25: Talk about an ex-best friend.
Perlas alineadas con dulzura, una melodía cautivante de semejanza a las descriptas por antiguas civilizaciones sobre criaturas fantásticas, aquellas capaces de escapar de historias ficticias y convertirse en tu realidad por unos cuantos minutos de ilusión infantil. Un par de orbes símiles a un dúo de zafiros, tonos celestiales contrarrestando con la iluminación de sus cabellos; un paisaje diurno ilustrado en facciones humanas. Ella era la rebelión, los escapes de medianoche con el fin de descubrir la belleza de los astros, las miradas fulminantes hacia el mínimo despliegue de autoridad, las sensaciones eléctricas e inexplicables al tacto, el latir cómplice y acelerado tras desafiar nuevamente al destino y suerte. Ella era mentora, Cybele su protegida y seguidora desde que ambas tenían conciencia de sus alrededores y las consecuencias que sus planes conllevaban. Era una granada cuya hebilla había desaparecido, una cuestión de tiempo para alcanzar la explosión, inevitable y con oídos sordos respecto a las reprimendas de su compañera. Un día simplemente se esfumó, su existencia cesó con el sonar de un par de dedos. Rumores no tardaron en llegar; se hablaba de una transferencia al sector cinco, de una posible advertencia dedicada al resto de quienes osaran considerar conspirar en contra del gobierno. Si bien la respuesta jamás alcanzó o alcanzará los oídos de la fémina, lo que es certero es que algo en su interior ardió en llamas esa mañana, la esencia de quien cuya identidad no logra pronunciar traspaso a su alma y la tristeza continúa transmutando paulatinamente a un desprecio incalculable.
35: Talk about things you wish you could stop doing.
La morena desearía dejar aquél habito vicioso de analizar a cualquier ser con el que logre cruzar palabra o cualquier situación de la que sea protagonista.
38: Talk about songs that remind you of certain people.
Dos grandes esmeraldas de largas pestañas sirviendo de distracción ante el hurto de viejos discos compactos, objetos necesarios para la celebración de un evento clandestino. Los títulos pasaban de ser percibidos, intérpretes desconocidos cuyos nombres no era posible reconocer ante la mínima extensión temporal disponible. La fecha databa décadas atrás, una época de la que habían leído unas cuantas veces en viejas revistas de ocio, característica y responsable por los actos sucedidos en la industria de entretenimiento años luego. “Eres mi fuego…” bromeaban alegremente dos de sus amigos entre ellos, exagerando los movimientos que creían podrían haber expresado en el escenario los miembros de tal banda. Acto seguido venían las tres féminas, sus labios abriéndose en el intento vano de imitación a la cantante de cabellos rubios sin expresar palabra alguna.
39: Talk about things you wish you’d known earlier.
La joven hubiera preferido recibir cualquier clase de consejo en varias situaciones que atravesaron su existencia, en especial alguna clase de dirección sobre la verdadera experiencia de convivencia junto a un desconocido durante el resto de su vida, en vez de las mentiras dictadas en su infancia.
40: Talk about the end of something in your life.
“No recuerdo los detalles. Mi memoria no logra reparar en datos banales como los ingredientes de la última cena, el primer rostro que me crucé al ingresar en aquella zona. Son experiencias, sentimientos, la luz cegando mis ojos, la oscuridad dibujando siluetas nocturnas. Es el vacío, la sensación agonizante de reconocer que nunca más sentirás tal tierra bajo tus pies, tus infinidades impuestas sobre pormenores insignificantes que olvidarás a consciencia en días o semanas, si es que cuentas con suerte. Un final es un mal necesario, ineludible; dolor punzante rayano al de un centenar de dagas en tu viente, quizás incluso peor, debido a su locación espiritual, irremediable con medicina moderna.“