Los labios tienen memoria, la piel recuerda, el cuerpo graba, las caricias se tatúan y cada toque, rasgo, mirada, roce, sonrisa, quedan por siempre cuando han encontrado al ser amado, a la persona que inspira el amor puro y verdadero.
Saben con exactitud diferenciar entre el querer y amar, entre el puro goce y la ternura del alma, entre lo pasajero y el cariño de corazón... Han escogido solo darse y repetir con aquel con quién soñaron, alucinaron despiertas y saben que es amor sincero.
Leregi Renga








