La Navidad de 2069 fue para Orion Baxter un cruel recordatorio de todo lo que había perdido y todo lo que seguía en juego. Ya sin su vocación y con su identidad suplantada por el deepfake que sus jefes habían puesto a trabajar en su lugar, Orion se vio forzado a festejar en el encierro junto a sus padres, lejos de Lyria. En los regalos virtuales y hologramas que su familia le había conseguido encontró poco placer. La verdadera dicha llegó de la recaída que tendría cinco horas antes del festejo de Nochebuena, una que llevó a Orion por el más majestuoso viaje por el Metaverso... hasta que el efecto pasó, quedando solo la pena, la culpa y la necesidad de seguir consumiendo.
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