Quisiera que la vida me fluyera sin esfuerzo, que vivir se me diera bien. Que mis pasiones no requirieran tanto ‘’sacrificio’’. Estoy en esos momentos donde para mi salir de la cama es un sacrificio y, ¿qué dice esto de mi como persona? ¿soy un demonio encarnado y por eso vibro tan bajito? Me siento mala persona, mala hija, un mal ser humano.
La sonrisa enorme que le regalo a las personas no es cierta. O es cierta porque quiero ser feliz para ellos, pero por dentro me siento vacía. Amarrada. Anudada. ¿Cuál de todas estas personalidades que he creado es la verdadera? Ninguna. El flow es Dios, mera presencia, todo lo demás es una puesta en escena. Siento que me vuelvo loca, que las cosas que digo no tienen sentido, no sé ni cómo salirme de este pozo.
Estoy cansada de la introspección, de mis pensamientos interminables, de las visualizaciones que no llegan, de los momentos de presencia plena que son pura tortura. Estoy cansada de no estar bien e intentarlo con todas mis fuerzas a diario. Estoy cansada de esta cabeza que parece nunca irse a arreglar. Pero es mía, y entonces tal vez es que yo no la quiero arreglar.
Le digo a la gente ''no hay nada mal contigo, todo es parte de la experiencia humana'', pero en estos momentos, cuando el dolor se convierte en sufrimiento y yo sólo pienso en morir, las razones y las verdades espirituales no tienen sentido para mi, y siento o me imagino que siento, cómo me aferro a mi dolor. Es una capa gruesa que rodea mi cuerpo, antes de llegar a la fascia... no se despega de mi, y no quiero que lo haga. ¿Cómo dejo de sufrir? no tiene sentido.
Soy buena escribiendo pero no quiero escribir. Soy buena con el movimiento pero no me quiero mover. Soy buena dando consejos pero no quiero hablar. Cocinando pero no me quiero mover. Estoy seca. ¿Quién podría quererme así? ni yo.
Quiero que mis puntos débiles dejen de serlo. Quiero ser este desastre que soy y no tener tanto miedo de serlo, no tener tantas ganas de ocultarlo. No soy buena... ni perfecta... ni impoluta... no soy esa chica. ¿O si soy? ¿quién soy? ¿qué me gusta? este teatro que he montado ha sido otro de mis intentos porque no me hagan daño. Ya me cansé de intentar que no me hagan daño. Que hablen, que digan, que se burlen.
¿Algún día venceré las fuerzas del mal de mi imaginación? ¿Nos fusionaremos y crearemos una versión auténtica y malvada? ¿Ascenderemos como seres angelicales? ¿Nos desintegraremos con un corte transversal, limpio y seguro en la muñeca?













