CONEXIONES ASTRONÓMICAS
Para comprender el mundo de los planetas debemos, en primer lugar, adquirir algunos conocimientos astronómicos básicos.
Todos sabemos que el Sol sale por el este y se pone por el oeste, y que la Luna pasa por diferentes fases.
Sabemos también que las estaciones del año están determinadas por la trayectoria aparente del Sol alrededor de la Tierra.
En verano se aleja del ecuador hacia el norte y, de este modo, el punto de ascenso se desplaza cada vez más hacia el noreste mientras que el punto de descenso lo hace hacia el nor-oeste.
El 21 de junio, en el solsticio de verano, alcanza su posición más al norte: es el día más largo del año y también la noche más corta.
Desde ahí se dirige nuevamente hacia el sur. Este ciclo del Sol se refleja en el alargamiento de los días a medida que nos acercamos al verano y en su acortamiento cuando nos aproximamos al invierno.
Así como el Sol determina las estaciones y la división del día en la Tierra, y el efecto de la Luna se pone de manifiesto en las mareas, el resto de los planetas, cada uno a su manera, ejerce también una influencia en todo lo que se encuentra en la Tierra.
No se trata sólo de una influencia en lo físico sino también en lo psíquico y lo mental. Si queremos hacer una interpretación astrológica de los planetas, es recomendable que sepamos algo sobre su movimiento










