Arqueó una ceja cuando la otra pedía la orden a la mesera por ambos. Nunca le había tocado algo así, no a menos que él diera la orden, la otra chica cada vez parecía más mandona ante sus ojos.
– La verdad es que sí. –admitió– por tus constantes regaños e histerias hasta por lo más mínimo, diría que al menos mereces unos 22 años, ¿sabías que entre más corajes haces, más rápido envejeces? Actúa como alguien normal de 19 años –Aunque no es como si él supiera exactamente lo que es “normal” a esa edad. Ninguna etapa de su vida había sido “normal”.
La sonrisa en sus labios se borró apenas escuchó los ‘reclamos’ (según ella) de su compañero de cuarto. Ya estaba lista para atacar cuando escuchó lo último y aunque se enojó, su mueca fue un poco más distinta a lo esperado.
—No sé exactamente a qué te refieres con eso y deja mis ‘histerias’ en paz porque son, en gran parte, por culpa de cierta persona—se defendió rápidamente— yo solo quiero que mi papá esté orgulloso de mí, él vino aquí con la idea del ‘sueño americano’ y fue muy difícil para él estar en el lugar en el que está y yo quiero retribuir todos sus esfuerzos volviéndome una gran profesionista. Todos los papás trabajan duro para eso ¿No crees?