23. bienvenido al primer día del resto de tu vida
Sin querer me han salido las ganas de escribirte y darte,
Dar para ti y no por mi
Porque esto [por una vez] no va de nosotros;
Va de ti terminando una etapa
y de mi imaginando mi estómago volando
Y mi cabeza flotando,
Como si yo estuviera cerrando el círculo
como tú estás haciendo ahora.
Me imagino intentando entender cómo debería sentirme,
Cuáles son las reglas del juego,
Y cuál es el siguiente paso.
Pero no hay siguiente paso,
Solo hay proclamar al tiempo,
A las ganas,
Al tiempo,
Al talento,
Que tus días son ahora y siempre tuyos,
Que tienes el momento para marcar la diferencia.
No a mejor o peor,
No como oportunidad que debas aprovechar,
Sino oportunidad como esencia y palabra.
Que en fin, “pasan tantas cosas y seguirán pasando,
Que al final,
Quizás,
No nos cambien tanto”.
Lo realmente complicado es saber escuchar,
Escuchar para satisfacer a la persona en que te vas convirtiendo.
Ignorando los ruidos que te rodean y te confunden.
Tú tienes las ganas, el talento, y la fuerza para ser.
Ser para vivir, hablar, desear y amar,
todo al mismo tiempo,
Elevándote por encima de la desidia que (a veces) nos hacen creer nos domina.















