Acobardarse ante un simple juego no era siquiera una posible alternativa para el de raíces latinas, por lo que, sin darse tiempo a sí mismo para cuestionárselo, decidió acercarse a la primera figura femenina sobre la que posó sus ojos. Pasos tranquilos pero decididos lo condujeron hasta el sitio donde la muchacha descansaba sentada, aprovechando para ocupar el espacio vacante a su costado, sin tomarse la molestia de pedir autorización antes. ❛ Hey, hay algo que tengo que decirte, ❜ anunció, sereno, casi forzando las palabras fuera de sus labios. Le inquietaba, no lo iba a negar, la reacción que la fémina pudiera llegar a tener. ( @svskia ; @gxsxllxs ; @cleoevcns / reto. )













