“La piel ha multiplicado sus aplicaciones. Las protestas ambientales se pintan de verde. Si son contra la violencia, de rojo. Por los derechos de los animales se pintan de cebra o gato. Y los tatuajes, arte supremo, cuentan la historia de un sueño, un símbolo, un tótem que envejecerá, olvidará y morirá con el cuerpo que lo lleva, hablando sin tregua con quien lo toque y vea.”
Hermann Bellinghausen













