú... -aún así no le ha soltado, se sentía asquerosamente vulnerable, quizás por eso el teñirlo de ese violeta (e incluso sus patéticas lágrimas) podría hacer desaparecer esa opresión en su pecho.- Te a--... ugh, no. No puede ser. nopuedeser. NOPUEDESER.
Ivlis era un diablo algo lento para comprender las cosas que sucedían a su alrededor, pero todo lo que había pasado frente a sus ojos había sido demasiado para digerir en tan solo unos segundos. Todavía desconocía lo que el contrario estaba diciendo y tampoco comprendía bien cómo se sentía él mismo por toda la situación, pero incluso para Ivlis, era obvio deducir que algo no estaba bien con Satanick.
Tenía que admitir que en varias ocasiones, el diablo del mundo de llamas había deseado verlo sufrir tanto como lo hacían sufrir a él pero… Ivlis sentía que algo no estaba bien en lo que pasaba. No estaba seguro de si era porque al parecer, ÉL era el causante de su angustia y no se había dado cuenta, o porque esas lágrimas que nunca había visto salir de Satanick se estaban mezclando con el extraño color violeta, pero lo único que tenía seguro Ivlis en ese momento, era que esas cosas lo llevaron a sentir algo de lástima por el otro diablo.
Quizás sí era tan débil como los otros demonios decían, pero tampoco estaba seguro de que hacer en una situación así.
Soltó un leve suspiro. Sabía que si llegaba a hablar, Satanick seguramente llegaría a hacer algo que lo haría arrepentirse de sus palabras, y aunque quizás esta no sería una ocasión así, el diablo prefirió evitar ese riesgo. Rindiéndose ante un impulso, Ivlis llevó con cuidado una de sus manos sobre la cabeza contraria y comenzó a acariciarle despacio, enredando algunos de sus dedos en su cabello. Era un movimiento arriesgado ya que no quería llegar sufrir alguna consecuencia después, pero según su experiencia con Licorice y Poemi, eso llegaba a calmar de algún modo a las personas. ¿Qué habrá pasado con Satanick para que reaccionara así?