TUS MIEDOS, MI RUINA
Joder, tus inseguridades y tus miedos de mierda sabotearon todo lo que construimos. Quisiste fingir que no pasaba nada. Te mostraste duro, frío, indiferente... Te orillaste a aceptar una versión rota de ti mismo, a tomar decisiones que no querías, que no sentías, pero que te convenciste que eran lo "mejor" para ambos. Y todo, todo porque pensaste que no eras digno de tanto amor. Porque tus propios demonios te susurraban lo peor de ti: "Eres mayor, se va a aburrir, te va a cambiar por alguien más joven, ya no la complaces sexualmente como antes, siempre estás ocupado, no tienes nada que ofrecerle, eres un hombre casado, ¿qué puedes darle de verdad?" Y te lo creíste. Le diste voz a ese enemigo interno que te convenció de que no podías con tanto. Y en ese proceso, no solo te perdiste tú... también me arrastraste a mí.
Algunas cosas me las confesaste. Otras, las vi en tus ojos, en tus silencios, en la forma en que tu cuerpo hablaba cuando tu boca se quedaba callada. Tus miedos no siempre tuvieron nombre, pero yo los sentí todos. Fueron ellos los que construyeron esta historia a medias. Fueron ellos los que te alejaron de mí.
Tenías miedo a sentirte insuficiente. Lo dijiste. Creías que no me complacías, que yo era demasiado para ti, que mi intensidad te desbordaba. Y nunca entendiste que yo no necesitaba un hombre perfecto... solo necesitaba que fueras tú, sin máscaras. Tenías miedo a no poder con tres historias a la vez: una contigo mismo, otra con la mujer con la que vives... y otra conmigo. Y sí, lo entiendo. No se puede tener el corazón en tres lugares sin romperse. Pero tú no lo aceptaste. Solo huiste.
Tenías miedo a amar bien, a entregarte de verdad, a sentir sin control. Y se notaba. Cada vez que te ibas justo cuando empezabas a sentir más de la cuenta. Como si amar fuera peligroso. Como si yo pudiera herirte más de lo que ya te dolías solo. Y ese maldito miedo a ser descubierto. Sí, a que todo saliera a la luz. Pero aún más fuerte: el miedo a descubrirte a ti mismo. A darte cuenta de que esto, lo nuestro, era real. Que no bastaba con la distancia ni con las excusas para apagar lo que sentías.
Y así, sin dar la cara, te fuiste. Con un adiós entre líneas que nunca supe si fue un cierre real. Y pensaste que huir te salvaba del dolor. Pero el dolor no se fue contigo... lo dejaste aquí, conmigo. Y no solo eso. Tus miedos me rompieron. Me dejaron cargando una historia que tú no tuviste el valor de sostener. Tu inseguridad me hizo dudar de mí. Tu silencio me hizo gritar por dentro. Tu huida a medias me condenó a un duelo sin cuerpo, sin despedida, sin justicia emocional.
Tu miedo a ser insuficiente me hizo sentir exigente. Como si mi entrega fuera una carga. Como si amarte con todo fuera un error. Como si desearte, apoyarte, estar para ti, fuera demasiado para alguien que no sabía sostenerse a sí mismo. Tu miedo a tener dos historias me convirtió en la sombra. En la otra. En lo prohibido. Y aún así, fui el único lugar donde eras tú sin filtro. Sin caretas. Sin miedo.
Tu miedo a amar me dejó amando sola. Mientras tú ponías freno, yo me desbordaba. Mientras tú temías ser herido, yo ya sangraba por todo lo que callabas. Y lo más jodido es que no te escondes de mí, te escondes de ti mismo. A mí me gusta amar sin miedo. Con todo. Hasta el fondo. Y tú... tú nunca supiste nadar tan hondo.
Tus demonios ganaron, y yo fui la herida que dejaron.
14/07/25
-𓆩 𝒀𝒆𝒔𝒊𝑺𝒕𝒓🌒𝒏𝒈 𓆪













