— No son mis tierras —susurró la quimérica mientras inclinaba la cabeza—. No es necesario que te marches, estos bosques son muy grandes –sentenció mientras bajaba la capucha que solía llevar cubriendo su cabeza y rostro—. ¿No te doy miedo? —preguntó confusa. En el fondo no sabía demasiado bien que estaba pasando, porque ella normalmente no buscaba relacionarse con nadie pero… a veces adaptarse a un mundo nuevo era difícil incluso para quienes llevaban ya demasiado tiempo recorriéndolo.











