“Feel free to go loco”: Celebramos el Día de la Música con Fuzzy Chain
La tarde podría haber empezado mejor. Al llegar a Planta Baja resulta que ya han abierto, están Tina & The Hookahs acabando su actuación, y la primera foto que hago sale con un flash inesperado. Con miedo de cegar de por vida a los músicos, tapo la cámara con el dedo, y la imagen resultante es la que corona esta crónica, a la que titubeas ha añadido el cartel de la noche. Pero vale ya de hablar de mí.
Al borde del final del curso musical granadino, la propuesta de Fuzzy Chain para celebrar el Día de la Música era contundente, y supieron cumplir con las expectativas. Algunas de ellas (como la puntualidad ya mencionada), incluso las superaron.
Tina & The Hookahs fueron los encargados de abrir el concierto y lo poco que vi de ellos me encantó. Su rock en inglés, idioma predominante de la noche, pega fuerte en el pecho. Son un grupo muy bien compenetrado y se nota que son, más que músicos que tocan juntos, amigos. La voz de la cantante temblaba entre canción y canción (y sólo entre canción y canción), prueba de que se lo dejan todo en el escenario.
Enrique Octavo fue el gran descubrimiento de la noche. José M. Bolívar llegó al escenario guitarra en mano, pelo y barba en cara, y con Jose a la batería.
En el primero de los temas era inevitable ver el parecido que guarda con Ángel Stanich (tanto en lo físico como en lo musical), pero después se fue desmarcando hacia un terreno más personal y excéntrico.
El detalle simpático de la noche lo puso al acabar su actuación con “No trabajar nunca”, tema optimista donde los haya que se ha hecho un huequito en mi biblioteca musical:
“No tendremos nunca casa, que luego las cosas se acumulan. Usaré lo que no usas, y no tendré que pagar facturas, para no trabajar nunca.”
Y con el estribillo todavía sonando en nuestras cabezas, subieron al escenario The Barefoot. Este prometedor grupo granadino ha participado en el concurso “Emergentes” de este año, y la verdad es que me sorprendió gratamente verlos desenvolverse con maestría en un escenario a pesar de su juventud.
Ante un público lleno de amigos, The Barefoot se lucieron con enérgicos solos de guitarra y canciones que recuerdan a los Beatles más rockeros.
La actuación de Dr. Montañés fue quizá la más discreta de la noche, tal vez provocada por su soledad en el escenario. Comenzó tocando algo de su música más experimental, con un teclado y “un cacharrillo” que usaba creando atmósfera. Y para acabar, nos mostró su faceta de pianista más clásico, con un tango sobre la obra “Bodas de Sangre”, y un genial final entre juerga y vino.
Finalmente llegó el turno de The Hot Sprockets, banda de Dublín que se encontraba por España de mini-gira andaluza (Huelva y Granada).
En un perfecto spanglish, invitaron a la gente a dejarse llevar por la demencia, con la frase que titula esta crónica: “Feel free to go loco”.
Los componentes del quintento irlandés son unos maestros del riff y de las voces envolventes (hasta cuatro micrófonos llegaban a usar a la vez), y consiguieron reducir esa distancia sobrante que había entre escenario y público. Los asistentes se animaron, hasta el punto de que hubo pogos en los temas más rápidos, haciendo honor a lo que prometía Fuzzy Chain cuando fue creada a principios de año. Hay que apoyar iniciativas como las de esta promotora, porque cuando sabes que hay gente que le ha puesto cariño a un concierto, te suena mejor.
Estoy seguro de que en la próxima temporada musical darán mucha guerra. A las pruebas me remito.