YO TENGO LA RAZÓN. Con escudo y espada me enfrento a ti. Te grito mis silencios o te escupo mis palabras, he decidido que las tuyas son falsas. Pero no pierdas el tiempo, tus emociones están ya invalidadas, dejé de verte, eres invisible para mí. Pago el precio de alejarme de ti y como resultado de mí, “amándote”, te he anulado, perdiéndote, esta contienda te he ganado. En esta estúpida guerra ¿Cuál es el premio tan esperado que hace que valga el precio que hoy pagamos?








